El Diario de Gale 03/03 Revelaciones Pt.1

Tercera Temporada

Tercer Episodio

5 de agosto de 2007

Querida Trish:

¡Estoy cansado de Caín!

Cada día que pasa me incomoda más su presencia en ésta casa, me tiene muy preocupado su actitud y su narcisismo, por sobre todo cuando esta cerca de Amy temo que otra vez le haga daño, es cierto que ella ha crecido bastante en relación a las primeras veces que convivimos pero igual es vulnerable a la barbarie de este tipo. He pensado muy seriamente en decirle que se vaya, espero no tome represalias contra mí o Amy sino me veré en serios problemas.

Te contaré si tengo éxito. Gale.

6 de agosto de 2007

Querido Gale:

¿Sorprendido? Es extraño que alguien aparte de ti escriba en este diario ¿no es cierto? Pero no pude resistirme a la idea de hacerlo sobre todo cuando tratas de deshacerte de alguien que no existe. Me he informado de tus nuevas locuras a través de este diario. ¿Caín? Tú bien sabes que esa persona no existe, es sólo un invento tuyo para justificar tus acciones contra Amy, ella también lo sabe muy bien porque a la única persona que conoce desde el secuestro es solo a ti y no ha ningún Caín como tratas de aparentar en este diario.

Me da cierta risa todo este asunto pero creo que ya no debes esconderlo, engañarte a ti mismo no es una de tus mejores cualidades, ¿por qué lo harías? ¿Para justificarte?, ¿Auto-compadecerte? Por una lado admiro tú decisión de secuestrar a una infante y que hallas llegado tan lejos, pero por otro lado me siento decepcionado por tú forma de sobrellevar las cosas al intentar escribir este remedo de diario y justificar tus malas acciones a través de un personaje ficticio, empero si tanto deseas conocer la realidad en la que vives yo te la describiré de la mejor forma posible. Espera mi respuesta.

Siempre tuyo. Demian

9 de agosto de 2007

Querido Gale:

Veo que aún no has escrito nada desde hace 3 días, presiento que estas asustado ante mi presentación, pero tranquilo no pienso exagerar nada solo seré sincero y directo. Voy a desvelar el pasado que no quisiste contar a “Trish” la historia que tú redactaste es conmovedora pero esta incompleta, no diste detalles de los sucesos que ocurrieron después de tú nacimiento, el detective que contrataste te lo contó todo pero no quisiste escribirlo; es mejor que lo haga yo:

Revelaciones Parte 1

Naciste un 24 de julio de 1982, un bebé saludable de 3 kilos 200 gramos, tú madre te dio el nombre de Gale Reeds, y lloró la primera vez que te tuvo en sus brazos, dijo que eras el bebé más hermoso del mundo (que trillado) y que te protegería con su vida pasara lo que pasara.

Ella te tuvo a los 19 años y empezó a trabajar apenas salió del hospital, el Estado le ayudaba con una pequeña subvención pero no era suficiente. Empezó de mesera en un restaurante popular, el sueldo era bajo pero las condiciones eran buenas y las propinas servían de mucho.

Tú madre extrañaba a su hermana Emily que aún continuaba en rehabilitación psiquiátrica. Las huellas del pasado eran difíciles de borrar, ella esperaba verla pronto. Por otro lado la abuela Marie continuaba cumpliendo su condena en cárcel; tú madre jamás la fue a visitar, siempre la culpo de todo lo ocurrido con Adam, y este último no daba señales de vida, la policía jamás pudo encontrarlo desde aquella fatídica noche.

Cumpliste un año, April estaba angustiada, el dinero apenas alcanzaba para la comida y los pañales. Tú madre la paso muy mal aquellas épocas, tuvo que pedir dobles turnos en el trabajo y dejarte al cuidado de alguna amiga con tiempo libre. Emily salió de rehabilitación pero nunca llamó a su hermana mayor y no sabía qué rumbo había tomado su vida; se preocupaba por ello.

Dos años más pasaron; las cosas comenzaron a estabilizarse, April tenía un mejor empleo, rento un departamento más grande y ya podía disfrutar de más tiempo con su hijo, pero Emily no aparecía, ni una sola llamada, ni carta que indicara que seguía viva.

Tres años más pasaron y April disfrutaba la vida. La única angustia que tenía era desaparición de su hermana, muchos años estuvo buscándola pero sin ningún resultado, era como si la tierra se la hubiese tragado. Pero en fin, la vida continúa y ahora tú eres lo más importante para ella. Pasaste el preescolar y tú madre ya pensaba en ponerte en una escuela pública; todo marchaba sobre ruedas y los dos eran muy felices por ello. Pero la vida es cruel y siempre busca la manera de hundirte hasta el fondo.

