El Diario de Gale 05/02 “Jardín de Espinas Pt. 1”

22 de mayo de 2005

Hola Trish:

Adiós a la noche oscura, bienvenida la nueva mañana. Por primera vez desde que la secuestre veo un futuro esperanzador, el accidente de Amy ha hecho que todo tenga borrón y cuenta nueva, la pasamos muy bien juntos cosa que antes no sucedía. Nos levantamos de buen humor, planificamos el día, y nos vamos a por ello. Admito que mi princesa sabe cocinar mejor que yo, lo cual es un alivio porque así puedo preocuparme de otras cosas como: dar comida, asear a los caballos, limpiar el establo, la casa y hacer una revisión general de la hacienda.

Se ve difícil pero me sienta bien tener más responsabilidades, como que me siento más útil y me da más confianza. Una vez por semana dejó la casa para volver a la ciudad y visitar el negocio familiar, me reúno con el abogado y asesores y me informan todo los acontecimientos relacionados a la organización y si es posible me pagan mis dividendos, es bueno regresar a casa con algo de dinero.

Mi relación con Amy va viento en popa, ella es tan dulce, y realmente siento que disfruta de mí compañía, la veo sonreír más y eso me complace, presiento que ahora si estoy haciendo las cosas de la manera correcta, incluso estoy pensando seriamente en meterla en una escuela, sólo el tiempo dirá. A ella le encanta la granja yo sólo me conformo con su compañía.

Mañana es su cumpleaños y planeamos hacer una torta juntos, va a ser divertido aprender a hacer una, porque la verdad yo no tengo ni idea. No planeó iniciar los tocamientos tengo muy en claro que ambos debemos disfrutar del momento y para ello primero debo enamorarla, eso sí que será difícil.

Estoy exhausto Trish, y recién son las 10:30. Aquí en el campo uno se acuesta mucho más temprano y se despierta de la misma manera. Te mando muchos besos. Gale.

24 de mayo de 2005

Mi corazón sangra porque se reabre una herida que estaba cerrada hace mucho tiempo, creí que no ya lo había superado pero las heridas del alma no cicatrizan nunca, aún así le abrí mi corazón y mis sentimientos a mi princesa. No recuerdo en este momento como inicio la conversación, tal vez quería ser totalmente honesto con ella, pero la verdad es que jamás le había contado a nadie esta historia; la verdad sobre mi pasado, pues si Trish no soy un hijo legítimo sino más bien uno adoptado, muy pocas personas lo saben, en mi familia ninguno. Me adoptaron a los 9 años, lo extraño es que no tengo ningún recuerdo previo a estos.

A pesar de que mis padres me amaban uno desea fervorosamente conocer su origen y la razón del porque mis verdaderos padres me abandonaron, es como una espinita que no se puede sacar del corazón, siempre te está molestando. A mis 16 años  reuní el suficiente dinero para poder contratar a un detective privado, el cual tenía la sagrada misión de investigar mi verdadero pasado.

Pasó casi un año investigando y después volvió con novedades, nos reunimos en privado, recuerdo que se veía cansado y melancólico, tardó un poco en dar su informe, pero lo pensó bastante y finalmente me miro a los ojos y comenzó a relatar lo que ahora te voy a contar. Ponte cómoda porque es una tremenda historia.

Jardín de Espinas parte 1

Érase una vez dos hermanas se llamaban Ana y Jane Reeds, tenían 6 y 14 años cuando su padre Ronald Reeds murió en un accidente. La madre de las niñas, Marie, quedó devastada por la tragedia, ni que decir de las pobres niñas extrañaban demasiado a su progenitor pues lo consideraban cariñoso y gentil, para ellas fue una pérdida irreparable.

Un año después Marie conoce a un hombre elegante y de buen aspecto llamado Adam, y un año más tarde se casa con él. Al principio el parece ser el hombre ideal, era gentil, atento, caballeroso, hasta las niñas parecían quererlo.

Pero las cosas empezaron a cambiar de repente y Adam al parecer no era tan buenito como aparentaba. Meses después de estar oficialmente casados Adam comenzó con las agresiones a Marie, pero no delante de las niñas sino más bien cuando estas no estaban en casa, sin embargo era evidente el daño causado, los moretones, labio partido, ojo morado, entre otros signos de abuso. Las niñas se dieron cuenta de esto, pero su madre salía con algún pretexto falso o simplemente desviaba el tema. Las niñas comenzaron a asustarse por el cambio de conducta de Adam, a pesar de que no les había hecho nada, presentían que algo malo estaba sucediendo.

