El Diario de Gale 10/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 8 octubre 2015

Cuarta Temporada

Décimo Episodio

6 de marzo de 2011

– Señor Gale ¿Me esta escuchando?

-¿Eh? Oh, lo siento Erick. No dormí bien anoche- respondí.

– ¿Algún problema con Trish?

– No, no es eso. Ella esta bien  Es sólo que me preocupa Rosy. Ha estado muy extraña últimamente.

– ¿Su otra hija? Me contó que era agorafobica y que por eso no la pone en la escuela. Nunca la conocí ¿Cómo es ella?

Debo admitir que la pregunta de Erick me puso un poco nervioso.

-Bueno- dije- ella es muy reservada, le gusta la música clásica, creo eso la calma, en especial los violines, ella ama los violines. Su compositor favorito es Vivaldi y le encanta ver obras de ballet y de teatro.

-Una chica muy culta- dijo con una sonrisa- ¿Qué edad tiene?

-Cumplirá 14 en poco tiempo- me mordí el labio luego de decir lo que no debería haber dicho ¿Empezará a sospechar?

-Vaya, mire usted, tendría la misma edad que mi hermana desaparecida-después se quedó pensando unos minutos.

-Disculpame Erick ¿Sobre que platicamos antes?- pregunté, no quería que se la pasará pensando en ello, debía distraerlo con otra cosa.

-Eh, creo que me volvía a quejar de mis padres. Usted sabe mi familia es disfuncional, peleamos todo el día y mi madre siempre me recrimina acerca de dejar la casa. ¡Tengó 17 por Dios! Si ella quiere que me vaya a los 18 me parece perfecto. Lo único malo es que voy a extrañar a papá, él no me merece quedarse con esa arpía.

-Todos los adultos merecen respeto Erick- interrumpí con voz calmada- y tú madre no es la excepción, ponte en su lugar y piensa en todo lo que ha tenido que pasar para llegar hasta aquí. Estoy seguro que ella también ha sufrido mucho.

-Yo no lo creo señor Gale. Ella estuvo muy preocupada si, pero siempre quiso desligarse del asunto pocos meses después; nos desalentaba a todos. Decía que lo mas probable era que ahora estaba en manos de traficantes de personas y a esos sujetos no los encuentras ni con lupa en mano nos decía.  Ella además es falsa, aparentaba estar sumamente preocupada frente a las cámaras de televisión pero era pura apariencia, al final nos tuvimos que mudar por el acoso de la prensa y aquella decisión me irritó , era como escapar a las pistas, a la esperanza de saber que mi hermana sigue con vida.

Se levantó de la silla y camino cerca de mi escritorio por algunos segundos como si planease algo.

-Entonces ¿Qué harás cuando tengas 18?

– Buscaré a Amy- respondió decidido- estoy seguro que sigue allá afuera, se que me está esperando.

– Entiendo que sigas pensando en tú hermana pero ¿No crees que es tiempo de que pienses en ti, en tú futuro?

-Ya perdimos mucho tiempo. Usted no sabe lo que se siente perder lo que más quieres. Ella estaba allí un momento y al siguiente ya no, como si nunca hubiese existido. No quiero renunciar a ella, se que ella me espera y yo debo encontrarla.

Sonaba tan decidido. Amy era importante para él, debe sentir que le falló al dejar que la secuestraran, aún siente culpa por todo, por perderla por su descuido.

– ¿Cómo piensas encontrarla?

-Empezaré desde el principio, yo se que alguien debió verla. Alguien debió ver algo.

-¿No crees que la policía ya se encargó de investigar todo eso?

– Yo sé, pero algo debieron obviar. Escuché los reportes de una secta organizada que sacrifican niños para rituales. No quiero pensar que ese fue su destino, quiero creer que ella está atrapada en algún lugar esperando ser liberada, que está sufriendo en ese lugar pero que mantiene la esperanza de volver a ver a su familia.

Hizo un pausa pues la añoranza se apoderó de él y las lágrimas brotaron de sus ojos.

-La extraño, la extraño mucho. Quiero verla otra vez- dijo entre lágrimas-quiero pedirle perdón por ser un mal hermano, por no cuidarla, por fallarle, por ser un idiota.

Comenzó a llorar amargamente, su dolor era intenso lo transmitía a cualquiera que estuviese cerca. Tuve que ponerme fuerte para no sensibilizarme, más por un aspecto profesional que por mi relación con Amy.

– Tranquilo Erick, estoy seguro que la encontrarás – dije poniendo una mano sobre su hombro, no se porque lo hice, quizá sentí lástima por él o simplemente fue puro instinto, de cualquier manera eso no importaba ahora tendría un ojo puesto sobre él.

Erick se seco las lágrimas, parecía avergonzado. Luego me miró y sonrió.

– Disculpe, pero creo que me excedí un poco.

– Erick ya nos conocemos bastante como para que sigas ocultando tus emociones, entiendo tú dolor por Amy y yo también creo que ella esta viva.

– Gracias por escuchar, hace tiempo que no me sentía tan bien- él mostró una sonrisa nerviosa, luego se levantó del asiento y se dirigió a la puerta- Debo irme, mi padre me espera en la biblioteca. Nuevamente gracias señor Gale y mandele mis saludos a Rosy espero conocerla pronto.

– Los haré llegar, yo igual espero que la conozcas de seguro se llevarían bien.

Erick salió de mi oficina con cierto aire de optimismo y confianza, yo en cambio me quedé preocupado. Ahora todo me parecía incierto como si la ruleta rusa de acontecimientos estuviese a punto de detenerse y las fichas estuviesen a punto de caer en su sitio. ¿Qué me deparará el futuro? No siento entusiasmo, ni tristeza, sólo algo parecido a la resignación, pase lo que pase aceptaré lo que el destino me tenga preparado.

16 de marzo de 2011

El cielo se tiñe oscuro y el aire frío invade la habitación. El frío cala mis huesos y me invade un cierto aire melancólico. Trish se fue a una excursión al “bosque de olvidos” un sitio turístico a las afueras del pueblo.

Me siento solo a pesar de que Amy esta en la habitación de enfrente, escucho la sinfonía de Vivaldi que tanto le encanta. La cuarta estación una melodía inconfundible, la escucha todas las mañanas; es irritante. Ojala pudiese callarla pero Gale me reprendería, no soy adepto a cuidar adolescentes con problemas mentales y menos cuando son caprichosas como ella.

Me levanto de la cama y me dirijo al sótano tengo planeado hacer algo para Gale, últimamente lo noté preocupado, debe ser por Trish, sabía que esa niña sería un problema para todos, desde que llegó a esta casa no ha hecho mas que causarme malestar, es demasiado extrovertida y habladora, se la pasa hablando de su futuro y de sus posibles viajes alrededor del mundo que ya me cansa. Desearía mandarla lejos de aquí pero eso lo veré después, por el momento lo más importante es subir el nivel de abuso o mejor dicho la reconciliación entre Amy y Gale, han estado distantes últimamente lo cual es aburrido para mi, debo aumentar nivel de vejaciones a ver si así Gale se interesa en ella otra vez.

Preparo una silla y un par de cuerdas para Amy, yo se que a Gale le encantaría tener este tipo de fantasía esclavista, puede parecer algo desesperado pero estoy casi seguro que puede funcionar. Es descarado de mi parte dejárselo en bandeja pero Gale no tiene iniciativa nunca la tuvo, es más, podría asegurar que todo esta idea del secuestro fue mía y me gusta presumir de ello. En fin ya es hora de poner en marcha este plan que quizá de buenos resultados. Me encuentro colocando la silla y las cuerdas en el sótano, yo ya perdone a la oscuridad por su estadía aquellas fatídicos años de cautiverio.

-¿Gale?- preguntó alguien arriba de las escaleras- ¿Qué haces aquí, no deberías estar en…….

-Lo que yo haga no te interesa – espeté.

– Ah, eres tú Demian. ¿Qué estás planeando ahora? ¿Acaso quieres hacerle más daño a Amy?

-Gale te ha dado mucha libertad,  demasiada durante estos años que vives aquí.  Porque no te comportas como el esclavo sexual que eres y te vas de aquí.

-No permitiré que sigas hundiendo a Gale con tú maldita prepotencia. Cada vez sufre más por esta maldita situación- gritó.

-Mierda Tom, por fin te pusiste los pantalones- dije con sarcasmo. Me da cólera que a estas alturas quiera proteger a su amante Gale- pero sigues siendo un estúpido marica que no sabe que su lengua sigue lamiendo mi trasero. ¿Quienes te acogimos después de la muerte de padre? Nosotros. ¿Quiénes te otorgamos comodidades y lujos en la mansión de mis padres? ¿Quién fue el motivo principal para planear la muerte de ellos cuando comenzaron a sospechar de oculta estadía en casa? ¿Quién hubiese muerto de hambre en las calles si no lo hubiésemos salvado? Responde Tom ¡Responde!

Hubo un prologado silencio roto sólo por la sinfonía de Vivaldi que se escucha desde la habitación de Amy. Tom me miraba con desprecio y enfado extremos,  ha crecido mucho todos estos años,  pero sigue teniendo la voluntad de un niño.

-No seas pedante Demian- dijo finalmente conteniendo su ira- yo sigo aquí por Gale no por ti. Y yo se que él no hubiese querido esto.

-Tú estas celoso- dije en tono burlón- estás celoso desde que llegó Amy, y haces lo posible para que se aburra de ella.

-Te equivocas,  yo haría todo por Gale.

-No te hagas al honorable conmigo Tom, yo sé bien que no te acuestas con él desde que te comenzó a salir el bello púbico. Hazme el favor de salir de mi vista.

-Como quieras, pero no le tocarás ni un pelo a Amy, eso que lo decida Gale.

-¡Carajo Tom! ¡Vete ya! – grité lanzando la silla por los aires y estrellándola cerca de él.

Tom salió dando un portazo a la puerta del sótano dejándome sólo y a oscuras.

Quede meditando unos minutos mientras la música continuaba y una comencé a sentir una extraña sensación de inseguridad, un sentimiento muy familiar que no sentía desde que estuve encerrado en aquel sótano. Mi cerebro comenzó a disparar mil ideas sobre la situación pues ya no tenía el control y si no tengo el control puedo ser muy vengativo.

-Creo que llegó la hora- me dije en la oscuridad- lo siento Gale, se acabó el sueño.

18 de mayo de 2011

Querido Diario:

Sigo viviendo de los recuerdos del pasado, los días increíbles con Amy como protagonista, el tiempo se llevó su sonrisa junto con mis ganas de ser una buena persona. El día que la secuestré cambié por completo. Me convertí en alguien que nunca debió existir,  alguien vil, capaz de transformar los sueños e ilusiones de una niña inocente en basura amoldada a los carnales deseos de un servidor. Convertí pureza en esperpento, inocencia en lujuria y libertad en esclavitud. Todo esto lo puede hacer cualquiera pero pocos han durado tanto.

Yo también soy esclavo de mis deseos, estos que me llevaron siempre por el mal andar, viendo a las niñas como instrumentos sexuales, como herramientas para alcanzar el placer. Si me defino de esta manera,  es momento de rememorar y escribir un poco de la maldad que he estado cosechando todos estos años.

“Era un 3 de abril por la noche, un año y tres meses de cautiverio. Amy ya no sonreía, se la pasaba todo el día mirando televisión en el sótano. No tenía otras opciones, sus únicas compañías eran la televisión y sus juguetes que yo le compraba. Yo no me encontraba en casa ese día, pues me sentía incómodo al pensar que ya era momento de profanar la virginidad de mi niña, todos mis pensamientos estaban dirigidos a ello pero aún tenía muchas dudas al respecto ¿realmente era lo correcto?

Me dirigí con el auto a un lugar clandestino, oculto a las afueras de la ciudad,  debajo de un puente olvidado y que en sus entrañas albergaba a drogadictos y algunos vendedores de drogas y armas.  La policía poco o nada conocía sobre estos lugares pues eran muchos y estaban repartidos por todos los rincones de la ciudad unos más grandes que otros. Pero este lugar llamado “puente negro” tenía algo especial.

Me baje del auto y lo deje estacionado a unas cuantas cuadras del lugar. Había ciertos grupos reunidos bajo el puente pero ninguno  volteo la mirada hacia mí,  me adentré en lo profundo de aquel lugar hasta encontrar la puerta de acceso a lo que algunos llamamos “la cueva”. Había un hombre de mal aspecto sentado a lado de lo que parecía ser una vieja puerta oxidada.

-No deberías estar aquí plebeyo- dijo.

-Sólo los enfermos queremos curarnos- respondí.

El hombre asintió, dio 5 golpes a la puerta y esta se abrió.

– Te está esperando-dijo el desconocido antes de cerrar la puerta tras de sí.

El callejón oscuro era apenas visible por la tenue luz del bombillo que había al fondo,  se extendía por lo menos 10 metros adentro,  el olor del lugar era húmedo lo cual me hacia sentir más sofocado.

-Vaya, miren quien decidió aparecer- dijo una voz al fondo con claro acento ruso.

– Hola Rimsky, creí que me habías olvidado.

-Olvidar al niño millonario es difícil, siempre dejas buenas propinas- se encontraba detrás de un viejo escrito de madera de caoba, tenia una pequeña luz de lámpara a su lado que iluminaba su cara de manera siniestra- ¿Qué fantasía es la que quieres cumplir ahora?

– Lo de siempre; de 8 a 10 años, cabello rubio,  ojos claros, piel clara y que sea sumisa pero conversadora.

– Me describiste a la misma niña de la última vez. ¿Quieres saber cómo está?

-Sólo quiero sacarme una duda de la cabeza.

Rimsky me miró confundido,  luego saco un pequeño papel de su bolsillo y anotó una dirección.

-¿Vuelves de más un año a aclarar una duda?- dijo mientras me entregaba la pequeña nota- espero que lo consigas.