Era una martes cualquiera, soleado y sofocante. Te dispones a salir del aula ya que el timbre había sonado, ves a tus compañeros subirse a la góndola y te apresuras a ir tras ellos pero algo te distrae, ves uno de tus peluches favoritos tirado sobre el pasto en una esquina opuesta al autobús te dispones a recogerlo, pero el muñeco es tirado por un hilo que no puedes ver y lo persigues con una sonrisa en el rostro, por alguna extraña razón el autobús parte y te deja, tú ni le das importancia solo te enfocas en el peluche que es arrastrado hasta perderse en un pequeño bosque que está ubicado cerca a tú escuela.

Te adentras un poco y lo encuentras cerca de un árbol de pino, lo levantas del suelo y sonríes ahora si puedes volver a casa. Y en menos de un parpadeo una mano te sujeta la boca, llevaba un pañuelo encima con un olor que desconoces, forcejeas pero él es mucho más fuerte, se te nubla la visión y caes en un profundo sueño. Antes de caer inconsciente escuchas la vos de un hombre que al parecer está emocionado: “Por fin nos conocemos, Gale”

Fin del Tercer Episodio

El Diario de Gale 02/03

Tercera Temporada

Segundo Episodio

1 de junio de 2007

Querida Trish:

La vida se pone un poco más gris cada día y no lo digo porque vivo en un pueblo donde el Sol sólo sale cada verano o porque el pueblo siempre tenga un aspecto pobre y deprimente, sino porque pierdo un poco de luz en mi vida. No quiero echarle la culpa a mi situación o a Amy; no es así, trato de hacer las cosas lo mejor que puedo y darle a mi niña tanto como antes pero me resulta imposible. Mi sueldo es ajustado a nuestras necesidades diarias, no hay dinero para lujos o gustos aparte, veo la triste mirada de Amy todas las mañanas y no puedo hacer otra cosa más que dejarla en casa, la escuela no es una opción, incluso ella misma se niega a ir ¿ no te dije Trish? Amy sufre de agorafobia. Eso también me hace sentir culpable,  nose si se debe al accidente o al encierro pero desde que vivimos aquí ella tiene pánico de salir al exterior como si sus peores miedos estuviesen ahí afuera. ¿Qué ironía no Trish? Talvez si el karma juega conmigo haciéndome la vida más fácil o difícil.

En fin sobrevivimos como podemos y eso es decir demasiado, debo olvidarme de estos problemas míos y enfocarme en cómo deshacerme de Caín, ¿No te lo conté? Caín a vuelto y se está alojado en esta casa desde hace ya varias semanas, desconozco cómo dio con nosotros pensé que lo había dejado atrás el día que nos mudamos a la hacienda pero él afirma que siempre estuvo tras nuestro, siguiendo nuestras pasos y apareciendo en el momento menos pensado. Caín lo sabe todo desde el accidente hasta mi banca rota, no ha mencionado nada con respecto a estos sucesos; su presencia me pone nervioso.

Estar con él en la casa me fastidia, si bien el me ayudó con el secuestro de Amy ahora lo veo muy engreído, creé que ella también le pertenece y por tanto me advierte que en cualquier momento volverá al ataque, trató de amenazarlo pero no me toma en serio, es como aquella vez que nos emborrachó a mí y Amy para demostrar que siempre tendrá el control de nuestras vidas.

Espero poder sacarlo de esta casa pronto, te mantendré informado. Gale.

3 de junio de 2007

Dejando de lado todos está vida aburrida quiero relatarte un poco acerca de las cosas importantes que ocurrieron cuando nos mudamos de casa. Recuerdo nuestra primera noche aquí, fue única:

Por un lado la nueva casa está tan vacía que los ecos del silencio invaden mis oídos; no puedo dormir y al parecer Amy tampoco, está tan triste como yo, ella también lo ha perdido todo incluso la memoria.

Tenemos un colchón en el suelo, hace un frío tremendo, no podemos calentarnos a pesar de que tenemos 6 frazadas encima, nos acurrucamos tratando de conciliar el sueño pero no lo logramos. Yo estaba preocupado por nuestro futuro, después de perderlo casi todo me sentía devastado y confundido, estresado y al borde del desquicio.

