El Diario de Gale 08/04

Cuarta Temporada

Octavo Episodio

Sin Límites Epílogo

Nuestros pasos nos llevaron hasta una plaza casi desierta con algunas luces artificiales que iluminaban tenuemente nuestro alrededor. El hombre se detuvo y se apoyó en las barandas con la mirada puesta en océano, no habló por un buen rato, estaba pensativo y melancólico.

– No estoy seguro si quiero saber el final – dije.

– Debes escucharla mi estimado, para eso se creó el pasado para ver cómo será el futuro. – Respondió con una sonrisa.

– ¿Estás seguro? Creo que el recordar de nuevo te afecta un poco.

– Es cierto pero creo que ya sufrí demasiado, es hora de deshacerme un poco de esta carga. ¿Estás listo para la última parte?

El hombre estaba decidido y yo me limité a asentir con la cabeza para que termine de contar su historia:

“Era martes por la mañana y a pesar de que el cielo estaba nuboso, el sólo hecho de saber que en pocas horas yo y mi diosa de fuego abandonaríamos el país juntos, me hacía sentir invencible. Aliste mi maleta con todo lo necesario para nuestro escape, incluyendo pasaportes falsos y pasajes de avión que compré recientemente, tenía todo planeado y listo para la fuga, en aquellas épocas era mucho más fácil evadir a la policía en el aeropuerto, así que no me preocupé demasiado en ese asunto lo más importante era sacar a Cristy de su casa y a pesar de que sus progenitores no estuviesen en ella tenía cierta desconfianza en Ricky; no sabía cómo reaccionaría, él suele ser muy celoso, lo mejor era no contarle nada.

Llegué a la casa de Cristy pocos minutos antes de la hora acordada, sin embargo los minutos pasaron y ella no salía aún, me preocupé un poco esperando que sólo tuviese un retraso o que tal vez le era difícil deshacerse de Ricky. Tenía un mal presentimiento porque generalmente ella suele ser muy puntual. No tenía otra opción tenía que entrar en la casa, afortunadamente tenía una copia de la llave y estaba seguro de que no cambiaron la chapa de la puerta principal.

Entre a hurtadillas pero no escuchaba a nadie, había un silencio sepulcral como si la casa estuviese vacía, subí al piso superior y creí escuchar un ruido proveniente del cuarto de los padres de los chicos. Temía asomarme a ese cuarto por lo vivido anteriormente, aunque también tenía buenos recuerdos de los años que pasé pervirtiendo a los niños en ese lugar. Abrí la puerta lentamente y el alma se me salió del cuerpo por unos segundos y el horror y el desconcierto se apoderó de mí, dejé escapar un grito tan desesperado que quedé afónico.

Cristy echada en la cama desnuda, pálida y muerta, encima de ella su hermano estrangulándola. Las manos de él temblaban de rabia, al parecer no se dio cuenta que ya estaba muerta hasta que escuchó mi grito lastimero.

Ricky me miro perplejo como si hubiese despertado de un trance y después negó con la cabeza incapaz de asimilar la verdad. Miró a Cristy y nuevamente a mí, trató de hablar pero no podía, las palabras se tropezaban en su garganta, yo me abalancé sobre el cuerpo de Cristy mientras cuantiosas lágrimas caían de mis ojos. Aparte a un Ricky desnudo de su lado de un fuerte empujón que lo tiró al suelo, sujete el cuerpo inerte de mi princesa en medio de un llanto interminable, acaricié sus largos cabellos rojos y palpe sus mejillas, parecía dormida pues su rostro refleja una increíble paz. No sé cuánto tiempo me quedé en esa posición, llorando incansablemente; incluso yo no podía asimilar la verdad.

Deposite su inerte cuerpo de nuevo en la cama, aquella cama que me trajo tan gratos momentos ahora era el lecho final de mi princesa, el final de mi dulce cuento de hadas.

Me incorporé y salí de la habitación como un sonámbulo pese a las súplicas de Ricky que andaba tras mío tratando de explicarme lo sucedido, baje las escaleras, agarré el teléfono de la casa y marqué el número de emergencias, les dije que hubo un asesinato y les di la dirección. Ricky se calló de repente como si nunca esperase esa acción de mi parte. Abrí la puerta principal sin mirar atrás con las lágrimas aún cayendo de mis ya hinchados ojos, a lo lejos de aquél destruido hogar escuchaba los gritos desesperados de Ricky pidiéndome una y otra vez que vuelva pero ya era tarde el monstruo ya estaba liberado.

Llegué al aeropuerto con mi única maleta y el corazón hecho pedazos, me embarque en el avión y observé por la ventana como me alejaba de la ciudad; vivía una pesadilla no dormí en todo el viaje porque cada vez que cerraba los ojos la sentía cerca mío, su silueta inconfundible a lado del asiento vacío donde supuestamente debía estar ella. Lloré en silencio en partes del viaje maldiciéndome por ser una bestia descarada y vil que había destruido una familia entera sólo por una fantasía pedófila.

