El Diario de Gale 09/02 “Jardín de Espinas Epílogo”

Posted in El Diario de Gale Segunda Temporada Completa by Kruger on 24 febrero 2014

2 años pasaron desde aquella noche salvaje, donde los 3 amantes habían compartido los placeres más secretos y prohibidos que la vida misma les podría ofrecer. Sin embargo las cosas cambiaron desde aquél día y la vida misma se encargó de que esta serie de depravaciones se acabé de una vez por todas.

Jane regresaba de la escuela, se había retrasado 2 años por Adam y sus vejaciones sexuales, ella aún lo amaba pero él parecía distante. Hace semanas que no la tocaba y de alguna manera eso la inquietaba, ¿se había acostumbrado al maltrato y la humillación? Ni ella misma podía responder esa pregunta.

Le extrañaba que su madre no estuviese enojada con ella por sus pérdidas de año, es más la justificaba argumentando que las escuelas de ahora no tienen métodos efectivos de enseñanza.

Ana por su parte está en su etapa de rebeldía, apenas tiene 12 años y se viste como una de 19, minifaldas, tops y bastante maquillaje son parte de su vestuario diario, se mostraba suelta y desafiante, insinuándose a sus compañeros a tener sexo, obviamente levantó sospechas entre los profesores y directores, pero Marie justificaba a su hija diciendo que Ana sufría exceso de hormonas y  madurez precoz y que aseguraba que su hija estaba en tratamiento médico y psicológico; Marie mentía y Jane no sabía la razón.

Jane estaba deprimida, no encontraba razones que le dieran sentido a su vida, todo era tan gris como antes, el sexo forzado se volvió monótono y aburrido ya no había siquiera dolor, por lo menos el dolor le hacía sentir viva le daba sentido a su existencia; ahora todo era gris.

Entonces una noche a las 3 am tuvo nauseas y vomitó en el baño; no era buena señal, era una de dos o la cena le cayó mal o estaba embarazada, Jane oraba para que fuese la primera opción, pero debía estar segura. Así que al día siguiente compró un test de embarazo, se fue a casa temprano y se hizo la prueba. Esperó cinco angustiosos minutos en el baño para poder observar el resultado real; Estaba en cinta.

Su primera reacción fue incredulidad total: ¿realmente esta prueba funciona?, después preocupación: ¿Dios mío y si es en serio que estoy embarazada?, y al final miedo, miedo de lo que vaya a decir la gente, sus compañeros de colegio, sus profesores, su hermana, su madre………. Adam.

¿Cómo explicarle a Adam que está preñada por su culpa? ¿Cómo asumirá este problema? No sabía cómo iría a reaccionar era un sujeto muy bipolar podría pasar de la serenidad a la violencia en cuestión de segundos. Jane estaba tan aterrada con la idea que sus piernas le temblaban de puro miedo y lloró desconsoladamente en posición fetal preguntándose porqué el destino era tan cruel.

Se quedó en casa por 3 días; nadie dijo nada, sin embargo aclaró que estaba enferma cosa que su mamá entendió sin hacer ninguna pregunta. La preocupación la invadía y desolada se sentía, planeando mil y una formas de avisar a su familia de su embarazo y peor aún decirles que el padre es Adam. ¿Cómo poder afrontar esta verdad con el mundo?

Eran las diez de la noche, era momento de encarar este problema y hablar con alguien. Bajó las escaleras hacia la sala; no había nadie. No escuchó ruidos en la planta de arriba así que supuso que todos estarían abajo pero no era cierto.

– Jane, me buscabas – dijo Adam tras ella.

Jane se estremeció, la tomó por sorpresa, la voz venía del comedor. Caminó hasta allá y lo vio sentado en la mesa, había un cartón de leche y dos vasos.

– Ven toma asiento, tú mamá y Ana fueron al supermercado se estaba acabando la leche, esta es la última caja – dijo mientras llenaba los vasos.

Jane se sentó, la situación era algo extraña, pues a pesar de los años que conoce a Adam, el nunca se mostraba tan servicial y menos si estaban a solas, él simplemente se habría abalanzado sobre ella para tener sexo. Dio un sorbo a su vaso, la leche estaba fría, la tranquilizó un poco.