Sorpresivamente Amy me toma de la mano, la tiene cálida y suave. Me doy la vuelta y me topo con sus ojos; me hipnotiza, aquellos ojos azules en los que me sumerjo  y desembarco en lo profundo de su corazón, su mirada es profunda. Le toco el pecho con mis manos frías y se estremece, muestra una sonrisa, me acerco más a ella. Sigue siendo una pequeña niña, su cuerpo es delicado y fino, rozar su piel es una delicia y mis dedos palpan cada centímetro de su figura de arriba a abajo.

Le quito el pijama rosa de un solo cuerpo y ella voluntariamente se quita las bragas blancas de algodón; ella presiente mi deseo. Ahora sólo lleva puesto su polerita blanca y sus medias de noche, así me parece perfecta. Poso mis manos sobre sus nalgas que están paraditas y firmes, hurgo con mi dedo en su ano y meto ligeramente la punta; ella me sigue mirando impasible; beso sus labios, saboreo su boca y el néctar de su lengua. Estoy excitado, sumamente excitado, mis manos cobran vida propia mientras la manoseo toda: su espalda, sus nalgas, sus piernas, su cabello, toda ella es pura lujuria. Mi verga crece y choca toda la erección con su panza, juega con su ombligo. Manoseo su rajita, mi dedo juguetón entra en su abertura con facilidad, lo meto hasta el fondo una y otra vez, sigo besándola, meto otro dedo más, ella gruñe. Coloco una de sus piernas alrededor de mi cadera, quito mis dedos, apunto mi pija a la entrada del conejo y disparo, este entra sin dificultad, tanta penetración había dilatado su vagina pero aún así le duele. Veo como aprieta sus ojos mientras estira los labios en señal de dolor.  La agarro por la espalda y así ensartada la pongo encima mío; penetración completa, las colchas cayeron por su espalda y la luz de Luna me hacía ver su figura infantil. La sujete por las axilas y la hice brincar en mi pene una y otra vez hasta que ella dejó escapar un gemido de su boca; esta excitada.

Lo conseguí, hice que Amy sintiera placer a través del dolor, me encanta escucharla gemir es un sonido dulce y excitante, se me pone la piel de gallina. Ella cierra los ojos y disfruta cada vaivén que producen nuestros cuerpos. La amo, Amy es lo mejor que me ha pasado en la vida, mi mayor fantasía con ella se está cumpliendo con la Luna como único testigo. Levantó mi espalda y así ensartada la abrazo, empujo su nalgas con mis manos y acelero mi movimientos pélvicos mientras escucho el eco de sus gemidos en mi pecho.

Me vengo dentro de ella tan extasiado que todos mis problemas se borran de la cabeza y me siento dueño del maldito universo, el éxtasis es el más intenso y duradero del que haya sentido antes, acompañado del dulce sonido de sus gemidos la noche se volvió tan ardiente que al final del acto nuestros cuerpos ardían y sudaban. Amy por poco se desmaya por el esfuerzo y la emoción de estos nuevos sentimientos experimentados. Ahora ella y yo sabíamos que a partir de este día  el sexo significaría placer para ambos.

No nos equivocamos y después de aquella noche no solo yo disfrutaba del sexo, ambos lo hacíamos, pero esos detalles te los diré otro día. Un beso. Gale.

Fin del segundo episodio.

El diario de Gale Tercera Temporada 01/03

El Diario de Gale

Tercera Temporada

Episodio Uno

15 de junio de 2009

La mañana se volvió muy aburrida, tenía un montón de papeles en la mesa y no sabía por dónde empezar. Me senté en mi escritorio y contemple los recuadros colgados en la pared, en especial el pequeño dibujo infantil de ella, un pequeño tren surcando el horizonte iluminado por un Sol brillante, fue nuestro primer encuentro en ese lugar.

Tocaron la puerta, es la secretaria que me avisa que el estudiante está en la puerta y su expediente está sobre la mesa, le pedí que me esperara unos minutos. Comencé a revisar los papeles y encontré el expediente encima la mesa. La foto me parecía familiar lo cual era raro porque no conocía a muchos chicos de esa edad (pese que era mi trabajo conocerlos), recordé que el director me llamo unos días antes para advertirme que este chico era un poco problemático, transferido de varias escuelas por su comportamiento abusivo y hostil. Pero cuando leí su nombre se me paró el corazón, como si me hubiesen dado un fuerte golpe en la nuca que me mareo por unos segundos.

Esto era imposible, después de tanto tiempo, como un juego enfermizo del destino, como si el pasado jamás olvidara y el presente fuese un castigo, empiezo a sudar del puro nerviosismo y medito unos minutos, después respiro hondo y analizo la situación. Apretó el botón del comunicador y le digo a la secretaria que lo haga pasar.

Pasan unos segundos interminables y al fin entra por la puerta.

