El Diario de Gale 10/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 8 octubre 2015

Cuarta Temporada

Décimo Episodio

6 de marzo de 2011

– Señor Gale ¿Me esta escuchando?

-¿Eh? Oh, lo siento Erick. No dormí bien anoche- respondí.

– ¿Algún problema con Trish?

– No, no es eso. Ella esta bien  Es sólo que me preocupa Rosy. Ha estado muy extraña últimamente.

– ¿Su otra hija? Me contó que era agorafobica y que por eso no la pone en la escuela. Nunca la conocí ¿Cómo es ella?

Debo admitir que la pregunta de Erick me puso un poco nervioso.

-Bueno- dije- ella es muy reservada, le gusta la música clásica, creo eso la calma, en especial los violines, ella ama los violines. Su compositor favorito es Vivaldi y le encanta ver obras de ballet y de teatro.

-Una chica muy culta- dijo con una sonrisa- ¿Qué edad tiene?

-Cumplirá 14 en poco tiempo- me mordí el labio luego de decir lo que no debería haber dicho ¿Empezará a sospechar?

-Vaya, mire usted, tendría la misma edad que mi hermana desaparecida-después se quedó pensando unos minutos.

-Disculpame Erick ¿Sobre que platicamos antes?- pregunté, no quería que se la pasará pensando en ello, debía distraerlo con otra cosa.

-Eh, creo que me volvía a quejar de mis padres. Usted sabe mi familia es disfuncional, peleamos todo el día y mi madre siempre me recrimina acerca de dejar la casa. ¡Tengó 17 por Dios! Si ella quiere que me vaya a los 18 me parece perfecto. Lo único malo es que voy a extrañar a papá, él no me merece quedarse con esa arpía.

-Todos los adultos merecen respeto Erick- interrumpí con voz calmada- y tú madre no es la excepción, ponte en su lugar y piensa en todo lo que ha tenido que pasar para llegar hasta aquí. Estoy seguro que ella también ha sufrido mucho.

-Yo no lo creo señor Gale. Ella estuvo muy preocupada si, pero siempre quiso desligarse del asunto pocos meses después; nos desalentaba a todos. Decía que lo mas probable era que ahora estaba en manos de traficantes de personas y a esos sujetos no los encuentras ni con lupa en mano nos decía.  Ella además es falsa, aparentaba estar sumamente preocupada frente a las cámaras de televisión pero era pura apariencia, al final nos tuvimos que mudar por el acoso de la prensa y aquella decisión me irritó , era como escapar a las pistas, a la esperanza de saber que mi hermana sigue con vida.

Se levantó de la silla y camino cerca de mi escritorio por algunos segundos como si planease algo.

-Entonces ¿Qué harás cuando tengas 18?

– Buscaré a Amy- respondió decidido- estoy seguro que sigue allá afuera, se que me está esperando.

– Entiendo que sigas pensando en tú hermana pero ¿No crees que es tiempo de que pienses en ti, en tú futuro?

-Ya perdimos mucho tiempo. Usted no sabe lo que se siente perder lo que más quieres. Ella estaba allí un momento y al siguiente ya no, como si nunca hubiese existido. No quiero renunciar a ella, se que ella me espera y yo debo encontrarla.

Sonaba tan decidido. Amy era importante para él, debe sentir que le falló al dejar que la secuestraran, aún siente culpa por todo, por perderla por su descuido.

– ¿Cómo piensas encontrarla?

-Empezaré desde el principio, yo se que alguien debió verla. Alguien debió ver algo.

-¿No crees que la policía ya se encargó de investigar todo eso?

– Yo sé, pero algo debieron obviar. Escuché los reportes de una secta organizada que sacrifican niños para rituales. No quiero pensar que ese fue su destino, quiero creer que ella está atrapada en algún lugar esperando ser liberada, que está sufriendo en ese lugar pero que mantiene la esperanza de volver a ver a su familia.

Hizo un pausa pues la añoranza se apoderó de él y las lágrimas brotaron de sus ojos.

-La extraño, la extraño mucho. Quiero verla otra vez- dijo entre lágrimas-quiero pedirle perdón por ser un mal hermano, por no cuidarla, por fallarle, por ser un idiota.

Comenzó a llorar amargamente, su dolor era intenso lo transmitía a cualquiera que estuviese cerca. Tuve que ponerme fuerte para no sensibilizarme, más por un aspecto profesional que por mi relación con Amy.

– Tranquilo Erick, estoy seguro que la encontrarás – dije poniendo una mano sobre su hombro, no se porque lo hice, quizá sentí lástima por él o simplemente fue puro instinto, de cualquier manera eso no importaba ahora tendría un ojo puesto sobre él.

Erick se seco las lágrimas, parecía avergonzado. Luego me miró y sonrió.

– Disculpe, pero creo que me excedí un poco.

– Erick ya nos conocemos bastante como para que sigas ocultando tus emociones, entiendo tú dolor por Amy y yo también creo que ella esta viva.

– Gracias por escuchar, hace tiempo que no me sentía tan bien- él mostró una sonrisa nerviosa, luego se levantó del asiento y se dirigió a la puerta- Debo irme, mi padre me espera en la biblioteca. Nuevamente gracias señor Gale y mandele mis saludos a Rosy espero conocerla pronto.

– Los haré llegar, yo igual espero que la conozcas de seguro se llevarían bien.

Erick salió de mi oficina con cierto aire de optimismo y confianza, yo en cambio me quedé preocupado. Ahora todo me parecía incierto como si la ruleta rusa de acontecimientos estuviese a punto de detenerse y las fichas estuviesen a punto de caer en su sitio. ¿Qué me deparará el futuro? No siento entusiasmo, ni tristeza, sólo algo parecido a la resignación, pase lo que pase aceptaré lo que el destino me tenga preparado.

16 de marzo de 2011

El cielo se tiñe oscuro y el aire frío invade la habitación. El frío cala mis huesos y me invade un cierto aire melancólico. Trish se fue a una excursión al “bosque de olvidos” un sitio turístico a las afueras del pueblo.

Me siento solo a pesar de que Amy esta en la habitación de enfrente, escucho la sinfonía de Vivaldi que tanto le encanta. La cuarta estación una melodía inconfundible, la escucha todas las mañanas; es irritante. Ojala pudiese callarla pero Gale me reprendería, no soy adepto a cuidar adolescentes con problemas mentales y menos cuando son caprichosas como ella.

Me levanto de la cama y me dirijo al sótano tengo planeado hacer algo para Gale, últimamente lo noté preocupado, debe ser por Trish, sabía que esa niña sería un problema para todos, desde que llegó a esta casa no ha hecho mas que causarme malestar, es demasiado extrovertida y habladora, se la pasa hablando de su futuro y de sus posibles viajes alrededor del mundo que ya me cansa. Desearía mandarla lejos de aquí pero eso lo veré después, por el momento lo más importante es subir el nivel de abuso o mejor dicho la reconciliación entre Amy y Gale, han estado distantes últimamente lo cual es aburrido para mi, debo aumentar nivel de vejaciones a ver si así Gale se interesa en ella otra vez.

Preparo una silla y un par de cuerdas para Amy, yo se que a Gale le encantaría tener este tipo de fantasía esclavista, puede parecer algo desesperado pero estoy casi seguro que puede funcionar. Es descarado de mi parte dejárselo en bandeja pero Gale no tiene iniciativa nunca la tuvo, es más, podría asegurar que todo esta idea del secuestro fue mía y me gusta presumir de ello. En fin ya es hora de poner en marcha este plan que quizá de buenos resultados. Me encuentro colocando la silla y las cuerdas en el sótano, yo ya perdone a la oscuridad por su estadía aquellas fatídicos años de cautiverio.

-¿Gale?- preguntó alguien arriba de las escaleras- ¿Qué haces aquí, no deberías estar en…….

-Lo que yo haga no te interesa – espeté.

– Ah, eres tú Demian. ¿Qué estás planeando ahora? ¿Acaso quieres hacerle más daño a Amy?

-Gale te ha dado mucha libertad,  demasiada durante estos años que vives aquí.  Porque no te comportas como el esclavo sexual que eres y te vas de aquí.

-No permitiré que sigas hundiendo a Gale con tú maldita prepotencia. Cada vez sufre más por esta maldita situación- gritó.

-Mierda Tom, por fin te pusiste los pantalones- dije con sarcasmo. Me da cólera que a estas alturas quiera proteger a su amante Gale- pero sigues siendo un estúpido marica que no sabe que su lengua sigue lamiendo mi trasero. ¿Quienes te acogimos después de la muerte de padre? Nosotros. ¿Quiénes te otorgamos comodidades y lujos en la mansión de mis padres? ¿Quién fue el motivo principal para planear la muerte de ellos cuando comenzaron a sospechar de oculta estadía en casa? ¿Quién hubiese muerto de hambre en las calles si no lo hubiésemos salvado? Responde Tom ¡Responde!

Hubo un prologado silencio roto sólo por la sinfonía de Vivaldi que se escucha desde la habitación de Amy. Tom me miraba con desprecio y enfado extremos,  ha crecido mucho todos estos años,  pero sigue teniendo la voluntad de un niño.

-No seas pedante Demian- dijo finalmente conteniendo su ira- yo sigo aquí por Gale no por ti. Y yo se que él no hubiese querido esto.

-Tú estas celoso- dije en tono burlón- estás celoso desde que llegó Amy, y haces lo posible para que se aburra de ella.

-Te equivocas,  yo haría todo por Gale.

-No te hagas al honorable conmigo Tom, yo sé bien que no te acuestas con él desde que te comenzó a salir el bello púbico. Hazme el favor de salir de mi vista.

-Como quieras, pero no le tocarás ni un pelo a Amy, eso que lo decida Gale.

-¡Carajo Tom! ¡Vete ya! – grité lanzando la silla por los aires y estrellándola cerca de él.

Tom salió dando un portazo a la puerta del sótano dejándome sólo y a oscuras.

Quede meditando unos minutos mientras la música continuaba y una comencé a sentir una extraña sensación de inseguridad, un sentimiento muy familiar que no sentía desde que estuve encerrado en aquel sótano. Mi cerebro comenzó a disparar mil ideas sobre la situación pues ya no tenía el control y si no tengo el control puedo ser muy vengativo.

-Creo que llegó la hora- me dije en la oscuridad- lo siento Gale, se acabó el sueño.

18 de mayo de 2011

Querido Diario:

Sigo viviendo de los recuerdos del pasado, los días increíbles con Amy como protagonista, el tiempo se llevó su sonrisa junto con mis ganas de ser una buena persona. El día que la secuestré cambié por completo. Me convertí en alguien que nunca debió existir,  alguien vil, capaz de transformar los sueños e ilusiones de una niña inocente en basura amoldada a los carnales deseos de un servidor. Convertí pureza en esperpento, inocencia en lujuria y libertad en esclavitud. Todo esto lo puede hacer cualquiera pero pocos han durado tanto.

Yo también soy esclavo de mis deseos, estos que me llevaron siempre por el mal andar, viendo a las niñas como instrumentos sexuales, como herramientas para alcanzar el placer. Si me defino de esta manera,  es momento de rememorar y escribir un poco de la maldad que he estado cosechando todos estos años.

“Era un 3 de abril por la noche, un año y tres meses de cautiverio. Amy ya no sonreía, se la pasaba todo el día mirando televisión en el sótano. No tenía otras opciones, sus únicas compañías eran la televisión y sus juguetes que yo le compraba. Yo no me encontraba en casa ese día, pues me sentía incómodo al pensar que ya era momento de profanar la virginidad de mi niña, todos mis pensamientos estaban dirigidos a ello pero aún tenía muchas dudas al respecto ¿realmente era lo correcto?

Me dirigí con el auto a un lugar clandestino, oculto a las afueras de la ciudad,  debajo de un puente olvidado y que en sus entrañas albergaba a drogadictos y algunos vendedores de drogas y armas.  La policía poco o nada conocía sobre estos lugares pues eran muchos y estaban repartidos por todos los rincones de la ciudad unos más grandes que otros. Pero este lugar llamado “puente negro” tenía algo especial.

Me baje del auto y lo deje estacionado a unas cuantas cuadras del lugar. Había ciertos grupos reunidos bajo el puente pero ninguno  volteo la mirada hacia mí,  me adentré en lo profundo de aquel lugar hasta encontrar la puerta de acceso a lo que algunos llamamos “la cueva”. Había un hombre de mal aspecto sentado a lado de lo que parecía ser una vieja puerta oxidada.

-No deberías estar aquí plebeyo- dijo.

-Sólo los enfermos queremos curarnos- respondí.

El hombre asintió, dio 5 golpes a la puerta y esta se abrió.

– Te está esperando-dijo el desconocido antes de cerrar la puerta tras de sí.

El callejón oscuro era apenas visible por la tenue luz del bombillo que había al fondo,  se extendía por lo menos 10 metros adentro,  el olor del lugar era húmedo lo cual me hacia sentir más sofocado.

-Vaya, miren quien decidió aparecer- dijo una voz al fondo con claro acento ruso.

– Hola Rimsky, creí que me habías olvidado.

-Olvidar al niño millonario es difícil, siempre dejas buenas propinas- se encontraba detrás de un viejo escrito de madera de caoba, tenia una pequeña luz de lámpara a su lado que iluminaba su cara de manera siniestra- ¿Qué fantasía es la que quieres cumplir ahora?

– Lo de siempre; de 8 a 10 años, cabello rubio,  ojos claros, piel clara y que sea sumisa pero conversadora.

– Me describiste a la misma niña de la última vez. ¿Quieres saber cómo está?

-Sólo quiero sacarme una duda de la cabeza.

Rimsky me miró confundido,  luego saco un pequeño papel de su bolsillo y anotó una dirección.

-¿Vuelves de más un año a aclarar una duda?- dijo mientras me entregaba la pequeña nota- espero que lo consigas.

-Gracias de nuevo.

Tres horas después me encontraba presenciando la escena que había solicitado, si bien yo no era participe del mismo, me sentía muy emocionado sólo con verla.  Quizá sea un entretenimiento barato y seguro,  casi podría decir que era cobarde ya que ocultaba tras un espejo falso. Observaba como un hombre de aproximadamente 30 años coger analmente a un niña de 11 con tal fuerza que hacia temblar la cama con cada embestida suya. Cualquiera quedaría sorprendido o incluso asqueado al ver la escena, pero era normal para ella  en especial bajo los efectos de la Fiebre Blanca. Esa droga  clandestina que provoca ligera fiebre en los niños y que los vuelve muy sensibles ante cualquier tocamiento en sus genitales; es la droga de los pedófilos. Es inyectable y actúa de inmediato, podría decirse que es incluso adictiva.  Un hombre y un  niño inyectados con una dosis pueden tener sexo por varias horas y dolor de cabeza tremendo los días siguientes, sin mencionar las otros devastadores efectos secundarios. Es muy popular en Rusia y el este de Europa y Asia, fue prohibida y condenada en varios países pero por alguna extraña razón sigue vendiéndose en los mercados negros del mundo.

La Fiebre Blanca no es barata pues llega a costar más de 2.000$ la dosis. El dinero no es problema para mí pero no estaba seguro si querer inyectarle esa cosa a Amy antes de hacerle el amor por primera vez o en cambio hacérselo de la manera tradicional, claro esta que el sufrimiento para ella será mayor.

El hombre gimió, salpicando su semen en la cara de la menor. Ella seguía extasiada y se convulsionaba tremendamente y ponía los ojos en blanco, al parecer el efecto de la droga estaba caducando.

Terminado el acto sexual el hombre se puso una toalla en la cintura y salio de la habitación sin decir nada. Miré a la niña a través del espejo y después entre a la habitación. El olor a semen invadía el cuarto y la niña hecha un desastre.

Se llamaba Veronika, la conocí un año y medio antes; se la ve menos saludable que ahora. La droga la ha cambiado bastante, era como ver a una adicta al crack o la metanfetamina pero en versión pequeña.  Tenía los ojos rojos y hundidos, la piel pálida y los labios resecos, sin mencionar que sus labios vaginales estaban abiertos de par en par como una prostituta con muchos años de experiencia; estaba muerta en vida.

Se dio cuenta de mi presencia y quiso incorporase pero no pudo, sentía mucho dolor en todas partes.

– Volviste Gale,  que bueno verte – dijo casi sin respiración.

– Veronika, lo siento. Quise venir antes pero no pude, se presentaron cosas y tuve que retrasar mi promesa.

Veronika se recostó de lado. A pesar de su lamentable estado se la veía hermosa con el cabello suelto y esos ojos azules. Sino fuera por Amy ella seria mi niña favorita.