– Adam yo………

– No digas nada – interrumpió él – creo que es tuyo – levantó la prueba de embarazo que ocultaba en el bolsillo.

Jane palideció ¿cómo rayos la obtuvo?

– Según leí, estas dos rayas indican que estas embarazada. ¿Y quién es el padre?

Se le hizo un nudo en el estómago, sus manos temblaban, salpico un poco de leche en la mesa.

– Tú – dijo apenas en un susurro casi inaudible.

– No mientas perra – masculló – tú sabes perfectamente que eso no es cierto, o mejor dicho tú otro yo lo sabe.

Jane no entendía lo que quería decir. ¿Mi otro yo?

– Así es, lo descubrí mientras teníamos sexo en tú cuarto, era nuestra segunda noche juntos, te mostraste tan puta que apenas lo podía creer y apenas dos noches antes de esa, te quejabas y llorabas, ¿Porqué ese cambio tan repentino? Y entonces descubrí lo que venía sospechando; trastorno de personalidad múltiple, en tú caso dos personalidades diferentes que viven en un mismo cuerpo. El trastorno nace de un evento traumático que afecta al cerebro y provoca una ruptura de la identidad, en tú caso fue la muerte de tú padre o ¿no recuerdas que tú también estabas en el auto junto con él, el día del accidente?

Jane había reprimido aquéllos dolorosos recuerdos, semanas de recuperación en aquella cama de hospital, tratamientos y cirugías que marcaron su cuerpo y su alma, pero por sobre el recuerdo vívido de la agonía de su padre, atrapado entre los fierros retorcidos del auto, aullando de dolor pues uno de los fierros se quedó clavado en medio de su pecho, murió desangrándose lentamente; los paramédicos llegaron 2 horas después, pues no encontraban el auto que se había embarrancado en la carretera. Su padre la había recogido de una pijamada y habían discutido en el camino, Jane se quejaba de que ya era lo bastante mayor como para que su padre la recogiera de la casa de su amiga, ambos no vieron el reno que se atravesó en la ruta, su padre lo esquivo apenas pero no pudo evitar la curva cerrada de la que salieron disparados precipitandose al vacío.

Jane respiraba con dificultad, presentía que le vendría un ataque de ansiedad por los recuerdos revividos. Adam la miraba fijamente casi con desprecio.

– Las personalidades jamás se dan cuenta de la existencia de el otro – continuó – pero cada una refleja la parte dañada de la otra. Es tan interesante esto, por una parte eres una niña que sólo quiere que su familia sea feliz y la otra es una mujer egoísta ninfómana que le gusta el sexo y las emociones fuertes, incluso una vez tú madre encontró marihuana en tú cuarto.

– Pero eso no explica que tú no seas el padre.

– No, eso no lo explica – respondió – pero esto sí: Soy estéril.

Jane se quedó atónita, si Adam no era el padre entonces ¿Quién?

– Mientes – gritó.

– No tendría porque, lo supe antes de casarme con tú maldita madre. Para mí es otra venganza de la vida, para hacerme más miserable, pero no lo conseguirá porque pude arruinar sus vidas para poder satisfacer este apetito sexual, estos bajos instintos que me obligan a ser un demente.

– Si mi madre se llega a enterar de todo……….

– TÚ MADRE SIEMPRE LO SUPO – gritó él y las palabras quedaron resonando en las paredes.

-¿No te das cuenta? – continuó diciendo – ella siempre tuvo miedo de perderme y a pesar de los golpes y la humillación que sufría de mi parte nunca quiso que yo me fuera y aceptó que yo fuera “el amante” de sus hijas a cambio de mi permanencia en esta casa. Por eso viajaba constantemente cuando yo quería estar a solas con ustedes, por eso justifica sus malos comportamientos en la escuela a causa de mi abuso, por eso obedece todo lo que yo le pido; Por no volver a sufrir un abandono, por no sufrir el vacío que deja una pérdida como el que sintió cuando tú padre murió. Por eso tú madre es peor que yo.

