El Diario de Gale 06/03 Revelaciones Pt.4

Tercera Temporada

Sexto Episodio

Revelaciones Parte 4

Es imprescindible afirmar que no hubieses durado un año de cautiverio si no hubiese sido por mí. Solo basta mirar el pasado y contar las torturas tanto psicológicas como físicas que yo he sufrido. Empezando por soportar los golpes que nos propinaba Adam cuando llegaba a casa borracho, como si no le bastase el habernos quitado a nuestra madre con una disparo en la cabeza, ahora me tortura con insultándome y golpeándome hasta dejarme casi inconsciente, eso lo puedo soportar, el dolor lo vuelvo odio, esa es mi ventaja.

Debo destacar que una vez cada dos semanas escucho la voz de la joven prostituta de Adam que una vez te escuchó pero no hizo nada por ti, siempre tenía sexo ruidoso con Adam y se iba sin decir más.

También debo mencionar que en esos casi dos años de cautiverio el pendejo se cogió como a 10 niñas en total de diferentes edades que iban desde los 6 hasta los 12, de la mayoría no nunca supe sus nombres excepto de tres de ellas que eran Telma, Kelly y Amber. Telma fue amiga tuya hasta que Adam se la cogió sin tapujos.

Kelly debía tener por los menos 10 años era gordita de cabello negro y ojos claros. Era muy gritona y agresiva, fue muy gracioso escuchar las constantes quejas de Adam con respecto a ella incluso aparecía con rasguños en la cara. La primera semana me la dejó de compañía, ella comenzaba a llorar y a hablar mucho; era patética. Las siguientes dos semanas se la llevaba a su cama a sacudirla como trapo viejo, se la cogía toda la noche hasta el cansancio y la dejaba tirada a lado mío por las mañanas. La personalidad de Kelly cambio en ese tiempo de ser una niña extrovertida y escrupulosa a una sin alma; el tiempo y la crueldad cambian a las personas. En su último día de vida me dijo que extrañaba a su hámster y a sus padres y que si salía con vida de este lugar sería la niña más buena del mundo, en la noche Adam tomó una bolsa de plástico y la asfixió hasta matarla.

Con Amber las cosas fueron un tanto diferentes. Adam la trajo una tarde de domingo, no se aprovechó de ella sino hasta dos días después, ella era callada y sumisa, tenía ojos verdes, cabellos rubios y tenía 11 años, era delgada y de aspecto decadente. Las manera en que la secuestro aún no lo se, ni me importa, lo que me extraña es que a diferencia de otras niñas ella nunca decía nada, ni cuando estaba conmigo; era muy extraña. Como dije antes pasaron dos días antes de que Adam se volviese un salvaje con ella, gritos, rechinidos y gemidos fueron lo que se escuchaba todo el puto día, pero también fue inusual escuchar sus pasos descalzos un sábado por la mañana o un domingo por la noche, al parecer Amber se volvió su esclava sexual, si estas bajo el dominio de un instigador, corruptor y un déspota como Adam entonces pierdes tú propia voluntad.

Recuerdo que ella venía a traerme la comida con nada puesto debajo de la cintura, tenía la mirada vacía y pérdida, era una lástima verla en tales condiciones, incluso Adam bajaba al sótano por las noches y la violaba delante mío, besaba su rostro con vehemencia y vejaba el resto de su cuerpo sin compasión alguna, clavaba profundamente su verga en sus entrañas y se revolcaba en el suelo con su cuerpo, mientras ella apenas mostraba señales de dolor; estaba sodomizada. Podía presentir que muy en el fondo Amber disfrutaba del maltrato, quien sabe de donde Adam se trajo a ese fenómeno que disfruta del dolor como si fuese un regalo divino.

Hasta que una noche Adam mostró su lado más cruel al golpear salvajemente a Amber, lo escuchaba todo por el altavoz del sótano; ” Por tú culpa se fue, por tú culpa se fue” repetía una y otra vez mientras profería gritos, insultos y golpes sin parar y Amber apenas podía gritar. Tres de la mañana la bajo a arrastras y la dejo ante mis pies casi irreconocible, tenía la cara toda hinchada y ensangrentada, apenas podía respirar. La miraba y me comparecía de su estado, simplemente no podía hacer nada por ella o tal vez ¿si?