-Gracias de nuevo.

Tres horas después me encontraba presenciando la escena que había solicitado, si bien yo no era participe del mismo, me sentía muy emocionado sólo con verla.  Quizá sea un entretenimiento barato y seguro,  casi podría decir que era cobarde ya que ocultaba tras un espejo falso. Observaba como un hombre de aproximadamente 30 años coger analmente a un niña de 11 con tal fuerza que hacia temblar la cama con cada embestida suya. Cualquiera quedaría sorprendido o incluso asqueado al ver la escena, pero era normal para ella  en especial bajo los efectos de la Fiebre Blanca. Esa droga  clandestina que provoca ligera fiebre en los niños y que los vuelve muy sensibles ante cualquier tocamiento en sus genitales; es la droga de los pedófilos. Es inyectable y actúa de inmediato, podría decirse que es incluso adictiva.  Un hombre y un  niño inyectados con una dosis pueden tener sexo por varias horas y dolor de cabeza tremendo los días siguientes, sin mencionar las otros devastadores efectos secundarios. Es muy popular en Rusia y el este de Europa y Asia, fue prohibida y condenada en varios países pero por alguna extraña razón sigue vendiéndose en los mercados negros del mundo.

La Fiebre Blanca no es barata pues llega a costar más de 2.000$ la dosis. El dinero no es problema para mí pero no estaba seguro si querer inyectarle esa cosa a Amy antes de hacerle el amor por primera vez o en cambio hacérselo de la manera tradicional, claro esta que el sufrimiento para ella será mayor.

El hombre gimió, salpicando su semen en la cara de la menor. Ella seguía extasiada y se convulsionaba tremendamente y ponía los ojos en blanco, al parecer el efecto de la droga estaba caducando.

Terminado el acto sexual el hombre se puso una toalla en la cintura y salio de la habitación sin decir nada. Miré a la niña a través del espejo y después entre a la habitación. El olor a semen invadía el cuarto y la niña hecha un desastre.

Se llamaba Veronika, la conocí un año y medio antes; se la ve menos saludable que ahora. La droga la ha cambiado bastante, era como ver a una adicta al crack o la metanfetamina pero en versión pequeña.  Tenía los ojos rojos y hundidos, la piel pálida y los labios resecos, sin mencionar que sus labios vaginales estaban abiertos de par en par como una prostituta con muchos años de experiencia; estaba muerta en vida.

Se dio cuenta de mi presencia y quiso incorporase pero no pudo, sentía mucho dolor en todas partes.

– Volviste Gale,  que bueno verte – dijo casi sin respiración.

– Veronika, lo siento. Quise venir antes pero no pude, se presentaron cosas y tuve que retrasar mi promesa.

Veronika se recostó de lado. A pesar de su lamentable estado se la veía hermosa con el cabello suelto y esos ojos azules. Sino fuera por Amy ella seria mi niña favorita.

–          Lo conseguiste no es así. Obtuviste lo que querías. Debes tener una niña para ti.

Cerró  los ojos con fuerza tratando de permanecer en esa posición, cualquier movimiento por mas pequeño que sea le generaba grandes e insoportables dolores, los efectos secundarios de la fiebre eran devastadores  o al menos eso había leído, existían muchos documentales de la droga por Internet.

–          Si, ella esta en casa ahora – hice una pausa pensando en Amy y su destino –  pero estoy asustado, no se si inyectarle la droga o no. Quisiera evitarle el dolor pero también  paradójicamente le causaría mucho más daño si no lo hago.

–          La droga es horrible Gale – sollozó Veronika – es placentero al principio pero no puedo dejar de sentir dolor, me vuelve loca.

Rompió en llanto.

Las lágrimas en su rostro eran señal de un sufrimiento agónico y terrible. Quise acercarme a consolarla pero no haría más que provocarle más daño, en este momento era hipersensible a cualquier toque y los guardias del hotel no tardarían en venir para recogerla.

–          Soy un monstruo ¿sabes? Siempre soñé con tener una niña en casa solo para mí, pero cuando veo su rostro, me mira suplicando que la deje ir. ¡Es horrible! No quiero verla de esa manera. Es por eso que debo hacerla mía, sólo así me pertenecerá, sólo así me verá de manera diferente. Debo hacerlo.

Hubo un silencio prologando, ninguno de los dos argumento nada más. Entonces me di cuenta de lo que debía hacer.

–          Gracias por escuchar Veronika, debo irme. Traje lo que me pediste.

Saque un pequeño cortaplumas que traía oculto dentro del zapato pues en el edificio no se permitían traer objetos punzo cortantes, afortunadamente no me descubrieron. Lo puse encima de su mano y cerró su puño.

Ella alzo la vista agradecida, no pudo emitir palabras por la emoción pero tuvo la suficiente fuerza como para sentarse y darme un abrazo. La abrace con algunas lágrimas en los ojos. ¡Qué hipócrita soy! Acabó con el sufrimiento de una para ir a casa a causarle daño a otra. ¡Eres un ser muy patético Gale! ¿Qué dirían tus padres en estos momentos? Nada……..Murieron y esa es la razón por la que me encuentro aquí ahora; uniéndome hasta el fondo.

Salí de la habitación antes que Veronika acabe con su vida. Entendía perfectamente la razón, era la única manera de librarse de “la organización”; la muerte era el único camino.

–          Lo siento mamá y papá – Dije en mis adentros – pero Amy es mía.

Fin del Décimo Episodio

El Diario de Gale 09/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 16 junio 2015

Cuarta Temporada

Noveno Episodio

25 de diciembre de 2010

Querido Diario:

Es navidad, y hace pocas semanas he terminado de escribir lo que lees más arriba: La historia de Caín, el hombre que me inspiro para secuestrar a Amy, y ya ves como nos ha ido, ahora somos yo y mis dos amores; Amy y Trish. Aparentamos ser una familia normal, les hacemos creer a todo el pueblo lo mismo, pero son sólo apariencias, la verdad es muy diferente.

Estoy cumpliendo mi promesa de no dañar a Trish por Telma y por el consejo de Demian es que decidí escribir lo de Caín, para distraer la mente y plasmar en papel las experiencias que jamás tendré. Aún así es muy difícil no caer en la tentación, y peor todavía cuando tienes a una niña hermosa como Trish a tú disposición. Ella es muy dulce y sincera en especial cuando está cerca de Amy, le calló muy bien, parecen dos hermanas y pesar de que Amy no habla Trish se las apaña bien para sacarle una sonrisa por sus travesuras y comentarios, yo no me puedo quejar ahora que tengo una familia que jamás creí tener.

A veces por las noches me levanto muy excitado, eso me perturba pero es un deseo irrefrenable que no puedo controlar. Trish duerme siempre a mi lado y no me queda otro camino que ir a la habitación de Amy. Me da rabia actuar de esta manera, sin embargo este deseo de sexo es algo que ya no puedo controlar tanto tiempo, a veces debo dar rienda suelta a la bestia que ya no puedo controlar.

Siempre voy a su habitación pasada la medianoche, la despierto sin querer, ella me mira resentida y se queda quieta. Esa es la luz verde para continuar, me pongo encima suyo, le quito el pijama, le introduzco la verga y me comienzo a agitar lentamente. Siento sus bellos púbicos rosar mi entrepierna, ella ya no los quiere rasurar porque sabe que me molesta. Palpo sus senos desnudos semicrecidos y le doy besos en la boca, mientras me agito más rápido. Ninguno de los dos gime, nos miramos a los ojos fijamente, la cama tiembla y luna resplandeciente nos observa desde el cielo. Siento el coito llegar y empiezo a gemir levemente, ella me observa impasible y despreocupada, quiere que termine ya. Explotó dentro suyo como siempre, la placidez me embarga y mi excitación se extingue. Caigo a su lado jadeante y sudoroso. Amy se limpia mis restos, entra al baño un momento, sale con los ojos llorosos, se mete en la cama nuevamente y se duerme. El sexo es cada vez menos complaciente y mis instintos me gritan que Trish es la respuesta a nuevas experiencias, yo ignoro las voces por ahora, pero no sé hasta que cuando podré soportarlo.

Está nevando afuera y mis niñas pronto recibirán sus regalos, ha sido un año sacrificado pero han pasado muchas cosas que han cambiado el rumbo de nuestro caminos, la verdad no tengo las más mínima idea de cómo iremos a terminar todos, quizá el próximo año se acabe esta maldición que llevó cargando desde que secuestré a Amy, sólo deseo que todo tenga un final feliz, o por lo menos un final feliz para ella.

Me voy a dormir, Trish me espera en la cama, pero tranquilo que no voy a hacerle nada, aún me mantengo controlado. Un beso, Gale.

15 de enero de 2011

Querido diario:

Es hora de hacer un resume de todo lo ocurrido el año pasado, te quiero contar todo con respecto a la familia de Amy. Bien dice el refrán “Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca” pues eso es justamente lo que he estado haciendo y debo admitir que todo va de mil maravillas. La relación con su hermano es más cada vez más cercana, me convertí en su consejero personal y buen amigo. Sólo fue necesario un año y medio de pláticas para establecer esta confianza, sin embargo mantengo las distancias de manera que no conozca mis secretos.

También he hablado con sus padres y me ha desconcertado la actitud de ambos. Por un lado el padre de Amy es una persona muy retraída y ensimismada, no parece ser el gerente de un banco sino un simple amo de casa, en cambio la madre de Amy es una mujer muy tajante y alzada. Me entrevisté con ellos hace algunos meses obviamente con la escusa de su hijo rebelde, nuestras conversaciones me llevaron a darme cuenta que ambos progenitores no tuvieron la persistencia suficiente a la hora de buscar a Amy en especial la madre que parecía dispuesta a cambiar el tema del secuestro cada vez que yo lo preguntaba y encima le seguía echando la culpa a Erick y este bajaba la cabeza avergonzado. A veces me pregunto si hice bien en sacar Amy del seno de aquella familia hipócrita.

En fin, el caso es que al parecer ellos no sospechan nada y tienen cierto grado de confianza hacia mi persona, con eso me basta por ahora.

Creí que me mantendría a raya con ellos pero me inmiscuí en su vida diaria, tal como aquella vez en la que secuestre a Amy, pero ahora de forma más personal y eso de alguna manera hace que me sienta superior a ellos, me da el control de la situación.

Estas ventajas hicieron que descubriera un par de cosas. Cosas de las que tal vez no debería enterarme, como por ejemplo que la madre de Amy tiene una aventura con un chico mucho menor que ella ¿Puedes creerlo? No estoy mintiendo, puedes decirme loco pero estuve sospechando este asunto hace varias semanas, y no pude evitar seguirla cuando tuve oportunidad. Cuando los vi entrar en un motel  en los límites del pueblo no tuve ninguna duda; la madre de Amy tiene un amante.

Sigo pensando en si utilizar esta información en mi favor o esperar. Debo ser cauteloso, me da cierta pena el saber esto por Amy y por Erick, aunque no me puedo echarme la culpa de este suceso, algo me dice que esta señora nunca estuvo bien en su matrimonio. En nuestra entrevista siempre  se la veía arrogante, molesta y narcisista, no pude dilucidar si el enojo suyo era realmente por causa de Amy. Bueno guardaré éste secreto por el momento, pero me pica la lengua conocer este chisme, espero no soltar la lengua pronto.

20 de febrero de 2011

Son las 2:30 de la mañana, no puedo dormir. Los rayos provenientes de una tormenta iluminan la habitación. El diluvio se desata afuera, las gotas de lluvia retumban en nuestro viejo techo. Presiento que habrá goteras en la casa, siempre quiero repararlas pero no tengo el tiempo suficiente; soy un desastre de persona.

Trish duerme a mi lado, la miró y parece intranquila, la veo apretando sus ojos como si tuviese una pesadilla, presiento que se despertará, no es la primera vez que le ocurre, los truenos la atemorizan. Tengo la teoría de que le recuerdan su estadía en el hospital junto a su madre, a Trish no le agradan los ruidos fuertes ya sea de un auto,  de un avión, la televisión, en la escuela, etc. Los ruidos fuertes siempre son estresantes para ella como lo es para Amy los exteriores. Yo calmo sus malos sueños poniendo una mano sobre su cabeza y hago sonidos arrullo pero esta vez no quiero que se despierte. Ahora me doy cuenta de la causa de mi insomnio y no es el estrés del trabajo o alguna cosa externa, es simplemente el deseo de liberar a esta bestia interna que me pide a gritos la virginidad de Trish, me ha estado atormentando por semanas pues ya no le satisface Amy y ahora quiere probar carne tierna. Me invade ese deseo incontrolable de poseerla, de tener el poder sobre su débil y frágil cuerpo, la adrenalina que me embriaga cuando podría penetrarla  lenta y dolorosamente, el placer exclusivo de vaciar mi semen en sus cavidades perforadas, todos esos sentimientos extremos que proliferaron como aquella vez que me apropié de Amy.

Sin pensarlo demasiado meto mi mano debajo de su pijama rosada, tiene la piel tersa y suave como algodón, la acaricio por encima de su calzón sintiendo su rajita y sus labios vaginales, se me pone la piel de gallina al tocar tan suave piel.

Sigo con el jueguito de mis dedos pero me siento muy excitado como para detenerme. Me atrevo a incursionar por debajo del calzón y deleitó mis sentidos al tocar aquella rajita sin vellos; siento desfallecer de la emoción por tener estos sentimientos de vuelta como la primera vez con Amy, vuelvo a estar en mi trono, vuelvo a ser poderoso. Tal vez Caín tenía razón esto no es sólo por el sexo es por el poder, el poder de ser dioses, de ser y tener el control sobre otros.

Necesito ese poder, ese algo que me hacía falta desde que Amy entró en la pubertad, ahora la llave de ese poder la tiene la niña echada a mi lado y mi autocontrol estaba a punto de expirar.

