El Diario de Gale 12/03 Final de Temporada

Tercera Temporada

Doceavo Episodio

16 de junio de 2009


Querida Trish:

Si te contara las cosas que me han pasado estos días no lo creerías, es como una maldita broma del destino que siempre me pone a prueba, pero ahora me la pone todavía más difícil ya que ahora presiento que todo acabará mal. Pues veras como ya sabes que este es mi segundo año como asesor escolar en este bendito pueblo y admito que me a tocado de todo pero jamás creí que en este pueblito de mierda me iba a topar con la persona menos pensada y bueno después de 5 años sin verlo creo que por fin puedo ver el tremendo daño que le cause a la familia de mi querida Amy. Su hermano Erick estuvo conversando conmigo hoy ¿puedes creerlo? Seguramente no pero de cualquier forma es la pura verdad. Casi me da un ataque cardíaco cuando lo vi frente a mi escritorio era como ver un fantasma, un espectro que vuelve para tomar venganza. Después me tranquilicé al recordar que él nunca me vio cuando secuestre a su hermana.

Charlamos cerca de 40 minutos, aunque al principio él se mostraba arrogante y pretencioso, después fue abriéndose un poco a cada minuto. Yo entendía la situación por la que atravesó, tener que lidiar con padres obsesivos que solo pensaban en recuperar a su hija perdida y lo dejaron a él de lado por muchos años. Así me lo confesó el cuándo reveló cómo su madre lo culpaba sólo a él por el secuestro reclamándole por su descuido. Erick siempre se sentía atormentado por eso y no dudo en decir que el único culpable es el secuestrador, tuve que apoyarlo en todo momento para que exista una brecha de confianza. Me contó también que su traslado al pueblo fue idea de su madre que quería un lugar alejado de las ciudades para que ni sean acosados por la prensa amarillista.

Le pregunté si todavía la andan buscando a lo que respondió que su madre ya no habla de ella desde hace ya tres meses y que él todavía la extraña.

Terminamos nuestra conversación con un buen apretón de manos y le prometí que le ayudaría en lo que necesitase y que cualquier problema que tenga siempre podía contar conmigo. Al parecer se fue contento.
¡Oh! Trish me siento extraño después la charla con Erick como si me pincharan con agujas en las nuca, no quisiera sentirme frustrado por todo lo ocurrido hasta ahora porque sé que al final no me arrepentiré de nada.

De ahora en adelante no se que mas irá a pasar, me pongo muy ansioso de solo pensarlo. Tengo que ser mucho más precavido con Amy y evitar que sea vista fuera de casa, para suerte mía ella es agorafobia pero me preocupa que en algún momento se entere que sus padres están en el pueblo. Cómo dije antes este ciclo siniestro está a punto de acabar. Un beso. Gale.

2 de febrero de 2008

¿Cómo un cálido beso puede despertar un pasión desenfrenada? No creí que la noche se fuese a poner tan salvaje y excitante. Mi niña estaba excitada, lo veía en sus ojos, como una chispa que pretende causar un incendio. Imagino que tanto abuso provocó en ella el deseo escondido del placer y que cada día que pasa sin tener sexo crece dentro de ella un ansiedad incontrolable que se expande desde sus genitales hasta su cabeza.

Un toque mío podría provocar un erupción en ella. Acostados en la cama nos miramos fijamente el uno al otro, ella puso su mano por debajo de sus pantaletas y empezó a friccionarse el clítoris apretando los labios con fuerza pero dejando escapar pequeños gemidos guturales. Yo solo la quería admirar pues era un espectáculo increíble pero ella me provocaba con su mirada mientras se retorcía de placer en la cama, hasta que de tanto manoseo suyo sus pataletas se le fueron cayendo dejando al descubierto sus prominentes y macizas nalgas. Dos surcos de carne que se elevaban ante mis ojos como los primeros rayos del Sol de la mañana. Ella ya estaba de espaldas a mí continuando con su show de autoplacer. Sus cabellos dorados tapaban su rostro como un velo de novia mientras sus gemidos se intensificaron cada vez más.

Yo no pude aguantar la tremenda erección que traía entre las piernas y saque al monstruo baboso y me coloque en posición para penetrarla directamente en el culo. Ella sintió mi entrepierna y agarró sus nalgas y las abrió lo más que pudo, su ano se abrió más de lo usual, demostrando que ya había sido abierto en anteriores oportunidades. No pude soportar más y se la metí de una sola vez, ella respingo y dio un leve grito pero después relajó los músculos y empezó a gemir de nuevo. Le agarré el costado de sus nalgas para metérselo una y otra vez, ensanchando el ano hasta más no poder. Veía como mi verga se perdía dentro suyo, como mi princesa de 10 años se había convertido en toda una experta en el sexo anal y lo mejor de todo era que lo disfrutaba plenamente.
Me volví un animal, un ser que pierde el control rápidamente, alguien que inventó un personalidad falsa para tapar sus verdaderos instintos. Inventé a Caín porque me hacía sentir menos culpable sobre mis acciones; que idiota, engañarme a mí mismo jamás fue la respuesta, en cambio mostrándome todo el tiempo ante ella provocó que se sienta más a gusto a mi lado y el resultado es justo lo que yo deseaba y poco a poco la balanza del placer fue inclinándose ya que ahora ambos disfrutábamos del sexo.