Me coloque encima suyo tratando de evitar el contacto con su cuerpo dolorido, puse mis manos alrededor de su delgado cuello y apreté con fuerza. Presione y presione mientras ella me observaba fijamente, tardó unos minutos en morir, fue una muerte silenciosa y triste, no lo hice por compasión o venganza lo hice simplemente por impulso, no me gustó hacerlo pero era necesario. Me quedé a su lado toda la noche pensando en lo podrido que esta el mundo dejando que almas inocentes como ella sean las víctimas de enfermos como Adam, nada más tengo 7 años y he presenciado horrores impensables peores que cualquier película Hollywoodense, no he mirado directamente al Sol desde hace 503 días y aún me pregunto si habrá cambiado de color suena estúpido pero ya no se en que más pensar, si no mantengo mi mente distraída puedo volverme loco.

Adam baja temprano por la mañana como nunca antes lo había hecho, observa el cuerpo sin vida de Amber y queda paralizado, pareciese que no podía respirar por unos segundos, luego sus ojos apuntan hacia mí y veo su mirada asesina antes de que se me abalance para golpearme, su primer puño se estrella en mi rostro con tal fuerza que quedo inconsciente por breves instantes; fue la peor golpiza de mi vida. Unos minutos después no tengo noción del dolor o si la muerte esta tan cerca que seria una vergüenza no recibirla. Pierdo la noción del tiempo y me doy cuenta que el dejó de golpearme, no puedo abrir los ojos y mi boca esta tan hinchada que no puedo pronunciar ni una sola palabra, debí haber perdido varios dientes de leche también, pero milagrosamente sigo vivo.

Pasé los siguientes tres meses rehabilitándome de aquella terrible golpiza, comía la poca comida que me daba Adam remojando los panes en agua porque no podía masticarlos, mis ojos se desinflamaron en tres semanas pero no los necesitaba había vivido en la oscuridad tanto tiempo que la luz me resultaba molesta, pero lo único que almacene aquellos tres meses fue un odio intenso, me prometí que ese hijo de puta de Adam jamás me volvería a tocar.

Desde el día que murió Amber, Adam no volvió a secuestrar a ninguna otra niña y se redujeron los encuentros con su prostituta barata, al parecer le afecto la muerte de su última ramera, jamás lo había visto tan decaído en aquellos meses de mi recuperación, se la pasaba tomando todo el día maldiciéndome en voz alta por su pérdida. Hasta que un día sucedió algo imposible, recuerdo levantarme por una luz excesiva en mis ojos, me despierto aún somnoliento y veo que la luz provenía de la puerta; estaba abierta. Me levanto y me dirijo a ella sigilosamente, la luz lastima mis ojos pero estos se acostumbran rápido. Jamás había visto la casa todo este tiempo por lo que resulta extraña al principio, es bastante maltrecha y descuidada con botellas vacías de vidrio por varios rincones, una decoración deplorable y el olor a sucio alrededor de todo, las paredes eran de madera por lo que indicaba que me encontraba en una vieja cabaña. Camino hasta la cocina y lo encuentro a él completamente ebrio tirado sobre la mesa de madera, me acerco y lo observo con lastima, ahora el hijo de puta estaba a mi entera disposición. Agarró un cuchillo de cocina que se encontraba cerca al lavaplatos, le levantó el cuello al pendejo y lo degüello de un solo tajo. Todo mi odio contenido se liberó en aquél corte en su cuello que resultó tan profundo que su sangre salía a borbotones de el. Desesperado por respirar se levantó torpemente de la silla y quiso correr pero no pudo, apenas dos pasos y cayó al suelo convulsionado por la falta de oxígeno, me dirigió una mirada que jamás había visto; miedo. Me miraba asustado como si fuese el mismísimo demonio y tal vez en esa ocasión lo era.

Adam tenía razón, Gale jamás hubiese estado listo para salir de aquel sótano pero yo si, resistir todo este tiempo para acabar con esta tortura y por fin ser libre, quinientos noventa y cinco días encerrado, era hora de salir de aquí.

Me dirijo al teléfono de la casa y marco el único número de emergencias que recuerdo haber aprendido en el jardín de niños; 911. No hablo mucho, sólo le doy la dirección que encontré en la billetera de Adam y cuelgo, camino hasta la puerta y la abro para contemplar la luz del Sol; es hermosa. Miro a mí alrededor y solo veo frondosos árboles, este lugar es muy alejado de la ciudad pero me encanta respirar el aire puro que esta emana, empiezo a escuchar sirenas a lo lejos, me siento en el suelo fuera de la cabaña y pienso en mamá.