–          Lo conseguiste no es así. Obtuviste lo que querías. Debes tener una niña para ti.

Cerró  los ojos con fuerza tratando de permanecer en esa posición, cualquier movimiento por mas pequeño que sea le generaba grandes e insoportables dolores, los efectos secundarios de la fiebre eran devastadores  o al menos eso había leído, existían muchos documentales de la droga por Internet.

–          Si, ella esta en casa ahora – hice una pausa pensando en Amy y su destino –  pero estoy asustado, no se si inyectarle la droga o no. Quisiera evitarle el dolor pero también  paradójicamente le causaría mucho más daño si no lo hago.

–          La droga es horrible Gale – sollozó Veronika – es placentero al principio pero no puedo dejar de sentir dolor, me vuelve loca.

Rompió en llanto.

Las lágrimas en su rostro eran señal de un sufrimiento agónico y terrible. Quise acercarme a consolarla pero no haría más que provocarle más daño, en este momento era hipersensible a cualquier toque y los guardias del hotel no tardarían en venir para recogerla.

–          Soy un monstruo ¿sabes? Siempre soñé con tener una niña en casa solo para mí, pero cuando veo su rostro, me mira suplicando que la deje ir. ¡Es horrible! No quiero verla de esa manera. Es por eso que debo hacerla mía, sólo así me pertenecerá, sólo así me verá de manera diferente. Debo hacerlo.

Hubo un silencio prologando, ninguno de los dos argumento nada más. Entonces me di cuenta de lo que debía hacer.

–          Gracias por escuchar Veronika, debo irme. Traje lo que me pediste.

Saque un pequeño cortaplumas que traía oculto dentro del zapato pues en el edificio no se permitían traer objetos punzo cortantes, afortunadamente no me descubrieron. Lo puse encima de su mano y cerró su puño.

Ella alzo la vista agradecida, no pudo emitir palabras por la emoción pero tuvo la suficiente fuerza como para sentarse y darme un abrazo. La abrace con algunas lágrimas en los ojos. ¡Qué hipócrita soy! Acabó con el sufrimiento de una para ir a casa a causarle daño a otra. ¡Eres un ser muy patético Gale! ¿Qué dirían tus padres en estos momentos? Nada……..Murieron y esa es la razón por la que me encuentro aquí ahora; uniéndome hasta el fondo.

Salí de la habitación antes que Veronika acabe con su vida. Entendía perfectamente la razón, era la única manera de librarse de “la organización”; la muerte era el único camino.

–          Lo siento mamá y papá – Dije en mis adentros – pero Amy es mía.

Fin del Décimo Episodio

V de Venganza. Parte 3

Posted in V de Venganza by Kruger on 8 octubre 2015

V de Venganza. Parte 3

Lo que provocan unas botellas de vino y un baile romántico para una mujer necesitada de amor; y si bien es cierto que me aproveche de ese aspecto, solo tuve que cavar un poco en sus sentimientos con comportamientos caballerosos y amor fingido para que ella caiga a mis pies.

La luz de las velas iluminaba mi habitación y la ventana estaba tapada con simples cortinas blancas, algo que siempre hago por tenerle pánico a la oscuridad debido a mis traumas del secuestro; sin embargo ahora disfrutaba plenamente de mi primera victima…….. Marilyn.

Tener sexo con aquella mujer mayor fue algo interesante. Su pasión desenfrenada en la cama era digna de disfrutar, era como si hacerlo fuese un privilegio o una necesidad para ella.

Nos dábamos tremendos besos ensalivados. Ella quería comerme vivo con aquellos besos. No me deje y la acosté en la cama y comencé a desvestirla, tenía unos enormes senos que comencé a mamar con deleite succionándolos fuertemente como esperando que saliera leche materna. Le saque la falda de un tirón al igual que el tremendo calzón que traía. Tenia mucho de donde agarrarle con tremendos rollos de carne que tenía por estomago, su gran vagina no estaba tan peluda como creía pero de cualquier manera no me animé a darle placer por ahí, a pesar de eso ella comenzó a darse placer con una mano friccionándose el clítoris y con la otra se manoseaba uno de sus enormes senos.

Me desvestí rápidamente y eché un rápido vistazo a las cámaras para ver si continuaban grabando. No quería que Demeric se perdiera ni un solo detalle de este acontecimiento tan especial para mí. Le daría el primer espectáculo cogiéndome a su mujer como una verdadera fiera.

Le mostré a Marilyn mi enorme verga que estaba en su punto máximo y saque de uno de mis cajones un enorme consolador negro que compré para la ocasión. Le di un nuevo beso en la boca antes de colocarle mi verga en su boca y esta comenzó a chuparla con esmero. Ella era toda una puta tal como me había dicho Jhon, el me contó que no era la primera vez que engañaba a su marido y que había coqueteado con muchos otros vecinos en su antigua mansión, con muchos de ellos también tuvo sexo, así que para ella Demeric era otro jueguito sexual más, obviamente yo sería algo más que eso.

Me subí encima a la cama he hicimos el 69, pero en vez de lamerle el clítoris comencé a meterle el tremendo consolador negro en el culo. También estaba desvirgada por ese hueco ya que la cabeza del consolador entro sin mucha dificultad. Marilyn jadeaba a medida que le metía poco a poco el enorme plástico negro, ahora yo me estaba calentando y sin dudarlo le metí uno, dos, tres dedos a su enorme vagina que ya segregaban liquido lechoso. Se los metía y sacaba raudamente, ella gimoteaba sin control antes de su primera venida, se contorsionaba y agitaba sin control por las tremendas descargas de placer que le proporcionaba.

Me eche encima de su enorme cuerpo desnudo diciéndoles promesas de amor al oído y  metiéndole la verga a su coño mojado. Le hice el amor como desaforado chocando mis muslos con sus nalgas. Nos miramos a los ojos mientras la cogía, me hipnotizaba sus ojos azules eran los mismos que los de su hija. Agarré sus enormes piernas y las coloque haciendo un candado en mi cintura, tenía el consolador en mi mano y lo coloque en su vulva mientras que mi verga se introducía en el culo haciendo una doble penetración.

Marilyn estaba en éxtasis y apunto de venirse de nuevo. Estaba seguro que no era la primera vez que la cogían por ambos lados ya que lo disfrutaba plenamente.

Aceleré mis movimientos para que ella acabara de una vez, así que fingí un tremendo orgasmo con grito ahogado incluido. Nos recostamos en la cama como dos amantes satisfechos, ella con su enorme cabeza apoyada en mi pecho y yo con mi brazo derecho extendido alrededor de su cuerpo, tapados simplemente con una sabana blanca continuamos acariciando nuestros cuerpos desnudos hablando de “nuestro amor”.

Fueron largas horas de charlas inocentes, fantaseamos sobre  un posible divorcio,                      un supuesto escape con ella y  los niños, y demás ideas sobre como el mundo podría ser nuestro. Seguidamente comenzamos a discutir sobre Demeric y su mal papel de padre, así que le sugerí que estaría dispuesto a ir de campamento con Romer para que me conozca mejor y poder compartir algunas cosas entre los dos. Ella dudo un poco pero acepto la propuesta argumentando que sería bueno para él tener un poco de charlas de hombre a hombre que tanta falta le hacían.

El amanecer nos sorprendió desnudos y abrazados.

Me levanté, le prepare el desayuno  y se lo lleve a la cama. Ella estaba sorprendida y feliz, su mirada me decía lo enamorada que estaba y continuamos riendo hasta que ya era las 6 de la mañana. Le sugerí volver a casa antes de que sus hijos despertaran; 15 minutos después la despedía en la puerta con un beso.

Minutos después de que Marilyn se fue sonó el celular:

-Diga

-Amigo, veo que te levantas temprano- Era John el tono grave de su voz era inconfundible.

– Si, pero ha sido una noche muy provechosa.

-¿Qué? ¿Ya te cogiste a la esposa?- Sonaba escéptico, pero curioso.

-Así es. Y créeme que no ha sido una de las mejores noches de mi vida, preferiría ese calabozo de mierda, aún así lo tengo todo grabado.

– Vaya, tú si que no pierdes el tiempo. –  soltó un risita y continuo hablando –  Te tengo buenas noticias. El topo no dejara el nido todavía, hubo unos contratiempos de los superiores y se quedará por lo menos un mes para poder resolverlos.

Me dibuje una sonrisa en el rostro. No podía creer que todo estuviese saliendo tan bien y de cualquier manera no desaprovecharía la oportunidad, ahora que Romer era mi próximo objetivo y una pequeña dosis de fiebre blanca tenía su nombre.

–       Excelente. Avísame si hay algún cambio de planes.

–       No hay problema compañero – y colgó.

Otra semana paso volando y me pasaba los en citas con Marilyn o en algún  paseo con los niños para afianzar los “vínculos”. Romer se mostraba amistoso y confiando; en cambio Jennifer era más callada y tímida, siempre a lado de su madre. Entonces una tarde Marilyn le propuso a Romer ir de campamento junto conmigo. Para mi sorpresa Romer se entusiasmo con la idea y no paraba de hacer preguntas relacionadas con el viaje que haríamos. Ahora estaba feliz por ello, me sudaban las manos de la emoción.

Charlábamos gratamente del supuesto itinerario que tendríamos, Romer ampliaba su sonrisa cada vez más, posiblemente pensando en las cosas que vería y los lugares nuevos que conocería, sin embargo yo planeaba algo totalmente diferente.

Finalmente el día de la “excursión” llegó.

Era una bella mañana de abril, el viento soplaba con fuerza asiendo que los árboles cercanos se agitasen vagamente. El aire fresco golpeo mi cara cuando salí de casa rumbo a la mansión Dempsey. Llevaba ropa deportiva acompañado por una gran mochila en la espalda solo para disimular. Toque el timbre de la puerta y un ansioso Romer me abrió con una enorme sonrisa en los labios. Yo no podía creer que este niño estuviese tan desesperado, se notaba que le caía muy bien o que no aguantaba estar encerrado todo el día en casa o en ese club de niños ricos.

Marilyn bajo para despedirnos, la vi bastante tranquila lo cual era bueno, después apareció Jenny en pijama, estaba triste por la partida de su querido hermano. Me lanzó una mirada de furia por su alejamiento de casa.

–       Tranquila Jenny, volveré y te traeré un ratón de campo de recuerdo- bromeó.

Marilyn y yo nos reímos pero Amy frunció más el entrecejo y se fue corriendo para su habitación malhumorada.

Le prometí a Marilyn que cuidaría de su hijo, le di la dirección del lugar exacto donde estaríamos (el cual era una dirección falsa pero no había problema ya que ella confiaba plenamente en mi) y nos despedimos.

Lo llevé a mi departamento. A Romer le extraño esto porque el creía que iríamos directo al campamento, yo le calmé diciéndole que me había olvidado un par de cosas y que en seguida partiríamos; que gran mentira.

Fui a mi habitación y dentro del armario busque el maletín que me dio John, cuando lo encontré mi pulso se aceleró ¿Realmente quería hacer esto?¿Quitarle la inocencia a un niño y destruir una familia?¿Valdría la pena?

De repente recordé la ultimas palabras que mi hermana Ana de nueve años pronunció antes de morir en mis brazos: “Mamá te va a pegar por no haberme cuidado bien”. ¡Dios que terrible! Ana me culpaba por no haberla cuidado, por haber permitido que nos secuestraran en aquel centro comercial cuando yo estúpidamente me rehúse a seguir a mis padres por simple capricho adolescente.

Ana me siguió, mi madre la dejo seguirme porque ella era muy apegada a mí aún sabiendo que eso no me gustaba pero igual lo hacía porque me quería mucho.

Aún recuerdo a que olía su cabello aquel día: a shampoo floral, era su favorito, le gustaba restregarme su cabello en mi nariz repitiéndome una y otra vez: ¿Té gusta como huele? Es rico ¿verdad?  Es floral, tal vez tenga Jazmín mi flor favorita ¿te gusta hermano?

Yo solo quería apartarme de la opresión de mis padres, odiaba las salidas familiares, me distraían de cosas más importantes como salir con mis amigos o idear una manera para por fin hablarle a Penelope Hubbert, la hermosa chica de preparatoria que no sabía que yo existía. Me dirigí a la heladería y pedí un helado de chocolate. Ana me miró suplicando que le invitase un poco, cedí ante su tierna mirada que siempre ponía para que le diera algo. Disfrutamos el helado juntos, pero antes de acabar me sentí un poco extraño, era como si el piso y todo el lugar se movieran sin parar, un mareo tan tremendo que mi cabeza apenas podía aguantar. Me dirigí al baño a trompicones, no me fije si Ana me seguía o no. Abrí la puerta a la fuerza, extrañamente no había nadie, fui a la letrina pero antes de llegar me desmayé.

Desperté con un fuerte dolor de cabeza, las manos y pies atados a una silla, en una habitación oscura que olía a mierda. Por varios minutos no supe que pensar, asumí que me habían secuestrado porque mi familia era adinerada, en las noticias escuché que rufianes raptaban a hijos de familias adineradas y les pedían dinero por su rescaté, yo sólo esperaba que Ana no estuviese aquí. Al rato me dí cuenta que no era que la habitación estuviese oscura sino que tenia los ojos pegados con cinta adhesiva.

–       Jefe, parece que ya despertó – dijo una voz ronca tras de mí.

Oí unos pasos acercarse lentamente hacía mi, era difícil saber cuantas personas había en la habitación, los sonidos eran diferentes y no podía distinguirlos todos, aún estaba mareado, posiblemente seguía drogado.

–       ¿Llamaron a los padres? – dijo el hombre frente a mí.

–       Si, señor hace una hora nuestro contacto hizo la llamada – dijo otra persona en la habitación.

–       Bien, creo que ya es hora de quitarle la cinta.

Me quitaron la cinta de los ojos de un tirón, quedé ciego por unos minutos. Los ojos me ardían horriblemente como si no los hubiese abierto en años. Figuras borrosas aparecieron ante mí, no pude distinguirlas al principio pero poco a poco mi vista se fue aclarando y entonces vi que eran cuatro hombres. Tenían un aspecto terrible con cicatrices y tatuajes en rostro, brazos y cualquier parte visible de su cuerpo, uno de ellos llevaba una ametralladora pegada al pecho como esas que se ven en las películas salvo que esta era muy real.

Y entonces lo escuché, el sonido que jamás podré borrar de mi mente, el gemido excitado de una quinta persona en la habitación. Provenía del fondo del cuarto, no lo había notado porque esta echado y de espaldas a mi. El hombre se agitaba lentamente, iba y venia sobre su cintura como si estuviese sobre alguien. Observé horrorizado que cerca del hombre acostado había una prenda, un vestido para ser más precisos. Yo reconocía ese vestido, era el mismo que se puso Ana cuando salimos al centro comercial, por debajo del hombre distinguí unas piernas infantiles, desnudas y apretadas.

–       ¿Hace cuanto tiempo le pusieron dosis? – pregunto el que era el jefe.

–       Hace tres horas.

–       Vaya, y ¿todos se la cogieron por turnos? – Dijo sonriente – putos de mierda, ya se le acabará el efecto, Termina de una vez Ross hay que ir donde Rimsky debemos informarle que los niska ya están listos,

–       Carajo Demeric, uno no puede echar un polvo tranquilo. Los otros ya la abrieron como una nuez, déjeme saborear este manjar americano.

Quedé en shock, esto era demasiado para asimilar, simplemente debía ser una pesadilla.

– ¡Ana! – Grité con todas mis fuerzas – ¡Déjala en paz hijo de mil putas, déjala!

Recibí un golpe en la cara por parte del jefe tan fuerte que me dejo sin un diente.

–       Cállate niñito, no ves que uno de mis hombres esta echándose un polvo con tú hermana, ten más respeto.

Los gemidos del hombre aumentaron mientras se movía frenéticamente encima de ella, segundos después dio un enorme suspiro y se levanto dando por terminada su abominable tarea.

–       Para que te quede claro niño – dijo Demeric – este es sólo el principio. La recompensa no es nuestra prioridad y si piensas que los encontraran estas muy equivocado. Nadie sabe que estan aquí y menos la policia, ¿sabes por qué? Porque estas en Rusia mi amigo.

Los hombres salieron de la habitación apagando las luces y dejándonos en plena oscuridad. Yo lloraba amargamente en silencio. Rogando a Dios que nos sacara de este infierno. Obviamente Dios no escuchó mis rezos.

–       Señor Mark, ¿Sigue ahí? – dijo Romer desde el living volviéndome a la realidad.