Puse mis manos en sus copiosas nalgas para disfrutar más de su culito abierto, metiéndole y sacándole mi verga con mayor soltura, incluso le escupía en las nalgas para facilitar la lubricación. Amy pronunciaba gritos y gemidos casi al mismo tiempo. Me excite aún más y me eché sobre ella apoyando mi pecho en toda su espalda, la penetración se hizo más profunda en esta posición. Me movía como un desaforado ser en busca de placer tratando de sentir cada milímetro de piel de mi víctima, friccionándome con sus nalgas mientras le besaba el cuello y la boca. La cama se agitaba con violencia ya que el clímax se acercaba y yo no podía dejar de moverme de esa manera y la penetraba tan fuerte como podía, su estrecho culito era demasiado delicioso como para dejarla ir y por último le saqué mi verga, la levanté buscando su rostro y eyaculé en su cara. Era la primera vez que hacía algo así, por lo general me descargo dentro suyo pero esta vez no puede aguantarme las ganas y que lo reciba de lleno. Amy cerró los ojos fuertemente mientras las descargas de leche la llenaban toda de blanco, al final la cara y parte de su pecho quedaron empapados mientras yo me sentía el hombre más feliz del mundo.

Nos duchamos juntos y yo no podía parar de acariciar su bello cuerpo, este me pertenecía por completo pues conocía cada uno de sus rincones al detalle, la vi crecer en este cautiverio suyo mientras veía cómo la luz de sus ojos se apagaba poco a poco, el encierro le afecta en sobremanera porque pierde el propósito y ya no sabe que más hacer. Sé que cada día va creciendo un poco más y me niego a pensar en que algún día ya pierda el encanto de ser un niña dulce y se convierta en una amargada adolescente.

La miró a los ojos y le doy un intenso beso en la boca, después le susurro al oído “no quiero que crezcas” una y otra vez mientras la abrazo con fuerza y volvemos a hacer el amor.

28 de marzo de 2009

Una gran brisa de viento subterráneo golpea mi rostro, el ruido del transporte invade mis oídos mientras escucho el resonar metálico de las vías del metro. Regresaba de la ciudad después de haber recibido mi último pago por la empresa quebrada de mis padres, el abogado se las arregló para sacar algún beneficio extra después de la pérdida, de cualquier forma este era el último pago y creo que jamás volveré a esa ciudad.

Mientras mis pensamientos se dispersan cuando de repente oigo un pequeño llanto en el fondo del vagón, doy un vistazo a mi alrededor y la encuentro; es una pequeña niña de no más de ocho años que está sentada sola al fondo, no me había percatado de su presencia por que el metro estaba lleno cuando me subí, el viaje era largo hasta la estación de trenes que me lleva a casa y faltaban dos paradas más para llegar. Me sorprendió que estuviese sola, así que decidí acercarme para ayudarla.

Llevaba puesto una chamarra rosada con lila, un pantalón oscuro, una bufanda rosa y una gorro de lana por el que salían sus largos cabellos rubios. A mí me encantan las niñas rubias y más si son delgadas como ella. Mi intención era ayudarla pues no creía en otra cosa ya que Amy me esperaba en casa. También traía una gran mochila cargada en la espalda junto con una bolsa negra que estaba apoyada en su costado.

Me senté a su lado y le pregunté que le había pasado y si se encontraba perdida o algo por el estilo. Me respondió que estaba buscando a alguien pero que no lo había encontrado aún, que su madre había muerto dos semanas atrás y que dicha persona era lo único que le quedaba pues también se había escapado del centro infantil en la que había estado hospedada.

Me conmovió lo que dijo estaba tan asusta porque lo perdió todo, tenía la misma mirada perdida que Amy. Le pregunté nuevamente que era lo que haría ahora pero solo se encogió de hombros. Después me miro y se quedó un tanto pasmada y confundida, después hurgo entre su mochila, saco un folder muy arrugado y dentro una foto que no pude ver claramente.

– ¿Eres Gale?

Toda la sangre de mi rostro desapareció, debía estar tan pálido como una hoja de papel; ¿qué demonios?

– Si- dije tan confundido por el hecho de que una niña que yo nunca jamás había visto me conociera.

-Yo- dijo tímidamente- te he estado buscando. Mi mamá me pidió que te buscara.

Estaba más confundido todavía.

– ¿Quién eres? – Dije fríamente.

– Soy Trish, mi mamá se llamaba Telma. ¿Te acuerdas de ella?

Fin de la tercera temporada

El Diario de Gale 11/03

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Tercera Temporada

Onceavo Episodio

5 de octubre de 2007

Desesperanza, aquel sentimiento que precede a la tristeza, un sentimiento muy familiar que nos hace revivir viejos recuerdos del pasado, por unos segundos creíste estar de nuevo en aquel oscuro sótano como un niño asustado que extraña a su mamá pero que nada podía hacer para salir de aquel infierno.

Tal vez él no te iba decir nada a ti, pero a mí sí, pero uno se da cuenta de quién es el culpable con solo mirarlo a los ojos, seguramente él mató a su propio hijo al enterarse de que era un puto niño gay. Lo que me daba curiosidad era saber de que forma lo había matado y donde lo enterró. Como el maldito hombre estaba a mi disposición decidí sacarle la verdad a golpes y el bate de baseball me ayudaría en mi tarea.
Después de un par de minutos ya lo tenía comiendo de mi mano, confesó todo. A pesar de que le hice volar un par de dientes y de que tenga la cara toda hinchada, declaró su culpabilidad en medio de su gran llanto. Admitió haberlo matado poco después meses después de que él se enterara de todo. Pesco a su hijo tratando de escapar de casa y no aguantó la ira que traía por dentro y la descargó sobra él, sólo paró cuando se dio cuenta que ya era tarde y que había matado a su propio hijo sin misericordia. Sepultó su cuerpo debajo de la casucha y continúa en ese lugar.

Al parecer nadie en el mundo se había preocupado por él, excepto tú Gale, que cada día de tú encierro pensabas y que lo único que te mantenía cuerdo en aquel lugar de mierda era saber que algún día se volverían a encontrar; pero no fue así y lo único que te queda ahora es ver cómo me encargaba de este hijo de puta y lo golpeaba hasta morir.

El que a hierro mata a hierro muere.

Lo enterré junto al cadáver de su hijo sabiendo que nadie se preocuparía por ellos por un largo tiempo, porque ellos no eran importantes para el mundo, pero en tú corazón aún albergaba una ira tremenda contra otros culpables de la muerte de Tom; tus padres.