Tal vez muy en el fondo Jane sabía que esto era cierto, que cada palabra que decía Adam sobre su madre era verdad, y ahora cada cosa caía en su sitio, ahora todo tenía más sentido, los viajes, las ausencias, las justificaciones, la falta de interés por el estado emocional de sus hijas, todo. Jane sentía que la poca cordura que le quedaba a su mundo se derrumbaba bajo sus pies, estar embarazada, con una madre que solo satisface los deseos enfermos de su marido y una hermana que se encuentra en la misma senda de destrucción que ella, al parecer en su vida no le quedaba ningún tipo de esperanza.

Adam se paró y empezó a caminar en círculos alrededor de la mesa.

– Ahora este será tú futuro Jane. No tolero la traición por tanto abortaras a ese bastardo que llevas dentro, tú hermana seguirá siendo mi puta hasta que me aburra o se vuelva una adolescente estúpida y tú madre no dirá nada mientras me quedé con ella. Y si alguna vez quieres irte de casa hazlo pero si le cuentas a alguien tú historia tú madre y hermana pagarán las consecuencias ¿entiendes?

– NO – respondió con brusquedad – yo no voy a abortar, maldito, y si esto implica que debo irme, me voy ahora, ya es tiempo de que esto acabe.

Jane salió corriendo del comedor, Adam agarró su brazo pero ella rápidamente tomó un florero que había en una de las mesas y se lo estrelló en la cabeza haciéndolo añicos, Adam se tambaleo por el golpe y la soltó. Ella corrió hasta la puerta pero cuando estaba por abrirla sintió un duro golpe en la espalda que la hizo chocarse con el vidrio de la ventana de la puerta haciéndolo añicos con su rostro; cayó al suelo aturdida, la sangre salía de uno de los cortes y comenzó a nublarle la vista. Se arrastró lejos de él hacía el comedor derribó la mesa del teléfono y a tientas marcó al 911; pidió ayuda pero la llamada se cortó antes de que pudiera dar su dirección pues Adam apareció con el cable desconectado en la mano y con el mismo le envolvió el cuello y tiró con ambas manos para ahogarla. La presión era intensa, Jane sentía como su vida se estaba apagando; ¿éste era el fin?

Adam la soltó, Jane comenzó a toser y jadeaba desesperada en busca de llenar sus pulmones con aire, después escucho el sonido de las sirenas acercándose, eso debió asustar a Adam para soltarla, escucho sus pasos alrededor suyo estaba desesperado.

– Juro que nunca vas a ser feliz perra – masculló – volveré por tí y por tú hijo.

Adam salió pitando por la puerta trasera y la cerró de un portazo.

Minutos después ingresó la policía y registraron la casa, Jane a gritos les indicó por donde había huido Adam, otro grupo de policías fue a por él. Ana ingreso en ese momento por la puerta delantera se la veía afligida y con ojos llorosos, abrazó a su hermana con todas sus fuerzas, después le contó que ella fué quién llamó a la policía pues había escuchado la discusión que ambos tenían en el comedor, cuando esta subió de tono presintió que algo malo pasaría y por eso llamó. Jane besó su frente y le agradeció el haberle salvado la vida.

Han pasado 2 semanas desde el incidente y Jane no sabía que era peor, que la policía no pudo capturar a Adam o que su madre ahora esta con detención preventiva en la cárcel por ser cómplice de su padrastro. Pues si, la policía investigó y supo la verdad del abuso que sufrían las dos hermanas por más de 6 años. Ahora Ana estaba en pleno tratamiento psicológico para evaluar el daño mental sufrido por los abusos. Ambas hermanas ahora están bajo custodia del estado, Jane vivía preocupada porque seguro mandarían a Ana a un hogar adoptivo; ya no tenían padres ni familiares cercanos que las cobijaran.

Pero a pesar de todo tenía esperanzas, tocaba su vientre y se imaginaba un futuro para él o ella, y a pesar de que no sabía quién era el padre por culpa de su trastorno, haría cualquier cosa por protegerlo, en especial de Adam, aquél demonio que le marcó la vida para siempre.

Fin de la segunda temporada.