Sin aviso introduje mi dedo en el pequeño agujerito de un solo empujón, ella se sacudió un poco aún dormida pero después relajó los muslos. Moví mi dedo de adentro hacia afuera sin parar; estoy descontrolado, me invade una tremenda emoción que sobrepasa la excitación; la locura, me siento capaz de hacer cualquier cosa, una furia interna que está a punto de explotar.

Destapó las sábanas de la cama y desvisto a Trish a la fuerza, ella se despierta sobresaltada y asustada, me dirige una mirada confundida pero que al ver mi rostro en la oscuridad cambia a una mirada de horror absoluto, seguramente no me reconoce y es cierto; el demonio se apoderó de mí.

Me convierto en el Caín del pasado, aquél que violó por primera vez a Amy en aquél sombrío sótano de la ex-casa de mis padres, aquél que le abrió el culo a sus 8 años, durante aquél memorable momento donde su cuerpo y mente me pertenecieron sólo a mí.

La sujeto por la muñeca y le doy la vuelta para admirar ese culito paradito y hermoso, le doy nalgadas a aquellos pedazos de carne tan fuerte que los dejo rojizos de tanto azote. Trish se resiste pero la agarro la muñeca con fuerza para que no se mueva. Sin darme cuenta ya estoy desvestido y con mi pene apuntando a la entrada del ano, empujo la cabeza con fuerza pero esta no entra; el hoyito es muy estrecho. Me acomodo en su espalda y fricciono el ano con mi verga para que se dilate, ella llora por mi actitud, escucho su llanto triste y acongojado pero presto más atención a sus hermosos cabellos rubios que le llegan hasta la espalda. Ella a diferencia de Amy es rubia natural y sus cabellos se iluminan con cada relámpago que ilumina la habitación.

La lluvia se vuelve torrencial y hace eco en todas las paredes de la casa, es hermoso el ruido que produce, me hace pensar que Dios esta protestando contra esta vejación, me pongo más ansioso y apunto de nuevo hacia el culito virgen de Trish. Siento la punta del glande meterse en el pequeño hoyo, forcejeo para que entre otro poco, lo consigo al cabo de algunos minutos. Mi niña llora y protesta pero después cede ante mi caprichos y yo me deleito al sentir ese estrecho culito suyo tan apretado que es difícil respirar, tanta era mi excitación que no medí mi fuerza. Introduje todo mi falo dentro suyo y a pesar de sus gritos desesperados no me moví ni un solo milímetro.

La abrazo por encima del hombro, la apego hacia mi cuerpo y me comienzo a mover como un desaforado, una hambrienta máquina de deseo que solo quiere el placer máximo. Gimo estruendosamente, reviviendo mis momentos de gloria como con Amy pero ahora Trish sufre las consecuencias de años de esta privación carnal, me agito en su culito y este se abre cada vez más, mi fierro entra y sale con mayor velocidad en cada embestida; me siento increíble como un Dios viendo desde arriba a los pobres mortales que no tienen este poder, el poder sobre el cuerpo y la mente de un ser inocente.

Trish está agitada, su respiración se acelera y los latidos de su corazón se disparan; esta sufriendo, el vejamen es demasiado para su pequeño cuerpo, el dolor debe ser insoportable. Poco a poco pierde las fuerzas y se convierte en un muñeco carente de emoción y eso es justamente lo que yo quería, ahora ya no se resistirá simplemente deseará con todas sus fuerzas que esto termine pero la noche es joven y la tormenta apenas comienza.

La puse boca abajo y yo encima, le abrí las nalguitas acomodé mi falo y la empuje adentro de nuevo, ella volvió a chillar derramando amargas lágrimas de dolor sobre las sábanas y un hilo de sangre que chorreaba entre sus piernas. La penetre sin compasión perforando cada milímetro de su ser, ella trataba de apartarme con sus infantiles manos pero lo único que logró fue encender más mi morbo y que las embestidas fuesen peores. La cama temblaba y rechinaba al unísono como si de un terremoto se tratase, todo mi cuerpo imprimía fuerza a la penetración dejando a Trish sin aire con cada arremetida.

La eyaculación ya asomaba, mi verga palpitante se preparó para descargar el líquido creador, tan profunda la tengo ensartada que mi pelvis chocaba con sus pequeñas nalgas transformando su ano en una cueva o mejor dicho una caverna profanada.

Derrame toda mi leche en su interior que esta se escurrió por las nalgas de mi víctima, largo placer el mío, extrañaba estas emociones, este poder, este deseo que carcomía mis entrañas; el sabor de la inocencia es el más dulce. El crimen estaba cumplido y ahora venían las consecuencias.

Mire el resultado de mi violación y quedé azorado. El culo de mi niña quedó el doble de grande, con manchas de sangre y semen entremezcladas en sus nalgas y las sábanas de la cama. Trish tenía el rostro empapado en sudor y lágrimas, sus cabellos dorados revueltos en la almohada. Su mirada era triste, pero presentía que más que triste era decepción lo que sentía, su protector era ahora su victimador.

No soporte esa mirada, me invadía la cólera, por el simple hecho de que no le haya gustado mi vejación. La cacheteé un par de veces en la cara solo porque me dio la maldita gana y sin pensarlo puse mis manos alrededor de su cuello y apreté con fuerza mientras profería:

– Ahora te vas a escapar de mi, ¿No es así Trish? Te escaparas mientras yo duerma como hizo Amy. Como ella te irás, intentarás huir, dejarás la casa y me abandonarás. Pero yo no lo permitiré y al igual que Amy te perseguiré, arrancaré el auto e iré tras tuyo y cuando te vea trastabillando por la calle con los ojos llorosos y pidiendo ayuda; aceleraré, pisaré a fondo y te embestiré, veré tú cuerpo volar por los aires y aterrizar sobre el duro concreto de forma brusca- mis manos se cerraron aplastando su débil tráquea, ella ya no tenía fuerzas para defenderse.

– Si Trish, yo fui el que atropelló a Amy y la dejó en ese estado y ¿sabes qué? ¡No me arrepiento! La deje sin recuerdos, en un estado mental que le impide salir al exterior y muda, ¿Lo puedes creer? Es perfecta, la dejé perfecta para mí, en una muñeca humana, en mi juguete sexual. ¿Quieres convertirte en lo mismo Trish? ¿Quieres?

Cuando recobre la compostura ya era tarde; maté a Trish. Sin pensarlo había imprimido demasiada fuerza a su cuello y la estrangulé hasta matarla. Ahora esta tiesa y con los ojos abiertos mirando al vacío, en un estado deplorable y humillante, con su cuerpo flagelado y desnudo sobre la cama.

Yo extrañamente me sentía aliviado como se me hubiese quitado un tremendo peso de encima. La pequeña Trish muerta en mis manos; el placer de dar muerte no se sentía tan diferente al del sexo y eso me hacía sentir de alguna manera en paz, tal vez yo no era tan diferente de Adam como creía, soy incluso más enfermo que él y eso ya es decir demasiado.

El cuerpo de mi doncella yace sobre la cama y recién me doy cuenta que a la altura de la puerta hay alguien observando, deduzco que es Amy pero no es así, la figura que me observa es de menor estatura y edad. La oscuridad de la habitación me hace imposible visualizar quien es aunque calculo que debe tener por lo menos 9 años. Su silueta me parece familiar y todo se confirma cuando la oigo gritar:

– ¡Lo prometiste Gale, prometiste que la cuidarías! – gritaba Telma.

Me quedo congelado, paralizado por el terror que me  invade al ver un fantasma.

– ¡Eres un monstruo igual que Adam! Te odio, te odio, te odio…..  ..

No paraba de repetir aquellas y estas se incrustaban en mi alma como lanzas ardientes, como un dolor punzante que se incrusta en mi pecho y me impide respirar y de repente siento un ambiente sofocante como si todo estuviese en llamas, veo a mi alrededor y toda la casa está en llamas. Veo arder el suelo bajo mis pies y poco después en un pestañear me veo envuelto en llamas también. El dolor corroe todo mi cuerpo pero más es el dolor de mi alma que el dolor físico y entre las llamas infernales distingo a Amy como un ángel vengador, no veo que lleva en la mano hasta que lo apunta directo hacia mi; una pistola. Me apunta al corazón, me sonríe y dispara.

Me despierto exaltado y sudando frío. Veo a mi alrededor, todo esta oscuro y en silencio. Estoy en mi cama y a mi lado Trish duerme tranquilamente.

– ¿Ha sido todo un sueño? – Pienso – más bien una horrible pesadilla.

Me levanto de la cama, voy al baño y me lavo el rostro con agua fría. Miro el reloj, son las 3:30 de la mañana, tengo miedo de volver a dormirme, no quiero pensar en ver morir a Trish otra vez, me da escalofríos el sólo recordarlo de nuevo. La pesadilla me deja meditabundo, ¿Será que en lo más profundo de mi ser soy igual que Adam? O quizá soy peor, el largo cautiverio de Amy es una prueba fehaciente de ello.

Vuelvo a la cama y admiro a Trish por varios minutos, soy muy afortunado de tenerla a mi lado, es tan inocente. Cuando la vi por primera vez se la veía tan asustada y triste, fue un alivio para los dos encontrarnos, hacerla feliz cada día hace que todo valga la pena, por más que yo tenga un lado oscuro que quiere poseerla a como dé lugar, reprimiré estos sentimientos para que ella sea feliz, debo hacerlo por ella y por Telma.

– Prométeme Trish, prométeme que siempre vamos a estar juntos; toda la vida – le digo casi susurrando aunque se que ella duerme plácidamente.

– Lo prometo – responde dormida.

Fin del Noveno Episodio

El Diario de Gale 08/04

Cuarta Temporada

Octavo Episodio

Sin Límites Epílogo

Nuestros pasos nos llevaron hasta una plaza casi desierta con algunas luces artificiales que iluminaban tenuemente nuestro alrededor. El hombre se detuvo y se apoyó en las barandas con la mirada puesta en océano, no habló por un buen rato, estaba pensativo y melancólico.

– No estoy seguro si quiero saber el final – dije.

– Debes escucharla mi estimado, para eso se creó el pasado para ver cómo será el futuro. – Respondió con una sonrisa.

– ¿Estás seguro? Creo que el recordar de nuevo te afecta un poco.

– Es cierto pero creo que ya sufrí demasiado, es hora de deshacerme un poco de esta carga. ¿Estás listo para la última parte?

El hombre estaba decidido y yo me limité a asentir con la cabeza para que termine de contar su historia:

“Era martes por la mañana y a pesar de que el cielo estaba nuboso, el sólo hecho de saber que en pocas horas yo y mi diosa de fuego abandonaríamos el país juntos, me hacía sentir invencible. Aliste mi maleta con todo lo necesario para nuestro escape, incluyendo pasaportes falsos y pasajes de avión que compré recientemente, tenía todo planeado y listo para la fuga, en aquellas épocas era mucho más fácil evadir a la policía en el aeropuerto, así que no me preocupé demasiado en ese asunto lo más importante era sacar a Cristy de su casa y a pesar de que sus progenitores no estuviesen en ella tenía cierta desconfianza en Ricky; no sabía cómo reaccionaría, él suele ser muy celoso, lo mejor era no contarle nada.

Llegué a la casa de Cristy pocos minutos antes de la hora acordada, sin embargo los minutos pasaron y ella no salía aún, me preocupé un poco esperando que sólo tuviese un retraso o que tal vez le era difícil deshacerse de Ricky. Tenía un mal presentimiento porque generalmente ella suele ser muy puntual. No tenía otra opción tenía que entrar en la casa, afortunadamente tenía una copia de la llave y estaba seguro de que no cambiaron la chapa de la puerta principal.

Entre a hurtadillas pero no escuchaba a nadie, había un silencio sepulcral como si la casa estuviese vacía, subí al piso superior y creí escuchar un ruido proveniente del cuarto de los padres de los chicos. Temía asomarme a ese cuarto por lo vivido anteriormente, aunque también tenía buenos recuerdos de los años que pasé pervirtiendo a los niños en ese lugar. Abrí la puerta lentamente y el alma se me salió del cuerpo por unos segundos y el horror y el desconcierto se apoderó de mí, dejé escapar un grito tan desesperado que quedé afónico.

Cristy echada en la cama desnuda, pálida y muerta, encima de ella su hermano estrangulándola. Las manos de él temblaban de rabia, al parecer no se dio cuenta que ya estaba muerta hasta que escuchó mi grito lastimero.

Ricky me miro perplejo como si hubiese despertado de un trance y después negó con la cabeza incapaz de asimilar la verdad. Miró a Cristy y nuevamente a mí, trató de hablar pero no podía, las palabras se tropezaban en su garganta, yo me abalancé sobre el cuerpo de Cristy mientras cuantiosas lágrimas caían de mis ojos. Aparte a un Ricky desnudo de su lado de un fuerte empujón que lo tiró al suelo, sujete el cuerpo inerte de mi princesa en medio de un llanto interminable, acaricié sus largos cabellos rojos y palpe sus mejillas, parecía dormida pues su rostro refleja una increíble paz. No sé cuánto tiempo me quedé en esa posición, llorando incansablemente; incluso yo no podía asimilar la verdad.

Deposite su inerte cuerpo de nuevo en la cama, aquella cama que me trajo tan gratos momentos ahora era el lecho final de mi princesa, el final de mi dulce cuento de hadas.

Me incorporé y salí de la habitación como un sonámbulo pese a las súplicas de Ricky que andaba tras mío tratando de explicarme lo sucedido, baje las escaleras, agarré el teléfono de la casa y marqué el número de emergencias, les dije que hubo un asesinato y les di la dirección. Ricky se calló de repente como si nunca esperase esa acción de mi parte. Abrí la puerta principal sin mirar atrás con las lágrimas aún cayendo de mis ya hinchados ojos, a lo lejos de aquél destruido hogar escuchaba los gritos desesperados de Ricky pidiéndome una y otra vez que vuelva pero ya era tarde el monstruo ya estaba liberado.