6 de octubre de 2007

No trates de revivir el pasado Demian, simplemente no puedes hacerlo. Muy en el fondo sé que yo maté al padre de Tom, la visión se me aparece como en una pesadilla, muy difícil de sacar de la cabeza, pues el desorden mental que tengo a veces me hace pensar del porque todavía no he perdido la cabeza, ¿será por ella?

Siento que mis sentimientos no son lo suficiente fuertes como para interpretar sus emociones, pero no pongo en duda mi gran amor por ella y no si ella será consciente de aquello.

Es difícil mirar atrás y darte cuenta de todo lo que a pasado, debería arrepentirme de muchas cosas pero soy muy terco hasta para eso. La veo dormir a mi lado y no puedo dejar de admirarla siento que es ella ya es parte fundamental dentro de mi estúpida vida y que ya no sé que haría sino estuviese a mi lado.

Estos últimos meses Amy se encendió como una luz brillante dentro del túnel, la convertí en algo que no creíacapaz de lograr; que le guste el sexo. Que gima, que se mueva, que me tiemble de placer, que grité, que brinque encima mío cuando la tengo ensartada. Tiene tan sólo diez y pide que le haga el amor con sólo mirarme a los ojos, pues veo las ganas que tiene con solo apuntarme con aquellos dardos azules. Incluso ambos no podemos satisfacernos mutuamente a veces el trabajo me lo impide y ella recurre a la masturbación, la he atrapado varias haciéndolo pero no la detengo sería muy desvergonzado de mi parte hacerlo. Sólo la observó oculto como lo hace, veo como desliza sus dedos en sus labios vaginales de una forma tan poética que pienso que voy a estallar en cualquier momento de la excitación. Recostada en la alfombra de nuestro cuarto con vista hacia la ventana y con los ojos cerrados y los labios apretados, masajea el clítoris en forma circular, sus dos manos hacen el trabajo mientras observó cómo poco a poco sus piernas se comienzan a mover inquietas por el estímulo manual. Minutos después acelera los movimientos y se anima a introducir uno de sus dedos en la abertura ya lubricada. Rato después mete el segundo dedo y se escuchan sus pequeños gemidos infantiles pues a pesar de ser muda uno de los sonidos que no ha olvidado pronunciar es el gemido.

De repente gira el cuerpo revolcándose en la alfombra en un éxtasis profundo, aprieta los ojos con fuerzamientras su mano continua estimulando su sexo. Sus gemidos son cada vez más fuertes mientras continúa revolcándose en la alfombra como una gata en celo. Hasta que finalmente se detiene y por unos segundos se convulsiona por el éxtasis alcanzado. Se relaja y se queda dormida en posición fetal. Me acerco sigilosamente y la tapo con una manta que estaba cerca, la levantó y la llevo a la cama para que descanse mientras me voy a preparar la cena.

Aquella noche no tuvimos sexo pero me quede pensando en lo afortunado que soy al tenerla a mi lado y lo que hubiese sido mi vida si mis padres todavía estuviesen vivos seguramente no habría vivido nada de esto y quizá Amy hubiese tenido una vida normal. Pero las cosas suceden por algo y la muerte de ellos provocó que yo sea libre y esa libertad es lo único que importa ahora.

7 de octubre de 2007

Muy lindas palabras Gale, aplaudo la forma en como describes tus “emocionantes” experiencias y resalto la última parte de lo que escribiste: “si mis padres estuviesen vivos”. Es cierto la verdadera libertad la conseguiste de esa manera mediante la muerte de otros, es así como funciona nuestras vidas y en ambas ocasiones yo tuve que intervenir para poder cumplir con nuestra venganza.

Mi objetivo en la vida siempre fue hacerte feliz y eso no quiere decir que sea gay, simplemente quiero que ambos no suframos por las decisiones de otras personas. Tus padres fueron crueles al haberte separado y mandado a un estúpido reformatorio pensando que allá podrían curarte.

Lo único que consiguieron fue cavar su propia tumba. Ellos no merecían tú perdón Gale, ellos no merecían ser padres tuyos y yo hice lo que tus más oscuros pensamientos gritaban: mátalos. Borrarlos del mapa y ser verdaderamente libres, ¿no te parecía genial la idea? Lo pensé mejor en aquel entonces y era mejor actuar de lo forma más sigilosa posible. Planeé una muerte accidental.

Mi plan fue meticuloso, sencillo y preciso. El resultado: mejor de lo que esperaba, pues no dejo cabos sueltos. Es hermosa la sensación del éxito, es embriagadora como el licor más fino que puedas probar; me excita.

Todo sucedió en una salida diplomática que tus padres realizarían por la noche. Días antes conseguí del mercado negro una poderosa droga en pastilla llamada “Muerte Blanca” está era famosa por sus efectos alucinógenos y la pérdida motriz para quién la consume, me dijeron que era como viajar por el tiempo, primero estas en un lugar y de repente apareces en otro completamente diferente. Esa noche pulverice la pastilla y la mezcle junto con las proteínas que tú padre tomaba antes de salir a cualquier parte. El efecto de la pastilla tarda unos 15 minutos pero es devastador. Se despidieron de ti prometiendo volver pronto, el último beso de tú madre fue en la mejilla y tú padre te dio una sonrisa compasiva. Yo me sentía demasiado excitado y nervioso que una vez que salieron de la casa comencé a reírme como un maldito loco.

La llamada llegó a las 10:45 pm deje que tú la contestaras porque era la mejor parte. Sentí como te invadía la tristeza y la confusión. Lloraste toda la noche como una maldita magdalena pero el dolor era necesario para conseguir un bien mayor. La policía te contó que fue un lamentable accidente de tráfico donde tú padre iba con exceso de velocidad y estrellándose con otro vehículo en la autopista principal provocó una cadena de accidentes con un resultado final de 25 muertos y 75 heridos.