Ha crecido bastante desde aquella vez, su cuerpo se estiró, su cara se ensancho mostrando los típicos rasgos de un adolescente. Lo veía aburrido y relajado, yo en cambió estaba evitando que me tiemblen las piernas. Me miró y no dijo nada parecía bastante arrogante de seguro estaba acostumbrado a estar en oficinas (con un escritorio y dos asientos) su comportamiento despreocupado lo delataba. Aunque me llamó la atención su mirada triste, los ojos no mienten, he visto esa expresión muchas veces en mi pequeña.

El no me reconoció pero era evidente él nunca me había visto en persona, el hecho es que ahora el hermano mayor de Amy está sentado delante de mí y una nueva ola de acontecimientos estaba a punto de comenzar.

– Buenos días, Erick. Soy Gale tú asesor escolar – dije con una sonrisa.

27 de mayo de 2007

Querida Trish:

Es bueno volverte a escribir, extrañaba la sensación de desahogo que experimento cuando te relato esta vida problemática. Pero las cosas han cambiado tanto desde que le conté a Amy sobre mis verdaderos padres que casi siento que ahora vivo en la piel de alguien más, pues ahora mi situación económica jamás volverá a ser la misma.

Perdí mi fortuna, así de simple, todo por culpa de la recesión económica y mi poco conocimiento del ahorro. La crisis estalló como una bomba y se expandió tan rápido que no hubo tiempo para pensar en una solución. Las empresas de mis padres fueron de las tantas que sucumbieron frente a esta debacle y quedaron en la quiebra casi en un abrir y cerrar de ojos, fue un momento muy triste y desesperante.

Tuve que vender la hacienda a precio de regalo para salvaguardar la deuda económica y no caer en problemas legales. No tuve otra opción más que buscar una nueva casa en un nuevo pueblo.

Con el dinero restante puede encontrar una pequeña casa de dos pisos ubicada en un pueblo casi desconocido pero prospero. Imagínate perder todo lo que tenías e irte a vivir casi de marginado, es una tortura pensar en las cosas perdidas y peor aún no saber lo que ocurrirá al día siguiente, el futuro me parece más aterrador, antes me sentía seguro sobre él, ahora siento temor.

Con el poco dinero que quedó compré documentos falsos, certificados de nacimiento, de trabajo, tuve que inventarme una profesión para poder ejercer, ya que prácticamente no sé hacer nada. Cambié mi identidad pero conservé mi nombre no quiero rastros de mi apellido ahora que no vale ni un solo centavo.

Como verás nuestra vida dio un giro completo, y si fue duro para mí, fue peor para Amy. Los lujos se acabaron y le vino la depresión. Los cambios fueron abruptos y aún le cuesta asimilarlos, es la segunda vez que sufre un cambio traumático o tal vez la tercera vez no, o si la pérdida parcial de memoria sea otro factor. En la hacienda era feliz y sin recuerdos dolorosos, el perderlo todo hizo que de alguna manera empiece a recordar, quizá sea el dolor de los recuerdos pasados o porque me he alejado un poco de ella, soy su único vínculo con el mundo.

Te contaré otros detalles después, pero te mantendré a mi lado para no olvidarte. Te necesito Trish. Un beso. Gale

28 de mayo de 2007

Extraño las copas de vino los domingos a medio día, una cerveza los viernes por la noche o el dulce olor de File mignon cosido a término medio. Extraño mi antigua vida y no puedo acostumbrarme a esta, a pesar de ya tengo trabajo y cuento con una casa bastante bonita, no puedo evitar sentirme el hombre más miserable del mundo. Me vine a vivir a uno de los lugares más recónditos del planeta, en invierno siempre está nublado pero no siempre llueve, el Sol sólo aparece cuando es verano, lo cual convierte a este pueblo en uno de los más deprimentes en el haya vivido.

Amy acaba de cumplir 10 años y apenas le puedo regalar ropa me duele verla con los mismos harapos de siempre. A pesar de todo siempre se ve hermosa, ha crecido mucho, sus piernas son más largas y no tan rechonchas como antes, su rostro es más delgado y sus mejillas más pequeñas. Le gusta aclararse el pelo lo mantenemos siempre en un tono rubio; siempre le queda bien.

A veces me pongo a pensar en que si todo lo que me pasa ahora es por culpa del karma, puedes decirme supersticioso Trish pero no puedo olvidar aquella noche en que volvimos a hacer el amor. Fue dos días antes de que mi abogado me diera la noticia de que estábamos en bancarrota. Pero sin duda aquella noche fue mágica.

