Turismo Sexual Capítulo 2: Paraíso

Posted in Turismo Sexual by Kruger on 19 marzo 2014

Esta historia esta basada en hechos reales.

Capítulo 2: Paraíso

Supuse que los besos por ahora serían una pérdida de tiempo, ella no saborearía mis labios como yo los suyos. Decidí ir directo a saborear su cuerpo perfecto, plasmando mi lengua por todos sus rincones vírgenes, el cuello, sus pequeños bultos apenas visibles, y su delicado manjar impenetrable hasta ahora. Saboreé la exquisitez de sus labios vaginales haciéndola estremecer con cada lamida mía. Le practique un sexo oral espléndido por unos diez minutos.

Hacía mucho calor unos 37C, nuestros cuerpos sudaban, el aire húmedo entraba por nuestros pulmones mientras yo seguía disfrutando en medio de sus piernas el sabor dulce de los placeres ocultos, mientras ellas observaba como mis labios la envolvían en un frenesí inexperimentado, descubriendo en su cuerpo los lugares de éxtasis desconocidos.

Después de deleitarme con el dulce néctar de su concha, era el momento ideal para la penetración pues mi pene estaba tan erecto que ya no podía aguantar estas ganas que tenía de introducirme en ella. Me puse a su espalda y le levanté una de sus piernas, restregué mi pito en la entrada de su estrecha conchita, trataba de dilatarlo para que no le doliese demasiado ya que no contaba con vaselina. No le presté atención a sus quejas o sus miradas despectivas, me limite a disfrutar cada minuto de esta vejación sexual.

Poco a poco fue introduciéndose en aquella vagina apretada pero después fue abriéndose ante mi embestida, me encantaba ver como aquel pedazo de carne se perdía dentro suyo; todo un poema. Una vez introducido todo me di cuenta que la pequeña Channary no sangraba lo cual indicaba que ya no era virgen, me imagine que Kalliyan era seguramente el responsable, quizá todo era cuestión de pertenencia; las niñas le pertenecían y nadie más,  él debía de apropiarse de algo tan puro para ellos como la virginidad.

Continúe con mi show y una vez penetrada solo debía ponerle ritmo al asunto, así que comencé a moverme más rápido dentro de ella,  levanté aun más una de sus piernas mientras ella volcaba la cabeza sobre el colchón para no ver. Mi verga se introducía y salía a gusto, era puro placer lo que sentía, mi corazón latía con fuerza y la adrenalina recorría cada célula de mi cuerpo; estaba desaforado no escuchaba siquiera sus lamentos y sus quejas, me miraba de reojo con miedo y vergüenza, sus mejillas estaban coloradas y sudaba por todos los poros de su rechoncho cuerpo.

Cambie de posición y me coloque frente a ella, le abrí las piernas de par en par y la penetre de nuevo ahora con mayor fuerza y profundidad, movía mis caderas con rapidez desmedida, yo gemía estruendosamente pues estaba en el paraíso, mi sueño de toda la vida se estaba cumpliendo y aprovecharía cada segundo de él. El frenesí del sexo se incrementaba con cada embestida mía; me convertí en una bestia insaciable que devoraba a grandes mordiscos a su presa que ya nada podía hacer para defenderse. Mi pelvis chocaba con la suya y provocaba un hermoso sonido de contacto, veía las lágrimas caer por sus mejillas y las quejas de dolor llenaban mis oídos pero era su trabajo; darme placer era su trabajo.

Aún penetrada la levanté de colchón, puse su cabeza sobre mi hombro izquierdo y mis manos sobre sus nalgas para empujarlas más dentro mío. Sentía que explotaría en cualquier momento, mientras la embestía con todas mis fuerzas, ella me arañaba la espalda en señal de dolor intenso, pero me importo una mierda su sufrimiento. Y entonces me viene dentro suyo y el cielo se abrió frente a mis ojos, alcance el mayor éxtasis de mi vida, sentía cada chorro de semen escupir en su interior pero yo no la quería soltar; ella era mi boleto al cielo.

La vi exhausta y sudorosa, entonces la besé y no se resistió sino que trató de seguirme pero sus labios eran torpes e inexpertos pero aún así fue el beso más dulce de mi existencia. Me separé de ella y admire mi obra: una vagina abierta y llena semen, las piernas abiertas, sus pequeños senos parados, un cuerpo sudoroso y agotado por el esfuerzo. Le limpie un poco y me recosté a su lado, no me había dado cuenta pero yo también estaba cansado. Seguía haciendo un calor infernal y nuestros cuerpos sudorosos se volvieron melosos. Nos tape con la única sabana que había y la abracé. Channary fue lo mejor que me pasó en la vida.