El coche de tus padres se incineró por completo dejando las dudas a los forenses de que fue lo que realmente pasó y cerraron el caso tres meses después. Después del funeral y porque eras menor de edad estuviste en custodia del estado por unos meses, después se leyó el testamento y quedaste como único heredero de la familia.

No me odies por haberlo hecho, si no fuera por mi jamás habrías experimentado tantas emociones con tú bella niña, ambos sabemos que a veces la libertad tiene un precio muy alto pero que es necesario pagarlo para ser feliz ¿no crees? Un beso. Demian.

8 de octubre de 2007

¡¡¡Maldito, Maldito seas Demian!!! Cómo pudiste, yo los amaba en serio los amaba. Me sentía muy feliz a su lado, me dieron todo el amor que necesitaba para poder salir de mi trauma, ellos lo eran todo para mí y ahora solo puedo sentirme culpable. ¡Joder! ¡Que mierda soy! Si no fuera por Amy ahora mismo me estaría colgando en el ático.

A quién engaño soy demasiado cobarde hasta para eso, ya no puedo escribir más. Lo siento Trish las palabras de este diario están siendo escritas con demasiada sangre, sangre de mis recuerdos olvidados y las confesiones presentes. No sé cuánto tiempo más podré vivir con este demonio y con mi ángel llamado Amy. Ella no merece esto. ¿Será por fin el tiempo de decirle adiós? Siempre tuyo. Gale.

Fin del onceavo episodio

El Diario de Gale 10/03

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Tercera Temporada

Décimo episodio

4 de octubre de 2007

Trish, lo sé, es cierto hubo alguien antes de Amy, un niño, y si, su nombre era Tom, no me culpes por no escribirlo antes pero yo quería borrar esa parte de mi pasado. Tom fue un niño hermoso, alegre, sonriente, juguetón, rubio de ojos verdes y piel aterciopelada, yo no sabía de mi pasión por los niños hasta que lo conocí a él.

Lo conocí dos días antes de cumplir mis 16 años, volví a casa de la escuela y lo vi caminando sólo por la autopista, le dije al chofer que detuviese el auto pues algo me llamó la atención de él; estaba descalzo.
Baje del auto y le pregunté su nombre, no me contestó y siguió caminando, parecía muy deprimido. Le pregunté su edad y me dijo ocho años. Le ofrecí llevarlo a su casa, pero no contestó, le ofrecí comprarle un par de zapatos se detuvo en seco. “¿En serio? Preguntó, lo que más me conmovió fue su mirada triste y desesperada, implorándome ser salvado de un destino que yo no conocía.

Lo llevé a un mall popular de la ciudad y después de comprarle los zapatos, le compré algo de ropa pues la suya estaba muy desgastada y descolorida. Se lo veía muy emocionado, seguro era su primera vez en un centro comercial, la tarde divertida para ambos.
Lo dejé cerca de su casa, vivía en uno de los barrios más pobres de la ciudad en una casa rodante muy deplorable, antes de irme me contó la razón de su tristeza; su madre había fallecido hace pocos días y su padre lo maltrataba constantemente. Le di un abrazo de consuelo y le prometí que nos volveríamos a ver.

Pasaron los días y nuestros encuentros aumentaron, en mi cumpleaños 16 mis padres me regalaron mi propio auto y cómo yo contaba con licencia no había necesidad de seguir con el chofer. La pasábamos bien juntos, tardes divertidas en las que ambos éramos dueños del mundo. Tom se emocionaba con todo, cosas que jamás había visto o comido o escuchado, era un niño muy despierto y curioso, esos días despertaron en mí un sentimiento desconocido que posteriormente lo llamaría enamoramiento.
Sentir que una pequeña persona necesitaba de ti y que tú lo necesitabas a él, era simplemente magnífico, pero este sentimiento se transformó en deseo, el deseo de poseerlo y disfrutarlo.
Así que planee un fin de semana juntos, pediría permiso a mis padres de un campamento con amigos y él me dijo que no tendría problema pues su padre siempre desaparecía los fines de semana y volvía ebrio.
Nos fuimos a la casa de verano de mis padres, era chica pero muy acogedora. Yo estaba que ardía de deseos por él, deseaba que fuese mío como sea, tenía 48 horas para lograrlo.

Jugamos videojuegos por algunas horas y después yo puse un par de películas porno en la tele, Tom se divertía viéndolas, de cualquier forma el seguía siendo un niño. Sorpresivamente se sentó encima de mí y se desvistió, quedaron sólo sus calzoncillos, se mostraba confiado y desinhibido, frotando sus suaves nalgas en mi verga, riéndose de mi desconcierto y vergüenza. No pude aguantar más y lo bese en los labios, para mi sorpresa el continuo con el beso, moviendo su lengua dentro de mi boca y moviendo su cabeza de un lado al otro, al parecer no era su primera vez. Le pregunté si antes lo había hecho y me confesó que tenía un vecino mayor que todas las tardes iba a su casa jugar con él. El hombre le enseño a besar y también otras cosas.

Tom me sacó el buzo y el calzoncillo que traía puesto y puso mi verga en su boca y la saboreo como si fuese un helado, lamiendo el palo de arriba hacia abajo; me volvía loco. El pequeño sabía muy bien lo que hacía, conocía las partes del cuerpo que mas me daban placer, aquellos puntos donde uno pierde la respiración por varios segundos. Jamás había experimentado el sexo de aquella manera, lo había visto en películas pero uno nunca se imagina como será su primera vez, pero al parecer Tom ya lo experimentó más de una vez, sabía como besar, como seducir y practicar el sexo oral.
Mis impulsos me llevaron a besarlo nuevamente y recostarlo en el suelo, besarle el cuello, bajar por su pecho, el ombligo y finalmente disfrutar de su sexo mientras acariciaba sus muslos con mis manos. Estaba tan excitado que no dude ni por un segundo en levantarle las piernas y meterle mi verga, él al parecer esperaba eso pues con sus manos abrió sus nalgas y me mostró su ano que no parecía virgen. No me importó y se lo metí sin más, mi pene se amoldo a su culito y empecé a bombearlo mientras el profería alaridos de dolor.