–       Si, en seguido voy –  respondí mientras me secaba las lágrimas de los ojos.

Cambie de parecer, Romer no se merecía la fiebre blanca…………..sino la fiebre negra. Saque la jeringa de color oscuro del maletín y la lleve tras mi espalda.

–       Antes de irnos, quiero pedirte un favor.

–       ¿Cuál?

–       Qué cierres los ojos, porque vas a sentir un pequeño pincho en el cuello.

–       ¿Qué sucede?

–       Nada, es sólo una vacuna para prevenir una nueva gripe que apareció en el bosque, dicen que es contagiosa.

Romer obedeció y estiró su cuello hacia mí. Sujete firmemente la jeringa mientras pensaba que ya no había marcha atrás y que ahora todo sería diferente.

–       Esto es por ti Ana – me dije.

Fin de la parte 3.

Jodie: La Niña de mis Pesadillas (Capítulo 2)

Posted in Jodie: La Niña de mis Pesadillas by Kruger on 8 octubre 2015

Jodie: La Niña de mis Pesadilla

Capítulo 2: En peligro

La enfermera Judith Nells se encontraba dormitando en su turno nocturno en la sala  emergencias del hospital “Saint Row”. Había sido una noche relativamente tranquila salvo por un par de casos comunes: heridas hogareñas, intoxicación alcohólica, accidentes laborales y un caso de intoxicación de un sujeto que quedó inconsciente por beber demasiado un día antes.

Eran las dos de la mañana cuando por la puerta entró un hombre de media edad cargando el cuerpo de una niña en brazos. Pedía ayuda para la pequeña mientras caminaba presuroso por el pasillo del hospital rumbo a la recepción donde se encontraba Judith.

– Ayuda por favor- gritó el hombre- la encontré en las orillas del lago aquí cerca, al parecer tuvo un accidente.

Judith llamó a los camilleros de turno, quienes acudieron de inmediato y depositaron a la menor en la camilla y se la llevaron con el doctor de turno.

– ¿Es su hija? – preguntó Judith.

El hombre veía  como la camilla se perdía tras la puerta de la sala de emergencias  antes de responder.

– No, yo sólo pasaba por la carretera cuando noté huellas de derrape en el asfalto y después la cerca de seguridad de la vía estaba destruida. Paré el coche, me acerqué a la pequeña en la orilla, ella estaba inconsciente. Bajé para recogerla, la subí a mi auto y vine volando hasta acá.

Judith no dudo de las palabras del hombre, parecía sincero pero ya llegaría la policía a investigar el hecho.

– ¿Cuál es su nombre señor?

– Ben Mason, soy escultor, trabajo en la universidad pública como maestro de medio tiempo.

– Bien señor Ben, por favor espere en la sala contigua, seguramente la policía querrá hacerle algunas preguntas.

Ben hizo caso a la enfermera y fue a sentarse a la sala de espera, había un puñado de sillas vacías en esa pequeña sala. Prefirió sentarse en la primera que vio pues genelralmente estas son más cómodas. No se dio cuenta antes pero sus manos le temblaban por el frío y sus piernas en especial sus muslos también estaban congelados.

Sacarla del lago no fue sencillo, era un barranco de unos tres metros antes de llegar al lago. Cuando la vio inconsciente en la orilla pensó lo peor, pero de todas formas se acercó a ver si tenía esperanza. Escuchó su débil respiración cuando puso su mano sobre su pecho, le quito sus pequeñas gafas y las puso en el bolsillo de su chaqueta.

-Vas a estar bien pequeña – le animó.

La levanto con cuidado y la aupó sobre su espalda para poder subir mejor el barranco.

Estaba helada  pero era ligera lo cual facilitó su acenso por encima de la arruinada valla. La acostó en el asiento trasero y arrancó el coche a toda prisa para llegar al hospital.

Ben medito unos minutos lo sucedido, realmente estaba preocupado por la niña. Era una tragedia pues tampoco vio a alguien más en la orilla.

–          El auto debió haberse hundido hasta el fondo – pensó – quizá nadie más haya sobrevivido.

Judith quien se quedó en recepción revisando la computadora miraba de reojo de vez en cuando a Ben. A ella también le preocupaba la niña, no debía tener más de 10 años. Entro en un estado inicial de hipotermia le informó la enfermera pero el doctor de turno la estaba atendiendo. Se va a salvar pero quien haya estado con ella en el auto quizá no haya corrido con la misma suerte.

Dos horas después dos oficiales entraron por la puerta de emergencias. Judith lo estaba esperando.

–          Creo que sabe cuál es la situación – dijo uno de ellos, parecía cansado, su semblante era serio pero de  mano firme cuando empezó a anotar todo lo que decía Judith.

–          Entró a las 2:15 de la mañana, tenía principios de hipotermia y algunas laceraciones en brazos y piernas, pero está estable. El doctor Samuelson la estabilizo y ahora se encuentra en observación.

–          ¿No despertó  todavía? – preguntó el segundo oficial que era mucho más alto que su compañero.

–          No, ella sigue inconsciente. El hombre sentado allá la trajo, puede que él les pueda ayudar con otros detalles.

Los oficiales dirigieron su mirada a Ben quien se encontraba cabeceando por el cansancio. Se acercaron y este se paró enseguida.

–          Buenas noches oficiales.

–          Ben Carson ¿cierto?

Ben asintió.

–          ¿Es verdad que usted rescató a la niña, puede detallarnos lo sucedido?

Ben les contó lo sucedido sin omitir ningún detalle, después de varios minutos y preguntas los oficiales le agradecieron su cooperación pero antes de que se retirarán les preguntó.

–          ¿Quién iba con ella en el auto?

Uno de los oficiales dudo antes de responder, no sabía si era apropiado darle ese tipo de detalles a una persona ajena al caso.

–          Continuamos con el rastrillaje –  dijo finalmente – un equipo de buzos rescato un cuerpo del interior del coche, un hombre de unos 30 a 35 años aproximadamente y …………bueno.

Ben presentía que el oficial no quería dar más detalles, por lo que insistió.

–          ¿Qué más encontraron?

–          Sospechamos que el sujeto encontrado………….. abusaba de la niña.

A Ben casi se le cae la mandíbula por la impresión ¡¿Cómo era posible?!

– El hombre traía los pantalones abajo cuando fue sacado y los buzos aseguran que lo encontraron así, por eso queremos hablar con ella.

– Vaya, no sé qué decir – dijo Ben, no se esperaba una respuesta así. Si bien era cierto que el mundo era cada vez peor, no podía imaginarse a una niña siendo sodomizada por un enfermo en plena autopista…………….en un auto.

– Tranquilo señor Ben, resolveremos este caso y velaremos por la pequeña. Usted puede irse a casa ha sido de mucha ayuda.

Ben asintió, se despidió de los oficiales  y de la enfermera Judith antes de salir de la sala de urgencias prometiendo que volvería pronto  para saber del estado de la niña.

Camino lentamente con dirección a su coche, tenía la mente revuelta, vivió un par de situaciones particulares aquella madrugada, cosas que no serían fáciles de olvidar. Abrió la puerta del auto, encendió el motor y se alejó a paso lento del hospital Saint Row. Se encontraba en plena esquina cuando vio por el retrovisor una camioneta negra llegar a la entrada de la sala de emergencias. Dos hombres corpulentos salieron de este, su pinta  no daba buena espina: Chaquetas y vaqueros negros, lentes oscuros (en medio de la noche) y botas del número que usan los  jugadores de la NBA. En definitiva estos tipos no parecían nada amigables.

Ben tenía un mal presentimiento, dudo unos segundos pero dio vuelta el carro y volvió al hospital. Algo muy en el fondo le decía que la pequeña niña que había rescatado estaba en peligro. Segundos después se escuchaban disparos dentro del hospital. Él contuvo la respiración.

¡Mierda, esto no puede ser cierto!

Fin del Capítulo 2

Turismo Sexual Capítulo 3: Hotel en las estrellas

Posted in Turismo Sexual by Kruger on 2 octubre 2015

Capítulo 3: Hotel en las estrellas

Eran las 7 de la noche y siento como si hubiera cogido toda la tarde.

Había muchas niñas a mí alrededor, desnudas o con alguna prenda que les tapaba. De cualquier forma el calor era tal que estar desnudo no bastaba para aguantarlo y con siete niñas en la pequeña habitación ni hablar. Pero estaba tan emocionado que sentir mi cuerpo sudoroso y casi meloso era lo de menos.

Observe a las pequeñas unos minutos. Todas tenían los mismos rasgos étnicos: piel morena, ojos color café claros un poco achinados, cabellos oscuros y figuras delgadas pero firmes. Desde la más delgada hasta la más voluptuosa como Channary mostraban una belleza sin igual y una timidez que hacían que las deseara aún más.

No sabía por dónde empezar.

Me fije en quien era la más tímida del grupo, vi a una chica delgada que no me devolvía la mirada y que se ocultaba tras dos de sus compañeras de mayor edad. La tomé del brazo, la puse frente a mí, la hice arrodillarse y sin más dirigí su pequeña boca a mi verga. Casi instintivamente ella comenzó a succionar mi pene a la vista de todas las demás. Le hice tragarse mi verga hasta el fondo, la pequeña se resistía pero no pudo hacer mucho, luchar en mi contra era sólo perder el tiempo. Disfruté mejor dicho mi verga disfrutó de sus labios, la dejó bien húmeda y lista para consumar el acto. Recosté a la pequeña en esas sucias camas y sin tapujos introduje mi instrumento en su interior. Al principio fue difícil hacer que este entre por lo estrecho de su conchita virgen pero se fue amoldando poco a poco hasta tener medio tronco en su interior. Ella dio muecas de dolor y se retorcía en la cama por el dolor, yo en cambio era un monstruo insensible que solo quería sentir placer, este placer que sólo me pueden proporcionar estas adorables niñas.

Sin darme cuenta Channary se puso atrás de mí para observar de cerca mientras yo seguí penetrando a su amiga, las demás observaban atentas la vejación.

Aceleré mis movimientos pélvicos introduciéndome más a fondo en su ya desvirgada vagina. Sentía que estallaría en cualquier momento por lo que me detuve en seco a admirar mi obra. El agujero de la pequeña quedo bastante ensanchado con los labios vaginales bastante abiertos, la pequeña de la que nunca supe su nombre se secaba las lágrimas de los ojos, había acabado con su virginidad y eso era algo que me daba cierto orgullo.

Las horas siguientes me la pase en jugando con las demás pequeñas, admirando sus frágiles y bellos cuerpos,  tocando incluso manoseando cada rincón de ellos. Algunas niñas jugaban con mi pene, a un grupo de tres de ellas les enseñe a como masturbarlo y a lamerlo, fue entretenido verlas ponérselo en sus infantiles bocas mientras las demás contemplaban estas perversiones.

Esa noche fue para calentar, sabía que tenía tiempo para disfrutar de todas ellas, pero no quería apresurarme y después aburrirme, deseaba aprovechar cada momento con ellas pues era el dueño absoluto de sus cuerpos.

Tanta diversión me dejo agotado, no eche polvo esa noche pero fue una locura disfrutar y manosear a las pequeñas. Me quede dormido abrazado de una mientras las demás se acomodaron a mi alrededor o dormían donde podían.

A la mañana siguiente desperté tan relajado que sentía que volaba a través de la habitación, la sensación de paz y armonía invadía cada uno de mis sentidos. ¡Estaba viviendo mis sueños por Dios¡ Estos sueños que todo pedófilo quiere vivir. Entro la esposa de Kalliyan a la habitación y ordeno a las niñas bajar, dejándome sólo con mis pensamientos.

Diez minutos después bajé a desayunar, para mi sorpresa había dos hombres hablando  con Kalliyan eran extranjeros como yo, se veían exhaustos por el viaje pero exageradamente alegres.

Kalliyan me hizo señas para que le dé un par de minutos.

Me senté en la humilde mesa de la casa, la señora me trajo un tazón con lo que parecía ser café destilado, le di un par de sorbos antes de darme cuenta que alguien me observaba desde la habitación de las niñas.  La dulce Channary me miraba casi escondida desde aquella esquina,  podía que le causaba curiosidad el observar a hombres extranjeros como yo. La quise saludar pero se retiró al instante.

!Qué tierna la niña¡

Kalliyan se sentó a mi lado y conversamos. Me contó que tiene algunas reservaciones para los próximos días y que la casa se vería ocupada. Las niñas estarían a plena disposición de los nuevos hospedados y la cuota por niña aumentaría.  Le dije que no habría problemas con el dinero pero que quería salir con Channary por cuatro días a un hotel privado para no incomodar en la casa (sin mencionar que el olor de las habitaciones son horribles), él no se opuso, es más me recomendó un hotel privado cerca de la ciudad en la que los dos podíamos estar sin levantar sospechas.

Aliste mis cosas y baje para recoger a Channary. La esposa de Kalliyan no se veía muy segura de mí, pero ella no era la que mandaba, con un gesto amigable le pedí que trajera a mi niña.

Channary salió con un hermoso vestido floreado de una pieza, y una pequeña bolsa de plástico que simulaba ser una cartera con algunas de sus pertenencias. Me esquivo la miraba sonrojada como quien se pone nerviosa en su primera cita. Le pedí que siguiera y mientras salíamos de la casa Kalliyan se despidió agitando la mano.

Era un día caluroso, el sol era quemante y la brisa traía un aire casi sofocante y húmedo.  Caminamos toda la mañana atravesando las casuchas del pueblo hasta llegar a una parada de moto taxis. Tomamos el primero que  vimos y nos dirigimos a la ciudad. Una vez allí pregunté la dirección del hotel, la mayoría no hablaba inglés pero hubo algunos que sí y amablemente me indicaron la dirección correcta.

Llegamos casi entrada la tarde. Era un hotel muy decente a comparación de la humilde casa de Kalliyan y sus habitaciones era igual de amplias. Reservé una por tres noches y el dinero hablo mejor que yo, cualquier propina era bien recibida y evitaba las preguntas molestas como: Número de pasaporte, nombre completo,  país de origen, ¿Quién es la niña?  Etc.

Después del corto papeleo nos acomodamos en la habitación. Era grande y tenía bastantes comodidades: una tele, una cama grande, cortinas blancas,  alfombras, un mini bar, un baño privado y lo mejor……. todo limpio.

A Channary se le iluminaron los ojos al ver tanto lujo, sonreía de oreja a oreja. Se la veía tan feliz como si hubiese cumplido uno de sus sueños. Fue lindo ver el brillo en sus ojos, la alegría de los niños siempre es contagiosa y más aún cuando esta felicidad es causada por uno.

Me eche en la cama exhausto, el pequeño viaje resultó agotador y en un suspiro me quede dormido.  Channary se acostó en el otro extremo de la cama e igualmente se quedó dormida.

Soñé que me encontraba nuevamente en la habitación con las niñas y que todas me abrazaban, todas excepto Channary que se escondía en un rincón del cuarto.  Aparte a las demás para ir donde ella y para mi sorpresa me di cuenta que llevaba un bebé recién nacido en brazos. Ella me miraba con ojos llorosos antes de gritarme: ” Es tuyo, es tuyo”. Las demás niñas se abalanzaron sobre mí tratando de ahorcarme, las quise apartar pero eran demasiadas, se multiplicaban y no me soltaban del cuello. Channary apareció con un enorme cuchillo en sus manos y estaba a punto de clavármelo cuando desperté.

Exaltado por el mal sueño me senté al borde de la cama, el sol se ocultaba en el horizonte y el cielo se ponía naranja por su reflejo que se ocultaba.  Estaba sudoroso y agitado ¿Qué mierda fue eso? ¿Era culpa?  ¿Remordimiento? Realmente no lo entendía pero daba igual, jamás me había sentido tan dichoso en toda mi vida ¿Por qué acabar sucumbiendo ante estúpidos sueños?

Me levanté y me fui directo a la ducha.  El agua fría calmo mis nervios y seguidamente pensé en lo que haría con mi querida niña, un montón de ideas cruzó por mi mente cada una más siniestra que las demás pero para que darle vueltas al asunto me la cogería como yo quisiese y punto.

Después de salir de la ducha ordené a Channary irse a bañar que buena falta le hacía. Mientras ella se bañaba yo aproveché en pedir la cena, ordené algunos bocadillos típicos de la región y agua embotellada.

Cuando Channary salió del baño la comida ya estaba lista y servida. A ella le brillaron los ojos al verla, se notaba que le gustaba comer pero seguramente en su  casa no había más que arroz con curry. Ambos disfrutamos de la cena viendo televisión local, yo particularmente no entendía un carajo pero eso no importaba, estar en compañía de esta niña era suficiente alivio para mí.