Fin del sexto episodio

El Diario de Gale 05/03 Revelaciones Pt.3

Tercera Temporada

Quinto Episodio

Revelaciones parte 3

Una semana de encierro y parece un eternidad, a tú lado el cadáver de otra niña violada por Adam, lleva dos días contigo en el sótano. Adam la dejó ahí ya muerta, la rutina fue la misma que la anterior: una niña inocente llega a casa, suben al cuarto, se escuchan gritos, forcejeo y rechinidos, pero ella duró solo unas horas pues al parecer él la había asfixiado con una almohada o al menos eso te dijo cuando la puso delante tuyo, no parecía feliz de haberlo hecho.

Las observas pero no distingues su tamaño, su color de pelo, ni menos el color de sus ojos. Adam volverá y sacará el cuerpo a arrastras como lo hizo con la anterior, no sabes donde las llevará pero eso no importa, ella ya está muerta.

Segunda semana y escuchas las risas de una joven, te parece extraño pero confías en que tal vez ella te pueda sacar de aquí, gritas con todas tus fuerzas y al parecer ella te escucha porque detiene sus pasos, luego la escuchas reír aún pronunciado unas que no logras captar claramente: “¿él está aquí?, eres un completo loco mi amor. Se dirigen a la habitación de arriba y escuchas rechinidos y gemidos de ambos, pasan muchas horas de sexo y tú estás tan desconcertado que por el momento sólo se te ocurre taparte los oídos, algunas horas después ella se va.

Tercera semana de cautiverio, ya no sabes que es real y que no lo es, imaginas gritos y súplicas que provienen de arriba pero no estás seguro de haberlas oído, te estremeces al imaginar el cuerpo de otra niña a lado tuyo pero no hay nada. Empiezas a hablar solo: hablas con tú madre, con tú maestra, con tus amigos de la guardería, con alguien a quien acabas de inventar; hablas conmigo, la soledad es horrible.

Cuarta semana y algo diferente pasa. Adam trae otra niña pero esta vez no la sube directo a arriba sino que la lleva junto a ti, y se va dejándolos solos en el frio y oscuro sótano. Confundido la observas, es un poco más alta que tú debe tener por los menos 9 años, tratas de sonreír pero no puedes estas muy cansado como para hacerlo. Ella lleva una cara triste y aterrada, te preguntas si esa es la misma cara que pusiste cuando llegaste. Pasan las horas y se rompe el silencio incómodo con algunas preguntas básicas que ella te hace: ¿quién eres? ¿Cuánto tiempo llevas atrapado? ¿Quién es el hombre que los ha secuestrado? Etc.

Se rompe la tensión y la preocupación se disipa poco a poco, extrañamente te sientes feliz, añorabas la compañía de otra persona, el cálido contacto que puedes tener con otra persona es un bien poco apreciado. Su nombre es Telma tiene la piel clara como un rayo de Sol, ojos azules y cabellos rubios. Te cuenta que la trajo con engaños pues su perrito Tim estaba desaparecido y lo andaba buscando, el apareció y le dijo que sabía dónde estaba su can perdido, ella lo siguió y evidentemente lo encontraron en las cercanías del bosque atado un árbol; muerto. Era una trampa de Adam quien aprovechó el momento de pánico de Telma para dormirla con un trapo empapado.

Tres días más pasaron en su compañía, hablando, jugando en silencio e incluso cantando pequeñas canciones que Telma había aprendido en su escuela, incluso Adam parecía impasible cuando les llevaba la comida, no decía ni una sola palabra. Incluso inventaron un juego donde ambos tenían una sola madre. Una madre imaginaria que los cuidaba mientras estaban cautivos, le hablaban con ternura y al final decidieron ponerle un nombre y Telma sugirió llamarla “Trish” porque fue lo primero que se le vino a la mente, a ti te gusto.

Era agradable su compañía; te daba esperanza. Por las noches soñabas que Trish abría la puerta del sótano liberándolos a los dos de su cautiverio, la policía tras de ella arrestaba a Adam y lo llevaba a su patrulla con las manos esposadas tal como se veía en las películas y volvías a casa en compañía de Telma y ambos disfrutaban una sopa de pollo casera que era su favorita.

Al día siguiente despiertas pero estas sólo, buscas alrededor pero no hay señales de ella hasta que escuchas lo que más temías; sus gritos que provenientes del parlante del sótano.

– Grita, grita todo lo que quieras putita que sólo Gale te va a escuchar- decía emocionado Adam- y que tal si te la meto hasta el fondo ¿te gustaría?