Estaba enloquecido de placer, con un dolor punzante en la cabeza como si fuese una alarma, algún recuerdo que se extiende por mi mente diciéndome que lo que le hacía a él era un pecado imperdonable, pero mi deseo pudo mas que mi razón y comencé a penetrarlo en serio.

Sus gritos se fueron transformando en gemidos, y se fue relajando cada vez más. Tenía los ojos cerrados y una cara de placer que parecía imposible de creer. Mis testículos chocaba con sus nalgas y el arqueaba la espalda para soportar mis arremetidas. El éxtasis llegó a los pocos minutos y la leche se descargó en su pequeño ano rojizo, lo besé con desenfrenada pasión hasta que nuestros labios se secasen para después recostarnos y quedarnos dormidos en el gran sofá.

Pasamos el resto del fin de semana jugando y teniendo algo más de placer carnal. Me confesó que la primera vez que lo vi estaba llorando por la muerte del vecino anciano que siempre lo había cuidado y que le había enseñado muchas cosas sobre el sexo. La verdad eran que su madre murió cuando el apenas tenía 2 años y que su padre era un completo alcohólico idiota. El anciano lo había cuidado desde entonces y juntos tuvieron algunos encuentros eróticos. Tom quería mucho a ese hombre pero me aseguró que su amor por mi era mucho mayor.

Pasaron algunos meses desde aquel increíble fin de semana y nuestra relación florecía como la primavera. Nuestros encuentros eran siempre terminaban en sexo anal con descargas de leche facial como acto final, el decía que le gustaba el sabor de mi semen, no sabía si creerle o no, aunque pensaba que aquellos ojos verdes no podían mentir. Yo lo amaba intensamente, disfrutaba de sus cálidos besos, sus caricias, el dulce sonido de sus gemidos, su radiante sonrisa y olor de su piel. Era un paquete completo de dulzura y lujuria que no me cansaba de probar.

Ahora que me pongo a comparar, a veces pienso que los niños están más motivados en el sexo que las niñas, no necesitan muchas órdenes o aprendizaje pues si les gusta lo harán de nuevo, en cambio las niñas son un poco más acomplejadas y tímidas, piensan mas de una vez antes de volver a hacer algo contigo. Tom era muy entregado, no le importaba el dolor pues lo haría todo por mí. Realmente amé a ese niño, todavía lo extraño.

5 de octubre de 2007

No me gustan las verdades a medias Gale, tú bien sabes que ahí no terminó tú historia con él. A veces no entiendo porque escribes sólo las partes bonitas y no cuentas lo que verdaderamente importa. Pero ya es tarde y es hora de yo revele la mejor parte de tú desgracia.

Te descubrieron, mejor dicho tus padres descubrieron tú relación con Tom.
Es divertido recordar lo que sentías en esos momentos; miedo, odio, ira, incertidumbre, desesperación. La reacción de tus padres fue simplemente miedo, no sabían que hacer, alguien les había mandado un foto tuya en pleno acto sexual con el menor. Te presionaron para que les digas donde vivía el niño pero tú te negaste rotundamente. La solución para ellos fue llevarte a diversos psicólogos y terapeutas para que tratasen tú enfermedad. Pasaron los meses y estabas desesperado, querías verlo otra vez, te preguntabas en que estaría pensando ahora que habías desaparecido, seguramente estaba nuevamente solo y abandonado.

Escapaste de casa una noche y fuiste corriendo a la suya. Robaste el auto de tú padre y te llevaste dinero y ropa contigo, estabas decidido a escaparte con él para siempre. Tom se lanzó a tus brazos apenas llegaste y ambos se fundieron en un beso intenso y prolongado. Le contaste tú plan de escape y cuando terminaste de hablar él estaba más emocionado que tú. Puso en una mochila solo las cosas que tú le habías regalado y justo cuando estaban a punto de salir pitando de su casa el padre de Tom llegó.

Desconcertado y ebrio los miro por unos minutos, luego se abalanzó sobre ti y empezó a golpearte en la cara. Tom comenzó a gritar y golpear por la espalda a su padre y a cambio recibió un par de golpes en el estómago. En ese momento y lleno de ira agarraste una botella vacía y se la estrellaste en la cabeza. Se quedo adolorido. Aprovechaste el momento para escapar junto con Tom, pero cuando salías de la casucha tus padres aparecieron con dos patrullas de policía y oficiales armados, trataste de escapar pero estabas muy adolorido hasta para correr. Tú plan fallo por completo.

Esperaste dentro la patrulla mientras los policías, tus padres y el padre de Tom debatían dentro la casucha. Al final el hombre aceptó no enjuiciarte por meterte en su casa y secuestrar a su hijo (seguramente tus padres le dieron alguna suma de dinero). La policía no se enteró de tú relación con el menor por lo que los únicos cargos que te impusieron fueron el de intento de secuestro y te liberaron el mismo día porque pagaron tú fianza. Ni bien saliste de la cárcel tus padres se fueron contigo lejos de la ciudad y te internaron en un centro de rehabilitación mental y pasaste los siguientes dos años en ese lugar, sufriendo y lamentándote de tú destino, pero con la esperanza de que algún día lo volverías a ver.

Regresaste a casa fingiendo que el centro de rehabilitación te había cambiado por completo. Tus padres te creyeron, pero esa misma noche te escapaste de la casa y fuiste a la de Tom con un bate de baseball como única arma. Llegaste sigilosamente a su puerta y encontraste solo a su padre inconsciente de lo alcoholizado que estaba. Le ataste las manos y las piernas, lo despertaste con algunos golpes en la cabeza y le preguntaste a gritos sobre el paradero de Tom y el hombre comenzó a llorar amargamente maldiciéndote y culpándote por la muerte de su hijo.