Ya era las nueve de la noche y el ambiente se puso tenso. Hacia tremendo calor y ya me encontraba otra vez pegajoso por la humedad, ¡Bendita humedad! Siempre me haces sentir asqueroso. Y los pequeños mosquitos que sobrevolaban la habitación hacia que me sintiera cada vez más incómodo, a pesar de todo, esta debía ser mi noche especial pero no sabía cómo comenzarla.

¡Qué Diablos! Yo pagué para estar con ella ¿no?

Pero esta niña me hacía sentir extraño algo que con ninguna mujer me había pasado antes. ¿Será que me estaba enamorando?

Agite la cabeza para quitarme esas ideas de la cabeza. ¿Enamorado yo? ¡Qué estupidez! Si yo vine a este lejano país a divertirme y cumplir mis malditas fantasías con niñas menores, no era tiempo de perder la cordura ni lo estribos por cosas tan triviales, debería aprovechar este momento y lugar, y hacerle cosas que seguramente ella nunca olvidará.

Ordené a Channary que se parará frente a mí, para poder verla mejor. Ella de un salto se acercó con esa sonrisa suya que no borraba de su cara.

– Veremos por cuánto tiempo más aguantarás esa sonrisa – pensé.

Admiré ese rechoncho cuerpo de niña de 10 años, Channary era más robusta que sus compañeras pero eso no le quitaba ni un ápice de belleza. Esa carita suya era de ensueño, era tan fina y perfecta que ni las mejores modelos podían imitarla. Acaricié esas mejillas que parecía dos duraznos colorados. Bajé mis manos para tocar su cintura por encima de su polera blanca, era ancha y voluptuosa. Metí mi mano por debajo de la polera y subí hasta llegar a sus pequeños e imperceptibles senos que apenas sobresalían de su pecho, los acaricié por unos instantes, quería pellizcarlos y comerlos a mordiscos pero por el momento el contacto con mis manos era suficiente. Jugué con su redondo ombligo con mi dedo pulgar haciendo círculos imaginarios en su contorno; que divertido, era como tener una muñeca humana.

Ahora mis manos bajaban por sus carnosos muslos que se ablandaban cuando los apretujaba con mis dedos, eran tiernos y gomosos como palpar algodón de azúcar. Llegué a sus rodillas y seguí bajando hasta tocar la planta de sus pies, quería conocer todo su cuerpo porque un agricultor debe conocer sus tierras antes de sembrar en ellas.

La acosté en la cama y de nuevo acaricie todo su cuerpo con mis manos, era como hablar sin siquiera emitir palabras; su cuerpo se comunicaba con mis manos, casi como si fuese poesía. No quiero alardear pero a veces las manos hablan mejor que las palabras cuando de contacto se refiere y yo quería hablar el lenguaje de su cuerpo antes de hacerla nuevamente mía.

Le quite la polera blanca lentamente dejándola sólo con sus calzones. Era el límite entre la inocencia y perversión, sabía que si atravesaba otra vez esa frontera me convertiría en una bestia, una bestia con sed de sexo y esta vez tenía cuatro días para satisfacer los deseos de este animal.

Me acosté a su lado y acaricié de cerca sus mejillas que parecían más rojas que un tomate; estaba avergonzada y me resultaba extraño pues el otro día parecía indefensa y ahora estaba asumiendo su papel de puta. ¡Vaya! ¿Será que mi coqueteo con ella dio resultado?

Besé sus labios como quien bebé agua en el desierto, los saboree y degusté tan apasionadamente que pensé que desaparecerían después de tanta lamida. Metí mi lengua en su boca y el choque con la suya fue un contacto hermoso pues mi legua cobró vida propia y planeaba conquistar a la suya. En medio del tremendo beso que le estaba dando mi mano bajo hasta sus partes íntimas y acarició su rajita por debajo de su última prenda, primero lento y luego rápido, estruje su clítoris, lo apreté con fuerza porque como dije antes la bestia se había liberado. Channary arrugo el rostro, le agradaba/molestaba que mi mano estuviese ahí invadiendo su intimidad. Quería separarse de mis labios para poder respirar un poco pero yo se lo impedí, deseaba que se sofocase un poco, que le faltara el aire, que respirase mi sudor, que se ahogara en mis besos y trague mi saliva.

De un tirón le quite esa última prenda decidido a atravesar esa frontera. Contemple unos breves instantes esos preciosos labios vaginales, ese monte de Venus, esa rajita vertical que era sólo para mí. Baje mi cabeza hasta posicionarme en primera fila y con zoom incluido en esa conchita divina: abrí la boca, metí la legua y me embriague en el néctar de su cavidad orinal. ¡Qué dulce sabor! ¡Qué dulce olor! ¡Qué dulce droga!

Ella se retorcía excitada, gimiendo y temblando del placer que le brindaba esta boca mía. Era una niña pero ya conocía el placer y el dolor de la penetración.

Antes de que reaccionase, en medio de su excitación, le clave la verga hasta el fondo. Mi movimiento fue tan rápido y certero que ella apenas pudo quejarse. Su chillido infantil era opacado por mis gemidos bestiales. Hice temblar la cama con cada metida mía. Channary arrugo las sabanas en señal de dolor, y sus lágrimas brotaban en medio de sus mejillas rosadas. Su redondo rostro no aguantaba semejante dolor que le provocaba, yo en cambio quería romper la cama con ella.

El sexo fue largo y placentero, eche un polvo tan tremendo que llene de leche su cavidad vaginal. Fue perfecto: movimientos bestiales, penetraciones completas, sudor y semen por doquier, hasta deje a Channary inconsciente por unos segundos. ¡Dios! Fue algo épico.

Cuando recobré la compostura vi como mi semen se escurría de la vagina desflorada de mi niña, era como una cascada blanca y lechosa que se derramaba desde sus piernas hasta las sabanas. Quise limpiársela un poco con alguna servilleta pero me sentía tan exhausto que apenas puse la cabeza sobre la almohada quedé profundamente dormido.

Fin del Capítulo 3

V de Venganza Parte 2

Posted in V de Venganza by Kruger on 17 septiembre 2015

Me levante temprano por la mañana, me serví una taza de café y admire nuevamente el paisaje desde mi ventana. Observaba la casa de enfrente pensando en como debería actuar primero. Jhon me había recomendado entablar una relación muy afectiva con la madre, ya que ella esta vulnerable cuando no esta su esposo, según el era muy promiscua a tener relaciones sentimentales muy rápido con una persona agradable; seguramente era por la falta de cariño de su esposo, pero para mi era una enorme ventaja. Luego me aconsejo entablar conversaciones espontáneas con sus niños; ya que ellos al igual que la madre carecen de la figura paterna.

Jhon conoce muy bien a la familia de Demeric ya que el esta trabajando actualmente como su mano derecha, el como lo haya conseguido es un misterio incluso para mi; pero deduzco que al igual que yo busca algún tipo de venganza más grande, incluso podría arriesgarme a decir que Jhon planea algo contra la misma organización que nos mantuvo cautivos durante 3 años.

La “organización” es prácticamente una industria de tráfico de personas, con sedes clandestinas en varios países de Europa, Asia, y América. Su poder es innegable con mucha influencia en los altos mandos de varios países. Su existencia no parecer ser conocido o reconocida  en los medios de comunicación. Su manera de operar es apenas conocida a pesar de ser tan grande y mueve cantidades de dinero similares a los de un país pequeño. Los únicos que podemos decir que conocemos de su existencia somos aquellos que logramos escapar de su infierno; pero a pesar de ello no pudimos hacer nada después; tenían a toda la policía local comprada. La organización tiene demasiadas influencias y al parecer su poder cada día crece más porque a muchos gobiernos no parece importarles su presencia; incluso diría que ciertos presidentes colaboran con sus actos. Tienes que estar ahí adentro para darte cuenta de lo que son capaces de hacer: Tráfico de órganos, secuestros, prostitución infantil, esclavitud y venta de drogas en especial la fiebre “blanca” y “negra”.

Después de la muerte de mi hermana pude escapar, pero a pesar de ello nadie quiso creer lo que yo decía, la policía misma  se negó a hacer una investigación; creo que yo no era la primera persona en denunciarlos y obviamente no hicieron nada antes ¿Por qué habría alguna diferencia conmigo? Ahora no importa, estoy determinado a continuar y hacerle la vida un infierno a Demeric antes de matarlo, solo así podré mitigar este dolor que tengo dentro.

Terminé mi café, me vestí con un traje elegante y salí del apartamento, en el camino compre una cesta de frutas y una tarjeta. Eran las 8:30  y según el horario que me había dado Jhon sus hijos ya estarían en la escuela y su madre estaría en casa con su servidumbre.

La casa de Demeric era elegante de dos pisos con jardín en frente, cerca de madera y un pequeño garaje a lado; toda una tradicional casa americana. Atravesé el jardín y me di cuenta que no tienen mascota  y que sus flores están muy bien cuidadas (seguramente Marilyn tenía mucho tiempo libre). Toque el timbre y me dibuje una sonrisa en el rostro. La misma Marilyn abrió la puerta; me presente diciéndole que era nuevo en el vecindario y le regale la cesta de frutas.

Ella parecía muy encantada con mi obsequio y no dudo en invitarme a pasar, no acomodamos en la sal y comenzamos a charlar. Marilyn era una mujer de aproximadamente 45 años de cabello corto y rizado de color oscuro, ojos celestes,  algo pasada de peso; usaba unos vestidos holgados y usaba zapatos sin tacón. Mi primera estrategia era mostrarme servicial, alegre y encantador, de manera que ella sea una presa fácil. Al parecer ella se mostraba complacida con mi visita, se reía de mis chistes, mostraba atención a mis falsas anécdotas; yo de igual manera hacía lo mismo, para que ella creyese que teníamos “química”, hacerla sentir bien y feliz. La mañana paso rápido y ya casi era medio día. Me levante y me despedí, pero ella insistió  en que me quedará hasta el almuerzo, yo gentilmente rechace su oferta pero le prometí volver al día siguiente. Observe como se le iluminaban sus ojos y me quedo claro que había cumplido mi primer objetivo: seducirla.

Pasaron varios días con aquella misma rutina: ir a su casa, desayunar, fingir que le presto atención, inventar anécdotas de mi vida personal, reírme de sus chistes, despedirme diciéndole que volvería al día siguiente.

Y poco a poco me ganaba su confianza porque ella comenzaba a hablar de cosas más personales: de su soledad, de su falta de amistades, de que sus hijos  no le obedecían, de que su marido era muy indiferente ante muchas situaciones que a ella le aquejaban, entre muchas otras cosas.

Saque mucha información importante de aquellas conversaciones; el caso de que Demeric sea un marido completamente desatento que se la pasaba de viaje en viaje y cuando le pregunte de a que se dedicaba; ella me respondió que era  un empresario encargado de los asuntos financieros de varias empresas alrededor del país, que sus viajes últimamente se hacían más frecuentes y Demeric había argumentado que la crisis había afectado a varias empresas de su sector, me también la fecha de su regreso y me adelanto que tendría otro viaje en 4 días después. Incluso me confeso que su falta de rol como cabeza de familia fue motivo de muchas discusiones entre los dos.

Me di cuenta de que Marilyn era muy ingenua con Demeric o al menos eso quería aparentar al contarme sus  facetas de madre en soledad preocupada solo por ella misma, sabía que ella no me estaba contando todo lo que sabía o estaba tratando de mostrarse indefensa y disponible; le seguí el juego.

Le conté que era un heredero de una empresa familiar y que me había tomado un año sabático para despejar mi mente después de romper con mi prometida por que supuestamente le había encontrado en la cama con uno de los gerentes de la empresa de mayor edad. Le exprese mi deseo de pasar más tiempo con ella con la excusa de que ambos sufrimos un amor no correspondido, ella estaba conmovida por mi propuesta y me invito a que pasara el fin de semana con ella y sus hijos; Bingo, eso era justamente lo que yo quería escuchar.

Nunca olvidaré aquel sábado cuando los conocí. Era un día perfecto, sin nubes, con mucho calor, brisas de aire refrescantes  y un sol radiante. Me levanté temprano, desayuné huevos con tocino y café, me vestí con ropa deportiva y salí.

El plan de Marilyn era pasar la mañana en un club privado y disfrutar del día con algunos deportes tradicionales.

Al llegar directamente al club me registre y pase directamente a las canchas de tenis; allí los encontré a los tres y mis nervios comenzaron a aumentar, era la primera vez que vería de frente a los hijos de Demeric, pues hasta ahora simplemente los había visto por la fotografía que me había dado Jhon.

Marilyn al verme me saludo con un beso en la mejilla, estaba emocionada por mi llegada se notaba claramente en sus ojos; seguramente para ella era hermoso tener a una persona que sí atiende a sus invitaciones.

Llamó a sus hijos que se encontraban jugando en la otra cancha, vinieron corriendo y les extraño mi presencia, yo simplemente les sonreí.

Me fije primeramente en Romer el hijo mayor de 10 años de estatura media, rasgos finos, cabello corto de color café claro, mejillas rosadas, algo pecoso, pero lo que más me llamo la atención fue su mirada tenía los ojos color celeste, demasiado naturales para ser verdad. La expresión de su mirada al verme era de curiosidad era como si esperara conocer algo de mi. Nos estrechamos las manos y le sonreí para demostrar simpatía. Mis ojos se posaron ahora en su pequeña hermana Jennifer de 8 años; era hermosa, ella parecía un conjunto de elementos en perfecta armonía: sus cabellos parecían rubios a primera vista pero solo era por el efecto del Sol, en realidad su cabello era de color café muy claro que resaltaba con aquellos rayos solares, sus ojos para mi sorpresa eran verde esmeralda y al igual que su hermano tenían rasgos muy finos y mejillas rosadas.

Me creció el morbo de solo pensar en lo que les haría a los dos por separado, pero también sentía un pinchazo en mi estomago como un efecto de reflexión forzada. ¿Realmente sería capaz de cambiar la vida de estos dos niños para siempre?, ¿Era necesario descargar todo este odio en ellos? Trate de no sentir culpa quitándome esas preguntas de la cabeza, de cualquier manera no había vuelta atrás; al menos no para mi.

Pasamos una mañana relativamente tranquila, con un par de juegos de tenis entre los cuatro. Romer y Jennifer eran buenos jugándolo, pues nos vencieron con facilidad a su madre y a mí. Me mostré muy amistoso y servicial con ambos, aparentando ser un amigo más de la familia. Poco a poco los niños se comenzaron a abrirse conmigo. Ya era hora del almuerzo y gracias nuevamente a los consejos de Jhon pude entablar una conversación muy amena con Romer.

Mi amigo me había dado detalles de algunos de los gustos y hobbies  de cada integrante de la familia, de manera que pueda entablar más fácilmente una amistad con los niños y su madre.

Romer era un fanático del fútbol mundial por lo que todo el almuerzo estuvo hablándome de eso, y yo atropellado con sus múltiples preguntas que no podía contestar pero de todas maneras creo que le cause una buena impresión porque toda la tarde quería hacer equipo conmigo en cualquier actividad que realizamos. El era muy hablador, me interrumpía constantemente para hacer preguntas y se las respondía el solo. Era muy gracioso escucharlo tenía una infinidad de chistes y anécdotas que contaba con esmero, me recordaba un poco a Jhon cuando ambos compartíamos la litera  en aquel calabozo junto con otros cincuenta niños, siempre tenía algo interesante que decir incluso en aquel espantoso lugar, no se como habría sobrevivido sino fuese por el.

Jennifer en cambio era muy reservada, tímida y poco conversadora,  se mostraba incomoda con mi presencia, no me tenía mucha confianza y siempre estaba apegada a su madre, sin embargo su punto débil era su hermano, pues también se mostraba muy apegada a el.

Pasamos una tarde muy agotadora, después de haber aprovechado todos los espacios recreativos estábamos todos cansados y nos dispusimos a volver a casa. Marilyn no podía estar más contenta sabía que habíamos aprovechado un buen día y que me llevaba bastante bien con los niños para ser la primera vez.

Llegamos a su casa cuando ya caía la noche y el cielo se empezaba a iluminar de estrellas. Los niños se durmieron en el camino por lo que amablemente me ofrecí a llevarlos a sus habitaciones, una vez dormidos baje donde Marilyn para despedirme. Para ella seguramente ahora  todo era color de rosa y había pasado un día estupendo, me abrazó sorpresivamente dándome las gracias por tan hermoso día; se me estaba insinuando lo podía ver en sus ojos.