Era viernes por la noche y hacía un calor infernal, unos 42C por lo menos. Mi niña corría por todas partes en busca de uno de sus gatos, subía y bajaba las escaleras riendo sin parar; ella es muy feliz. Yo estaba cocinando su plato favorito mientras ella jugueteaba en el salón, su sonrisa es preciosa, tiene dientes hermosos casi perfectos y unos cabellos dorados que le quedaban muy bien a esos ojos azules; me excite. La inocencia de mi niña me ponía acalorado y ansioso, me prometí que nunca la volvería a tocar si ella no lo deseará, nunca la forzaría a algo que ella no quisiera, pero aquel día estaba tan deseoso de poseerla que me olvide de mis promesas.

Ella llevaba puesto un short naranja y una polera verde marino. No podía resistirme a su dulzura, ¡Soy un depredador Maldita sea¡ estoy cansado de hacerme el hombre decente que finge tener una vida normal cuando lo único que deseo es tenerla entre mis piernas tan ensartada como sea posible. !Yo la secuestre joder¡ lo hice porque siempre fui un puto pederasta, controlarme es mi peor virtud, jamás lograré ser alguien ordinario.

Cogí a Amy de la cintura, me miro sorprendida.

– Lo siento – susurre, antes levantar a Amy de esa posición y llevarla a la mesa grande que había en la sala, la arroje haciendo caer todas las cosas que había en ella, me subí encina en posición amenazante mirándola frente a frente. Deposite mis labios en los suyos creando nuestro primer beso después de largos meses, sus labios como siempre eran dulces y pequeños, pero los saboreaba con pasión desenfrenada.

De sus labios pasé a su cuello, su pecho, su estómago, seguidamente le quité la polera y de un tirón le bajé su short y admire como nunca antes su hermosa conchita rosada, era como si nuevamente encontrara mi tesoro perdido. Saboreé con deleite sus jugos infantiles mientras ella se estremecía con cada lengüetazo mío, veía como apretaba los dientes y cerraba los ojos con fuerza, ella empezaba a revivir estas experiencias.

Me desvestí lo más rápido que pude, dejé al descubierto mi pene erecto que al igual que yo estaba ansioso por rememorar aquellos meses de gloria en la casa de mis padres. Sin pensarlo mucho introduje la punta en la conchita de mi princesa, esta dio un respingo pero nada más; se veía confundida. Metí otro poco y ella impasible, lo metí de lleno y apoyé su cabeza sobre mi hombro, no quería ver su reacción ante mi gran intromisión. Ahora yo estaba loco, desquiciado y lleno de ira, aumente la velocidad de la penetración, hacía temblar la mesa y los vasos cercanos a esta. La abertura de su conejito abierto nuevamente estaba, el mete y saca era fluido y lubricado, entraba y salía sin mucho esfuerzo, el acto sexual estaba consumado. Yo gemía, casi gritaba de placer, extrañaba estas sensaciones que invadían cada célula de mi cuerpo, el poder que tenía sobre ella me fue devuelto, mi depravado ser estaba de regreso.

Eyacule con tremendos gemidos ahogados, cada chorro se escurría por sus piernas. Sentí que por poco y parto la mesa en dos. Me levanté, me puse mis vaqueros mientras ella me miraba indiferente como si me dijera que si eso era todo. Se levantó de la mesa y dejó chorreando entre sus piernas mi semen que caía en gotas hasta el suelo, le pasé una servilleta de tela para que se limpiara,  al verla así me invadió el remordimiento y me fui corriendo al baño, me metí en la tina y dejé chorreando el agua fría sobre mi cabeza, me golpeaba la nuca una y otra vez contra la pared tratando de sacarme la culpa de la cabeza.

Me imaginaba la voz de Caín susurrándome al oído: “eso es todo lo que le vas a hacer, eres una maldita escoria, ni siquiera la mereces”. Había vuelto a caer y ahora sabía que nunca más volvería a levantarme.

En medio de mi pensamientos depresivos no me di cuenta cuando Amy se acercaba y así desnuda se echo junto a mí en la tina, acurruco su cabeza en mi pecho y dio un largo suspiro; me conmovió.

– Sabes que te amo, sabes que nadie más te va a amar tanto como te amo yo ¿verdad? – Susurré ahogando las lágrimas.

Ella asintió con su cabeza aún puesta sobre mi pecho. No sabía que pensar, la conexión entre ella y yo era muy fuerte ¿síndrome de Estocolmo? No había respuesta segura solo sentimientos divagando en el aire, pero sabía que el ciclo perverso volvería a comenzar.

Fin del primer episodio