El Diario de Gale 08/02 “Jardín de Espínas Pt. 4”

Posted in El Diario de Gale Segunda Temporada Completa by Kruger on 17 febrero 2014

Ya era mediodía y el calor era insoportable aproximadamente 36 C, los cuerpos desnudos de los 3 amantes estaban ardiendo de pasión. Jane sentada sobre la verga de su amor platónico y este saboreaba la dulce conchita de su amante fiel ,Ana, que se había colocado arriba de él. La mayor se esmeraba para darle el mayor placer a su padrastro realizando movimientos más rápidos sobre él.

Adam se separó de ambas y las acomodó en la cama familiar una a lado de la otra, beso intensamente a Ana porque siempre era su preferida porque era la más tierna y la que menos se quejaba. Si algo disfrutaba Adam era pervertir a sus hijastras, disfrutar plenamente el sexo con ellas o mejor dicho a costa de ellas. Porque una cosa es hacerles simples roses vaginales o anales, meterle la puntita y tener un orgasmo y otra es tener sexo con todas las letras, despertar emociones intensas y perversas, enseñarles que el sexo es pasión y dolor.

Si bien Ana no está preparada físicamente para tener sexo ha aprendido a jugar con sus emociones y a soportar cualquier dolor que se le imponga, desde manoseo forzado hasta penetración profunda.

Adam estaba extasiado y si había algo que disfrutaba más que cogerse a Ana era ver como su hermana lo observara todo y sentía envidia. El sabía que Jane estaba enamorada y aprovechaba esos sentimientos para hacerla sentir miserable.

Ana estaba recostada en la cama con las piernas bien abiertas, Adam no quería hacerla esperar y fue a por ella. De una sola estocada la penetró hasta el fondo, sentía toda su cavidad vaginal abrirse ampliamente, el hueco estaba ya expandido de tanta arremetida previa, no hacía falta lubricación.

Se la sacó y la volvió a meter como si nada; el hueco estaba bien abierto y listo para el sexo. Adam miraba de reojo a Jane que observaba indignada. Le divertía verla así, saber que tu pequeña hermana es más puta que tú debe ser humillante, pero es que Amy aprendió con facilidad, ni Adam se imaginaba llegar tan lejos con ella, era como si su cuerpo y mente estaban preparados para el sexo, pues desde el primer día todo era consensuado. Ana estaba encariñada de él desde el primer día que salió con su madre, porque la pérdida de su padre la había afectando en sobremanera, necesitaba mucho cariño y eso fue lo que Adam le dio, tanto así que cuando se encontraron solos por primera vez al minuto siguiente ya tenía su mano dentro la falda y acariciaba su rajita infantil, ella le miraba con ojos curiosos y se mordía los labios porque no entendía esas nuevas emociones que estaba sintiendo. Adam supo aquel día que ella sería suya de por vida.

Y ahí estaban otra vez en la fantasía real que siempre había querido Adam desde que tenía 15 años, una realidad irrisoria comparada con sus más crueles sueños, y aún así estaba dispuesto a disfrutarlo.

Sus movimientos eran lentos pero continuos, el líquido pre-seminal se desbordaba por la comisura de los labios vaginales de la niña provocando lubricación. Ana trataba de sonreír pero el dolor era intenso, cerraba los ojos con fuerza y apretada los labios. Jane miraba con celo el acto y muy en el fondo sentía repulsión hacia su hermana, “eres la más puta de la casa” pensaba.

Poco a poco el movimiento se hizo más fluido por la lubricación, Ana se ruborizaba porque comenzaba a sentir placer, dejó de apretar los labios y  se relajó creyendo que de esta manera sentiría más placer.

Sin embargo Adam se detuvo, él prefería el dolor al placer y sin pensarlo dos veces levantó las nalgas de Ana unos centímetros por encima de las sábanas apuntó al ano y penetró. Jane se sobresalto ante la acción de su padrastro, ni creía que el fuese capaz de realizar tal desfachatez enfrente suyo era como si le insinuara que ella no tuviese el valor de aguantar ese vejamen.

Ana se retorcía de dolor, no era la primera vez que se la metía por el culo empero era la primera vez que se la metía tan fuerte. Las lágrimas se le escurrían, mientras cerraba fuertemente los ojos y hacia muecas de dolor; gemidos ahogados salían de su boca.