Para mi también todo era perfecto, no me esperaba que el día saliera tan bien de manera que mi recompensa esperaba por mi buen comportamiento. Así que decidí sorprenderla también entregándole un beso en los labios. Le sorprendió mi acto porque ligeramente vi como se ruborizaba.

Me separe de sus labios un momento para decirle que la amaba y que jamás había sentido algo así por alguien. Me miro un momento con esos ojos azules y me devolvió el beso de la forma más apasionante que pudo. Nuestras lenguas se encontraron y se acariciaron entre si. Podía sentir como se comenzaba a excitar con cada beso que nos dábamos; era difícil agarrarle por la cintura pero de cualquier manera la apreté hacia a mi lo más que pude, quería sentir ese voluminoso cuerpo suyo y que ella sienta el mió.

Paramos nuestros besos en seguida al escuchar el teléfono, ella se espanto un poco al recordar que estaba casada y fue rápidamente a contestar. Era su marido, lo supe por la forma en que hablo con el, podía percibir algo de ansiedad en su voz. Hablaron unos minutos sobre las actividades del día y obviamente no me menciono a mí, colgó el teléfono y me miró, yo le sonreí como avergonzado.

Le sugerí alejarme hasta que ella este segura de lo nuestro, me miró incrédula de mis palabras y nuevamente me beso afirmando lo segura que estaba. Por dentro yo estaba muy satisfecho de cómo me habían salido las cosas, así que decidí seguir con el plan.

Le propuse ir a mi departamento  a terminar nuestra velada con un buen vino y música romántica a la luz de las velas. Estaba encantada con mi propuesta y acepto. Acordamos reunirnos a las 9 de la noche después de que ella dejará a sus hijos con la niñera.

11:30 de la noche. La escena era única: la luz de las velas iluminaba mi habitación, el aroma a incienso se esparcía por mis sentidos, el único sonido audible eran los gemidos de Marilyn ante mí embestida genital y por supuesto tres cámaras ocultas y encendidas que no perdían detalle de nuestros actos; del inicio de mi venganza.

Fin de la Parte 2

V de Venganza Parte 1

Posted in V de Venganza by Kruger on 12 septiembre 2015

Llegue una tarde de verano a aquel pequeño departamento alquilado, tal como lo había anticipado estaba lo suficientemente cerca y privado como para observar las acciones de la otra casa grande que tenia adelante. Me mude a una zona de clase alta donde los vecinos son demasiado orgullosos como para saludarte y sus hijos son demasiado mimados como para salir a jugar a las avenidas. Menudo lugar para comenzar mi venganza.

Tenía mis objetivos muy claros; planeando exactamente lo que haría los próximos meses, incluso me cambie el nombre por el de Mark Dempsey para que sonara un poco más sofisticado y tener un poco de estatus. También cambie mi apariencia física para que ese hijo de puta de Demeric Golfan no me reconociera. Es por ese sujeto que ahora estoy donde estoy, con la sangre fría y con un plan elaborado para arruinarle la vida. Talvez no en el grado en el que el me la arruino la mía pero de todas formas haré que sufra.

Explicar lo que me hizo a mí y a mi familia no tiene nombre o al menos no para mí, es difícil explicar aquel infierno que pasé por su culpa y ver como se reía de mí mientras agonizaba mi pequeña hermana es algo que simplemente no se puede sacar de la mente. Pero le devolvería este odio no solo con matarlo sino vengándome de toda su familia en especial de sus hijos. No los voy a asesinar claro que no, no me rebajaría a su nivel, pero haré algo mucho más grotesco ¡Me cogeré a sus dos hijos!

Los seduciré, los desvestiré, los cogeré, lo grabaré todo en video y se lo mostraré todo antes de matarlo. Le mostraré todas las perversiones que el me hizo ver y se lo restregaré en la cara. No importa lo que vaya a pasar después; si es que la policía me atrapa o no, pero ese maldito tiene que sufrir primero.

Terminé de acomodarme en el departamento, a pesar de todo era muy acogedor. Era un morbo para mí pensar en las cosas que les haré a ese par de hermanos, la sangre se me subía a la cabeza de solo imaginármelo. Instale cámaras en la casa en lugares que serían ideales para nuestros encuentros, la habitación tenía por lo menos tres cámaras colocadas en distintas posiciones de manera que no se perdería ninguna escena el muy desgraciado.

Me senté en mi gran sofá de la sala después de concluido el trabajo de instalación, no me había dado cuenta que ya era de noche y las pequeñas luces de la ciudad comenzaban a encender. Me relaje un momento mientras repasaba nuevamente el plan. Tengo un amigo que al igual que yo desea vengarse de este mal nacido; pero no se atrevía a hacer lo que yo haría, el me decía que la venganza siempre sale al revés y que uno siempre acaba peor que al principio, trataba de no escucharlo pero algunos consejos suyos me servirían.

–       El tal Demeric alias el Topo, no es alguien a quien quieres a tus espaldas; te mataría sin dudarlo –  me decía mi amigo Jhon – siempre tienes que estar un paso delante de el, ten en cuanta eso.

–       Si Jhon lo que tu digas, pero dime cosas más útiles por favor – le dije mientras encendía un cigarrillo a las afueras de un bar clandestino- ¿Trajiste lo que te pedí?

–       ¿Estas seguro de que quieres usarlo?

–       Ese maldito se merece cosas peores, tú sabes lo que nos hizo, ¿no crees que se lo merece? – le respondí alzado la voz.

–       Creo que envenenarlo en su propia casa sería más fácil, pero recuerda el sale de viaje dentro de 2 semanas y se perderá por un buen tiempo. Ya sabes que tiene dos hijos, el mayor tiene 10 años se llama Romer y va a una escuela privada junto con su hermana Jennifer de 8 años –  hizo una pausa para mostrarme una foto donde se ve a los niños juntos volviendo a casa, al parecer la foto fue tomada sin que ellos se den cuenta.

–       La madre es una adinerada mujer de nombre Marilyn – continuo diciendo – talvez el mejor momento para encontrarte con ellos sea dentro de dos semanas, estarán solos por lo menos dos semana así que gánate su confianza antes que Demeric llegue. Conquista primero a su mujer antes que a los niños ¿Entiendes?

–       Si si si, lo se –  dije impaciente –  pero por favor dame lo que realmente importa ¿quieres?

Jhon dudo un momento ante mi mirada impaciente pero por fin alargo el pequeño maletín hacia mis manos. Lo abrió mostrando dentro dos jeringas.

–       Aun sigo creyendo que esta es una pésima idea, sería más fácil envenenar a toda la familia – dijo, pero se callo de inmediato al ver como le lanzaba una mirada asesina- Bien, me costo mucho conseguir esto, pero se calcula que en el mercado negro y en gran parte del imperio Karnek esto costaría unos 100 $  y 500$ por dosis.

–       Si lo se, pero tu sabes que te voy a pagar….

–       No lo hagas, considéralo un ultimo regalo mió –  dijo Jhon con una sonrisa en los labios.

–       Esta – Continuo diciendo mientras levanta a media altura una de las jeringas que tenia un liquido color lechoso – se llama  “Fiebre Blanca”.  Y como sabes una vez inyectado, produce una creación de hormonas excesiva de manera que el cerebro la interpreta como deseo sexual intenso; hace que el cerebro se caliente y por eso la fiebre. El cuerpo se vuelve sensible ante cualquier toque, los sentidos se agudizan y se dice que no se siente ningún tipo de dolor en las penetraciones, incluso sin eres virgen. En personas mayores es como un viagra cerebral que prologa el placer durante horas. Pero su verdadero uso es para los infantes lo único que sienten una vez inyectado es placer, seguido de una leve fiebre en todo el cuerpo.

Observo por un momento la jeringa, y sonrío como si fuese el mejor regalo que jamás me hubiesen dado, después observo la otra jeringa que  contiene un color oscuro muy parecido al negro.

–       Esta – dice levantándola – es la “Fiebre negra” mucho más concentrada que la primera su efecto puede durar semanas en adultos, y a penas se nota la fiebre que provoca, pero tiene un montón de efectos secundarios de los cuales los más peligrosos son  vómitos, debilidad extrema, hipersensibilidad, jaquecas y en algunos casos paranoia. Con tres dosis de estas uno niño no sobrevive y un adulto se vuelve completamente loco.

Aprieto los puños con fuerza al recordar que es justamente esto lo que le dieron a mi hermana. Yo la sostuve en mis manos mientras agonizaba y se convulsionaba terriblemente. El dolor que me causo aquella escena me marco para siempre y es por eso que esta es la mejor manera de retribuirle a Demeric el daño que no solo me causo a mí, sino a todas las familias cuyas situaciones son similares a la mía. Pues yo vi morir a cientos de niños mientras estuve cautivo en aquella cárcel llena de infantes.

–       Bueno creo ya no te debo nada- dice Jhon mientras cierra el maletín y me lo entrega  – estamos a mano.

Le estrecho su mano, lo miro a los ojos y me devuelve la sonrisa, muy en el fondo se que el también quiere este tipo de retribución lo puedo ver en sus ojos.

De vuelta a la realidad, me dirijo imaginariamente a donde esta el maletín oculto debajo de mi cama, pensando en que por fin podré usarlo. Me sirvo un vaso de wisky con hielo y comienzo a beberlo mientras observo la ciudad desde mi ventana, la vista es maravillosa. Siento el aire tranquilo, una paz inquietante que precede a la tormenta, pero esta tormenta será provocada por mí.

– Romer y Jennifer – digo mentalmente – espero que sean felices, porque a partir de mañana sus vidas cambiarán para siempre.

Fin de la parte 1

El Diario de Gale 09/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 16 junio 2015

Cuarta Temporada

Noveno Episodio

25 de diciembre de 2010

Querido Diario:

Es navidad, y hace pocas semanas he terminado de escribir lo que lees más arriba: La historia de Caín, el hombre que me inspiro para secuestrar a Amy, y ya ves como nos ha ido, ahora somos yo y mis dos amores; Amy y Trish. Aparentamos ser una familia normal, les hacemos creer a todo el pueblo lo mismo, pero son sólo apariencias, la verdad es muy diferente.

Estoy cumpliendo mi promesa de no dañar a Trish por Telma y por el consejo de Demian es que decidí escribir lo de Caín, para distraer la mente y plasmar en papel las experiencias que jamás tendré. Aún así es muy difícil no caer en la tentación, y peor todavía cuando tienes a una niña hermosa como Trish a tú disposición. Ella es muy dulce y sincera en especial cuando está cerca de Amy, le calló muy bien, parecen dos hermanas y pesar de que Amy no habla Trish se las apaña bien para sacarle una sonrisa por sus travesuras y comentarios, yo no me puedo quejar ahora que tengo una familia que jamás creí tener.

A veces por las noches me levanto muy excitado, eso me perturba pero es un deseo irrefrenable que no puedo controlar. Trish duerme siempre a mi lado y no me queda otro camino que ir a la habitación de Amy. Me da rabia actuar de esta manera, sin embargo este deseo de sexo es algo que ya no puedo controlar tanto tiempo, a veces debo dar rienda suelta a la bestia que ya no puedo controlar.

Siempre voy a su habitación pasada la medianoche, la despierto sin querer, ella me mira resentida y se queda quieta. Esa es la luz verde para continuar, me pongo encima suyo, le quito el pijama, le introduzco la verga y me comienzo a agitar lentamente. Siento sus bellos púbicos rosar mi entrepierna, ella ya no los quiere rasurar porque sabe que me molesta. Palpo sus senos desnudos semicrecidos y le doy besos en la boca, mientras me agito más rápido. Ninguno de los dos gime, nos miramos a los ojos fijamente, la cama tiembla y luna resplandeciente nos observa desde el cielo. Siento el coito llegar y empiezo a gemir levemente, ella me observa impasible y despreocupada, quiere que termine ya. Explotó dentro suyo como siempre, la placidez me embarga y mi excitación se extingue. Caigo a su lado jadeante y sudoroso. Amy se limpia mis restos, entra al baño un momento, sale con los ojos llorosos, se mete en la cama nuevamente y se duerme. El sexo es cada vez menos complaciente y mis instintos me gritan que Trish es la respuesta a nuevas experiencias, yo ignoro las voces por ahora, pero no sé hasta que cuando podré soportarlo.

Está nevando afuera y mis niñas pronto recibirán sus regalos, ha sido un año sacrificado pero han pasado muchas cosas que han cambiado el rumbo de nuestro caminos, la verdad no tengo las más mínima idea de cómo iremos a terminar todos, quizá el próximo año se acabe esta maldición que llevó cargando desde que secuestré a Amy, sólo deseo que todo tenga un final feliz, o por lo menos un final feliz para ella.

Me voy a dormir, Trish me espera en la cama, pero tranquilo que no voy a hacerle nada, aún me mantengo controlado. Un beso, Gale.

15 de enero de 2011

Querido diario:

Es hora de hacer un resume de todo lo ocurrido el año pasado, te quiero contar todo con respecto a la familia de Amy. Bien dice el refrán “Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca” pues eso es justamente lo que he estado haciendo y debo admitir que todo va de mil maravillas. La relación con su hermano es más cada vez más cercana, me convertí en su consejero personal y buen amigo. Sólo fue necesario un año y medio de pláticas para establecer esta confianza, sin embargo mantengo las distancias de manera que no conozca mis secretos.

También he hablado con sus padres y me ha desconcertado la actitud de ambos. Por un lado el padre de Amy es una persona muy retraída y ensimismada, no parece ser el gerente de un banco sino un simple amo de casa, en cambio la madre de Amy es una mujer muy tajante y alzada. Me entrevisté con ellos hace algunos meses obviamente con la escusa de su hijo rebelde, nuestras conversaciones me llevaron a darme cuenta que ambos progenitores no tuvieron la persistencia suficiente a la hora de buscar a Amy en especial la madre que parecía dispuesta a cambiar el tema del secuestro cada vez que yo lo preguntaba y encima le seguía echando la culpa a Erick y este bajaba la cabeza avergonzado. A veces me pregunto si hice bien en sacar Amy del seno de aquella familia hipócrita.

En fin, el caso es que al parecer ellos no sospechan nada y tienen cierto grado de confianza hacia mi persona, con eso me basta por ahora.

Creí que me mantendría a raya con ellos pero me inmiscuí en su vida diaria, tal como aquella vez en la que secuestre a Amy, pero ahora de forma más personal y eso de alguna manera hace que me sienta superior a ellos, me da el control de la situación.

Estas ventajas hicieron que descubriera un par de cosas. Cosas de las que tal vez no debería enterarme, como por ejemplo que la madre de Amy tiene una aventura con un chico mucho menor que ella ¿Puedes creerlo? No estoy mintiendo, puedes decirme loco pero estuve sospechando este asunto hace varias semanas, y no pude evitar seguirla cuando tuve oportunidad. Cuando los vi entrar en un motel  en los límites del pueblo no tuve ninguna duda; la madre de Amy tiene un amante.

Sigo pensando en si utilizar esta información en mi favor o esperar. Debo ser cauteloso, me da cierta pena el saber esto por Amy y por Erick, aunque no me puedo echarme la culpa de este suceso, algo me dice que esta señora nunca estuvo bien en su matrimonio. En nuestra entrevista siempre  se la veía arrogante, molesta y narcisista, no pude dilucidar si el enojo suyo era realmente por causa de Amy. Bueno guardaré éste secreto por el momento, pero me pica la lengua conocer este chisme, espero no soltar la lengua pronto.

20 de febrero de 2011

Son las 2:30 de la mañana, no puedo dormir. Los rayos provenientes de una tormenta iluminan la habitación. El diluvio se desata afuera, las gotas de lluvia retumban en nuestro viejo techo. Presiento que habrá goteras en la casa, siempre quiero repararlas pero no tengo el tiempo suficiente; soy un desastre de persona.

Trish duerme a mi lado, la miró y parece intranquila, la veo apretando sus ojos como si tuviese una pesadilla, presiento que se despertará, no es la primera vez que le ocurre, los truenos la atemorizan. Tengo la teoría de que le recuerdan su estadía en el hospital junto a su madre, a Trish no le agradan los ruidos fuertes ya sea de un auto,  de un avión, la televisión, en la escuela, etc. Los ruidos fuertes siempre son estresantes para ella como lo es para Amy los exteriores. Yo calmo sus malos sueños poniendo una mano sobre su cabeza y hago sonidos arrullo pero esta vez no quiero que se despierte. Ahora me doy cuenta de la causa de mi insomnio y no es el estrés del trabajo o alguna cosa externa, es simplemente el deseo de liberar a esta bestia interna que me pide a gritos la virginidad de Trish, me ha estado atormentando por semanas pues ya no le satisface Amy y ahora quiere probar carne tierna. Me invade ese deseo incontrolable de poseerla, de tener el poder sobre su débil y frágil cuerpo, la adrenalina que me embriaga cuando podría penetrarla  lenta y dolorosamente, el placer exclusivo de vaciar mi semen en sus cavidades perforadas, todos esos sentimientos extremos que proliferaron como aquella vez que me apropié de Amy.