Kalliyan tocó la puerta por la mañana para entregarme un recipiente con agua que tanta falta me hacía, lo recibí en taparrabos, vio de reojo a Channary desnuda y dormida y se fue. Ella se despertó una hora después se puso la falda y se fue al piso de abajo mientras yo meditada aquella increíble noche.

Kalliyan me invito el desayuno aquella mañana, le pregunté por Channary y me respondió que estaba con sus hermanas bañándose. Charlamos largo rato sobre cosas banales, riendo y opinando sobre todo: él era un buen sujeto que sobrevivía con lo que podía y admitió que el negocio con las niñas era muy lucrativo y que ganaba lo suficiente como para mantenerlas a todas. Me mencionó que se acercaba la temporada alta por lo que me advirtió que el “local” estaría lleno, faltarían habitaciones y subirían los precios. Me pregunto cuánto tiempo más me quedaría. Le propuse pagarle por adelantado una semana ya que planeaba quedarme con las niñas que quisiese hasta que empezara la temporada alta, de ahí le pagaría extra por llevarme a Channary unos días a la ciudad sólo para que él aproveche mejor su negocio y sólo pierda a una de sus niñas. Se rió pero acepto mi propuesta y por último pregunto por cuantas niñas me llevaría a la cama esta noche.

– Sólo siete y que sean de 7 a 11 años ¿Te parece?- Respondí.

Fín del Capítulo 2

Turismo Sexual Capítulo 1: Svay Pak

Posted in Relatos Ardientes, Turismo Sexual by Kruger on 10 marzo 2014

Esta historia esta basada en hechos reales.

Capítulo 1: Svay Pak

No me podía creer que estuviese dentro de ella, la penetración era profunda y completa, el éxtasis estaba próximo y el abrazo que nos dábamos en esa posición era igual de intenso. Yo le apretaba de las nalgas y la empujaba hacia mi pene con fuerza, ella me arañaba la espalada con sus uñas, sentía su respiración agitada en mi pecho, casi al borde del agotamiento. Sólo tenía 10 años pero estaba seguro de que no era su  primera vez pues no sangraba de la vagina pero le dolía en sobremanera las arremetidas que yo le daba. A mí no me importaba su sufrimiento, de cualquier manera era su trabajo; darme placer era su trabajo.

Y pensar que todo comenzó con un correo electrónico, revisé algunos mails privados por la noche y para mi sorpresa uno de ellos era la respuesta que estaba esperando. Dentro del mismo me daban la dirección de contacto de una agencia clandestina  local de turismo sexual. Contacte con ellos e hice un plan de viaje para quedarme por lo menos un mes, tenía año sabático y decidí que mientras más tiempo este por allá mejor, en todo caso era mi mayor fantasía viajar a ese lugar. Preparé maletas, compré los pasajes y me aventuré a lo desconocido; rumbo a Camboya.

Aterrice en el aeropuerto internacional de Nom Pen a las 3:30 de la madrugada y de ahí fue un viaje largo hasta Svay Park una provincia al sur de la capital, ahí me esperaba mi contacto de nombre Kalliyan. Debo admitir que me encontraba en un país hermoso, de exuberante vegetación y fauna, era verde por todos lados. El viaje en tren fue toda una aventura, apreciaba el paisaje todo el tiempo y dormía con la Luna resplandeciente en el cielo.

Una vez que llegué mi anfitrión no tardó mucho en reconocerme porque los turistas no frecuentan esta provincia por la pobreza existente; a mí me parecía un lugar bastante acogedor.

Nos subimos en una moto-taxi y partimos. El hablaba el inglés con fluidez por lo que nuestra comunicación no era un problema. Me contó que la mayor parte de la gente sabía hablar  inglés en especial los jóvenes ya que era un requisito en las escuelas del lugar, también me hablo del turismo sexual en esa región resaltando que era lo más común y que recibía o compraba a niñas de entre 4 a 15 años, muchas de ellas abandonadas a su suerte por sus mismos padres, pues la situación del país era muy precaria, las constantes guerras y los problemas internos habían llevado a toda esta gente a la pobreza extrema de manera que vender a sus hijos era una manera de sobrevivir. Yo no sabía si sentirme culpable o no, satisfacer una fantasía a costa de la desgracia de la gente no era muy ético. Pero qué más daba soy pedófilo y no tengo prejuicios. Esperé esta oportunidad toda mi vida, ahora no puedo decir que no.

Llegamos a una casona de 2 pisos, grande a comparación de otras casas de la calle. Salió a nuestro encuentro una señora delgada de aspecto bastante deplorable, tenía la mirada triste y preocupada; al parecer era la mujer de Kalliyan. Habló con él unos minutos y después se  adentró seguramente a llamar a las niñas.