Llegué al aeropuerto con mi única maleta y el corazón hecho pedazos, me embarque en el avión y observé por la ventana como me alejaba de la ciudad; vivía una pesadilla no dormí en todo el viaje porque cada vez que cerraba los ojos la sentía cerca mío, su silueta inconfundible a lado del asiento vacío donde supuestamente debía estar ella. Lloré en silencio en partes del viaje maldiciéndome por ser una bestia descarada y vil que había destruido una familia entera sólo por una fantasía pedófila.

Arribé a mi destino y me sentía tan sólo como nunca antes en mi vida.

Dormí dos noches en el aeropuerto sólo porque no tenía ni idea de adonde ir y no dejaba de pensar en todo lo ocurrido aquella mañana. Cristy seguramente le contó que se iría conmigo para siempre, Ricky no reaccionó de inmediato pero quería su regalo de despedida; hacerle el amor por última vez. Yo sabía que ambos tenían relaciones en especial después de aquella noche donde cogimos en grupo, no me extrañaba, pero no creí que Ricky fuese capaz de llegar a extremos. Debió amarme demasiado como para matar a su propia hermana solo para no dejarme ir o tal vez le tenía envidia, de que la prefiera a ella antes que a él. Eso desencadenó su ira y en medio del acto sexual la estranguló hasta matarla.

Me fui a un hotel clandestino para pasar las próximas noches, compré cigarros, alcohol y algo de heroína para poder calmarme o mejor dicho escapar del dolor, el dolor insufrible de perder a alguien que amas.

Me drogué y alcoholicé por varias semanas, pero la pena era peor, yo era un iluso al pensar que podría salvaguardar esta tristeza con estupefacientes, lo único que lograba era revivir aquellos momentos de la forma más cruda. Me la pasaba todo el día culpándome de esta desgracia, satanizando mis actos que me llevaron al borde del suicidio. Pero en medio de aquella desolación y angustia me di cuenta que yo no era el culpable de todo, el mundo en si estaba en mi contra al castigarme de esa manera, querían verme hundido por mis pecados, hundido hasta el fondo;  pero no les daría el gusto de verme derrotado y humillado. Les pagaría el doble de mi sufrimiento con más sufrimiento, me vengaría del mundo a costa del dolor de los demás y no me atraparían por ello.

Le di un nuevo sentido a mi vida para no sufrir más, me propuse tres nuevos objetivos de vida: que nunca me atraparían vivo, que viajaría por el mundo para buscar más niños y que me cogería a todos los que pudiese.

Pasé varios meses mudándome de un sitio a otro, escuche por radio la tragedia de los dos hermanos y que la policía buscaba al instigador o sea mi persona. No les daría el gusto de capturarme. Con el paso del tiempo perfeccione mis habilidades en el hackeo, esto me ayudó bastante a conseguir dinero fácil y ubicaciones de prostíbulos infantiles en el mundo. Me volví un coyote; siempre moviéndome sin dejar rastro.

Los siguientes años estuve seleccionando mis posibles destinos en diversas partes del mundo, contactando con diversas de personas de dudosas actividades. Conseguí enlaces en países como Camboya, Japón, China, India, Rusia, Suecia, Francia, Holanda, Inglaterra, España y Estados Unidos, cada gran potencia tiene sus oscuros secretos, su lado perverso que nadie quiere ver. Visité todos y cada uno de esos rincones sólo para satisfacer mis deseos carnales. Fueron experiencias increíbles de la mano de niños de todo el mundo, cada uno con su estilo y belleza particular todos esclavos de sus proxenetas, todos vendidos por un par de dólares o euros, eso me hizo dar cuenta de lo podrido que está el mundo y que yo contribuyó a esta decadencia con un poco de maldad.

Ahora sigo en desplazándome por varios países ya sea por escapar de la Interpol o porque he encontrado un rincón clandestino donde puedo descargar mis frustraciones en niños inocentes.”

El hombre suspiró, terminando así de relatarme su increíble historia. Ya era tarde y la luna brillaba en el horizonte, pero no tenía ganas de irme a ningún lado, sólo quería escuchar mis pensamientos que estaban revueltos después de escuchar tanta revelación.

“Pero a pesar de todo, Cristy está presente en todos mis viajes, cómo un fantasma al acecho, como un recuerdo que se resiste a ser olvidado, sigue ahí en cada niña que veo, que violo o que mato, ella me vigila, me espera. Si pudiese volver en el tiempo, un tiempo anterior a sus seis años; la secuestraria, tal vez así la hubiese tenido controlada y siempre a mi disposición. El secuestro es el arma más eficiente si lo único que deseas es satisfacer tus más bajos institutos y no quieres enamorarte. Yo cometí el error de enamorarme profundamente de ella y ahora, incluso hoy sigo sufriendo su pérdida como si me hubiesen amputado un miembro del cuerpo.

Y este es mi último consejo para ti: no ames a nadie que no te quiera de igual manera, y si la amas y no te corresponde secuéstrala para que no sea de nadie más”

Aquéllas últimas palabras se me grabaron en la mente, una reflexión muy importante para alguien que ha vivido demasiado.

El hombre me estrecho la mano y me deseo suerte para el futuro. Y cuando ya se estaba alejando le pregunté su nombre.

– He tenido muchos nombres – respondió – pero cuando conocí a Ricky y Cristy me llamaba Caín, tú puedes llamarme así si lo deseas.

Fin del octavo episodio

El Diario de Gale 07/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 2 junio 2015

Cuarta Temporada

Séptimo Episodio

Sin Límites parte 6

“La luz del sol invadió toda la habitación, descubriéndonos desnudos y tapados con sólo una sábana blanca. Me levanté adolorido parecía que la noche de sexo fue excesiva, mis músculos y mi verga estaban agarrotados, la cabeza me daba vueltas y sentí rigidez en mi cuello. Si yo me levanté asi, ¿Cómo se sentirán mis niños?

Vi por encima del hombro. Ricky dormía plácidamente al borde de la cama, no lo quise despertar ya lo evaluaría mas tarde. Pero al observar a Cristy me quede preocupado. Continuaba en estado catatónico con la vista perdida en algún espacio oscuro en la habitación, tenía los ojos rojos al parecer no durmió en toda la noche. Le pregunté si se sentía bien pero no me respondió, le acaricié el cabello, le di cariño y la abracé con fuerza pero no hubo respuesta suya. Esto era lo que me temía, las consecuencias de una noche fuera de serie que dejaron cicatrices en la mente y el cuerpo de mi niña, perdió la voluntad, su mundo como lo conocía se cayó a pedazos y aquello me carcomía la cabeza. Debía recuperar la cordura antes de que llegasen sus padres o yo estaría muerto.

Me pase gran parte de la mañana limpiando el campo de batalla. La ropa nuestra regada por todas partes mezclada con fichas de monopolio y damas chinas. Sábanas manchadas, algunas gotas de sangre regada en ellas y un olor a sudor y semen daban cuenta el hermoso holocausto que se había vivido en la noche como si una fiesta salvaje o un huracán pasaron por esta alcoba.

Nos bañamos todos juntos mientras les platicaba enérgicamente acerca de lo hecho anoche, exhortándoles a que guardasen en secreto los sucesos recientemente vividos. Ricky como siempre me apoyaba y yo sabía que jamás diría nada pero Cristy estaba sumida en un trance del que difícilmente saldría; necesitaba más tiempo para recuperarla. Afortunadamente sus padres llamaron por la tarde para avisarme que su vuelo se retrasó y que estaría de vuelta el lunes por la mañana.

El resto del día me la pasé hablando y consintiendo a mi pelirroja con la ayuda de su hermano. Hasta que por fin logré que reaccione y me hable. Conversamos toda la noche, ella se desfogo conmigo, riñéndome y dándome cachetadas en la cara, yo le respondía con besos y caricias. Al final recuperé su estado de ánimo, volvió a ser la misma niña de antes y justo a tiempo porque sus padres arribaron por la mañana. Debo decir que me salve por los pelos, tenía a Ricky de mi lado y él controlaría que su hermana no difunda nuestro terrible secreto. Pero esto sólo era el comienzo podría contarte todas las perversidades que les hice a ambos, sin embargo creo me tomaría tardes enteras el describirte todas aquellas hazañas mías, sin mencionar que caerían en el aburrimiento por lo repetitivas que eran.”

Eran casi las 6 de la tarde en el centro comercial y la actividad se incrementó considerablemente. Había personas caminando por todas partes, aquello incómodo al hombre que se puso más nervioso que antes.

– No quieres que vayamos a otro lugar- le pregunté

– No, es sólo que siempre estoy alerta, es parte de mi profesión, de lo que soy – contestó.

– ¿A qué te dedicas?

– Digamos que me gustan mucho las computadoras, aprendí todos sus secretos todos estos años y me sirvió de mucho, aunque también me trajo problemas pero ese es otro asunto.

– ¿Eres hacker? – le pregunté ansioso.

– No, lo digas fuerte, idiota- espetó- serlo es un delito en este país y mis antecedentes son demasiados como para enviarme a la cárcel de por vida. A pesar de mi edad nunca he dejado que me subestimaran, la profesión es un lujo para gente como yo, pero nunca deje que eso me desanime, siempre trato de ir un paso por delante de los demás, solo así sobrevivo.

Estar toda tarde sentado escuchando su historia me dejó entumecido de la cintura para abajo, me incorporé para estirar las piernas un poco a lo que él propuso salir del lugar y caminar un poco; yo accedí de buena gana.

Caminamos un por algunos lugares poco conocidos, él seguía con su mirada tras el hombro, muy atento y a la vez paranoico.

“Pasaron cuatro años desde aquella inolvidable noche – continuo relatando mientras caminábamos- y mi relación con ellos pasó de ser de una figura paterna a la de un amante compulsivo. Mis niños crecieron en un ambiente sexual bastante exacerbado, no me malentiendas yo los amaba pero cuando estaba a solas con ellos me los quería coger como sea y donde sea.

Me convertía prácticamente en un perro con celo, teníamos sexo donde se me ocurriese: en la cama, en la cocina, en el baño, en el piso de living, etc. Una vez con Ricky lo hicimos en una fiesta de año nuevo, sus padres tomaban y bailaban alegremente mientras nosotros cogíamos en el baño contiguo.

En otra ocasión obligue a Cristy tener relaciones en el baño público de un cine. Nadie se dio cuenta porque le tapaba la boca mientras le incrustaba la verga en su concha, ella llevaba puesto un vestido floreado hasta los talones que le cubría todo, la recuerdo sentada entre mis piernas haciendo muecas de dolor con cada metida mía, lo más difícil fue disimular mi orgasmo pues tuve que reprimir todos mis gemidos. Al final le puse los calzones sin limpiarle el semen que le dejé dentro y al llegar a casa tenía toda la pantaleta mojada y olor al líquido lechoso. En fin mis anécdotas con ellos son dignas de ser escritas pero son tantas que ocuparían volúmenes y volúmenes de libros.

Sus padres seguían viajando continuamente dejándome a cargo siempre.

En algunas oportunidades llevaban a alguno de sus hijos con ellos y me dejaban a cargo del otro. Esto particularmente me gustaba porque podía compartir mejor con uno de ellos, en especial si se quedaba mi diosa de fuego que en ese entonces ya contaba con sus 12 años recién cumplidos. Sin embargo en aquella oportunidad me quede al cuidado de Ricky que ya tenía 15 años.

Si bien Ricky era el amante perfecto porque cualquier orden mía la cumplía sin chistar, su edad me preocupaba, ya no parecencia el dulce niño pelirrojo con el que solía coger con ganas y se transformó en un adolescente de crecido cuerpo. Aquello no me gusta, yo prefiero a los niños pequeños de hasta 13 años, no tolero a los jóvenes por lo crecido de pelo en pecho y testículos. Le decía a Ricky que se afeitara los vellos púbicos si le crecían y lo hacía pero no era lo mismo que antes, incluso el sexo se volvió algo tedioso, los mejores años estaban atrás y el coito no era el mismo para ambos, si bien el sexo en si era intenso, meterle la verga era demasiado fácil porque este entraba sin ningún tipo de complicación ni lubricación, en resumen me aburrí del sexo con Ricky.

Sin embargo aquel fin de semana fue como cualquier otro, sus padres viajaron llevándose a Cristy con ellos y dejándome a cargo de Ricky. Ricky estaba emocionado hacía tiempo que no teníamos un fin de semana sólo para los dos. Esperó con ansias la salida de sus padres para después susurrarme al oído tener sexo salvaje en la cama de sus progenitores. Yo la verdad no tenía muchas ganas de hacerlo, pero esto era lo que yo había creado, un joven adicto al sexo y yo tendría que afrontar los efectos de aquél estado.

Le pedí que se alistara para el trajín, se fue corriendo al cuarto de sus padres, se desvistió y me espero con las piernas abiertas y dos dedos en el culo. Yo me apresuré en desvestirme y me fui a su lado. A ambos nos encantaba tirar en la habitación paterna pues era grande y nos traía buenos recuerdos. Le metí toda la verga de uno solo empuje, mi niño grito extasiado se notaba que esperaba este momento, yo lo tuve que complacer. Mis arremetidas eran bestiales y completas, hacía temblar la cama en cada metida y el gemía estruendosamente. Nos convertimos en amantes inseparables y apasionados, yo le enseñé todo y él aprendió bien todo este tiempo. Lo besaba y él me abrazaba mientras cogíamos, después cambiamos de posición ahora de espaldas hacia mí, su trasero creció con los años al igual que su ano pero se seguía manteniendo firme y blanco tal como a mí me gustaba. Hicimos rechinar la cama tan fuerte que parecía que cedería en cualquier momento, los dos gemíamos casi al unísono, quería descargarme en él lo más pronto posible para así poder durar todo el fin de semana, aceleré mis movimientos pélvicos provocando que mis muslos sonarán con sus nalgas. El éxtasis estaba próximo y mi niño no paraba de gemir y repetir que se lo metiese más fuerte.