Un 28 de septiembre a las 00:30 según las primeras declaraciones cuentan que Adam entró a hurtadillas al cuarto de Jane mientras esta dormía, se subió encima de ella le tapó la boca y le susurró al oído.

-Si haces todo lo que te pido, no dañare a tu mamá o tu hermana.

Temerosa de las acciones que pudiera cometer su padrastro Jane aceptó y en seguida Adam la destapó, le quitó el pijama y la ropa interior. Empezó a jugar con sus senos que ya eran bastante grandes, pellizcaba y mordía con su boca los pezones. Era demasiada la vergüenza que sentía Jane, pero tuvo que sufrir en silencio, Adam apretaba manoseaba con fuerza sus duros pechos, a puro beso se dirigió al aposento virginal de la muchacha.

La próxima vez que tengamos sexo, quiero que te rasures estos bellos asquerosos – dijo.

A pesar de ello Adam lamio con esmero la concha de Jane, esta nunca en su vida había experimentado algo similar, si había oído de ello pero nunca se imagino que sería de esta manera, sentía una mezcla de vergüenza y miedo, sin embargo poco a poco comenzó a estar sentir excitación. Seguidamente Adam comenzó a dedearla mientras le mamaba los senos pubertos, la concha había anchado por tanta lubricación.

Adam se despojó de sus prendas y con la tiesa comenzó a friccionarla con la cueva virgen de Jane, apretó la cabeza y esta comenzó a entrar lentamente. Jane se mordía los labios para no gritar pues sentía un dolor muy intenso, en susurros le pidió que parara pero él no le hizo caso mientras la tiesa ya estoy mitad adentro.

Jane no pudo evitar llorar por dolor y la vergüenza que era entregarle su virginidad a su padrastro. Adam se topó con el himen y lo atravesó sin pensarlo. Jane mordió con más fuerza su labio hasta que este empezó a sangrar al igual que su vagina. Adam se rió del momento.

Así que todavía eras virgen, y yo que pensaba que ya sabías lo te esperaba, mejor, ahora disfrutaras más.

Y dicho esto se acomodó frente a ella, la beso en la boca y comenzó a bombearla con furia. Jane estaba sudando y se quejaba con los dientes apretados, sin embargo muy en el fondo pensaba que todo esto lo hacía por su madre y su hermana.

Adam hizo lo que quiso con su hijastra, la cogió brutalmente mientras apretaba sus tiernos senos y le metía la lengua por la boca saboreando sus dulces labios. Se vino entre risas y gemidos mientras el semen llenaba la cavidad vaginal de Jane hasta escurrirse en una mezcla de sangre virgen y semen. Jane lloraba silenciosamente entre sus sábanas manchadas tratando de explicarse porque había ocurrido todo esto.

–       Quiero que quemes esas sábanas antes que tu madre las vea o sino las mataré a ambas.

Esas fueron las últimas palabras de Adam antes de salir del cuarto, dejando a una pobre adolescente de 16 años llorando por su amargo destino.

Fin del quinto episodio

El Diario de Gale 04/02

21 de mayo de 2005

Aquél día (3 de abril) comenzó como cualquier otro. Me levanté a las 7 am. La ansiedad me mataba y carcomía. Fui a la cocina y allí se encontraba; estaba radiante, sentía que podía abalanzarme sobre ella en cualquier momento estaba preciosa traía el cabello largo y suelto hasta la cintura, como siempre sus hermosos ojos azules resaltan su rostro, como una esmeralda resalta una diadema. Llevaba aún puesto su pijama rosada de un solo cuerpo le llegaba hasta los talones, el desayuno estaba servido y juntos comimos sin decirnos ni una palabra.

Tiene 8 años y la admiro como aquella primera vez que puse mis ojos en ella, sería porque presentía que en pocas horas no sólo su cuerpo sino también su virginidad me pertenecerían, mis ojos lujuriosos miraban su inocencia y pureza y al mismo tiempo mi mente imaginaba las maldades que le haría. El año de encierro la había vuelto sumisa y tranquila, con la mirada perdida y triste, se veía tan angelical que la hacía aún más apetecible. ¿Esto era lo que veía Caín?