Adam sonrió ampliamente, prefería sentir el dolor de otros antes que el placer, era como si le retribuyera al mundo un poco del dolor que le habían causado. El sufrimiento de Ana era placentero sobre todo cuando Jane estaba mirando como su pequeña hermana era sodomizada por su padrastro. “¿Seguirá enamorada de mi?” se preguntaba.

Adam se acomodó entre sus piernas y levantó aún más el culo, se veían frente a frente y entonces descargó todo su peso sobre ella. Ana dio un chillido sentía que le estaba rompiendo el culo, el peso era demasiado para su cuerpo, era una mezcla de dolores diferentes, el anal era el peor.

Todo el peso de Adam iba sobre ella y la penetración era más profunda, este empujaba con fuerza haciendo rechinar la cama con cada embestida que le propinaba, sentía como poco a poco el clímax se apoderaba de él, no podría aguantar mucho tiempo pronto se vendría dentro su culito.

Pero se detuvo en seco pues le sorprendió ver a Jane inclinada mostrándole el culo y con dos dedos dentro de el, ella misma se estaba dedeando el ano. Le sorprendió aquel detalle, no se lo esperaba, Jane se había propuesto llamar su atención y lo consiguió. Tal vez era el hecho de que encontraba más atractivo el culo de Jane ya que era más nalgona que su hermana.

Adam se separó de Ana dejándola jadeando en la cama y camino unos pasos hasta Jane, acarició las nalgas  y las contempló por un instante, su corazón latía rápidamente y sentía la adrenalina correr por sus venas, no podía desperdiciar la oportunidad de cogerse por el culo a una adolescente y más si esta se ofrecía de esta manera. Así que apuntó la verga al ano y penetró.

Definitivamente el culo de Jane era ancho, pues el pene entraba con facilidad; ¿habría estado practicando estos hace meses? Se agitaba y presionaba con fuerza sus nalgas entre sus piernas, quería hacerla temblar de dolor. Se escuchaba y en aumento los gemidos lastimeros de Jane, Adam no tenia compasión estaba sobreexcitado a punto del orgasmo.

Jane estaba sumida en una intensa agonía corporal, el dolor rectal era muy intenso, era como si le estuviesen cepillando con lija, por su parte Adam estaba bombeando interminablemente aquel culito juvenil, tanto así que ella ya se encontraba boca abajo en el suelo con sus pechos apretados contra la alfombra, al igual que su rostro y sus manos.

Se levantó rápidamente con la verga a punto de explotar, se dirigió hacia Ana que aún estaba recuperando el aliento, se acomodó de frente y le hundió el pene en la concha y eyaculó, vaciando cada gota de semen en su interior.

Los primeros rayos del Sol aparecieron en el alba alumbrando tenuemente sus cuerpos desnudos y exhaustos; fue una noche de placer prohibido. Ambas hermanas bañadas en sudor, reflejaban la ardiente velada sexual a la que fueron sometidas por un padrastro de pocos escrúpulos. Adam por su parte se encontraba agotado pero estúpidamente feliz hay eyaculado tres veces en una sola noche. Dos veces en Ana y una en Jane, dejó sus huecos tan abiertos como pelotas de golf.

Y a pesar del fin de una noche salvaje Jane tenía el presentimiento de que una tormenta estaba a punto de llegar a sus vidas.

Fin del octavo episodio

El Diario de Gale 07/02 “Jardín de Espinas Pt. 3”

Es difícil vivir con una máscara de felicidad pegada a la cara y saber que por dentro te estas muriendo. Jane se sentía muy deprimida por todo los hechos acontecidos en los últimos 11 meses, primero porque su padrastro la violaba constantemente y no sólo a ella sino también a su hermana menor Ana de 9 años, y todo porque que el desgraciado les había prometido no golpear a su madre Marie nunca más y no solo eso sino que también él se había puesto una máscara de “hombre de familia” que al parecer todos los vecinos se lo habían tragado.