Fin del décimo episodio

El Diario de Gale 09/03

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Tercera Temporada

Noveno Episodio

24 de septiembre de 2007
Yo sé el porque, yo sé el cómo, pero lo que no se es hasta cuando, hasta cuando Amy volverá a hablar. Sucedió después del accidente, él doctor dijo que era estrés post traumático, por eso vendí la casa y nos fuimos a vivir a una hacienda, creí que podría recuperar su hermosa voz llevándola a un lugar lejano y que se olvide de los malos tratos que le di, pero nada de esto a funcionado pues ya van como dos años en los que ella no ha pronunciado ni una sola palabra y sumado a su agorafobia la vuelven una niña completamente dócil. Me preocupa que en algún descontrol mío le haga daño, trató de controlarme pero a veces me resulta imposible y esto la ha afectado pues la misma noche de su cumpleaños número nueve pasó lo que yo consideraba imposible.

Eran las diez de la noche y Amy se encontraba mirando caricaturas, parece una niña normal cuando esta frente a la televisión, la sigo viendo inocente y pura, pero todo eso es solo espejismo mental para no seguir atormentándome. Me acosté en la cama y la dejé viendo la tele, era su día podía terminarlo como ella quisiese.

Se acuesta a mi lado como hace todas las noches, coloco uno de mis brazos alrededor de su pecho y le doy un cálido beso en la mejilla, ella se ríe un poco. De repente siento su pequeña mano invadir el buzo de mi pijama, la introduce en el calzón y agarra mi verga; ella esta de espaldas hacia mí, la agita torpemente y yo me estremezco, ella continúa con su afán unos minutos mas dejándome algo confundido y ansioso. Se detiene y se desliza debajo de la cama, no se que pretende hasta que siento sus pequeños labios invadir mi pene ¿Me estaba dando sexo oral voluntariamente?

Su boca succionaba mi tronco y escuchaba su débil respiración por debajo de las sábanas, si bien era cierto que antes tuvimos sexo oral, esta vez era ella la que llevaba la iniciativa. Mi verga se endureció por el dulce sabor de sus labios infantiles torpes y persistes, sus manos estaban alrededor de mis nalgas, quietas pero perceptibles, mientras las mías acariciaban sus hermosos cabellos teñidos, sentía que en cualquier momento iba a explotar; paró de repente sus lamidas dejándome tan ansioso como yo seguramente la había dejado a ella horas atrás; Amy aprendió rápido.

Emergió de las sábanas desnuda y con una mirada desafiante, se colocó encima mío con sus piernas abiertas y su conchita apretando mi verga, y empezó a hacer movimientos de arriba hacia abajo. Yo le había enseñado eso antes pero jamás lo hacía sola, ahora era distinto, ella era la dueña de mi cuerpo.

El vaivén provocó que ambos segregásemos nuestros jugos lubricantes, puso sus manos en mi pecho y continúo con el baile unos minutos más. Se detuvo y se dio la vuelta dándome la espalda, vi como levantaba la conchita y con una mano me agarraba el pene erecto y lo apunta a la entrada de su cuevita lubricada, lo introdujo poco a poco quejándose de cada centímetro que le entraba y de repente lo tenía todo adentro, puso sus manos en mis muslos y comenzó a moverse.

El paraíso entero se abrió ante mis ojos, si bien antes había experimentado muchas veces el sexo con ella todas las anteriores experiencias eran sexo forzado, la de ahora era muy diferente, el hecho de que yo no hiciese nada era un detalle importante, era una nueva forma de hacer el amor. Antes yo abría las puertas del cielo a la fuerza, ahora ella abría el paraíso para mí.

No hice nada por mi cuenta, ella era la dueña de la noche, de mi cuerpo, de mi vida. Ella continuaba con el mete saca que se volvió húmedo y caliente. Quería retener el éxtasis el mayor tiempo posible pero este se aproximaba cada vez más. Ella gemía y gemía como si fuese una película porno, aullando cada vez más fuerte con cada arremetida suya, con cada centímetro de verga incrustada en lo profundo de su ser. Sus cabellos saltaban y su espalda se encorvaba más y yo estaba a punto de disparar; se detuvo.

Nuevamente me dejó al borde del éxtasis, tan excitado que creía que si me movía iba a estallar. Se levantó se dio la vuelta una vez más y se paró derecha frente a mi.

Tenía los ojos llorosos pero con una mirada penetrante y fiera me hacía dudar por unos segundos si realmente ella era mi niña. Decidida se agachó nuevamente y apuntó mi verga a su segunda entrada, acomodó las nalgas y penetro su ano sin más. Yo me estremecí, el estrecho agujero suyo era una delicia, un viaje a los más recónditos placeres de la vida. Apenas escuche sus gritos cuando se lo introdujo todo, mi mente estaba en otro mundo, en otro tiempo que no puedo explicar. Ella empezó un vaivén furioso del mete saca, brincando sobre mi palo sin apoyo alguno en las manos, buscando placer en el dolor.
Explote con un grito salvaje que nunca antes había lanzado, me incorporé tan rápido y la abracé que ella casi pierde el equilibrio y cae de espaldas, los chorros de semen explotaban en su interior como fuegos artificiales, Amy gritaba en mi oreja y sus uñas arañaban mi espalda en que lo pareció ser un interminable frenesí.

No se cuanto tiempo estuvimos en esa posición, sentía el semen gotear de su ano hacia la sábana y entonces me asusté; Amy estaba inconsciente.