Terminamos el desayuno, la tomé de la mano y a prisas la conduje hasta el sótano. Le levanté el pijama y de un tirón le quité el calzón y codicie en seguida esa hermosa y perfecta rajita suya, la tiré a la cama y comencé a saborear el conejito como nunca antes lo había hecho. Amy se retorcia en la cama tratando liberarse de mi lengua invasora, vi de reojo que se estaba poniendo colorada sus mejillas la delataban. Después de dejar su conchita bien húmeda me despoje de mis prendas y me avalance sobre ella restregando mi verga babosa con su vagina, el vaivén era fuerte y excitante cada centímetro de mi cuerpo sentía el suyo, era como si una roca gigante se estrellara contra la arena. Coloque mi pecho sobre el suyo y pose mi labios, abrí la boca, saque la lengua y me la comí a besos.

Mi calentura subió y no dejaba de friccionarme con su bello y frágil cuerpo, finalmente me levanté y vi sus ojos llorosos pero no me dio importancia. Me desvesti y le mostré mi verga erecta, acerque su cabeza y le dije le chupara, trató de resistir pero la forze y terminó con su dulce boca en mi pene. La obligue  con mis dos manos sobre su nuca a que se la tragara toda, estar dentro de su boca era sublime sentía que en cualquier momento me iba a venir. Saque mi polla de su boca y se formo un hilito de saliva y pre-semen, ahora con su cuquita y mi verga lubricadas era ya el momento de la unión, así como Caín lo hizo.

No había tiempo para dildos, ni vaselina, este era el momento indicado yo estaba que ardía de ganas y mi cuerpo ya no podía aguantarse estaba a punto de explorar. La coloque al borde de la cama de frente a mi, le abrí las piernas, agarré sus muslos con mis manos, apunte mi verga a la entrada de su dulce cueva infantil y la metí poco a poco.

Mis movimientos eran suaves pero iban directo al grano mejor dicho a agrandar su conejito, era tan estrecha que apenas la cabeza podía entrar pese a la lubricación aplicada, debía ser muy paciente si quería introducirla completamente, mi verga estaba demasiado tiesa como para dejarse vencer así que le metí otro poco, seguía teniendo los mismos ojos llorosos observando cómo era invadido su último rincón sagrado, me miró a los ojos en súplica pero yo me concentraba en amoldarme a su cuerpo o mejor dicho que su conejito se amolde a mi pene.

Me introduje otro poco y me topé con su pared invisible mejor conocido como himen. Disfrute el momento por unos minutos antes de dar el último paso hacia la felicidad plena. Me fascinaba verla desnuda en la cama, con las piernas abiertas, con media polla dentro suyo y por fin rompí esa barrera que faltaba para cumplir aquella meta que me propuse el día que la secuestre. Ahora su cuerpo y su alma me pertenecían.

Amy gritó fuertemente al sentir que la había invadido por completo; comenzó a llorar, era un llanto amargado y triste, como si supiese que había perdido algo importante. Aún penetrandola me subí encima la cama apoyando las rodillas sobre el colchón, con sus piernas ahora atrás de mis nalgas y su pecho y rostro frente al mío. Le besaba los labios con delicadeza para poder consolarla, mientras mi pelvis se movía en un vaivén semidirigido, la penetración no era completa pero era lo suficientemente profunda como para sentir el máximo placer en cada arremetida.

Acelere mis movimientos pélvicos porque el clímax estaba próximo. Cada entrada y salida de su cuerpo era una completa delicia, el estrecho conejito suyo se estaba agrandando, y la cama se sacudia con violencia. Amy daba chillidos ahogados y soportaba el dolor arrugando las sábanas con sus manos. Finalmente sentí el éxtasis invadir cada célula de mi cuerpo, que se concretó con grandes descargas de semen dentro del cuerpo de mi princesa. Fué la eyaculación más larga de mi vida, los chorros no paraban de salir y se escurrian fuera de su vagina. Una vez terminada la descarga me incorporé de la cama para poder admirar mi obra. Era bellísima la cuevita de Amy era el doble de grande pero igual de hermosa. La lleve a la ducha y juntos nos bañamos, Amy no quería mirarme a la cara, yo la abrazaba y la consolaba con palabras dulces y caricias. Recogí las sábanas manchadas de semen y sangre y las incinere en la chimenea. Me la volví a coger en la noche simplemente porque me dieron ganas de hacerlo, pero esta vez con menos fuerza, menos llanto y menos tiempo.

Haciendo toda esta retrospectiva, me doy cuenta del daño causado y del porqué Amy decidió fugarse de casa al día siguiente. Ahora con todo este asunto de su amnesia me mantengo al margen para no darle nuevos recuerdos ingratos,  mi objetivo ahora es que ambos disfrutemos del sexo y que seamos felices, una auténtica pareja feliz. Buenas noches. Gale.

Fin del cuarto episodio