Hasta que sentí que no estábamos solos en aquella habitación y no era Cristy la que nos estaba viendo hacer el amor. La sangre se me congeló al darme cuenta que la persona parada atrás nuestro era nada más y nada menos que mi mejor amigo.

Era como si todo el mundo se me cayera encima, una sensación tan desagradable que simplemente deseas desaparecer o meterte en el hoyo más profundo de la tierra. El miedo me embargaba como un manto oscuro, tan frío y pesado como la mayor culpa jamás cargada.
El padre de Ricky comenzó a destrozar todo lo que estaba a su alcance, fotos, adornos, libros, las lámparas del estante, etc. Las lanzaba contra la pared y el piso mientras maldecía y escupía fuego por la boca, completamente encolerizado.

Yo sin darme cuenta me estaba vistiendo o al menos tratando de ponerme la ropa interior mientras Ricky se escondía tras la cama asustado. Mi amigo se dirigió hacia mí con el puño en alto, yo me resbale y caí al piso, extendí la mano tratando de apaciguarlo pero era imposible era como parar un tsunami con las manos.

Me dio tremendo golpe en el ojo izquierdo que literalmente me hizo ver estrellas, estuvo a punto de dar otro golpe más pero se detuvo con el puño en alto. Me miraba con un odio intenso, el puño le temblaba estaba dudando de dar el siguiente golpe. Estuvo así unos minutos y después me gritó que me largara y que jamás volviera a su casa.

Me incorporé por puro susto, salí corriendo semidesnudo y sin mirar atrás. No fijé siquiera en cómo había quedado Ricky, en ese instante el miedo pudo más y el solo hecho de salir vivo era suficiente.
Salí de la casa, aliste mis cosas y me fui con lágrimas en los ojos, dejé atrás todo; mi trabajo, mi hogar y a mis queridos niños que tanta felicidad me había dado en aquellos años que fui a esa casa.

Estaba seguro que no me denunciaría la policía pero el sólo pensar que nunca más vería a mi pequeña Cristy era castigo suficiente. Aquel pensamiento me hizo decidir que no dejase la ciudad, al menos no todavía, no hasta despedirme de ella.

Me alojé en un hotel cercano y permanecí oculto a la vista de ellos, para que no sospechen que me quedé. Vigile día y noche la nueva rutina de la familia, fue una tarea muy complicada pues se llevaban a los niños de viaje constantemente. Mi amigo no reveló nada de lo ocurrido a su esposa y Cristy, pero su trato con Ricky era distante y mezquino, sospecho que incluso lo golpeaba por la vergüenza que sentía de él. A Ricky lo veía deprimido y cabizbajo, saliendo de casa con el rabo entre las patas; confundido porque su vida dio un giro de 180 grados.

Después de meses de indagación fijé el momento exacto para poder hablar con Cristy. Fue un lunes por tarde cuando ella volvía de la escuela la detuve frente a su puerta, ella dudo en saludarme pero al final me dio un abrazo efusivo. Aclaré sus dudas con respecto a mi desaparición repentina de sus vidas aunque ella ya sospechaba los motivos por el comportamiento de su padre y hermano, al final le dije que me debía ir para siempre pero quería un último encuentro con ella a solas. Ella dudó unos minutos pero el cariño que sentía por mi pudo más y aceptó.

Quedamos en encontrarnos un martes en la mañana, sus padres estarían de viaje y ella faltaría a la escuela sólo por mí, le di la dirección de hotel donde me alojaba, nos dimos un beso y me fui.

Aquél martes se presentó a las 8, la hice entrar a escondidas al hotel porque no quería que se dieran cuenta que tenían a una menor dentro.

Yo estaba muy emocionado por nuestro reencuentro, la abracé con fuerza, besé sus mejillas y sus labios, realmente la extrañaba, ella era mi razón de vivir, mi amor por ella era infinito y no lo digo sólo porque la conozco de toda la vida o porque la he cuidado como si fuese mi hija, sino por el simple hecho de que me había enamorado de ella.

Nos sentamos a conversar sobre los sucesos que dieron lugar a mi alejamiento. Me hizo muchas preguntas con respecto a su padre porque ella me explicó que cambió su forma de ser desde ese día. Se lo veía enojado y apático, echándole la culpa de todo a su hermano Ricky. Yo le conté todo lo ocurrido aquél fatídico sábado no omitiendo detalle alguno.

Nuestra conversación duró varios minutos y después de aclarar mutuamente nuestras dudas mi contacto físico con ella fue más sugerente y pasamos de las caricias a los besos, y de los besos al manoseo. Yo estaba en abstinencia por varios meses y ya no podía aguantar este deseo intenso de tenerla nuevamente entre mis piernas.

Ella era de mi propiedad porque conocía cada detalle de ese hermoso cuerpo suyo, de sus cabellos pelirrojos, su piel color perla, sus labios rosados, sus mejillas pecosas, su figura delgada y angelical, y por supuesto sus pequeños pechos crecidos que para su edad ya se habían desarrollado bastante.

Cristy con su uniforme de colegio se la veía muy deseable, con la falda hasta las rodillas con medias blancas largas y los típicos zapatos negros.

Mi mano recorría sus muslos por debajo de la falda hasta llegar a su calzón, me adentre en aquella tela y toque su rajita con poco bello, alcance el clítoris y lo friccioné con esmero mientras le chupaba los labios.

Sentía su respiración agitada y sus manos sudorosas sobre mi rostro. Le enseñé muy bien, desde pequeña siempre aprendió de buena manera y a pesar de que a veces sea un poco brusco ella no buscaba excusas para no hacerlo. La amaba de verdad y estos meses de abstinencia me dejaron muy ansioso y preocupado, más por ella y este último encuentro amoroso que sin duda sería memorable.

Le hice recostar en la cama a la vez que continuaba en mis afanes de besos y caricias, palpaba su pecho por encima de su camisa con mis manos para después desprenderle los botones de la misma, llevaba un sostén azul oscuro que cubría aquellos pequeños pechos, me tomé mi tiempo para quitárselo y dejarlo encima la cama. Ahora si tenía vista completa de su desnudo tórax y acaricie una y otra vez esas pequeñas tetitas suyas que eran tan suaves como el algodón. La desnude toda en pocos segundos admirando como siempre su cuerpo perfecto y puro, me volví un animal nuevamente, no paraba de besarla y acariciarla con pasión y lujuria, envolver mis brazos en su cuerpo y disfrutar de su aliento, mi niña transpiraba y gemía, la sentí ansiosa y con ganas de hacer esto, no la hice esperar más.

Me puse encima, le abrí las piernas, me bajé el pantalón en un tris y con la tremenda erección que tenía la penetre de una sola vez, ambos nos quedamos sin aire como si el contacto nos hubiese paralizado el corazón. Apoyé mi pecho sobre el suyo aplastando sus senos hasta encontrarme con su dulce boca. Mi verga se amoldó perfectamente a su cuevita desvirgada, aquél agujero conocía las dimensiones de mi pene después de tantos ultrajes empezando desde aquella inolvidable noche donde su hermano y yo la vejamos.

El sexo fue intenso, me agitaba sobre ella haciendo temblar la cama con fuerza, no me había dado cuenta antes pero era un adicto al sexo infantil y aquellos meses de abstinencia me dejan demasiado ansioso y obsesionado, por eso todo el peso de estos meses lo descargue en ella con tremenda furia como quién espera en una competencia olímpica al arrancar en una carrera. Era como tener sexo con una adulta; la penetración era fácil y constante. Hicimos temblar la habitación y la cama de tanta pasión desencadenada, ella gritaba y gemía a la vez, su mente se había habituado al sexo pero su cuerpo no a pesar de los años de práctica.

Acabé encima sus tetas pubertas y las dejé blancas como un par de nevados, seguía pensando en lo afortunado que era al poseer a aquél manjar juvenil y entonces me di cuenta de algo importante: lo que extrañaba no era el sexo con ella sino el ser su macho dominante es decir el ser su dueño, el amo y señor de su cuerpo y mente, desde pequeña la amoldé a mis deseos y a mis caprichos hasta convertirla en mi amante predilecta, en mi diosa de fuego. Ese instante comprendí que no podría vivir sin ella que si la dejase se me partiría el alma en dos, no importaba su desarrollo de niña a mujer podría acomodarme a sus necesidades siempre que esté cerca mío, porque estaba que separarme nuevamente sería un suplicio.

Nos acostamos en la cama desnudos y abrazados, yo le acariciaba su hermosos cabellos y la mimaba con poesía y besos, ella se acurrucaba en mi pecho y daba largos suspiros. Le propuse que ambos escapemos de esta ciudad y mudarnos lejos donde nadie nos pueda molestar, tal vez un pueblo lejano y tranquilo, lejos de los prejuicios de esta sociedad cerrada. Le compraría una casa en el campo lleno de caballos, perros, gatos y animales de granja que criaríamos los dos, a ella le encantaban los animales siempre me decía que su sueño era ser veterinaria y que mejor lugar para cuidar animales que una granja. En fin le llené la cabeza de sueños y la ilusione con todas esas promesas bonitas que la termino por convencer y aceptó escapar conmigo, y por unos segundos me sentí el hombre más dichoso de la tierra.

Saqué de mi bolsillo del pantalón un collar dorado que compré como regalo de despedida, ahora se lo entregaba como un regalo de compromiso.

Nos besamos e hicimos el amor toda la tarde.

Nos vestimos cuando el crepúsculo llegaba por nuestra ventana. Acordamos en partir juntos en una semana ya que sus padres estarían de viaje nuevamente y ambos tendríamos el tiempo necesario para preparar nuestras maletas. La despaché por la puerta trasera del hotel no sin antes darle un beso de despedida. Quién diría que esa sería la última vez que la vería con vida.”

Fin del Séptimo Episodio

El Diario de Gale 06/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 28 marzo 2015

Cuarta Temporada

Sexto Episodio

Sin Límites parte 5

“Ricky me miró incrédulo pues no entendía que era exactamente lo que tenía que hacer. Yo le instrui que se parara en frente nuestro y que apuntará su delgado pito en la entrada vaginal de su pequeña hermana. Ricky dudo unos instantes pero obedeció (el siempre obedece) y se puso delante nuestro acomodando su pene entre las piernas de Cristy.
Hice que ella se recostara sobre mi con media verga en su culito, ella protestaba por el dolor pues con cada movimiento mi verga se adentraba un centímetro más, la gravedad también ayudaba.

Ricky se acomodaba como podía, se agarraba su pito parado conectando y friccionando con la conchita, hasta que por fin dio en el blanco. Su pene se perdió con facilidad dentro de su hermana y no era para menos, en plena mañana yo abrí aquella conchita virgen con el mismo instrumento que ahora le perforaba el ano.

Le pedí a Ricky que se bamboleara sobre ella mientras yo hacía lo mismo por su detrás y en ese instante comenzó la doble penetración. Nuestros movimientos pélvicos se fundieron en un solo, en un paso marcado casi al unísono, entrábamos dentro de ella casi al mismo tiempo, lento el vaivén pero hermoso, como enamorarse por primera vez.

Cristy se quejaba con pequeños gruñidos apenas audibles, la verdad no debía sentir dolor en ese instante solo curiosidad por tener a dos de sus hombres favoritos dentro de ella. Le suspiré al oido palabras dulces para que se relajase un poco, tenía las piernas y cuello tensos. Seguimos cogiendola como por 5 minutos no dejando que nuestras vergas dejen de estar dentro. Ricky reía por las cosquillas que le produccia el acto sexual mientras yo disfrutava abrirle el culo, sentía sus nalgas chocando con mis muslos; la penetración ya era completa y Cristy ni cuenta se había dado. Se me entumecieron lo dedos de los pies por la posición pero podía soportarlo, y en ese momento el animal dentro mio pidió más placer.

Pensé rápidamente y le ordené a Ricky levantarse un momento, yo sujete las piernas de mi niña para que no tocasen la cama, le agarraba por los muslos con fuerza, apretandolos para poder experimentar el sabor de sus nalgas. Acomode mis piernas de forma vertical para mayor impulso y comencé a cogermela como una puta. Mi verga entraba y salia de forma rápida y ruidosa, el ruido del contacto sexual se escuchaba con sonoros “plafs” en toda habitación, mi niña apenas podía evocar palabras pues el bamboleo eran tan fuerte que ni su boca podía abrir la pobre sin antes morderse la lengua con sus propios dientes. Yo enloquecido por el placer no disminuía el ritmo, sus piernas se agitaban al son de mi constante penetración y sus brazos quietos en mis costados, su cabeza rebotaba en mi pecho desnudo y su cabellos rojos se friccionaban unos a otros y de repente me detuve en seco.

Descolge lentamente a mi niña de mi falo, me gusta apreciar los detalles de como aquel minúsculo trasero se había tragado tremenda verga mía. Centímetro a centímetro salía aquel pedazo de carne con restos de sus heces fecales. Le di la vuelta para que quedará frente a mi y asi parada le pedí que abriera las piernas y se sentará de nuevo en mi polla pero esta vez cambiado de agujero. Sus grandes ojos verdes me miraban con preocupación pues no deseaba sentir más dolor, yo no vacile ni un instante y le metí media verga de una sola vez, e hice que apoyará su pecho y cabeza en mi. El contacto de su pecho era exquisito, aquel pecho infantil tan pulcro y perfecto, acariciaba su espalda de arriba hacia abajo mientras mi verga erecta se introducía lentamente ahora en su vagina.