Jane estaba asqueada de sí misma y tenía el autoestima por los suelos, apenas recordaba que hacía apenas 3 años era la niña más feliz del mundo, pues su padre era un hombre cariñoso, atento y servicial para con sus hijas. Rememoraba los días en que iba a recogerla a la escuela en el auto y la llevaba a todas las fiestas de sus amigas a las que era invitada, incluso a las pijamadas, su madre le había contado que la primera vez que fue a una, él se había quedado toda la noche en el auto al frente de esa casa sólo por si acaso. Su padre realmente las amaba.

Ahora ella estaba con la cabeza clavada en la almohada, de rodillas con el culo desnudo levantado y siendo cogida por tercera vez por ese hueco. Adam estaba encima de ella haciendo el tradicional mete-saca que tanto le gusta hasta acabar corriéndose en el hueco, entre gemidos suyos y fuertes nalgadas.

Me encanta como te has dejado crecer ese hermoso pelo tuyo- dijo él- tú pelo rubio es tan lindo como el de tu hermana.

Se levantó de la cama, se vistió y dijo:

–       Tu madre va a viajar por una semana, quisiera que planes la comida que vamos a pedir ese tiempo, ¿no te parece divertido? Ahora voy a recoger a tu hermana del colegio. Tú mamá no tarda en llegar del trabajo, así que vístete.

Adam se arregló y salió del cuarto. Jane terminó de limpiarse los jugos seminales que le salían del culo y sin querer se cayó de la cama, se quedó allí y lloró.

Marie anunció a sus hijas durante la cena que se iría de viaje por una semana, el motivo no era otro que el de trabajo les explicó. Jane presentía que esa semana sería la peor de toda su vida, trató de objetar pero Adam la amenazó con la mirada y ella solo callo.

–       ¿Vamos a pedir pizza todas las noches? – pregunto Ana

–       Depende de como te comportes- respondió Adam con un guiño.

Marie partió un lunes por la mañana e inmediatamente después de su salida Adam llamó al colegio de las niñas, excusándolas de que no asistirían toda la semana por encontrarse enfermas. Jane estaba aterrada por lo que pudiese pasar después, ya era suficiente ser violada por ese pendejo una vez por semana pero tener que soportarlo todos los días sería suicida y más aún con Ana acompañándolos.

Adam termino la llamada y subió corriendo al cuarto de Ana que aún continuaba durmiendo, se acostó a su lado abrazándola, se apego a su cuerpo y le susurró al oído:

No irás a la escuela toda la semana, sólo seremos tú, Jane y yo.

–       ¿De verdad? – preguntó ella, él le respondió con un beso en la boca.

Ya era mediodía y Adam estaba demasiado entretenido con Ana en su cuarto y a puerta cerrada. Jane preocupada no se atrevía a mirar por la perilla de la puerta, porque sabía exactamente lo que le estaba haciendo ese maldito enfermo a su pequeña hermana y lo peor de todo es que no podía hacer nada al respecto. El panorama no cambió el resto de la tarde, el eco de los gemidos de Adam se escuchaban por toda la casa junto con el rechinar de la cama de Ana, “8 horas son demasiado” pensaba Jane pero no se le ocurría nada para poder detener el incesante abuso. Finalmente a las 6 de la tarde se abrió la puerta delante habitación y de ella salió Adam desnudo que seguidamente se dirigió al baño para poder ducharse. Jane se dirigió a toda prisa a la habitación de su hermana y la encontró desnuda y dormida en medio de las sábanas, Ana chorreaba por el sudor pero se encontraba demasiado cansada como para responder a las inquietudes de Jane, durmió así toda la noche.

Jane se sentía atrapada en su propia casa, no podía salir a la calle o escuela y sin mencionar que estaba a las órdenes de su padrastro, sin embargo el estaba demasiado ocupado fornicando con Ana. Ya era jueves y se la pasaban todo el día en el cuarto de su hermana, poco o nada se escuchaba de este y Jane ni siquiera quería asomar la cabeza no desde aquella primera vez que los vio juntos. Adam la obligó a pasar y la obligó a observar cómo se cogía a su hermana menor, y lo más impactante era ver a Ana disfrutarlo. ¿Cómo es posible que ella disfrutara del sexo a su edad? ¿Hace cuanto tiempo lo estaban haciendo? ¿Porqué Ana no sentía ni un pizca de dolor cuando a Jane le provocaba un dolor intenso? Y no es que fuera Adam fuera suave, trataba a Ana con la misma pasión que a ella, pues Ana tampoco ya era virgen porque ella vio aquella vez como le metía la verga hasta el fondo una y otra y otra vez hasta llegar a su éxtasis y llenarla de semen toda su conchita y ni un sólo rastro de sangre. Jane estaba celosa, celosa de la madurez sexual de su pequeña hermana, de ser la preferida de su abusador.