Sin pensarlo demasiado meto mi mano debajo de su pijama rosada, tiene la piel tersa y suave como algodón, la acaricio por encima de su calzón sintiendo su rajita y sus labios vaginales, se me pone la piel de gallina al tocar tan suave piel.

Sigo con el jueguito de mis dedos pero me siento muy excitado como para detenerme. Me atrevo a incursionar por debajo del calzón y deleitó mis sentidos al tocar aquella rajita sin vellos; siento desfallecer de la emoción por tener estos sentimientos de vuelta como la primera vez con Amy, vuelvo a estar en mi trono, vuelvo a ser poderoso. Tal vez Caín tenía razón esto no es sólo por el sexo es por el poder, el poder de ser dioses, de ser y tener el control sobre otros.

Necesito ese poder, ese algo que me hacía falta desde que Amy entró en la pubertad, ahora la llave de ese poder la tiene la niña echada a mi lado y mi autocontrol estaba a punto de expirar.

Sin aviso introduje mi dedo en el pequeño agujerito de un solo empujón, ella se sacudió un poco aún dormida pero después relajó los muslos. Moví mi dedo de adentro hacia afuera sin parar; estoy descontrolado, me invade una tremenda emoción que sobrepasa la excitación; la locura, me siento capaz de hacer cualquier cosa, una furia interna que está a punto de explotar.

Destapó las sábanas de la cama y desvisto a Trish a la fuerza, ella se despierta sobresaltada y asustada, me dirige una mirada confundida pero que al ver mi rostro en la oscuridad cambia a una mirada de horror absoluto, seguramente no me reconoce y es cierto; el demonio se apoderó de mí.

Me convierto en el Caín del pasado, aquél que violó por primera vez a Amy en aquél sombrío sótano de la ex-casa de mis padres, aquél que le abrió el culo a sus 8 años, durante aquél memorable momento donde su cuerpo y mente me pertenecieron sólo a mí.

La sujeto por la muñeca y le doy la vuelta para admirar ese culito paradito y hermoso, le doy nalgadas a aquellos pedazos de carne tan fuerte que los dejo rojizos de tanto azote. Trish se resiste pero la agarro la muñeca con fuerza para que no se mueva. Sin darme cuenta ya estoy desvestido y con mi pene apuntando a la entrada del ano, empujo la cabeza con fuerza pero esta no entra; el hoyito es muy estrecho. Me acomodo en su espalda y fricciono el ano con mi verga para que se dilate, ella llora por mi actitud, escucho su llanto triste y acongojado pero presto más atención a sus hermosos cabellos rubios que le llegan hasta la espalda. Ella a diferencia de Amy es rubia natural y sus cabellos se iluminan con cada relámpago que ilumina la habitación.

La lluvia se vuelve torrencial y hace eco en todas las paredes de la casa, es hermoso el ruido que produce, me hace pensar que Dios esta protestando contra esta vejación, me pongo más ansioso y apunto de nuevo hacia el culito virgen de Trish. Siento la punta del glande meterse en el pequeño hoyo, forcejeo para que entre otro poco, lo consigo al cabo de algunos minutos. Mi niña llora y protesta pero después cede ante mi caprichos y yo me deleito al sentir ese estrecho culito suyo tan apretado que es difícil respirar, tanta era mi excitación que no medí mi fuerza. Introduje todo mi falo dentro suyo y a pesar de sus gritos desesperados no me moví ni un solo milímetro.

La abrazo por encima del hombro, la apego hacia mi cuerpo y me comienzo a mover como un desaforado, una hambrienta máquina de deseo que solo quiere el placer máximo. Gimo estruendosamente, reviviendo mis momentos de gloria como con Amy pero ahora Trish sufre las consecuencias de años de esta privación carnal, me agito en su culito y este se abre cada vez más, mi fierro entra y sale con mayor velocidad en cada embestida; me siento increíble como un Dios viendo desde arriba a los pobres mortales que no tienen este poder, el poder sobre el cuerpo y la mente de un ser inocente.

Trish está agitada, su respiración se acelera y los latidos de su corazón se disparan; esta sufriendo, el vejamen es demasiado para su pequeño cuerpo, el dolor debe ser insoportable. Poco a poco pierde las fuerzas y se convierte en un muñeco carente de emoción y eso es justamente lo que yo quería, ahora ya no se resistirá simplemente deseará con todas sus fuerzas que esto termine pero la noche es joven y la tormenta apenas comienza.

La puse boca abajo y yo encima, le abrí las nalguitas acomodé mi falo y la empuje adentro de nuevo, ella volvió a chillar derramando amargas lágrimas de dolor sobre las sábanas y un hilo de sangre que chorreaba entre sus piernas. La penetre sin compasión perforando cada milímetro de su ser, ella trataba de apartarme con sus infantiles manos pero lo único que logró fue encender más mi morbo y que las embestidas fuesen peores. La cama temblaba y rechinaba al unísono como si de un terremoto se tratase, todo mi cuerpo imprimía fuerza a la penetración dejando a Trish sin aire con cada arremetida.

La eyaculación ya asomaba, mi verga palpitante se preparó para descargar el líquido creador, tan profunda la tengo ensartada que mi pelvis chocaba con sus pequeñas nalgas transformando su ano en una cueva o mejor dicho una caverna profanada.

Derrame toda mi leche en su interior que esta se escurrió por las nalgas de mi víctima, largo placer el mío, extrañaba estas emociones, este poder, este deseo que carcomía mis entrañas; el sabor de la inocencia es el más dulce. El crimen estaba cumplido y ahora venían las consecuencias.

Mire el resultado de mi violación y quedé azorado. El culo de mi niña quedó el doble de grande, con manchas de sangre y semen entremezcladas en sus nalgas y las sábanas de la cama. Trish tenía el rostro empapado en sudor y lágrimas, sus cabellos dorados revueltos en la almohada. Su mirada era triste, pero presentía que más que triste era decepción lo que sentía, su protector era ahora su victimador.

No soporte esa mirada, me invadía la cólera, por el simple hecho de que no le haya gustado mi vejación. La cacheteé un par de veces en la cara solo porque me dio la maldita gana y sin pensarlo puse mis manos alrededor de su cuello y apreté con fuerza mientras profería:

– Ahora te vas a escapar de mi, ¿No es así Trish? Te escaparas mientras yo duerma como hizo Amy. Como ella te irás, intentarás huir, dejarás la casa y me abandonarás. Pero yo no lo permitiré y al igual que Amy te perseguiré, arrancaré el auto e iré tras tuyo y cuando te vea trastabillando por la calle con los ojos llorosos y pidiendo ayuda; aceleraré, pisaré a fondo y te embestiré, veré tú cuerpo volar por los aires y aterrizar sobre el duro concreto de forma brusca- mis manos se cerraron aplastando su débil tráquea, ella ya no tenía fuerzas para defenderse.

– Si Trish, yo fui el que atropelló a Amy y la dejó en ese estado y ¿sabes qué? ¡No me arrepiento! La deje sin recuerdos, en un estado mental que le impide salir al exterior y muda, ¿Lo puedes creer? Es perfecta, la dejé perfecta para mí, en una muñeca humana, en mi juguete sexual. ¿Quieres convertirte en lo mismo Trish? ¿Quieres?

Cuando recobre la compostura ya era tarde; maté a Trish. Sin pensarlo había imprimido demasiada fuerza a su cuello y la estrangulé hasta matarla. Ahora esta tiesa y con los ojos abiertos mirando al vacío, en un estado deplorable y humillante, con su cuerpo flagelado y desnudo sobre la cama.

Yo extrañamente me sentía aliviado como se me hubiese quitado un tremendo peso de encima. La pequeña Trish muerta en mis manos; el placer de dar muerte no se sentía tan diferente al del sexo y eso me hacía sentir de alguna manera en paz, tal vez yo no era tan diferente de Adam como creía, soy incluso más enfermo que él y eso ya es decir demasiado.

El cuerpo de mi doncella yace sobre la cama y recién me doy cuenta que a la altura de la puerta hay alguien observando, deduzco que es Amy pero no es así, la figura que me observa es de menor estatura y edad. La oscuridad de la habitación me hace imposible visualizar quien es aunque calculo que debe tener por lo menos 9 años. Su silueta me parece familiar y todo se confirma cuando la oigo gritar:

– ¡Lo prometiste Gale, prometiste que la cuidarías! – gritaba Telma.

Me quedo congelado, paralizado por el terror que me  invade al ver un fantasma.

– ¡Eres un monstruo igual que Adam! Te odio, te odio, te odio…..  ..

No paraba de repetir aquellas y estas se incrustaban en mi alma como lanzas ardientes, como un dolor punzante que se incrusta en mi pecho y me impide respirar y de repente siento un ambiente sofocante como si todo estuviese en llamas, veo a mi alrededor y toda la casa está en llamas. Veo arder el suelo bajo mis pies y poco después en un pestañear me veo envuelto en llamas también. El dolor corroe todo mi cuerpo pero más es el dolor de mi alma que el dolor físico y entre las llamas infernales distingo a Amy como un ángel vengador, no veo que lleva en la mano hasta que lo apunta directo hacia mi; una pistola. Me apunta al corazón, me sonríe y dispara.

Me despierto exaltado y sudando frío. Veo a mi alrededor, todo esta oscuro y en silencio. Estoy en mi cama y a mi lado Trish duerme tranquilamente.

– ¿Ha sido todo un sueño? – Pienso – más bien una horrible pesadilla.

Me levanto de la cama, voy al baño y me lavo el rostro con agua fría. Miro el reloj, son las 3:30 de la mañana, tengo miedo de volver a dormirme, no quiero pensar en ver morir a Trish otra vez, me da escalofríos el sólo recordarlo de nuevo. La pesadilla me deja meditabundo, ¿Será que en lo más profundo de mi ser soy igual que Adam? O quizá soy peor, el largo cautiverio de Amy es una prueba fehaciente de ello.

Vuelvo a la cama y admiro a Trish por varios minutos, soy muy afortunado de tenerla a mi lado, es tan inocente. Cuando la vi por primera vez se la veía tan asustada y triste, fue un alivio para los dos encontrarnos, hacerla feliz cada día hace que todo valga la pena, por más que yo tenga un lado oscuro que quiere poseerla a como dé lugar, reprimiré estos sentimientos para que ella sea feliz, debo hacerlo por ella y por Telma.

– Prométeme Trish, prométeme que siempre vamos a estar juntos; toda la vida – le digo casi susurrando aunque se que ella duerme plácidamente.

– Lo prometo – responde dormida.

Fin del Noveno Episodio

El Diario de Gale 08/04

Cuarta Temporada

Octavo Episodio

Sin Límites Epílogo

Nuestros pasos nos llevaron hasta una plaza casi desierta con algunas luces artificiales que iluminaban tenuemente nuestro alrededor. El hombre se detuvo y se apoyó en las barandas con la mirada puesta en océano, no habló por un buen rato, estaba pensativo y melancólico.

– No estoy seguro si quiero saber el final – dije.

– Debes escucharla mi estimado, para eso se creó el pasado para ver cómo será el futuro. – Respondió con una sonrisa.

– ¿Estás seguro? Creo que el recordar de nuevo te afecta un poco.

– Es cierto pero creo que ya sufrí demasiado, es hora de deshacerme un poco de esta carga. ¿Estás listo para la última parte?

El hombre estaba decidido y yo me limité a asentir con la cabeza para que termine de contar su historia:

“Era martes por la mañana y a pesar de que el cielo estaba nuboso, el sólo hecho de saber que en pocas horas yo y mi diosa de fuego abandonaríamos el país juntos, me hacía sentir invencible. Aliste mi maleta con todo lo necesario para nuestro escape, incluyendo pasaportes falsos y pasajes de avión que compré recientemente, tenía todo planeado y listo para la fuga, en aquellas épocas era mucho más fácil evadir a la policía en el aeropuerto, así que no me preocupé demasiado en ese asunto lo más importante era sacar a Cristy de su casa y a pesar de que sus progenitores no estuviesen en ella tenía cierta desconfianza en Ricky; no sabía cómo reaccionaría, él suele ser muy celoso, lo mejor era no contarle nada.

Llegué a la casa de Cristy pocos minutos antes de la hora acordada, sin embargo los minutos pasaron y ella no salía aún, me preocupé un poco esperando que sólo tuviese un retraso o que tal vez le era difícil deshacerse de Ricky. Tenía un mal presentimiento porque generalmente ella suele ser muy puntual. No tenía otra opción tenía que entrar en la casa, afortunadamente tenía una copia de la llave y estaba seguro de que no cambiaron la chapa de la puerta principal.

Entre a hurtadillas pero no escuchaba a nadie, había un silencio sepulcral como si la casa estuviese vacía, subí al piso superior y creí escuchar un ruido proveniente del cuarto de los padres de los chicos. Temía asomarme a ese cuarto por lo vivido anteriormente, aunque también tenía buenos recuerdos de los años que pasé pervirtiendo a los niños en ese lugar. Abrí la puerta lentamente y el alma se me salió del cuerpo por unos segundos y el horror y el desconcierto se apoderó de mí, dejé escapar un grito tan desesperado que quedé afónico.

Cristy echada en la cama desnuda, pálida y muerta, encima de ella su hermano estrangulándola. Las manos de él temblaban de rabia, al parecer no se dio cuenta que ya estaba muerta hasta que escuchó mi grito lastimero.

Ricky me miro perplejo como si hubiese despertado de un trance y después negó con la cabeza incapaz de asimilar la verdad. Miró a Cristy y nuevamente a mí, trató de hablar pero no podía, las palabras se tropezaban en su garganta, yo me abalancé sobre el cuerpo de Cristy mientras cuantiosas lágrimas caían de mis ojos. Aparte a un Ricky desnudo de su lado de un fuerte empujón que lo tiró al suelo, sujete el cuerpo inerte de mi princesa en medio de un llanto interminable, acaricié sus largos cabellos rojos y palpe sus mejillas, parecía dormida pues su rostro refleja una increíble paz. No sé cuánto tiempo me quedé en esa posición, llorando incansablemente; incluso yo no podía asimilar la verdad.

Deposite su inerte cuerpo de nuevo en la cama, aquella cama que me trajo tan gratos momentos ahora era el lecho final de mi princesa, el final de mi dulce cuento de hadas.

Me incorporé y salí de la habitación como un sonámbulo pese a las súplicas de Ricky que andaba tras mío tratando de explicarme lo sucedido, baje las escaleras, agarré el teléfono de la casa y marqué el número de emergencias, les dije que hubo un asesinato y les di la dirección. Ricky se calló de repente como si nunca esperase esa acción de mi parte. Abrí la puerta principal sin mirar atrás con las lágrimas aún cayendo de mis ya hinchados ojos, a lo lejos de aquél destruido hogar escuchaba los gritos desesperados de Ricky pidiéndome una y otra vez que vuelva pero ya era tarde el monstruo ya estaba liberado.

Llegué al aeropuerto con mi única maleta y el corazón hecho pedazos, me embarque en el avión y observé por la ventana como me alejaba de la ciudad; vivía una pesadilla no dormí en todo el viaje porque cada vez que cerraba los ojos la sentía cerca mío, su silueta inconfundible a lado del asiento vacío donde supuestamente debía estar ella. Lloré en silencio en partes del viaje maldiciéndome por ser una bestia descarada y vil que había destruido una familia entera sólo por una fantasía pedófila.

Arribé a mi destino y me sentía tan sólo como nunca antes en mi vida.

Dormí dos noches en el aeropuerto sólo porque no tenía ni idea de adonde ir y no dejaba de pensar en todo lo ocurrido aquella mañana. Cristy seguramente le contó que se iría conmigo para siempre, Ricky no reaccionó de inmediato pero quería su regalo de despedida; hacerle el amor por última vez. Yo sabía que ambos tenían relaciones en especial después de aquella noche donde cogimos en grupo, no me extrañaba, pero no creí que Ricky fuese capaz de llegar a extremos. Debió amarme demasiado como para matar a su propia hermana solo para no dejarme ir o tal vez le tenía envidia, de que la prefiera a ella antes que a él. Eso desencadenó su ira y en medio del acto sexual la estranguló hasta matarla.