La meneaba adentro y afuera estimulando el mete-saca y abriendo esos tiernos labios vaginales cada vez mas. Le pedí de nuevo a Ricky que le penetrase pero esta vez por su culito libre que ya media el doble de tanto azote. Ricky se acomodó tras suyo y la inserto con facilidad, le pedí que se moviera dentro suyo como un animal, incluso le dije que apoyase todo su cuerpo en la espalda de su hermana y la penetre sin cesar.

Y así lo hizo, como un animal en celo Ricky se movía, experimentado el placer del sexo por primera vez, lo podía ver en su rostro, en esa sonrisa macabra suya, en los gemidos que proferia en cada estocada, en cada impulso que hacia sacudir la cama de sus padres con violencia. Dos niños pelirrojos, dos hermanos haciendo el amor, nunca en la vida se vio algo similar; en ese instante me sentí un Dios, alguien que podía crear y destruir, que daba vida o la quitaba, un ser superior a cualquier otro por el simple hecho de sodomizar a dos criaturas inocentes, de hermanos a amantes.

Se me vino un golpe de adrenalina intenso y descargue esa energía en ella, la comencé a penetrar como un maldito poseído, el resto de mi verga se adentró en mi niña con tanta facilidad que no le dio tiempo de quejarse. La doble penetración fue un éxito desmesurado, los dos hombres la penetrabamos con furia y celo, como dos leones sobre un cordero. La cama se estremecia y el sonido de nuestro gemidos era un chillido ensordecedor, Cristy se sacudia con violencia pero no decía ni una sola palabra, solo daba gritos ahogados que se perdían en el rugido de nuestro éxtasis.

Ricky se echó sobre nosotros sin dejar de moverse frenéticamente, mejor dicho sin dejar de movernos frenéticamente, friccionandole el cuerpo entero, llenando sus dos agujeros de verga. Sentí las lágrimas de mi niña sobre mi pecho, el llanto silencioso de un alma inocente que satisfacía el deseo carnal de este demonio liberado. Yo no quería despegarme ni un sólo instante de su interior y a pesar de lo difícil que era mantener un ritmo constante de metidas y sacadas, la excitación era indescriptible y el espectáculo increíble.

Ricky gimió agitando su cuerpo como si tuviese epilepsia, supuse al instante que estaba teniendo su primer orgasmo, me sentí de alguna manera orgulloso. Mi pequeño Ricky al que le enseñe todo lo referente al sexo desde pequeño, el que fue mi carta de acceso a Cristy; mi pequeño amante de cabello rojo y ojos verdes. Le gustaba ser penetrando por mi, le fascinaba mis embestidas animales en su culo. Era el discípulo perfecto y ahora recibia su recompensa descargando sus primeras leches dentro su hermana.

Agotado, se derrumbó a un costado de la cama, jadeante y sudoroso.
Yo me aguantaba la eyaculación pues no termine con ella, no podía desaprovechar su estado catatonico y su placidez mental con un último y posiblemente desaforado acto final.

Nos volcamos al lado izquierdo de la cama, me desprendi de ella y reflexione unos minutos. Escoger cuál de sus dos hoyos sería nuevamente agujereado no era tarea sencilla, me ponía en un gran dilema. Si la penetraba de frente tenía contacto con su labios, ojos, pecho y todo su hermoso rostro, era como evocarle mi amor mientras me la cogía. En cambio si escogía tirarmela por detrás implicaba contacto pleno con sus nalgas, su espalda, su nuca y cabello, era mostrarme superior a ella en todo sentido (yo arriba, ella abajo) era más que todo: pasión. Amor vs Pasión. ¿Cuál de estas posiciones era mejor?

Cristy se veía tan desprotegida que daba lástima, su cuerpo tendido como trapo viejo encima las sábanas, con los brazos ligeramente separados de su cuerpo y con la mirada pérdida en el vacío. Pero todo en ella era fuego empezando por el color de su pelo hasta acabar en la perfección de su vagina infantil; Cristy era mi diosa de fuego, mi amor incondicional.

Tomé mi decisión.

Me puse delante suyo, le hice abrir las piernas de par en par, viendo la entrada de su conchita que estaba rojiza por tanta fricción. Mi verga estaba que reventaba, palpitante y a fuego puro, no podía hacerla esperar más, quería terminar una excelente noche dentro de mi diosa de fuego.

Me puse encima de ella apuntando mi pene en la entrada de su coñito y se lo introducia poco a poco hasta que mis peludos testículos chocaran con sus nalgas. Me encorve de manera que nuestro rostros se encontraran, sabore sus labios con fascinación dándole pequeños besos mientras me movia dentro suyo acelerando el ritmo a cada instante, hasta que mis propios impulsos me contralaran y desaté en ella gemidos apenas audibles. Minutos después la cama temblaba nuevamente por la violencia que imprimía en ella, quería apartarme con sus manos pero mi peso se lo impedía, por el tremendo impulso su cabeza rebotaba en mi pecho y costillas.

Otra vez me detuve en seco, esto no podía acabar asi, pues algo dentro mío me decía que jamás en la vida volvería a tener un noche similar a esta.

Me separé de Cristy y la puse de nuevo en cuatro patas. Lo mismo hice con Ricky. Los coloque a ambos uno al lado del otro, con las piernas semiabiertas y el culito alzado al cielo, alzados hacia mi como una ofrenda, dos niños entregados en ofrenda hacía Dios como se hacía en los tiempos precolombinos.

Su anos se abrían ante mi como saludando, saludando a su creador.
Fue un juego delicioso, clavarles uno a uno turnándome sus culitos abiertos simplemente porque me daba la gana. Repartia vergazos a diestra y siniestra, primero Ricky luego Cristy y viceversa, se los metía a medias y luego me trasladaba hasta el culito del otro. Ninguno se quejo pero mi niño era el que más gemidos profería. El juego macabro duró unos cinco minutos pues mi verga estaba por explotar.

Como última escena les pedí a ambos que se arrodillasen frente a mi con sus narices apuntando al techo. Así lo hizo el dúo a pesar de que Cristy seguía en shock por la tremenda noche que tuvimos. Me masturbe por encima de sus rostros y la leche cayó como lluvia blanca sobre ellos empapandolos por igual, yo liberé al animal que se apoderó de mi con aquella descarga seminal y sentí como si mi cuerpo entero se vaciara sobre ambos y quedé tan agotado que mis piernas tambalearon y caí de rodillas frente a ellos.

Todos nos miramos por unos instantes, viendo nuestros rostros cansados y sudorosos después de tremenda noche sexual que quedará grabada en nuestras mentes para siempre. Les pedí que nos diéramos un beso los unos a los otros saboreando el semen en sus rostros y untandolo sobre todo.

Les seque el cuerpo con una toalla, pues mis dos amantes estaban agotados sobre todo Cristy que tenía la mirada pérdida. La acosté sobre la cama me eché a su lado y Ricky se acomodó atrás nuestro; todos desnudos.

Abracé a mi niña por la espalda y me dormí o mejor dicho desperté, como quién a vivido el sueño más espectacular de toda su vida.”

Fin del Sexto Episodio

El Diario de Gale 05/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 10 enero 2015

El Diario de Gale

Quinto Episodio

Sin límites parte 4

El resto de aquél día transcurrió de forma normal, como si nunca hubiese ocurrido aquella relación pederastica entre un adulto y dos niños. Ricky se encontraba haciendo sus deberes sentado en el escritorio de su habitación y Cristy leía uno de sus cuentos infantiles favoritos, mientras yo me encontraba en la habitación de sus padres tramando la función de esta noche.

Jamás me había sentido tan motivado, por el único hecho de que ambos hermanos estaban a mi entera y libre disposición, pero no podía hacer las cosas sin pensar ya que estaba dispuesto a satisfacer mi mayor fantasía pero también no quería que hubiese consecuencias negativas para con la vida de mis niños, así que resolví tratar el tema después del suceso y hablar con ellos antes de que quede en alguno de ellos un huella o un trauma que los afecte mentalmente.

Pasaron las horas y el crepúsculo de la tarde se perdía en el horizonte. No pasó nada interesante ni siquiera en la hora del almuerzo donde todos estábamos callados e inquietos, resolvimos jugar una partida de monopolio para distraer la mente donde Ricky resultó ganador pese a las protestas de su chinchosa hermana.

9 de la noche y mi corazón palpitaba a mil por hora debido a la ansiedad, el horario estelar daba comienzo y el telón del espectáculo estaba a punto de ser levantado. Me preguntaba cuál de los dos hermanos con cabellos de fuego debía ser el primero, ambos estaban en la habitación de sus padres jugando una partida de “damas” en la cual Ricky llevaba la delantera comiéndose las piezas de Cristy, ella los miraba furiosa, después de ganar la partida ella le dio dos cachetadas en la mejilla, Ricky en vez de molestarse empezó a reír como el típico hermano abusador.

Me acerqué a él y lo levanté del suelo donde estaba sentado y lo lleve a la gran cama de dos plazas de los padres, me miró confundido pero después sonrió porque ya conocía mis intenciones. Seguidamente tomé a Cristy por uno de sus brazos para levantarla y depositarla también en la cama frente a su hermano. Los hice recostar lado a lado como quien tiene dos prendas de vestir y no sabe cuál ponerse.

Ricky llevaba puesto un buzo claro junto a una polera blanca y Cristy traía un vestido enterizo floreado color amarillo y naranja dicho vestido le llegaba hasta las rodillas; las piernas de ambos colgaban de la cama, ambos me miraban expectantes.

Definitivamente eran dos niños preciosos sus rostros de ángel, su piel aterciopelada, sus ojos azules y sus cabellos pelirrojos, ambos eran un monumento a la divinidad y la perfección.

Empezaría yo primero.

Me arrodillé frente a Ricky le bajé el buzo de un tirón con calzoncillo y todo, dejando al descubierto su hermosa y pequeña verga de puberto, la agarré con dos dedos y la masturbé por unos segundos antes de depositar mi boca en el. Mi niño gemía y reía continuamente puso sus manos en mi nuca acariciando mi cabeza en señal de agradecimiento. Cuando la dejé bien parada mis labios se dirigieron casi por inercia hacia los suyos y nuestras lenguas se encontraron la una con la otra ensalivando nuestras bocas. El beso duró varios minutos y cuando terminamos sentía mi pene igual de erecto que el suyo. Le pedí que mantenga esa erección suya con sus propias manos.

Cristy que nos había estado viendo divertida de repente se tapó la vagina por encima del vestido con ambas manos, parecía avergonzada. Yo tenía la cabeza caliente así que no me detuve por las buenas sino que aparte sus manos y le baje su ropa interior de un tajo hasta la altura de las rodillas, ensalive un dedo y friccioné su rayita como un descocido. Ella reía estruendosamente tratando de esquivar mi dedo invasor, la falda del vestido estaba a la altura de su estómago pues no planeaba quitárselo todavía. El dedo invasor continuo estimulándola mientras mi otra mano le terminaba de quitar su prenda infantil, y sin previo aviso introduje mi cabeza entre sus piernas y lamí su coñito infantil con esmero, ella continuaba riendo más por vergüenza que por el cosquilleo de mi lengua sobre su clítoris, si bien no era la primera que le hacía sexo oral era la primera vez que lo hacíamos frente a su hermano. Sin embargo me arriesgué a hacer algo que nunca hice antes.

Deposite a Cristy sobre la cama, me bajé el pantalón para dejar mi verga al descubierto, me subí a la cama de un salto desplazando a Ricky casi al borde de la misma, me puse de costado y de cabeza hacía ella para que su cara este a la altura de mi hinchado pene. Ambos de costado y con la vista a los miembros reproductores del contrario comenzamos el típico 69, le pedí a ella que lo chupe mientras yo chupaba el suyo con nuevos ánimos. Para ella fue más difícil pero eso no importaba mientras ambos disfrutemos, después de muchos segundos de afán la agarré por la cintura y la puse encima mío sin dejar de lamerle la conchita y así ella pueda manipular de mejor manera mi verga con su dulce boca y lengua. No podía ver a Ricky pues yo me concentraba en saborear la hermosa conchita de su hermana pero era seguro que él ni se perdía detalle alguno de este show maquiavélico.

Agotado de tanta lamida me incorporé y me fui al baño a lanzar una meada, pero mi verga estaba tan parada que al final terminé rociando las paredes cercanas a la taza del baño; me sentía descontrolado, incapaz de manejar estos impulsos macabros, perdería la cordura y me convertía en un animal violador. Me mojé la cara pero de nada sirvió, continuaba viendo al animal reflejado en el espejo.

Volví al cuarto y ordene a Ricky poner su traserito al filo de la cama. Una vez que sus hermosas y redondas nalgas estuviesen listas para mí, acomodé la pija y llené el culo de mi niño a vergazos, puede sonar vulgar pero esta vez no me detendría ante nada y llenaría ese hueco suyo de puro placer.

Mis arremetidas eran bestiales y profundas, el sonido de sus nalgas con mi pelvis eran un eco tremendo que resonaba en toda la habitación, yo lo agarraba por la cintura no dejando escapar ni centímetro de mi gruesa polla. El niño se quejaba y gemía casi al mismo tiempo, su voz infantil hacía huella en mi cerebro como si me taladrara por dentro. Miraba de reojo a Cristy que contemplaba la vejación de su hermano sin poder hacer nada, mientras este soportaba el dolor apretando todo su rostro en el colchón.

Yo no paré el ritmo ni por asomo, quería que sufriera el placer máximo de una cogida nivel adulto, como si fuésemos dos putos gays mayores cogiendo, como si fuese nuestro último encuentro. Sus nalgas rebotan en mi pelvis y me impulsan creando mayor fuerza en cada metida mia. No podía ver el rostro de mi amante pero estaba seguro que hacia muecas de dolor y apretaba los dientes y los ojos para no llorar delante de su hermana.