La luna comenzó a alumbrar la noche, y Jane se dispuso a cenar sola, pues Adam había pedido pizza pero se llevó la mayor parte de ella a la habitación de Ana. Los dos al parecer la estaban pasando increíble. Jane estaba furiosa no sólo por el hecho de que la ignoraban desde hace 3 días seguidos sino porque tampoco se sentía capaz de denunciar al maldito, es decir era la oportunidad perfecta, una llamada y una patrulla vendría en minutos nada mas, lo atraparían con las manos en la masa, lo llevarían a juicio, quizá  le darían una condena de 30 años y por fin serían libres otra vez, comenzarían de cero. Sin embargo Jane tenía miedo, miedo de perder a ese hombre que ahora mismo seguía con el mete-saca con su hermana de sólo 9 años, miedo de que la odie a ella, miedo de perder otra vez un padre, miedo de perder a su amor.

Así es, Jane estaba enamorada de su padrastro, incluso mucho antes de que se casara con su madre, él le recordaba a su fallecido padre, era gentil apuesto y encantador, lloró amargas noches antes de la boda y trataba de sacárselo de la cabeza pero era imposible se había obsesionado con él. Incluso aquella noche donde le quitó su virginidad era feliz, ella aparentaba ser una víctima y se justificaba pensando que lo hacía por el bien de su madre y hermana, pero muy en el fondo era feliz, feliz de que él era suyo y ella le pertenecía a él en cuerpo y alma. Las otras veces que tenían sexo ella buscaba placer en el dolor que le causaba, pero no lo lograba, el dolor era intenso pero lo soportaba por amor a él. Hasta que en el noveno cumpleaños de su pequeña hermana los vio y desde entonces su vida se volvió nuevamente gris.

3:17 de la madrugada, y los rechinidos de la cama de Ana se escuchaban por toda la casa, Jane no podía dormir era demasiado el castigo para su corazón, las lágrimas resbalaban por sus mejillas y su cama llena de pañuelos mojados. Adam gritaba de placer y los rechinidos eran más fuertes hasta que de pronto cesaron y el silencio domino la casa. Jane apretó los dientes con furia y juro por Dios que esa sería la última noche que se acostaría sola.

Era una hermosa mañana de viernes. Jane, Ana y Adam desayunaban juntos en la mesa, al parecer la que seguía agotada era Ana que apenas podía mantener los ojos abiertos seguramente tuvo una larga y dolorida noche; Jane la miraba con desprecio.

Adam se levantó de la mesa y se fue a ver la televisión en la sala, debió estar ya aburrido o cansado de haberse cogido a Ana de mil y una maneras. Jane se sentó a su lado, puso su mano en el muslo de él y comenzó a friccionarlo, Adam la miro de reojo y recién pudo notar que Jane llevaba puesto su vestido blanco para fiestas, lo recordaba porqué lo uso el día que se caso con su madre, incluso le había dicho a Jane que un día de estos le gustaría cogérsela con el vestido puesto porque le hacía verse como una niña inocente.

Jane apretó el muslo de su padrastro y lo miró a los ojos, Adam se sorprendió al ver que Jane estaba bien maquillada cosa que era rara porqué nunca la había visto pintada ni siquiera para las fiestas, le gustaba que le mostrase su lado más femenino a pesar de tener 16 años parecía una de 25.

–       Ya no tengo miedo Adam- dijo ella.

Adam le cacheteo la cara con fuerza y después la beso.

–      No me gustan las niñas que se creen mujeres- dijo – pero me encantaría tener una orgía contigo y tú hermana.