Me sudaban las manos y mi ritmo cardíaco se disparó, estaba tan ansioso de cumplir con esta fantasía que no podía parar de sonreír. Después de algunos interminables minutos aparecieron una por una las niñas camboyanas, todas eran de diferentes edades oscilaban entre los 4 hasta los 15, eran como 20 niñas en total.

– Escoge- dijo Kalliyan

Apreté los puños y di un paso al frente, la decisión era difícil pero aunque el precio era muy accesible, debía ahorrar dinero para quedarme allá el mayor tiempo posible.

Para mi todas las niñas eran preciosas tenían los mismos rasgos que me gustaban, ojos cafés, piel clara, ojos un poco achinados y frente amplia. Di un vistazo general, pero no pude elegir; estaba muy indeciso.

Había niñas que me miraban fijamente, otras que hablan y reían entre murmullos, otras que poco o nada les importaba mi presencia miraban hacia cualquier parte menos hacia mi persona. Iniciar a una de 4 o 7 años era demasiado cruel así que las descarte rápidamente, las mayorcitas de 13 a 15 no me atraían demasiado, igual las descarte. Mi grupo de selección se redujo a sólo un puñado y entonces la vi. No la note antes porque era del grupo de las desinteresadas, su mirada estaba perdida en alguna parte de la habitación, a veces me observaba fugazmente pero sus uñas parecían más interesantes. Era hermosa de rasgos finos y piel un poco más clara que las demás, ojos un poco más achinados y labios gruesos, por aspecto físico parecía de 12 años pero Kalliyan me dijo que tenía 10.

La señalé con el dedo y Kalliyan sonrió.

– Channary – dijo y ella nos miro sorprendida, como si nunca esperase a que la eligiese.

Kalliyan le dijo unas palabras y nos dirigimos al piso superior, las demás niñas volvieron a su cuarto al fondo de la casa.

En total debían ser 6 habitaciones, 2 grandes y 4 pequeñas. Al parecer era temporada baja ya que todos los ambientes estaban libres, escogí el primer cuarto grande, él anfitrión abrió la puerta y pasamos. Era un cuarto de al menos 15 m2, las paredes estaban deterioradas junto con la pintura que se caía a pedazos, las ventanas tenían barrotes y poco o nada se podía ver al exterior, la luz del Sol entraba por pequeñas rendijas en el techo, afortunadamente había un foco que iluminaba el cuarto, sólo había un colchón de paja de dos plazas que adornaba el suelo con mantas descoloridas y sucias. El aspecto en general era vetusto.

Antes de cerrar la puerta Kalliyan me pregunto cuánto tiempo estaría con ella, yo le respondí que dos noches y que después vería si seguía con ella o me cambiaba de niña, él alargó la mano para que le pagara y le di 40 dólares por las dos noches.

El cuarto parecía demasiado grande para los dos, de todas formas el único espacio que usaríamos era la cama de paja en el suelo.

Channary ya estaba sentada en la cama admirado sus uñas y cantando en voz baja, yo dejé mis cosas en el suelo y me fui a sentar a su lado. No sabía por dónde empezar, si acariciarla, besarla o ir directo al grano de cualquier manera ella no podría objetar; estaba a mi libre disposición.

Le dije que se desvistiera pero creo que no me entendió seguía aparentando indiferencia. La agarré por la cintura para quitarle su polera blanca, ella quiso protestar pero solo frunció las cejas, parecía molesta. Sin hacer el menor caso le quite la blusa blanca que traía puesta, no objetó, seguidamente apoye mi mano sobre su pecho e hice que se echará, traía puesta una falda oscura con un cinturón del mismo color la cual se la quite despacio hasta tirarla a un extremo de cuartucho. Ella estaba quieta y seguía mirándose las uñas pero sentía su nerviosismo, la tenía toda desnudita frente a mí. Su cuerpo era precioso, para mí el cuerpo infantil era el más puro y perfecto de la creación y a pesar de que ella era más gordita que sus compañeras era perfecta. Contemple por unos minutos aquella belleza natural antes de empezar a desvestirme y acostarme a su lado. Ahora si los dos estábamos frente a frente desnudos y nerviosos, la tensa calma rodeaba la habitación esperando el clímax del momento. Acaricie sus inexistentes senos, palpando con delicadeza sus extremidades inferiores, su piel que era tersa y suave como lino de algodón y el contacto de mi miembro con su muslo me hacía poner la piel de gallina. Mi fantasía más deseada estaba por cumplirse y nadie en el mundo podía impedir que yo me cogiera a esta hermosa niña; nadie.