Arribé a mi destino y me sentía tan sólo como nunca antes en mi vida.

Dormí dos noches en el aeropuerto sólo porque no tenía ni idea de adonde ir y no dejaba de pensar en todo lo ocurrido aquella mañana. Cristy seguramente le contó que se iría conmigo para siempre, Ricky no reaccionó de inmediato pero quería su regalo de despedida; hacerle el amor por última vez. Yo sabía que ambos tenían relaciones en especial después de aquella noche donde cogimos en grupo, no me extrañaba, pero no creí que Ricky fuese capaz de llegar a extremos. Debió amarme demasiado como para matar a su propia hermana solo para no dejarme ir o tal vez le tenía envidia, de que la prefiera a ella antes que a él. Eso desencadenó su ira y en medio del acto sexual la estranguló hasta matarla.

Me fui a un hotel clandestino para pasar las próximas noches, compré cigarros, alcohol y algo de heroína para poder calmarme o mejor dicho escapar del dolor, el dolor insufrible de perder a alguien que amas.

Me drogué y alcoholicé por varias semanas, pero la pena era peor, yo era un iluso al pensar que podría salvaguardar esta tristeza con estupefacientes, lo único que lograba era revivir aquellos momentos de la forma más cruda. Me la pasaba todo el día culpándome de esta desgracia, satanizando mis actos que me llevaron al borde del suicidio. Pero en medio de aquella desolación y angustia me di cuenta que yo no era el culpable de todo, el mundo en si estaba en mi contra al castigarme de esa manera, querían verme hundido por mis pecados, hundido hasta el fondo;  pero no les daría el gusto de verme derrotado y humillado. Les pagaría el doble de mi sufrimiento con más sufrimiento, me vengaría del mundo a costa del dolor de los demás y no me atraparían por ello.

Le di un nuevo sentido a mi vida para no sufrir más, me propuse tres nuevos objetivos de vida: que nunca me atraparían vivo, que viajaría por el mundo para buscar más niños y que me cogería a todos los que pudiese.

Pasé varios meses mudándome de un sitio a otro, escuche por radio la tragedia de los dos hermanos y que la policía buscaba al instigador o sea mi persona. No les daría el gusto de capturarme. Con el paso del tiempo perfeccione mis habilidades en el hackeo, esto me ayudó bastante a conseguir dinero fácil y ubicaciones de prostíbulos infantiles en el mundo. Me volví un coyote; siempre moviéndome sin dejar rastro.

Los siguientes años estuve seleccionando mis posibles destinos en diversas partes del mundo, contactando con diversas de personas de dudosas actividades. Conseguí enlaces en países como Camboya, Japón, China, India, Rusia, Suecia, Francia, Holanda, Inglaterra, España y Estados Unidos, cada gran potencia tiene sus oscuros secretos, su lado perverso que nadie quiere ver. Visité todos y cada uno de esos rincones sólo para satisfacer mis deseos carnales. Fueron experiencias increíbles de la mano de niños de todo el mundo, cada uno con su estilo y belleza particular todos esclavos de sus proxenetas, todos vendidos por un par de dólares o euros, eso me hizo dar cuenta de lo podrido que está el mundo y que yo contribuyó a esta decadencia con un poco de maldad.

Ahora sigo en desplazándome por varios países ya sea por escapar de la Interpol o porque he encontrado un rincón clandestino donde puedo descargar mis frustraciones en niños inocentes.”

El hombre suspiró, terminando así de relatarme su increíble historia. Ya era tarde y la luna brillaba en el horizonte, pero no tenía ganas de irme a ningún lado, sólo quería escuchar mis pensamientos que estaban revueltos después de escuchar tanta revelación.

“Pero a pesar de todo, Cristy está presente en todos mis viajes, cómo un fantasma al acecho, como un recuerdo que se resiste a ser olvidado, sigue ahí en cada niña que veo, que violo o que mato, ella me vigila, me espera. Si pudiese volver en el tiempo, un tiempo anterior a sus seis años; la secuestraria, tal vez así la hubiese tenido controlada y siempre a mi disposición. El secuestro es el arma más eficiente si lo único que deseas es satisfacer tus más bajos institutos y no quieres enamorarte. Yo cometí el error de enamorarme profundamente de ella y ahora, incluso hoy sigo sufriendo su pérdida como si me hubiesen amputado un miembro del cuerpo.

Y este es mi último consejo para ti: no ames a nadie que no te quiera de igual manera, y si la amas y no te corresponde secuéstrala para que no sea de nadie más”

Aquéllas últimas palabras se me grabaron en la mente, una reflexión muy importante para alguien que ha vivido demasiado.

El hombre me estrecho la mano y me deseo suerte para el futuro. Y cuando ya se estaba alejando le pregunté su nombre.

– He tenido muchos nombres – respondió – pero cuando conocí a Ricky y Cristy me llamaba Caín, tú puedes llamarme así si lo deseas.

Fin del octavo episodio

Comentarios
  • locomandril:

    uffff belleza de relato me puso a mil ,,, agregame amigo tu humilde dervidor .. locomandril