Fin del séptimo episodio

El Diario de Gale 06/02 “Jardín de Espinas Pt. 2”

Posted in El Diario de Gale Segunda Temporada Completa by Kruger on 3 febrero 2014

Habían pasado 6 meses desde aquella noche y para  Jane la vida ya no era la misma de antes, su manera de ver las cosas ya no era igual. Era como si toda su existencia hasta ese entonces era una simple burbuja que explotó repentinamente aquella noche.

Adam había cumplido su palabra, dejó de golpear a su madre desde el día en que se lo prometió, incluso se había vuelto más cariñoso y atento, era como aquella vez en la que se conocieron. El trato con Ana era también bastante cariñoso y ella se mostraba sumisa y encantada con él, Adam a simple vista volvió a ser un hombre de familia.

Jane en cambio recibía las visitas nocturnas de su padrastro al menos una vez por semana, tenía sexo con él, la cogía con furia y siempre terminaba dentro de ella, las últimas semanas utilizó condón por temor a provocarle un embarazo. Jane aprendió a hacerle sexo oral por la fuerza y le dejaba su verga tan lubricada como su saliva se lo permita. La última noche Adam comenzó a meter dedos al culo de la adolescente mientras esta le mamaba la verga vigorosamente. Jane pensaba que este era el precio que tenía que pagar por la felicidad de su familia, y no importaba cuanto iba a durar las violaciones, lo importante es que su mamá y Ana estén bien.

Un 17 de septiembre se celebró el cumpleaños número nueve de la pequeña Ana y toda la familia estaba presente excepto Marie que se encontraba ausente por  un viaje urgente de trabajo, así que la fiesta estuvo a cargo de el “buen” Adam que cumplió con los requerimientos de la festejada, Ana no podía estar más feliz.

Esa misma noche Jane suponía que su padrastro vendría a cogérsela, más aún con la ausencia de su madre, sin embargo las horas pasaban y el susodicho no aparecía, ella no sabía si sentirse aliviada o preocupada. Temía lo peor ya que era el cumpleaños de Ana y Adam podría aprovechar la ausencia materna para lastimarla.

Asustada salió de su cuarto y fue rumbo al de su pequeña hermana, la puerta estaba con llave intentó tocar pero los ruidos en el interior la detuvieron, se agachó para ver por la rendija de la llave, casi se desmaya al ver la escena.

Eran Adam con los pantalones abajo con el pene incrustado en la boca de su pequeña hermana, ella todavía llevaba puesto su vestido rosado con encajes y su corona de cumpleañera en la cabeza.

–       Eso hijita traga y chúpalo hasta donde aguantes, ya sabes que eso me gusta.

Ana hizo caso y se lo hundió hasta la garganta, se lo sacó riendo y empezó a masturbar la verga con una sola mano. Adam se arrodilló para estar a su altura y le besó en la boca, mientras la besaba con sus dos manos levantó su vestido y manoseo sus nalgas, así mismo la levantó la llevó a la cama y le lamio la conchita como un animal. Su hermana se retorcía en la cama y daba pequeños gemidos apenas audibles.

Adam se levantó, se desvistió, puso el culito de su hijastra al filo de la cama y apuntó la verga a la cuevita de la niña se la fue metiendo de a poco. Jane estaba shockeada y asustada, ¿Cómo era esto posible? Adam prometió no hacerles daño ni a su madre ni a su hermana, y ahora el estaba cogiéndosela como si no fuese la primera vez. Se sentía engañada y utilizada por este malnacido que ahora parecía estar divirtiéndose en grande con su pequeña hermana, era difícil explicar el odio que sentía por él, pero aún así no sabía que debía hacer ahora.

Adam continuaba penetrando a la bella Ana y esta sólo veía entrar y salir la verga de su “papito” sin ningún tipo de emoción.

– ¿Te gusta cómo te la meto mi tesoro? – preguntó

Ana sólo asintió con la cabeza. Seguidamente él la levantó de la cama aún insertada y se dirigió a la puerta. Sorprendida Jane retrocedió varios pasos antes de que la puerta se abriera y pudiese ver de cerca la escena de Adam y su hermana.

– ¿Quieres entrar?-  Dijo Adam cargado de su hermana  aún penetrada.

Fin del sexto episodio