Telma gritaba más fuerte a cada minuto y su llanto lastimero se extendía por todos los rincones de tú oscuro cuarto. Te arrodillas y empiezas a llorar, te tapas los oídos pero aún así la escuchas, sus gritos penetran tú cabeza, tú alma y tú corazón; es una tortura.

-Ahora el culito preciosa niña, ahí si vas a disfrutarlo. Sabes que ¿yo lo estoy gozando más gracias a tú amiguito de abajo? Es cierto, pues mientras más inocentes son, mejor es el sufrimiento.

Pasan las horas de aquel interminable día y el llanto de Telma es menos fuerte, como si la vida la abandonara poco a poco.

– Vamos pequeña – decía excitado – si se lo dices te dejaré descansar un rato ¿vale?

– Ga……..le, por fa…….vor ayuda…..da…..me

– ¡Dilo más fuerte!

– Gale, Po……r fav……or ayúdame.

-Más fuerte.

– Ga…….le, Ayúdame Po……..r favor.

– DILO MÁS FUERTE PUTA

-Ahhhhhhh, GALE AYÚDAMEEEEEE.

Te despiertas de tú letargo, subes las escaleras corriendo y golpeas la puerta del sótano gritando que la deje en paz. Escuchas la risa del hombre, sus carcajadas diabólicas estremecen cada célula de tú cuerpo y ya no puedes soportar tanto dolor y pena, caes de las escaleras inconsciente esperando morir por la caída pero sólo ganas un enorme chichón en la cabeza y unas horas de inconsciencia. Nunca más vuelves a ver a Telma.

Pasa un mes desde lo de Telma y nada ha cambiado. Adam sólo aparece para las comidas pero no trajo ninguna niña a la casa, se lo veía molesto y preocupado, tal vez lo que le hizo a Telma le fastidió un poco.

Tú sigues en tu rutina melancólica y tratas de recordar a tú madre, presientes que se está borrando su rostro de la memoria y eso te deprime. Cada día que pasa la oscuridad se apodera de tú ser, ves que ya no existe el mundo en el que solías vivir no recuerdas los rastros de él y solo te aferras a la idea de un milagro.

Y en una mañana todo cambia.

La luz se muestra tenue entrando por la rendija de la puerta del sótano y de repente escuchas:

– Gale, hijo ¿Estás ahí?

Piensas que tú mente te está jugando una mala pasada pero de nuevo la escuchas:

– Gale, por favor responde. Mierda Adam ¿Que le has hecho a mi hijo? – Su voz suena angustiada y enojada.

Te levantas y te diriges a la puerta tan rápido como puedes y gritas para responderle:

– Mamá, mamá, estoy aquí, por favor sácame de aquí, te la ruego- te oyes tan desesperado que ni tú mismo te reconoces.

– Tranquilo pequeño, mamá está aquí, te he estado buscando todo este tiempo y me alegra que estés vivo, te prometo que nos iremos a casa juntos ¿de acuerdo?- oyes sus sollozos al otro lado de la puerta- Adam por favor abre la puerta, déjalos ir a los dos.

– Primero debemos hablar, “hija” – dijo en un tono sarcástico.

– ¡No me digas así pederasta de mierda¡ Tú y yo no tenemos nada de qué hablar- la voz de April es de un tono furioso, jamás la habías escuchado tan enojada y menos usando esas palabras.

– Siete años me la pase escondiéndome de la policía, por tú maldita culpa y ahora crees que te dejaré ir tan fácil. Me costó mucho trabajo encontrarte querida April, debemos ajustar cuentas.

– Tú arruinaste a mi familia, arruinaste mi vida y ahora ¿sólo quieres hablar?, yo no tengo nada de qué hablar contigo. Así que suelta a mi hijo o llamo a la policía cómo aquella vez ¡Ahora!

Se oyen unos pasos y la puerta delante de ti se abre. La luz del día te deslumbra y junto con ello el rostro de tú madre se ilumina como si de una divinidad se tratase, ella te observa con preocupación y ternura, tal como lo habías soñado ella está dispuesta a todo por liberarte y llevarte a casa, vuelves a sentir la esperanza que hacía solo un par de días había desaparecido, por ahora lo que más deseas en este mundo es un abrazo suyo, estiras los brazos.