Me detuve en seco no sin antes darle un par de nalgadas al trasero de mi niño, luego le pedí que me enseñara cuan abierto estaba su ano abriéndoselo con ambas manos, el resultado espectacular un ano del tamaño de una pelota golf.

Mire a Cristy quien había estado atenta en todo momento, y espere ver una mirada preocupada e indecisa empero ella me dirigía una mirada curiosa y casi emocionada. Ella se levantó de la cama y vino hacia mí con una sonrisa de oreja a oreja. Al parecer desperté su curiosidad pues su mirada era muy sincera, me pedía a gritos lo mismo que a su hermano.

Parada enfrente mío y desnuda, con aquella expresión en el rostro no hizo más que volverme completamente loco. El rostro de mi niña me enloquecía pues era tan perfecto como la de una diosa mitológica. La abracé y acaricié su espalda bajando hasta palpar delicadamente sus glúteos firmes. La besé con pasión y éxtasis desenfrenado bebiendo de aquellos labios de princesa como si fuese agua del desierto. La manoseaba con desenfreno y lujuria, quería tenerla dentro mío a como dé lugar.

La puse de cuatro patas encima la cama con las nalgas abiertas y el ano esperando ser ultrajado por esta gruesa pija. Ensalive el anito virgen con mi lengua lubricando la estrecha puerta, le dije que se friccionara sus dedos con el clítoris en forma circular mientras yo le metía los dedos.

Después de introducirle el primero ella no dijo nada, estaba distraída con los dedos en su concha masturbándose sin cesar. Le introduje el otro y empezó a quejarse de la intrusión, no quise escucharla, estaba hipnotizado por el hoyo que había creado. Separé mis dedos y le pedí separar sus nalgas con sus manos, ella obedeció y vi emocionado el estupendo hoyito que había creado, después me pregunté qué tanto crecería si le ponía mi pene hinchado.

Le sujete por la cintura con ambas manos y mi verga se acomodó a la entrada del ano, el solo contacto me hizo acelerar el corazón tanto que sentía que en cualquier momento se me saldría del pecho.
Metí la punta apenas y lo deje ahí por unos minutos a pesar de las quejas constantes de mi princesa. Ella apoyo el pecho y la cara sobre las sábanas por el dolor sufrido mientras yo presionaba más la entrada del cabezón. Ya llevaba media verga dentro y Cristy lloraba, afortunadamente tenía a su hermano cerca para consolarla y de ahí sólo era realizar el mete-saca de forma lenta y paulatina. La sensación era indescriptible podía sentir su culito ensanchándose y mi verga ampliándose en el. Escuchaba los llantos agónicos de mi princesa que poco a poco se transformaban en gemidos lastimeros, sin embargo la penetración no era completa y yo deseaba estar dentro de ella por completo como sea, así que se me ocurrió cambiar de posición.

Me despegue de ella, me eché encima la cama con el pito apuntando al techo, le agarré de nuevo la cintura a Cristy quien se secaba las lágrimas de los ojos y la acerque poniéndola de espaldas hacia mí, apuntado mi verga a su culito. El impulso inicial fue certero porque ya tenía media verga dentro pero ella se resistía a que le entrara toda y yo no quería romperle el culo porque habría consecuencias.

Y en medio de toda esa malicia mía se ocurrió otra idea tan descabellada que jamás se me cruzo por la mente hasta ese instante. Sin embargo y a pesar de todo supe que era el momento idóneo para ponerlo en práctica.
Llamé a Ricky para que se uniera a la fiesta.

Fin del Quinto Episodio

El Diario de Gale 04/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 9 enero 2015
El Diario de Gale
Cuarta Temporada
Episodio Cuatro
[URL=http://pixs.ru/showimage/cvCopiar.j_1076083_15180618.jpg][img]http://i9.pixs.ru/storage/6/1/8/cvCopiar.j_1076083_15180618.jpg[/img][/URL]
Sin Límites parte 3[/size][/b]
[i][size=18]Me adentre en el cuarto de Cristy sólo en calzoncillos, el Sol invadía toda su habitación, una habitación muy colorida pintada de un rosa chillón y turquesa, las cortinas blancas con encajes muy elegantes y los diseños de mariposas y estrellas de color dorado que adornaban todo; era el cuarto de una verdadera princesa.
La encontré debajo de su cama con un montón de peluches, se la veía triste y acongojada, para ella su hermano lo era todo y verlo sodomizado de aquella manera seguramente la dejó perpleja y confundida, su héroe había caído en picada y yo me alzaba como el villano ante ella.
La miré cariñosamente con una sonrisa, ella me devolvió la sonrisa tímida, pues a pesar de todo ella estaba encariñada conmigo.
Yo siempre la he cuidado ya que el trabajo de sus padres era viajar alrededor del mundo por lo que el tiempo que le dedicaban a sus hijos era muy escaso, a veces se los llevaban con ellos pero estas ocasiones eran muy extrañas. De cualquier manera yo siempre estaba ahí, disponible para ellos y aprovecho siempre estos momentos para enseñarles algo nuevo. Y estos últimos meses me preparé para este día como el alba espera la mañana.
Jugamos por algunos minutos, divirtiéndonos como si fuésemos padre e hija, me encantaba su risa era tan inocente como todo niña de 8 años lo es, pero su cabello tenía un brillo especial que resaltaba todo su rostro al igual que aquellas singulares pecas que adornaban sus mejillas. Podía estar todo el día admirando aquél pequeño rostro perfecto.
Me dirigí a su closet y me puse a buscar entre su ropa, cuando encontré la  prenda que buscaba me fui hasta donde ella y se lo mostré, me miró algo confundida pero después accedió a ponérselo. Sentía como se me hervía la sangre por la excitación, deseaba verla de nuevo con su pequeño bikini puesto desde hace tiempo.
La primera vez que la vi puesta fue hace un año y seis meses cuando junto con sus padres fuimos a una alberca pública en las afueras de la ciudad, era un día soleado y caluroso, perfecto para irse a mojar. Una vez ahí los niños se apresuraron a colocarse los trajes de baño y los adultos nos fuimos a comer un rato, pero en cuanto vi a Cristy salir del vestidor se me puso la piel de gallina y una tremenda erección creció en mi entrepierna; fue un poco vergonzoso. El solo ver aquel bikini de una pieza de color amarillo enterizo que era sin duda perfecto para ella por el contraste que producía con el color de su cabello.
Verla nadar toda la tarde para después acabar con el traje de baño casi transparente por lo mojado que estaba fue sin duda emocionante, me juré ese día que se volvería a poner ese bikini sólo para mí.
Y allí estaba yo, disfrutando nuevamente del placer visual que ofrece tener a una niña de 8 años vestida con su bikini amarillo, era como admirar una obra de arte, una hermosa joya puesta en exhibición y que yo estaba a punto de robar, en ese mismo momento sentí una adrenalina tremenda que recorría mis venas, una emoción indescriptible tan poderosa que me temblaban las manos.
Me acomode a su lado y la acaricié de pies a cabeza mientras el aire veraniego entraba por una de las ventanas abiertas y la sensación de frescura nos invadía a ambos, era un viento cálido y reconfortante, una brisa que arrebata su cabello dulcemente por el aire. La dulzura de sus 8 años hacia que la deseé aún más. Le di un delicado beso en los labios, le había enseñado previamente años atrás y respondió a mi beso de manera igualmente dulce.
Descaradamente aparte con mis dedos la parte del bikini que protegía su sexo y  pase mis dedos sobre sus labios vaginales, friccionándolos una y otra vez en ese botón suyo que poco a poco se acrecentaba. Cristy se reía y cruzaba las piernas mientras mis dedos continuaban con el juego.
Le besé repetidas veces  sus labios en son de juego y ella seguía riendo y agitándose en la cama, seguidamente me levanté me puse entre sus piernas, aparte la tela que separaba sus labios vaginales de mis labios y comencé a lamerle con vehemencia.
Ella me miraba curiosa y divertida por lo que le hacía, pues no era la primera vez que hacíamos esto, era costumbre nuestra aprovechar los viajes de sus padres para aprender un poco mas del sexo. Yo la vengo entrenando desde sus 4 años. Pero esta mañana en particular era especial pues no me detendría ante nada para poder satisfacer este capricho mío con el que llevo soñando por décadas.
Lamia sus dos agujeros de forma continua con mi lengua, de arriba hacia abajo y viceversa, humedeciendo y preparando sus cavidades vírgenes para ser profanadas.
Continúe por varios minutos mi lengüeteo hasta dejarlos dilatados y semiabiertos, sin embargo ya era hora de que ella me prepare a mí.
Nos levantamos de la cama y ella quedó de pie frente a mí, su cabeza me llegaba hasta la altura de costillas. Le di una mirada pícara y ella sonrió reconociendo mi gesto, seguidamente me bajó la trusa dejando al descubierto el instrumento con el cual me había cogido a su hermano. Lo observo por unos segundos y sin decir más se lo puso de lleno en la boca, obviamente no le cabía todo pero hacia un esfuerzo considerable por henchir toda su boca con el. La práctica hace al maestro y mi niña se sentía cómoda con mi verga en su boca que incluso jugueteaba con ella haciendo muecas y juntando los ojos, mientras yo la dirigía con mis manos en su nuca para que entre y salga a placer.
Ya con una verga completamente erecta apuntando hacía el techo, era momento ideal para la hazaña, no sin antes pedirle a ella que relama con su lengua los contornos de mi pene, ella obedeció ajustándose el pelo antes hacerlo. Lamio los bordes una y otra vez, de arriba hacia abajo hasta llegar a mis testículos donde le enseñe a darle pequeños besos a estos antes de ascender al glande y de nuevo volver a chupar. Al cabo de pocos minutos mi verga estaba humedecida y brillante como nunca antes había estado. El momento glorioso estaba por comenzar.
El problema era saber con qué posición empezar. Esto era importante porque delimitaba la primera experiencia de Cristy a ser un éxito o un fracaso. Con su hermano la posición para el sexo me condujo a otras experiencias inolvidables; nuestra posición favorita fue tenerlo de espaldas hacia mí, con mi verga ensartada en su estrecho culito, de esa manera podría reconfortarlo o besar su cuello u oreja para animarlo mientras proseguía el acto sexual. Lo importante es siempre la confianza que se tiene el uno del otro.
Jamás penetré a una niña en mi vida, pero conocía por simple lógica que el trato con ella debería ser más cauteloso y pasivo, sin forzar las cosas o presionarla, cualquier desajuste podría ocasionar un trauma o repulsión hacia el acto en sí.
Sin embargo me arriesgué a utilizar una posición muy conocida  que a mi criterio podría servir.
Nos sentamos en la cama frente a frente y completamente desnudos, le pedí que se acercara y que pusiese sus piernas alrededor de mis caderas y que después me dé un largo beso en la boca. Seguidamente puse mis manos en sus dos nalguitas blancas, la levanté un poco y las guie hasta donde se encontraba mi verga erecta, busque a tientas la pequeña entrada vaginal como quien busca enchufar un inyector en el tomacorriente. Palpe con el glande la entrada de su cuevita virgen y encontré el orificio de entrada y se lo fui introduciendo poco a poco al mismo tiempo que sentía sus labios vaginales ensancharse ante la entrada del intruso.
Cristy casi me muerde los labios por el dolor que sentía, pero se limitó a gruñir y gritar levemente.
Los centímetros de mi pene se perdían en su cavidad genital, la mitad ya estaba dentro y de ahí me límite a agarrarla por las nalgas y subir y bajar todo su cuerpo con la ayuda de sus rodillas (pues tenía las plantas de los pies apoyadas en el colchón) para crear el vaivén y abrir aún más su conchita. Por más que se resistiera la gravedad hacia el trabajo, no importaba cuando se acomodara, la gruta de su cueva se iba abriendo de a poco con cada segundo que pasaba.
Cristy se quejaba verbalmente argumentando dolor y comezón, yo le cambiaba el tema de conversación para distraer su mente y no piense tanto en las molestias.
Minutos después de tanta insistencia, mi verga se había introducido casi por completo, mis manos que sujetaban a sus redondas nalgas infantiles que pasaron a su abrazar espalda, una por la parte baja de su vertebra y la otra por encima de sus omoplatos rodeándolo de extremo a extremo, ahora mi entrepierna se sacudía dentro de ella creando nuestro maravilloso acto sexual.
El movimiento era casi estancado por lo estrecho que era su agujerito y para la falta de lubricación. Espere otros instantes para que se ensanchara un poco más mientras le susurraba al oído cálidas palabras de consuelo y ánimo. Ella por su parte me abrazaba para no perder el equilibrio insano de esta posición sexual y su quijada apoyada sobre mi hombro izquierdo para poder escuchar mis susurros.
Cansado de la postura me relaje apoyando toda la espalda sobre el colchón, ella apoyo las rodillas también aún ensartada y ambos ahora podíamos ver nuestro acto en todo su esplendor; una vagina infantil abierta en “v” rellena y ampliada por mi grueso palo masculino. Sentía el peso de mi niña sobre el,  como quien siente el peso de un martillo sobre un clavo. En esos momentos ninguno de los dos dijo nada, por lo que pude sentir otra presencia más en la habitación, seguramente era Ricky que nos observaba atento. Cristy lo saludo con la mano y no vi si le respondió el saludo pues estaba atrás mío; que situación poco común los papeles se habían invertido.
Mi pene me pedía a gritos eyacular pues lo sentía casi a punto de estallar; era tiempo de cambiar de lugar, de defensa al ataque. La ventaja de esta posición sexual era el cambio de ritmo y lugar que podías tener sin dejar de penetrarla (aunque todo se puede hacer en esta vida con un poco de imaginación).
Levanté mi espalda del colchón y quedando en el posición previa, la sujete por la espalda para que caiga lentamente en la cama, la luz del sol irradiaba en la habitación pues ya era casi mediodía. Me acomode encima, separé sus piernas y agarré sus tiernos muslos para que la penetración no se pierda y empezamos nuevamente con el sexo pero ahora yo llevaba la batuta y no me detendría ante nada.
Admirado por la resistencia de mi niña que poco o nada se quejaba de mis embestidas, me límite a seguir hasta el éxtasis. La penetración no era completa  pero si  intensa y fuerte, yo comencé a gemir cada vez más fuerte y la cama rechinaba al unísono con mis quejidos que hacían temblar la habitación de tanto movimiento.
Me apreté tan fuerte en su conchita que la cabeza de mi niña chocó contra la madera de su cama de forma tan violenta que comenzó a llorar. Y entonces llegó el orgasmo entre sangre, sudor, lágrimas y semen. La sangre era de Cristy, su virginidad ya era historia y yo fui el autor intelectual del hecho; desvirgar a una niña de 8 años, la hija de mi mejor amigo.
Saqué mi verga lentamente de la conchita de la “no-virgen” y del agujero salió una rara mezcla de blanco lechoso y rojo intenso.
Le ordené a Ricky que trajese unas toallas para limpiar, mientras reconfortaba a su hermana que apenas podía respirar por el cansancio.
La limpié lo mejor que pude exprimiendo la mezcla lechosa de su interior, después la dejé reposando en su cama mientras me dirigía hacia Ricky que miraba molesto o mejor dicho celoso, pero no hay nada que un buen par de nalgadas y un beso no puedan arreglar.
Cualquiera diría que mi aventura pedófila terminó, pero era sábado y mi tercer y último acto estaba a punto de comenzar y los dos hermanos serían los principales protagonistas de mi obra maestra.[/size] [/i]
[b]Fin del cuarto episodio[/b]
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El Diario de Gale