Me fui a un hotel clandestino para pasar las próximas noches, compré cigarros, alcohol y algo de heroína para poder calmarme o mejor dicho escapar del dolor, el dolor insufrible de perder a alguien que amas.

Me drogué y alcoholicé por varias semanas, pero la pena era peor, yo era un iluso al pensar que podría salvaguardar esta tristeza con estupefacientes, lo único que lograba era revivir aquellos momentos de la forma más cruda. Me la pasaba todo el día culpándome de esta desgracia, satanizando mis actos que me llevaron al borde del suicidio. Pero en medio de aquella desolación y angustia me di cuenta que yo no era el culpable de todo, el mundo en si estaba en mi contra al castigarme de esa manera, querían verme hundido por mis pecados, hundido hasta el fondo;  pero no les daría el gusto de verme derrotado y humillado. Les pagaría el doble de mi sufrimiento con más sufrimiento, me vengaría del mundo a costa del dolor de los demás y no me atraparían por ello.

Le di un nuevo sentido a mi vida para no sufrir más, me propuse tres nuevos objetivos de vida: que nunca me atraparían vivo, que viajaría por el mundo para buscar más niños y que me cogería a todos los que pudiese.

Pasé varios meses mudándome de un sitio a otro, escuche por radio la tragedia de los dos hermanos y que la policía buscaba al instigador o sea mi persona. No les daría el gusto de capturarme. Con el paso del tiempo perfeccione mis habilidades en el hackeo, esto me ayudó bastante a conseguir dinero fácil y ubicaciones de prostíbulos infantiles en el mundo. Me volví un coyote; siempre moviéndome sin dejar rastro.

Los siguientes años estuve seleccionando mis posibles destinos en diversas partes del mundo, contactando con diversas de personas de dudosas actividades. Conseguí enlaces en países como Camboya, Japón, China, India, Rusia, Suecia, Francia, Holanda, Inglaterra, España y Estados Unidos, cada gran potencia tiene sus oscuros secretos, su lado perverso que nadie quiere ver. Visité todos y cada uno de esos rincones sólo para satisfacer mis deseos carnales. Fueron experiencias increíbles de la mano de niños de todo el mundo, cada uno con su estilo y belleza particular todos esclavos de sus proxenetas, todos vendidos por un par de dólares o euros, eso me hizo dar cuenta de lo podrido que está el mundo y que yo contribuyó a esta decadencia con un poco de maldad.

Ahora sigo en desplazándome por varios países ya sea por escapar de la Interpol o porque he encontrado un rincón clandestino donde puedo descargar mis frustraciones en niños inocentes.”

El hombre suspiró, terminando así de relatarme su increíble historia. Ya era tarde y la luna brillaba en el horizonte, pero no tenía ganas de irme a ningún lado, sólo quería escuchar mis pensamientos que estaban revueltos después de escuchar tanta revelación.

“Pero a pesar de todo, Cristy está presente en todos mis viajes, cómo un fantasma al acecho, como un recuerdo que se resiste a ser olvidado, sigue ahí en cada niña que veo, que violo o que mato, ella me vigila, me espera. Si pudiese volver en el tiempo, un tiempo anterior a sus seis años; la secuestraria, tal vez así la hubiese tenido controlada y siempre a mi disposición. El secuestro es el arma más eficiente si lo único que deseas es satisfacer tus más bajos institutos y no quieres enamorarte. Yo cometí el error de enamorarme profundamente de ella y ahora, incluso hoy sigo sufriendo su pérdida como si me hubiesen amputado un miembro del cuerpo.

Y este es mi último consejo para ti: no ames a nadie que no te quiera de igual manera, y si la amas y no te corresponde secuéstrala para que no sea de nadie más”

Aquéllas últimas palabras se me grabaron en la mente, una reflexión muy importante para alguien que ha vivido demasiado.

El hombre me estrecho la mano y me deseo suerte para el futuro. Y cuando ya se estaba alejando le pregunté su nombre.

– He tenido muchos nombres – respondió – pero cuando conocí a Ricky y Cristy me llamaba Caín, tú puedes llamarme así si lo deseas.

Fin del octavo episodio

El Diario de Gale 07/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 2 junio 2015

Cuarta Temporada

Séptimo Episodio

Sin Límites parte 6

“La luz del sol invadió toda la habitación, descubriéndonos desnudos y tapados con sólo una sábana blanca. Me levanté adolorido parecía que la noche de sexo fue excesiva, mis músculos y mi verga estaban agarrotados, la cabeza me daba vueltas y sentí rigidez en mi cuello. Si yo me levanté asi, ¿Cómo se sentirán mis niños?

Vi por encima del hombro. Ricky dormía plácidamente al borde de la cama, no lo quise despertar ya lo evaluaría mas tarde. Pero al observar a Cristy me quede preocupado. Continuaba en estado catatónico con la vista perdida en algún espacio oscuro en la habitación, tenía los ojos rojos al parecer no durmió en toda la noche. Le pregunté si se sentía bien pero no me respondió, le acaricié el cabello, le di cariño y la abracé con fuerza pero no hubo respuesta suya. Esto era lo que me temía, las consecuencias de una noche fuera de serie que dejaron cicatrices en la mente y el cuerpo de mi niña, perdió la voluntad, su mundo como lo conocía se cayó a pedazos y aquello me carcomía la cabeza. Debía recuperar la cordura antes de que llegasen sus padres o yo estaría muerto.

Me pase gran parte de la mañana limpiando el campo de batalla. La ropa nuestra regada por todas partes mezclada con fichas de monopolio y damas chinas. Sábanas manchadas, algunas gotas de sangre regada en ellas y un olor a sudor y semen daban cuenta el hermoso holocausto que se había vivido en la noche como si una fiesta salvaje o un huracán pasaron por esta alcoba.

Nos bañamos todos juntos mientras les platicaba enérgicamente acerca de lo hecho anoche, exhortándoles a que guardasen en secreto los sucesos recientemente vividos. Ricky como siempre me apoyaba y yo sabía que jamás diría nada pero Cristy estaba sumida en un trance del que difícilmente saldría; necesitaba más tiempo para recuperarla. Afortunadamente sus padres llamaron por la tarde para avisarme que su vuelo se retrasó y que estaría de vuelta el lunes por la mañana.

El resto del día me la pasé hablando y consintiendo a mi pelirroja con la ayuda de su hermano. Hasta que por fin logré que reaccione y me hable. Conversamos toda la noche, ella se desfogo conmigo, riñéndome y dándome cachetadas en la cara, yo le respondía con besos y caricias. Al final recuperé su estado de ánimo, volvió a ser la misma niña de antes y justo a tiempo porque sus padres arribaron por la mañana. Debo decir que me salve por los pelos, tenía a Ricky de mi lado y él controlaría que su hermana no difunda nuestro terrible secreto. Pero esto sólo era el comienzo podría contarte todas las perversidades que les hice a ambos, sin embargo creo me tomaría tardes enteras el describirte todas aquellas hazañas mías, sin mencionar que caerían en el aburrimiento por lo repetitivas que eran.”

Eran casi las 6 de la tarde en el centro comercial y la actividad se incrementó considerablemente. Había personas caminando por todas partes, aquello incómodo al hombre que se puso más nervioso que antes.

– No quieres que vayamos a otro lugar- le pregunté

– No, es sólo que siempre estoy alerta, es parte de mi profesión, de lo que soy – contestó.

– ¿A qué te dedicas?

– Digamos que me gustan mucho las computadoras, aprendí todos sus secretos todos estos años y me sirvió de mucho, aunque también me trajo problemas pero ese es otro asunto.

– ¿Eres hacker? – le pregunté ansioso.

– No, lo digas fuerte, idiota- espetó- serlo es un delito en este país y mis antecedentes son demasiados como para enviarme a la cárcel de por vida. A pesar de mi edad nunca he dejado que me subestimaran, la profesión es un lujo para gente como yo, pero nunca deje que eso me desanime, siempre trato de ir un paso por delante de los demás, solo así sobrevivo.

Estar toda tarde sentado escuchando su historia me dejó entumecido de la cintura para abajo, me incorporé para estirar las piernas un poco a lo que él propuso salir del lugar y caminar un poco; yo accedí de buena gana.

Caminamos un por algunos lugares poco conocidos, él seguía con su mirada tras el hombro, muy atento y a la vez paranoico.

“Pasaron cuatro años desde aquella inolvidable noche – continuo relatando mientras caminábamos- y mi relación con ellos pasó de ser de una figura paterna a la de un amante compulsivo. Mis niños crecieron en un ambiente sexual bastante exacerbado, no me malentiendas yo los amaba pero cuando estaba a solas con ellos me los quería coger como sea y donde sea.

Me convertía prácticamente en un perro con celo, teníamos sexo donde se me ocurriese: en la cama, en la cocina, en el baño, en el piso de living, etc. Una vez con Ricky lo hicimos en una fiesta de año nuevo, sus padres tomaban y bailaban alegremente mientras nosotros cogíamos en el baño contiguo.

En otra ocasión obligue a Cristy tener relaciones en el baño público de un cine. Nadie se dio cuenta porque le tapaba la boca mientras le incrustaba la verga en su concha, ella llevaba puesto un vestido floreado hasta los talones que le cubría todo, la recuerdo sentada entre mis piernas haciendo muecas de dolor con cada metida mía, lo más difícil fue disimular mi orgasmo pues tuve que reprimir todos mis gemidos. Al final le puse los calzones sin limpiarle el semen que le dejé dentro y al llegar a casa tenía toda la pantaleta mojada y olor al líquido lechoso. En fin mis anécdotas con ellos son dignas de ser escritas pero son tantas que ocuparían volúmenes y volúmenes de libros.

Sus padres seguían viajando continuamente dejándome a cargo siempre.

En algunas oportunidades llevaban a alguno de sus hijos con ellos y me dejaban a cargo del otro. Esto particularmente me gustaba porque podía compartir mejor con uno de ellos, en especial si se quedaba mi diosa de fuego que en ese entonces ya contaba con sus 12 años recién cumplidos. Sin embargo en aquella oportunidad me quede al cuidado de Ricky que ya tenía 15 años.

Si bien Ricky era el amante perfecto porque cualquier orden mía la cumplía sin chistar, su edad me preocupaba, ya no parecencia el dulce niño pelirrojo con el que solía coger con ganas y se transformó en un adolescente de crecido cuerpo. Aquello no me gusta, yo prefiero a los niños pequeños de hasta 13 años, no tolero a los jóvenes por lo crecido de pelo en pecho y testículos. Le decía a Ricky que se afeitara los vellos púbicos si le crecían y lo hacía pero no era lo mismo que antes, incluso el sexo se volvió algo tedioso, los mejores años estaban atrás y el coito no era el mismo para ambos, si bien el sexo en si era intenso, meterle la verga era demasiado fácil porque este entraba sin ningún tipo de complicación ni lubricación, en resumen me aburrí del sexo con Ricky.

Sin embargo aquel fin de semana fue como cualquier otro, sus padres viajaron llevándose a Cristy con ellos y dejándome a cargo de Ricky. Ricky estaba emocionado hacía tiempo que no teníamos un fin de semana sólo para los dos. Esperó con ansias la salida de sus padres para después susurrarme al oído tener sexo salvaje en la cama de sus progenitores. Yo la verdad no tenía muchas ganas de hacerlo, pero esto era lo que yo había creado, un joven adicto al sexo y yo tendría que afrontar los efectos de aquél estado.

Le pedí que se alistara para el trajín, se fue corriendo al cuarto de sus padres, se desvistió y me espero con las piernas abiertas y dos dedos en el culo. Yo me apresuré en desvestirme y me fui a su lado. A ambos nos encantaba tirar en la habitación paterna pues era grande y nos traía buenos recuerdos. Le metí toda la verga de uno solo empuje, mi niño grito extasiado se notaba que esperaba este momento, yo lo tuve que complacer. Mis arremetidas eran bestiales y completas, hacía temblar la cama en cada metida y el gemía estruendosamente. Nos convertimos en amantes inseparables y apasionados, yo le enseñé todo y él aprendió bien todo este tiempo. Lo besaba y él me abrazaba mientras cogíamos, después cambiamos de posición ahora de espaldas hacia mí, su trasero creció con los años al igual que su ano pero se seguía manteniendo firme y blanco tal como a mí me gustaba. Hicimos rechinar la cama tan fuerte que parecía que cedería en cualquier momento, los dos gemíamos casi al unísono, quería descargarme en él lo más pronto posible para así poder durar todo el fin de semana, aceleré mis movimientos pélvicos provocando que mis muslos sonarán con sus nalgas. El éxtasis estaba próximo y mi niño no paraba de gemir y repetir que se lo metiese más fuerte.

Hasta que sentí que no estábamos solos en aquella habitación y no era Cristy la que nos estaba viendo hacer el amor. La sangre se me congeló al darme cuenta que la persona parada atrás nuestro era nada más y nada menos que mi mejor amigo.

Era como si todo el mundo se me cayera encima, una sensación tan desagradable que simplemente deseas desaparecer o meterte en el hoyo más profundo de la tierra. El miedo me embargaba como un manto oscuro, tan frío y pesado como la mayor culpa jamás cargada.
El padre de Ricky comenzó a destrozar todo lo que estaba a su alcance, fotos, adornos, libros, las lámparas del estante, etc. Las lanzaba contra la pared y el piso mientras maldecía y escupía fuego por la boca, completamente encolerizado.

Yo sin darme cuenta me estaba vistiendo o al menos tratando de ponerme la ropa interior mientras Ricky se escondía tras la cama asustado. Mi amigo se dirigió hacia mí con el puño en alto, yo me resbale y caí al piso, extendí la mano tratando de apaciguarlo pero era imposible era como parar un tsunami con las manos.

Me dio tremendo golpe en el ojo izquierdo que literalmente me hizo ver estrellas, estuvo a punto de dar otro golpe más pero se detuvo con el puño en alto. Me miraba con un odio intenso, el puño le temblaba estaba dudando de dar el siguiente golpe. Estuvo así unos minutos y después me gritó que me largara y que jamás volviera a su casa.

Me incorporé por puro susto, salí corriendo semidesnudo y sin mirar atrás. No fijé siquiera en cómo había quedado Ricky, en ese instante el miedo pudo más y el solo hecho de salir vivo era suficiente.
Salí de la casa, aliste mis cosas y me fui con lágrimas en los ojos, dejé atrás todo; mi trabajo, mi hogar y a mis queridos niños que tanta felicidad me había dado en aquellos años que fui a esa casa.

Estaba seguro que no me denunciaría la policía pero el sólo pensar que nunca más vería a mi pequeña Cristy era castigo suficiente. Aquel pensamiento me hizo decidir que no dejase la ciudad, al menos no todavía, no hasta despedirme de ella.

Me alojé en un hotel cercano y permanecí oculto a la vista de ellos, para que no sospechen que me quedé. Vigile día y noche la nueva rutina de la familia, fue una tarea muy complicada pues se llevaban a los niños de viaje constantemente. Mi amigo no reveló nada de lo ocurrido a su esposa y Cristy, pero su trato con Ricky era distante y mezquino, sospecho que incluso lo golpeaba por la vergüenza que sentía de él. A Ricky lo veía deprimido y cabizbajo, saliendo de casa con el rabo entre las patas; confundido porque su vida dio un giro de 180 grados.

Después de meses de indagación fijé el momento exacto para poder hablar con Cristy. Fue un lunes por tarde cuando ella volvía de la escuela la detuve frente a su puerta, ella dudo en saludarme pero al final me dio un abrazo efusivo. Aclaré sus dudas con respecto a mi desaparición repentina de sus vidas aunque ella ya sospechaba los motivos por el comportamiento de su padre y hermano, al final le dije que me debía ir para siempre pero quería un último encuentro con ella a solas. Ella dudó unos minutos pero el cariño que sentía por mi pudo más y aceptó.

Quedamos en encontrarnos un martes en la mañana, sus padres estarían de viaje y ella faltaría a la escuela sólo por mí, le di la dirección de hotel donde me alojaba, nos dimos un beso y me fui.

Aquél martes se presentó a las 8, la hice entrar a escondidas al hotel porque no quería que se dieran cuenta que tenían a una menor dentro.

Yo estaba muy emocionado por nuestro reencuentro, la abracé con fuerza, besé sus mejillas y sus labios, realmente la extrañaba, ella era mi razón de vivir, mi amor por ella era infinito y no lo digo sólo porque la conozco de toda la vida o porque la he cuidado como si fuese mi hija, sino por el simple hecho de que me había enamorado de ella.