¡BAM! Un estruendo ensordecedor estremece todo tú cuerpo, jamás habías escuchado algo similar; el sonido de la muerte. El cuerpo de April se precipita sobre ti, pierdes el equilibrio y ambos caen por las escaleras, ambos aterrizan en el suelo con fuerza pero todo el peso de tú madre cae sobre ti y quedas inconsciente.

Pasan un par de horas y despiertas aturdido, sientes un lado de tu cara húmeda y caliente, abres los ojos pero todo está oscuro no recuerdas nada por el corto lapso de cinco segundos y después todo te cae como un balde de agua fría. Sientes el cuerpo de April encima tuyo y tratas de levantarte pero estas muy dolorido, giras tú cuerpo para verla y lo primero que vez es el tremendo agujero que tiene en medio de la frente; está muerta, muerta como Telma y las otras dos niñas que murieron frente a ti y tú como siempre no hiciste nada para impedirlo.

Su mirada está vacía y sin vida, su alma dejó su cuerpo hace algunos horas atrás en el momento exacto del disparo traicionero que Adam le dio, después te das cuenta que el lado izquierdo de tú cara llena de su sangre pues un charco de ella se había forma desde su frente. Te quedas paralizado y tiemblas de miedo y dolor, acercas una mano a su rostro que esta frio y lágrimas silenciosas bajan por tus mejillas.

Escuchas un click en tú interior como si se quebrara algo muy dentro tuyo. Tú alma se parte por el dolor que ya no puedes soportar y dejas que te quiebre como un espejo. En ese momento tomó las riendas de este dolor y lo transformo en odio, tomo el control de todo para que juntos podamos seguir vivos, en ese momento de muerte y dolor nazco yo, nace un demonio, nace Demian.

Fin del Quinto Episodio

El Diario de Gale 04/03 Revelaciones Pt. 2

Tercera Temporada

Segundo Episodio

Revelaciones Parte 2

Que horrible es soñar que caes en un abismo infinito ¿No Gale? La desesperación te invade y sientes que morirás en cualquier momento, pero sigues cayendo cada vez más rápido y eso te asusta más. Deseas escapar pero no sabes cómo, deseas morir pero no puedes, pues si hay algo peor que la muerte es la soledad.

Despiertas jadeando y asustado, pero todo es oscuro, no puedes mover ni las manos ni los pies. Tú respiración agitada hace eco en el lugar, al parecer es un lugar bastante grande algo así como un sótano, un voz retumba y te estremece.

– Hola pequeño, ¿ya despertaste? – Sólo escuchas su voz pero no puedes verlo- me presento, mi nombre es Adam y soy tú admirador. Té he estado vigilando hace algunos meses y siempre quise hablar contigo y ahora míranos los dos juntos como siempre debió ser.

Estas confundido y asustado, no entiendes, ni una sola palabra, sólo piensas en salir en ahí, la oscuridad nunca te ha gustado. Incluso en las noches dormías con una lámpara encendida.

– Quiero a mi mamá.

– Lamento decirte pequeño que no saldrás de aquí hasta que estés listo. – Dijo secamente- lástima que seas niño, no me gustan los niños. Si fueses una niña no estarías vestido y yo no estaría tan lejos de ti como lo estoy ahora.

Empiezas a llorar y escuchas sus pasos acercándose hacia ti y un golpe te da en la boca del estómago; te quedas sin aire unos segundos y luego tueses.

– ¡No llores en mi presencia pequeño estúpido! – gritó – te daré más motivos para llorar pero créeme cuando te digo que este es el principio de tú infierno. Espero disfrutes tú estadía aquí tengo muchas sorpresas preparadas.

Sale del sótano dando un portazo. No sabes que hacer, nuevos sentimientos desconocidos te invaden: miedo, desesperanza, pánico y soledad. Extrañas a tú madre y deseas estar de nuevo a su lado pero muy dentro de ti sabes que esto no será posible.

Pasan dos días, los más largos de tú vida. Apenas duermes por el frío y el miedo. El te desasta sólo para comer y para ir al baño que está en el mismo sótano. A veces en las noches no te escucha y terminas cagándote y orinándote en los pantalones, él se enfurece y te golpea en la cara y después te mete a la ducha fría. Te trae ropa nueva y te advierte que si la vuelves a ensuciar te hará dormir con aquella ropa sucia hediendo a mierda; Realmente es el peor lugar del mundo.