Me levanté de un salto y fui corriendo hacia el baño, abrí la ducha fría y nos metimos en ella. El agua caía sobre nuestras cabezas como dardos de hielo, mientras daba pequeñas palmadas a la carita de mi princesa para que reaccionara. Ella despertó mareada y empezó a llorar amargamente, cerré la ducha y puse la tina caliente; ambos nos recostamos en ella. Pasaron los minutos y Amy se quedó dormida en mis brazos, yo estaba apesadumbrado por todo lo ocurrido, aferrándome a su pequeño cuerpo desnudo en busca de consuelo, pues sabía que algo nuevo había pasado, algo que temía que pasara, y pasó, como si estuviese en el ojo del huracán, tal vez la peor parte llegue al final, pero presiento que el final estaba próximo.

1 de octubre de 2007

Mi buen Gale:
Tus historias me dan asco y lo digo en nombre de todas las personas de buenas costumbres o gente que odia a los pederastas como tú. Eres como Adam pero más patético, un loco desquiciado que tiene por rehén a una niña de diez años. Si no te conociera bien diría que eso fue solo el comienzo ¿cierto? Es decir que tú pequeña esclava sexual se dio un festín contigo, seguramente esa noche se repitió muchos meses después, mi pregunta es ¿Qué le hiciste en su cumpleaños número once? Algo me dice que la palabra ninfomanía la describiría muy bien.

Ella me recuerda a tú primer amante Tom, más por lo puta que por ser alguien especial para ti o ¿ya lo olvidaste? Quisiera creer que si, pero tienes muchos secretos que ocultar, no te gustaría que los divulgaras todos en este diario ¿o si? Piénsalo Gale. Un beso. Demian.

Fin del noveno episodio

El Diario de Gale 08/03

Tercera Temporada

Octavo Episodio

22 de septiembre de 2007

Querida Trish:

Que duro es escribirte de nuevo, después de haber leído todo lo escrito por…….. bueno ……….él, es como reabrir una herida ydescubrir que siempre estuvo sangrando, es un dolor y remordimiento tremendo, parte de mi mente se niega a recordarlo y otra piensa que sólo fue un mal sueño. Pero si todo lo dicho por él es verdad, entonces muchas cosas comienzan a tener sentido y otras abren a nuevas incógnitas en mi mente, pero no confió en él y a pesar de que sea parte de mí, su repentina reaparición es una mala señal.

Los doctores nunca se dieron cuenta de su presencia hasta años después de mi rehabilitación, me dijeron que él es muy narcisista y autodestructivo, empezaron un tratamiento largo al cual no resistí y fingí después estar curado. El volver a recordar me causa mas dolor, pero se que ahora puedo afrontarlo y más ahora que Amy está conmigo, ella me da fuerzas. Te escribiré más seguido lo prometo, Gale.

Querido Gale:

Menudo papel de niño bueno el que te gastas, pero no entiendo porque le das explicaciones a un pedazo de papel sabiendo que me tienes a mi, has cerrado tú mente por muchos años ignorando mi existencia pero tarde o temprano tenías que saber que yo aún sigo aquí, no lo tomes a mal pero no eres ni jamás serás nada sin mí, he tomado los episodios mas cruentos de tú vida y he hecho cosas que tú nunca te atreverías, te he protegido y te sigo protegiendo del mundo y he cumplido con algunos de los deseos ocultos de tú corazón aunque ni tú mismo lo sepas, eso es lo divertido de ser yo; simplemente deseo que seas feliz mi estimado Gale, no olvides escribirme y saluda a tú querida Amy de mi parte, un beso, Demian.

23 de septiembre de 2007

Querida Trish:

Estoy preocupado por lo que vaya a suceder estas semanas, presiento que él toma el control más que antes y tengo miedo de lo que pueda hacer, yo se que es capaz de cualquier cosa, temo que le haga daño a Amy, temo que haga alguna locura en este pueblo. ¿Dime que puedo hacer Trish? Cómo quisiera que mamá y papá estuviesen aquí, tal vez nada de esto hubiese pasado si ellos continuasen con vida, pero también estoy seguro que Amy no estaría aquí conmigo, ¡Imagínate! Ella viviendo una vida normal, creciendo a lado de sus padres y su hermano, siendo feliz. Me invade la melancolía, 3 años y siete meses a su lado todas las noches es algo magnífico para mí, pero no se si lo será para ella; soy un monstruo, las cosas que le hice, las cosas que haré, me tiemblan las manos de solo pensarlo, pero la amo y eso me mantiene cuerdo y centrado. Extraño a mis padres adoptivos sin duda ellos fueron lo mejor que me ha pasado en la vida (después de Amy, claro), ellos me amaban de verdad, velaban por mi seguridad y me dieron la mejor educación posible, a pesar de mi oscuro pasado ellos se esforzaban por hacerme feliz, pero el daño ya estaba hecho; jamás seré una persona normal.

Estoy deprimido Trish, debo dormir, te escribo después, un beso, Gale.

24 de septiembre de 2007

Era el cumpleaños número nueve de Amy, un día nublado con fuertes precipitaciones de lluvia y granizo. Amy se levantó temprano y se fue a la cocina a preparar su propio pastel de cumpleaños; le encanta cocinar, a veces me prepara el desayuno y el almuerzo que llevo al trabajo, creo que eso la distrae pues a pesar de su corta edad se las apaña bien sola.

Por mi parte estaba preocupado porque en la escuela no me dieron el anticipo que necesitaba para poder comprarle algún regalo, este sería el primer año en que no le regalaría algo a mi princesa.

Me levanté de cama, fui a la cocina, me hice unos huevos estrellados y desayune a su lado. Su pastel estaba en el horno y había un gran desorden de ingredientes tras mío, era su día no podía decirle nada. Estar sentado a su lado me hizo recordar aquel 30 de abril, cuando la desvirgue por primera vez, el lugar y los sentimientos eran diferentes, en ese entonces me corroía el deseo de poseerla y cumplir mis fantasías de una manera cruel y estúpida. Ahora me siento triste de no poder ofrecerle toda la felicidad que ella se merece.