Nos sentamos a conversar sobre los sucesos que dieron lugar a mi alejamiento. Me hizo muchas preguntas con respecto a su padre porque ella me explicó que cambió su forma de ser desde ese día. Se lo veía enojado y apático, echándole la culpa de todo a su hermano Ricky. Yo le conté todo lo ocurrido aquél fatídico sábado no omitiendo detalle alguno.

Nuestra conversación duró varios minutos y después de aclarar mutuamente nuestras dudas mi contacto físico con ella fue más sugerente y pasamos de las caricias a los besos, y de los besos al manoseo. Yo estaba en abstinencia por varios meses y ya no podía aguantar este deseo intenso de tenerla nuevamente entre mis piernas.

Ella era de mi propiedad porque conocía cada detalle de ese hermoso cuerpo suyo, de sus cabellos pelirrojos, su piel color perla, sus labios rosados, sus mejillas pecosas, su figura delgada y angelical, y por supuesto sus pequeños pechos crecidos que para su edad ya se habían desarrollado bastante.

Cristy con su uniforme de colegio se la veía muy deseable, con la falda hasta las rodillas con medias blancas largas y los típicos zapatos negros.

Mi mano recorría sus muslos por debajo de la falda hasta llegar a su calzón, me adentre en aquella tela y toque su rajita con poco bello, alcance el clítoris y lo friccioné con esmero mientras le chupaba los labios.

Sentía su respiración agitada y sus manos sudorosas sobre mi rostro. Le enseñé muy bien, desde pequeña siempre aprendió de buena manera y a pesar de que a veces sea un poco brusco ella no buscaba excusas para no hacerlo. La amaba de verdad y estos meses de abstinencia me dejaron muy ansioso y preocupado, más por ella y este último encuentro amoroso que sin duda sería memorable.

Le hice recostar en la cama a la vez que continuaba en mis afanes de besos y caricias, palpaba su pecho por encima de su camisa con mis manos para después desprenderle los botones de la misma, llevaba un sostén azul oscuro que cubría aquellos pequeños pechos, me tomé mi tiempo para quitárselo y dejarlo encima la cama. Ahora si tenía vista completa de su desnudo tórax y acaricie una y otra vez esas pequeñas tetitas suyas que eran tan suaves como el algodón. La desnude toda en pocos segundos admirando como siempre su cuerpo perfecto y puro, me volví un animal nuevamente, no paraba de besarla y acariciarla con pasión y lujuria, envolver mis brazos en su cuerpo y disfrutar de su aliento, mi niña transpiraba y gemía, la sentí ansiosa y con ganas de hacer esto, no la hice esperar más.

Me puse encima, le abrí las piernas, me bajé el pantalón en un tris y con la tremenda erección que tenía la penetre de una sola vez, ambos nos quedamos sin aire como si el contacto nos hubiese paralizado el corazón. Apoyé mi pecho sobre el suyo aplastando sus senos hasta encontrarme con su dulce boca. Mi verga se amoldó perfectamente a su cuevita desvirgada, aquél agujero conocía las dimensiones de mi pene después de tantos ultrajes empezando desde aquella inolvidable noche donde su hermano y yo la vejamos.

El sexo fue intenso, me agitaba sobre ella haciendo temblar la cama con fuerza, no me había dado cuenta antes pero era un adicto al sexo infantil y aquellos meses de abstinencia me dejan demasiado ansioso y obsesionado, por eso todo el peso de estos meses lo descargue en ella con tremenda furia como quién espera en una competencia olímpica al arrancar en una carrera. Era como tener sexo con una adulta; la penetración era fácil y constante. Hicimos temblar la habitación y la cama de tanta pasión desencadenada, ella gritaba y gemía a la vez, su mente se había habituado al sexo pero su cuerpo no a pesar de los años de práctica.

Acabé encima sus tetas pubertas y las dejé blancas como un par de nevados, seguía pensando en lo afortunado que era al poseer a aquél manjar juvenil y entonces me di cuenta de algo importante: lo que extrañaba no era el sexo con ella sino el ser su macho dominante es decir el ser su dueño, el amo y señor de su cuerpo y mente, desde pequeña la amoldé a mis deseos y a mis caprichos hasta convertirla en mi amante predilecta, en mi diosa de fuego. Ese instante comprendí que no podría vivir sin ella que si la dejase se me partiría el alma en dos, no importaba su desarrollo de niña a mujer podría acomodarme a sus necesidades siempre que esté cerca mío, porque estaba que separarme nuevamente sería un suplicio.

Nos acostamos en la cama desnudos y abrazados, yo le acariciaba su hermosos cabellos y la mimaba con poesía y besos, ella se acurrucaba en mi pecho y daba largos suspiros. Le propuse que ambos escapemos de esta ciudad y mudarnos lejos donde nadie nos pueda molestar, tal vez un pueblo lejano y tranquilo, lejos de los prejuicios de esta sociedad cerrada. Le compraría una casa en el campo lleno de caballos, perros, gatos y animales de granja que criaríamos los dos, a ella le encantaban los animales siempre me decía que su sueño era ser veterinaria y que mejor lugar para cuidar animales que una granja. En fin le llené la cabeza de sueños y la ilusione con todas esas promesas bonitas que la termino por convencer y aceptó escapar conmigo, y por unos segundos me sentí el hombre más dichoso de la tierra.

Saqué de mi bolsillo del pantalón un collar dorado que compré como regalo de despedida, ahora se lo entregaba como un regalo de compromiso.

Nos besamos e hicimos el amor toda la tarde.

Nos vestimos cuando el crepúsculo llegaba por nuestra ventana. Acordamos en partir juntos en una semana ya que sus padres estarían de viaje nuevamente y ambos tendríamos el tiempo necesario para preparar nuestras maletas. La despaché por la puerta trasera del hotel no sin antes darle un beso de despedida. Quién diría que esa sería la última vez que la vería con vida.”

Fin del Séptimo Episodio

El Diario de Gale 06/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 28 marzo 2015

Cuarta Temporada

Sexto Episodio

Sin Límites parte 5

“Ricky me miró incrédulo pues no entendía que era exactamente lo que tenía que hacer. Yo le instrui que se parara en frente nuestro y que apuntará su delgado pito en la entrada vaginal de su pequeña hermana. Ricky dudo unos instantes pero obedeció (el siempre obedece) y se puso delante nuestro acomodando su pene entre las piernas de Cristy.
Hice que ella se recostara sobre mi con media verga en su culito, ella protestaba por el dolor pues con cada movimiento mi verga se adentraba un centímetro más, la gravedad también ayudaba.

Ricky se acomodaba como podía, se agarraba su pito parado conectando y friccionando con la conchita, hasta que por fin dio en el blanco. Su pene se perdió con facilidad dentro de su hermana y no era para menos, en plena mañana yo abrí aquella conchita virgen con el mismo instrumento que ahora le perforaba el ano.

Le pedí a Ricky que se bamboleara sobre ella mientras yo hacía lo mismo por su detrás y en ese instante comenzó la doble penetración. Nuestros movimientos pélvicos se fundieron en un solo, en un paso marcado casi al unísono, entrábamos dentro de ella casi al mismo tiempo, lento el vaivén pero hermoso, como enamorarse por primera vez.

Cristy se quejaba con pequeños gruñidos apenas audibles, la verdad no debía sentir dolor en ese instante solo curiosidad por tener a dos de sus hombres favoritos dentro de ella. Le suspiré al oido palabras dulces para que se relajase un poco, tenía las piernas y cuello tensos. Seguimos cogiendola como por 5 minutos no dejando que nuestras vergas dejen de estar dentro. Ricky reía por las cosquillas que le produccia el acto sexual mientras yo disfrutava abrirle el culo, sentía sus nalgas chocando con mis muslos; la penetración ya era completa y Cristy ni cuenta se había dado. Se me entumecieron lo dedos de los pies por la posición pero podía soportarlo, y en ese momento el animal dentro mio pidió más placer.

Pensé rápidamente y le ordené a Ricky levantarse un momento, yo sujete las piernas de mi niña para que no tocasen la cama, le agarraba por los muslos con fuerza, apretandolos para poder experimentar el sabor de sus nalgas. Acomode mis piernas de forma vertical para mayor impulso y comencé a cogermela como una puta. Mi verga entraba y salia de forma rápida y ruidosa, el ruido del contacto sexual se escuchaba con sonoros “plafs” en toda habitación, mi niña apenas podía evocar palabras pues el bamboleo eran tan fuerte que ni su boca podía abrir la pobre sin antes morderse la lengua con sus propios dientes. Yo enloquecido por el placer no disminuía el ritmo, sus piernas se agitaban al son de mi constante penetración y sus brazos quietos en mis costados, su cabeza rebotaba en mi pecho desnudo y su cabellos rojos se friccionaban unos a otros y de repente me detuve en seco.

Descolge lentamente a mi niña de mi falo, me gusta apreciar los detalles de como aquel minúsculo trasero se había tragado tremenda verga mía. Centímetro a centímetro salía aquel pedazo de carne con restos de sus heces fecales. Le di la vuelta para que quedará frente a mi y asi parada le pedí que abriera las piernas y se sentará de nuevo en mi polla pero esta vez cambiado de agujero. Sus grandes ojos verdes me miraban con preocupación pues no deseaba sentir más dolor, yo no vacile ni un instante y le metí media verga de una sola vez, e hice que apoyará su pecho y cabeza en mi. El contacto de su pecho era exquisito, aquel pecho infantil tan pulcro y perfecto, acariciaba su espalda de arriba hacia abajo mientras mi verga erecta se introducía lentamente ahora en su vagina.

La meneaba adentro y afuera estimulando el mete-saca y abriendo esos tiernos labios vaginales cada vez mas. Le pedí de nuevo a Ricky que le penetrase pero esta vez por su culito libre que ya media el doble de tanto azote. Ricky se acomodó tras suyo y la inserto con facilidad, le pedí que se moviera dentro suyo como un animal, incluso le dije que apoyase todo su cuerpo en la espalda de su hermana y la penetre sin cesar.

Y así lo hizo, como un animal en celo Ricky se movía, experimentado el placer del sexo por primera vez, lo podía ver en su rostro, en esa sonrisa macabra suya, en los gemidos que proferia en cada estocada, en cada impulso que hacia sacudir la cama de sus padres con violencia. Dos niños pelirrojos, dos hermanos haciendo el amor, nunca en la vida se vio algo similar; en ese instante me sentí un Dios, alguien que podía crear y destruir, que daba vida o la quitaba, un ser superior a cualquier otro por el simple hecho de sodomizar a dos criaturas inocentes, de hermanos a amantes.

Se me vino un golpe de adrenalina intenso y descargue esa energía en ella, la comencé a penetrar como un maldito poseído, el resto de mi verga se adentró en mi niña con tanta facilidad que no le dio tiempo de quejarse. La doble penetración fue un éxito desmesurado, los dos hombres la penetrabamos con furia y celo, como dos leones sobre un cordero. La cama se estremecia y el sonido de nuestro gemidos era un chillido ensordecedor, Cristy se sacudia con violencia pero no decía ni una sola palabra, solo daba gritos ahogados que se perdían en el rugido de nuestro éxtasis.

Ricky se echó sobre nosotros sin dejar de moverse frenéticamente, mejor dicho sin dejar de movernos frenéticamente, friccionandole el cuerpo entero, llenando sus dos agujeros de verga. Sentí las lágrimas de mi niña sobre mi pecho, el llanto silencioso de un alma inocente que satisfacía el deseo carnal de este demonio liberado. Yo no quería despegarme ni un sólo instante de su interior y a pesar de lo difícil que era mantener un ritmo constante de metidas y sacadas, la excitación era indescriptible y el espectáculo increíble.

Ricky gimió agitando su cuerpo como si tuviese epilepsia, supuse al instante que estaba teniendo su primer orgasmo, me sentí de alguna manera orgulloso. Mi pequeño Ricky al que le enseñe todo lo referente al sexo desde pequeño, el que fue mi carta de acceso a Cristy; mi pequeño amante de cabello rojo y ojos verdes. Le gustaba ser penetrando por mi, le fascinaba mis embestidas animales en su culo. Era el discípulo perfecto y ahora recibia su recompensa descargando sus primeras leches dentro su hermana.

Agotado, se derrumbó a un costado de la cama, jadeante y sudoroso.
Yo me aguantaba la eyaculación pues no termine con ella, no podía desaprovechar su estado catatonico y su placidez mental con un último y posiblemente desaforado acto final.

Nos volcamos al lado izquierdo de la cama, me desprendi de ella y reflexione unos minutos. Escoger cuál de sus dos hoyos sería nuevamente agujereado no era tarea sencilla, me ponía en un gran dilema. Si la penetraba de frente tenía contacto con su labios, ojos, pecho y todo su hermoso rostro, era como evocarle mi amor mientras me la cogía. En cambio si escogía tirarmela por detrás implicaba contacto pleno con sus nalgas, su espalda, su nuca y cabello, era mostrarme superior a ella en todo sentido (yo arriba, ella abajo) era más que todo: pasión. Amor vs Pasión. ¿Cuál de estas posiciones era mejor?

Cristy se veía tan desprotegida que daba lástima, su cuerpo tendido como trapo viejo encima las sábanas, con los brazos ligeramente separados de su cuerpo y con la mirada pérdida en el vacío. Pero todo en ella era fuego empezando por el color de su pelo hasta acabar en la perfección de su vagina infantil; Cristy era mi diosa de fuego, mi amor incondicional.

Tomé mi decisión.

Me puse delante suyo, le hice abrir las piernas de par en par, viendo la entrada de su conchita que estaba rojiza por tanta fricción. Mi verga estaba que reventaba, palpitante y a fuego puro, no podía hacerla esperar más, quería terminar una excelente noche dentro de mi diosa de fuego.

Me puse encima de ella apuntando mi pene en la entrada de su coñito y se lo introducia poco a poco hasta que mis peludos testículos chocaran con sus nalgas. Me encorve de manera que nuestro rostros se encontraran, sabore sus labios con fascinación dándole pequeños besos mientras me movia dentro suyo acelerando el ritmo a cada instante, hasta que mis propios impulsos me contralaran y desaté en ella gemidos apenas audibles. Minutos después la cama temblaba nuevamente por la violencia que imprimía en ella, quería apartarme con sus manos pero mi peso se lo impedía, por el tremendo impulso su cabeza rebotaba en mi pecho y costillas.

Otra vez me detuve en seco, esto no podía acabar asi, pues algo dentro mío me decía que jamás en la vida volvería a tener un noche similar a esta.

Me separé de Cristy y la puse de nuevo en cuatro patas. Lo mismo hice con Ricky. Los coloque a ambos uno al lado del otro, con las piernas semiabiertas y el culito alzado al cielo, alzados hacia mi como una ofrenda, dos niños entregados en ofrenda hacía Dios como se hacía en los tiempos precolombinos.

Su anos se abrían ante mi como saludando, saludando a su creador.
Fue un juego delicioso, clavarles uno a uno turnándome sus culitos abiertos simplemente porque me daba la gana. Repartia vergazos a diestra y siniestra, primero Ricky luego Cristy y viceversa, se los metía a medias y luego me trasladaba hasta el culito del otro. Ninguno se quejo pero mi niño era el que más gemidos profería. El juego macabro duró unos cinco minutos pues mi verga estaba por explotar.

Como última escena les pedí a ambos que se arrodillasen frente a mi con sus narices apuntando al techo. Así lo hizo el dúo a pesar de que Cristy seguía en shock por la tremenda noche que tuvimos. Me masturbe por encima de sus rostros y la leche cayó como lluvia blanca sobre ellos empapandolos por igual, yo liberé al animal que se apoderó de mi con aquella descarga seminal y sentí como si mi cuerpo entero se vaciara sobre ambos y quedé tan agotado que mis piernas tambalearon y caí de rodillas frente a ellos.

Todos nos miramos por unos instantes, viendo nuestros rostros cansados y sudorosos después de tremenda noche sexual que quedará grabada en nuestras mentes para siempre. Les pedí que nos diéramos un beso los unos a los otros saboreando el semen en sus rostros y untandolo sobre todo.

Les seque el cuerpo con una toalla, pues mis dos amantes estaban agotados sobre todo Cristy que tenía la mirada pérdida. La acosté sobre la cama me eché a su lado y Ricky se acomodó atrás nuestro; todos desnudos.

Abracé a mi niña por la espalda y me dormí o mejor dicho desperté, como quién a vivido el sueño más espectacular de toda su vida.”

Fin del Sexto Episodio

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