Transcurre el tercer día escuchas ruidos de arriba, al parecer Adam llegó a casa pero no está sólo al parecer una niña está con él, se escucha claramente su voz chillona, alegre y despreocupada. Suben las escaleras y se encierran en uno de los cuartos de la casa. De repente, se escuchan gritos y golpes secos. El eco retumba en tus oídos pues al parecer existe algún tipo de altavoz en el sótano y un micrófono en la habitación de arriba porque se escucha todo muy claramente.

Forcejeos, gritos y muchos golpes se escuchan en la habitación. Adam esta iracundo, golpea a la pobre niña sin clemencia. El ruido cesa unos segundos para después terminar con el llanto de la niña, el llanto más triste que has escuchado en tú vida. El sonido se intensifica, los rechinidos de una cama se oyen y la respiración entrecortada de la pequeña como si le faltará el aire; Adam empieza a gemir. Tratas de comprender lo que sucede pero no te das cuenta por tú tierna edad, no sabes distinguir los sonidos de una violación.

Y así pasó el día, te mueres de hambre pero Adam está más ocupado con la niña, una y otra vez cogiéndosela como una puta. Primero eran los gritos de ella que poco a poco se apagan, en cambio los gemidos de él aumentan al igual que los rechinidos de la cama.

No sabes en qué momento te quedas dormido y sueñas que estas en los brazos de tú madre, ella te arrulla y te canta suavemente; estas en paz, su suave voz te consuela y te da fuerzas y deseas estar así para siempre, pero un balde de agua fría te devuelve a tú realidad.

– Despierta Gale, la hora del recreo pasó, es hora de que comas.

Tiritando de frío despiertas, el te desata las manos y te da una charola con un pedazo de pan y un poco de té. Adam te observa esperando alguna reacción tuya.

– Espero que te estés congelando porque quiero que estés despierto toda la noche. Creo que ahora ya es innecesario que estés atado, podrás calentarte mejor si ni lo estás.

Te desata los pies también y se va con la charola vacía. Pasan unas horas y los gritos de la pequeña se intensifican y la voz atronadora de Adam se oye:

– Por el culo te gusta, ¿no putita?

Pasan las horas y el frio no te deja dormir, los gritos de la niña calan en lo más profundo de tú ser y sientes que tú cabeza va a explotar. Ahora sólo escuchas los gemidos de Adam y sientes ansiedad te tiemblan las manos y sudas frio; al parecer tienes fiebre. Los delirios de la fiebre te invaden, tus sentidos se agudizan mientras continúas escuchando los gemidos del hombre.

De repente la puerta del sótano se abre y Adam arroja a la niña de una patada por las escaleras, la niña cae frente a ti, la contemplas horrorizado pues su cara esta toda deforme por los golpes que le dio el infeliz.

– Espero que la próxima vez ni se te ocurra morderme la polla pendeja – dijo antes de cerrar la puerta.

Buscas a tientas el cuerpo de la pequeña, hay un poco de luz que sale de la rendija de la puerta al parecer la luz del pasillo de la casa está encendida. Te acercas a su silueta en el suelo, ella es un poco más alta que tú posiblemente tenga ocho años, su ropa esta mojada incluso con manchas de sangre; no lleva nada debajo de la cintura.

– Por favor ya no me lastimes – suplica, las palabras apenas salen de su boca.

Te quedas paralizado, el pánico te invade y no sabes que decirle.

– Tú también eres un niño ¿verdad? – dice, tiene uno de los ojos muy hinchado y no lo puede abrir, simplemente te mira con el otro, es de color azul.

– Puedes decirle a Susu que la extrañare- sale una lágrima de su ojo sano, su mirada es penetrante sabe que no pasará de esa noche; Comienzas a llorar. Ella esta fría y tú ardes en fiebre, la abrazas para darle calor, ella acepta tú abrazo a pesar de que esta muy lastimada, apoyas su espalda contra tus piernas y rezas como tu mamá te enseño. Ruegas a Dios que no se muera pero pasan unos minutos y ella deja de respirar, las lágrimas fluyen por tus mejillas y sientes como el alma de la pequeña se escapa de tus manos, ahora ella es libre y tú sigues atrapado.

La luz del pasillo se apaga y de nuevo estas a oscuras, la fiebre es el infierno y el cuerpo inerte de la niña está a solo centímetros tuyo. Los recuerdos felices ahora parecen lejanos y pensar que antes te asustabas por la oscuridad, por el monstruo de tú armario, por las arañas y las abejas,  y que corrías con tú madre para que te proteja; ahora una niña muere en tus brazos y descubres que las personas son peores que los monstruos de los cuentos y este se llama Adam.

Fín Del Cuarto Episodio