Sacamos el pastel del horno, lo adornamos con crema y dulces de colores, le pongo una vela encima y le canto el tradicional “happy birthday”, le pido que cierre los ojos y pida un deseo, ella lo hace y sopla con fuerza, ¿qué deseo habrá pedido? No voy a preguntarle, nunca sabré la repuesta.

Partimos la torta y comemos en silencio, ella tiene la mirada perdida con ojos llorosos, presiento que extraña a su familia. Ya no veo la luz en sus ojos, aquella radiante luz que iluminaba su rostro del cual yo me enamoré, parte de su alma se ha perdido en este nefasto camino por el cuál ahora transita conmigo.

Me levanto de la silla, voy a su lado le agarro su mano y la acaricio, ella sorprendida me mira fijamente.

– Déjame que te enseñe algo maravilloso- susurro.

La sostengo de la mano y la llevó a nuestra habitación, una vez allí agarro suavemente su cintura con una mano, la otra la junto con la mía y empezamos a bailar un Vals. Un, dos, tres; un, dos, tres; un, dos, tres, recorremos el cuarto dando vueltas danzantes, ella ríe cuando se equivoca y me pisa los pies, yo solo le muestro mi mejor sonrisa.

Me detengo de repente, me arrodillo y le doy un cálido beso en los labios, su sabor sigue siendo dulce y excitante, le digo que cierre los ojos, ella lo hace y le doy otro beso esta vez sosteniendo su nuca con una mano y presionando sus labios contra los míos. Mi lengua se adentra lentamente en su boca y la masajeo con la suya, el sonido del beso húmedo es inconfundible como el choque de olas en el océano, el beso continúa tan prolongado que a veces no siento donde empieza mi lengua y termina la suya. La levantó del suelo y la deposito en la cama, ella inocente me mira y espera, pero yo no puedo moverme, el verla echada y disponible me ponía la piel de gallina, es decir mírala, hermosa, inocente, pura y entregada a mi. Ella sabe las cosas que le puedo hacer y aun así me espera, como si no hubiese más remedio, como si no conociera nada mas que esto, esto que yo llamo comportamiento adquirido. En ese momento me di cuenta que mi princesa ya no poseía voluntad ni mucho menos libertad, ella, sometida a mi, sin ninguna otra opción.

Me acerqué y acaricie su cabello, palpe sus mejillas y roce sus labios con mis dedos. Ella parece sorprendida y confundida, no dice nada y aprovechó para acariciar su cuerpo sin desvestirla, planeo darle el mayor placer de su vida. Acarició su conejito por encima del pijama que trae puesto, mi dedo fricciona su clítoris, ella muestra una sonrisa y en pocos minutos su expresión cambia de divertida a excitada, frunce las cejas, entorna los ojos, relaja el cuerpo y tensa los músculos de sus piernas. Sigo friccionando el clítoris por varios minutos mientras ella arruga las piernas y cierra los ojos con fuerza porque siente que llega el primer orgasmo, sus pantaletas están húmedas y veo que ya se está mordiendo el labio inferior con los dientes.

Me detengo en mi manoseo y la dejo intranquila, me mira algo enojada porque no culmine el trabajo. Le sonrió y la beso nuevamente, pero algo cambia, la fuerza del beso es más intensa, ella es la que lleva la iniciativa hundiendo su lengua en mi boca, acaricio su cabello y bajo mis manos hasta su pecho y juego con sus pezones aún inexistentes. Me separo de ella y le quito el pijama con lentitud dejándola sólo con su ropa interior, ella se recuesta en la cama y la admiro por unos minutos; es perfecta, las niñas son perfectas.

Había parado de llover y la luz del Sol entra débilmente por la ventana del cuarto, e ilumina el cuerpo de mi princesa como un faro, la luz hace resplandecer su pálida piel; la convierte en una estrella humana. Sus ojos azules, sus delgados brazos y piernas, y su cuerpo curvilíneo son sin duda espectaculares. Me acerco lentamente a ella, crece una gran tensión dentro mío pero puedo controlarla, me arrodillo, ella pone sus manos atrás de su nuca y abre las piernas para recibirme, mis manos acarician sus muslos y llegan a quitarle sus pantaletas hasta bajarlas a la altura de sus rodillas, mi boca se aproxima a su entrepierna, doy un vistazo a sus perfectos labios vaginales, la raya que separa a ambos labios es simplemente el detalle más rocambolesco de la creación, suspiro y me adentro en el dulce sabor de su inocencia.

Saboreo con locura aquella rajita sin vellos, mi lengua se adentra en la cuevita del que profane su tesoro virginal, siento su clítoris endurecer ante mis lamidas incansables, juego con ese botón presionándolo con mi lengua y me emociono cuando todo su cuerpo se estremece por tanta excitación. Mis manos acarician su pecho y sus costillas provocándole sonoras carcajadas que me provocan una sonrisa.

Su vaginita se humedece y estalla su orgasmo en mi boca con dulces sonidos que emanan de sus labios, coloca sus pequeñas manos detrás de mi nuca presionándolo contra su entrepierna deseando que el placer nunca se acabe; sus piernas tiemblan y cierra los ojos con fuerza, el clímax se evapora como un bloque de hielo en aguas tropicales y me separo de su rajita lentamente.

La miro recostada recobrando el aliento, la admiro como si fuese un ángel caído del cielo cuyas alas reposan en medio de las sábanas. Amy encoje las piernas, se pone en posición fetal apretando las rodillas contra su pecho y comienza a llorar. Me recuesto a su lado y la abrazo, ella es mi ángel, mi ángel de ojos azules que me robe del cielo el día que la vi por primera vez. Le doy un beso en la mejilla y le digo que la amo, se voltea y me mira con ojos llorosos esboza una débil sonrisa y me toca la mejilla con una mano. Su mirada me dice todo y aunque se que nunca podrá decirme alguna palabra yo se que ella me ama. ¿No te diste cuenta Trish? Amy es muda.

Fin del octavo episodio.