Cuarta Temporada

Cuarto Episodio


Sin Límites parte 3

Me adentre en el cuarto de Cristy sólo en calzoncillos, el Sol invadía toda su habitación, una habitación muy colorida pintada de un rosa chillón y turquesa, las cortinas blancas con encajes muy elegantes y los diseños de mariposas y estrellas de color dorado que adornaban todo; era el cuarto de una verdadera princesa.


La encontré debajo de su cama con un montón de peluches, se la veía triste y acongojada, para ella su hermano lo era todo y verlo sodomizado de aquella manera seguramente la dejó perpleja y confundida, su héroe había caído en picada y yo me alzaba como el villano ante ella.

La miré cariñosamente con una sonrisa, ella me devolvió la sonrisa tímida, pues a pesar de todo ella estaba encariñada conmigo.


Yo siempre la he cuidado ya que el trabajo de sus padres era viajar alrededor del mundo por lo que el tiempo que le dedicaban a sus hijos era muy escaso, a veces se los llevaban con ellos pero estas ocasiones eran muy extrañas. De cualquier manera yo siempre estaba ahí, disponible para ellos y aprovecho siempre estos momentos para enseñarles algo nuevo. Y estos últimos meses me preparé para este día como el alba espera la mañana.


Jugamos por algunos minutos, divirtiéndonos como si fuésemos padre e hija, me encantaba su risa era tan inocente como todo niña de 8 años lo es, pero su cabello tenía un brillo especial que resaltaba todo su rostro al igual que aquellas singulares pecas que adornaban sus mejillas. Podía estar todo el día admirando aquél pequeño rostro perfecto.


Me dirigí a su closet y me puse a buscar entre su ropa, cuando encontré la  prenda que buscaba me fui hasta donde ella y se lo mostré, me miró algo confundida pero después accedió a ponérselo. Sentía como se me hervía la sangre por la excitación, deseaba verla de nuevo con su pequeño bikini puesto desde hace tiempo.


La primera vez que la vi puesta fue hace un año y seis meses cuando junto con sus padres fuimos a una alberca pública en las afueras de la ciudad, era un día soleado y caluroso, perfecto para irse a mojar. Una vez ahí los niños se apresuraron a colocarse los trajes de baño y los adultos nos fuimos a comer un rato, pero en cuanto vi a Cristy salir del vestidor se me puso la piel de gallina y una tremenda erección creció en mi entrepierna; fue un poco vergonzoso. El solo ver aquel bikini de una pieza de color amarillo enterizo que era sin duda perfecto para ella por el contraste que producía con el color de su cabello.


Verla nadar toda la tarde para después acabar con el traje de baño casi transparente por lo mojado que estaba fue sin duda emocionante, me juré ese día que se volvería a poner ese bikini sólo para mí.


Y allí estaba yo, disfrutando nuevamente del placer visual que ofrece tener a una niña de 8 años vestida con su bikini amarillo, era como admirar una obra de arte, una hermosa joya puesta en exhibición y que yo estaba a punto de robar, en ese mismo momento sentí una adrenalina tremenda que recorría mis venas, una emoción indescriptible tan poderosa que me temblaban las manos.


Me acomode a su lado y la acaricié de pies a cabeza mientras el aire veraniego entraba por una de las ventanas abiertas y la sensación de frescura nos invadía a ambos, era un viento cálido y reconfortante, una brisa que arrebata su cabello dulcemente por el aire. La dulzura de sus 8 años hacia que la deseé aún más. Le di un delicado beso en los labios, le había enseñado previamente años atrás y respondió a mi beso de manera igualmente dulce.


Descaradamente aparte con mis dedos la parte del bikini que protegía su sexo y  pase mis dedos sobre sus labios vaginales, friccionándolos una y otra vez en ese botón suyo que poco a poco se acrecentaba. Cristy se reía y cruzaba las piernas mientras mis dedos continuaban con el juego.


Le besé repetidas veces  sus labios en son de juego y ella seguía riendo y agitándose en la cama, seguidamente me levanté me puse entre sus piernas, aparte la tela que separaba sus labios vaginales de mis labios y comencé a lamerle con vehemencia.


Ella me miraba curiosa y divertida por lo que le hacía, pues no era la primera vez que hacíamos esto, era costumbre nuestra aprovechar los viajes de sus padres para aprender un poco mas del sexo. Yo la vengo entrenando desde sus 4 años. Pero esta mañana en particular era especial pues no me detendría ante nada para poder satisfacer este capricho mío con el que llevo soñando por décadas.

Lamia sus dos agujeros de forma continua con mi lengua, de arriba hacia abajo y viceversa, humedeciendo y preparando sus cavidades vírgenes para ser profanadas.


Continúe por varios minutos mi lengüeteo hasta dejarlos dilatados y semiabiertos, sin embargo ya era hora de que ella me prepare a mí.

Nos levantamos de la cama y ella quedó de pie frente a mí, su cabeza me llegaba hasta la altura de costillas. Le di una mirada pícara y ella sonrió reconociendo mi gesto, seguidamente me bajó la trusa dejando al descubierto el instrumento con el cual me había cogido a su hermano. Lo observo por unos segundos y sin decir más se lo puso de lleno en la boca, obviamente no le cabía todo pero hacia un esfuerzo considerable por henchir toda su boca con el. La práctica hace al maestro y mi niña se sentía cómoda con mi verga en su boca que incluso jugueteaba con ella haciendo muecas y juntando los ojos, mientras yo la dirigía con mis manos en su nuca para que entre y salga a placer.


Ya con una verga completamente erecta apuntando hacía el techo, era momento ideal para la hazaña, no sin antes pedirle a ella que relama con su lengua los contornos de mi pene, ella obedeció ajustándose el pelo antes hacerlo. Lamio los bordes una y otra vez, de arriba hacia abajo hasta llegar a mis testículos donde le enseñe a darle pequeños besos a estos antes de ascender al glande y de nuevo volver a chupar. Al cabo de pocos minutos mi verga estaba humedecida y brillante como nunca antes había estado. El momento glorioso estaba por comenzar.


El problema era saber con qué posición empezar. Esto era importante porque delimitaba la primera experiencia de Cristy a ser un éxito o un fracaso. Con su hermano la posición para el sexo me condujo a otras experiencias inolvidables; nuestra posición favorita fue tenerlo de espaldas hacia mí, con mi verga ensartada en su estrecho culito, de esa manera podría reconfortarlo o besar su cuello u oreja para animarlo mientras proseguía el acto sexual. Lo importante es siempre la confianza que se tiene el uno del otro.


Jamás penetré a una niña en mi vida, pero conocía por simple lógica que el trato con ella debería ser más cauteloso y pasivo, sin forzar las cosas o presionarla, cualquier desajuste podría ocasionar un trauma o repulsión hacia el acto en sí.


Sin embargo me arriesgué a utilizar una posición muy conocida  que a mi criterio podría servir.


Nos sentamos en la cama frente a frente y completamente desnudos, le pedí que se acercara y que pusiese sus piernas alrededor de mis caderas y que después me dé un largo beso en la boca. Seguidamente puse mis manos en sus dos nalguitas blancas, la levanté un poco y las guie hasta donde se encontraba mi verga erecta, busque a tientas la pequeña entrada vaginal como quien busca enchufar un inyector en el tomacorriente. Palpe con el glande la entrada de su cuevita virgen y encontré el orificio de entrada y se lo fui introduciendo poco a poco al mismo tiempo que sentía sus labios vaginales ensancharse ante la entrada del intruso.


Cristy casi me muerde los labios por el dolor que sentía, pero se limitó a gruñir y gritar levemente.


Los centímetros de mi pene se perdían en su cavidad genital, la mitad ya estaba dentro y de ahí me límite a agarrarla por las nalgas y subir y bajar todo su cuerpo con la ayuda de sus rodillas (pues tenía las plantas de los pies apoyadas en el colchón) para crear el vaivén y abrir aún más su conchita. Por más que se resistiera la gravedad hacia el trabajo, no importaba cuando se acomodara, la gruta de su cueva se iba abriendo de a poco con cada segundo que pasaba.


Cristy se quejaba verbalmente argumentando dolor y comezón, yo le cambiaba el tema de conversación para distraer su mente y no piense tanto en las molestias.


Minutos después de tanta insistencia, mi verga se había introducido casi por completo, mis manos que sujetaban a sus redondas nalgas infantiles que pasaron a su abrazar espalda, una por la parte baja de su vertebra y la otra por encima de sus omoplatos rodeándolo de extremo a extremo, ahora mi entrepierna se sacudía dentro de ella creando nuestro maravilloso acto sexual.


El movimiento era casi estancado por lo estrecho que era su agujerito y para la falta de lubricación. Espere otros instantes para que se ensanchara un poco más mientras le susurraba al oído cálidas palabras de consuelo y ánimo. Ella por su parte me abrazaba para no perder el equilibrio insano de esta posición sexual y su quijada apoyada sobre mi hombro izquierdo para poder escuchar mis susurros.


Cansado de la postura me relaje apoyando toda la espalda sobre el colchón, ella apoyo las rodillas también aún ensartada y ambos ahora podíamos ver nuestro acto en todo su esplendor; una vagina infantil abierta en “v” rellena y ampliada por mi grueso palo masculino. Sentía el peso de mi niña sobre el,  como quien siente el peso de un martillo sobre un clavo. En esos momentos ninguno de los dos dijo nada, por lo que pude sentir otra presencia más en la habitación, seguramente era Ricky que nos observaba atento. Cristy lo saludo con la mano y no vi si le respondió el saludo pues estaba atrás mío; que situación poco común los papeles se habían invertido.


Mi pene me pedía a gritos eyacular pues lo sentía casi a punto de estallar; era tiempo de cambiar de lugar, de defensa al ataque. La ventaja de esta posición sexual era el cambio de ritmo y lugar que podías tener sin dejar de penetrarla (aunque todo se puede hacer en esta vida con un poco de imaginación).


Levanté mi espalda del colchón y quedando en el posición previa, la sujete por la espalda para que caiga lentamente en la cama, la luz del sol irradiaba en la habitación pues ya era casi mediodía. Me acomode encima, separé sus piernas y agarré sus tiernos muslos para que la penetración no se pierda y empezamos nuevamente con el sexo pero ahora yo llevaba la batuta y no me detendría ante nada.


Admirado por la resistencia de mi niña que poco o nada se quejaba de mis embestidas, me límite a seguir hasta el éxtasis. La penetración no era completa  pero si  intensa y fuerte, yo comencé a gemir cada vez más fuerte y la cama rechinaba al unísono con mis quejidos que hacían temblar la habitación de tanto movimiento.


Me apreté tan fuerte en su conchita que la cabeza de mi niña chocó contra la madera de su cama de forma tan violenta que comenzó a llorar. Y entonces llegó el orgasmo entre sangre, sudor, lágrimas y semen. La sangre era de Cristy, su virginidad ya era historia y yo fui el autor intelectual del hecho; desvirgar a una niña de 8 años, la hija de mi mejor amigo.


Saqué mi verga lentamente de la conchita de la “no-virgen” y del agujero salió una rara mezcla de blanco lechoso y rojo intenso.


Le ordené a Ricky que trajese unas toallas para limpiar, mientras reconfortaba a su hermana que apenas podía respirar por el cansancio.


La limpié lo mejor que pude exprimiendo la mezcla lechosa de su interior, después la dejé reposando en su cama mientras me dirigía hacia Ricky que miraba molesto o mejor dicho celoso, pero no hay nada que un buen par de nalgadas y un beso no puedan arreglar.


Cualquiera diría que mi aventura pedófila terminó, pero era sábado y mi tercer y último acto estaba a punto de comenzar y los dos hermanos serían los principales protagonistas de mi obra maestra.

Fin del cuarto episodio

El Diario de Gale 03/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 9 enero 2015
El Diario de Gale
Cuarta Temporada
Tercer Episodio
[/b]
[URL=http://pixs.ru/showimage/50488da4af_1098675_14761342.jpg][img]http://i9.pixs.ru/storage/3/4/2/50488da4af_1098675_14761342.jpg[/img][/URL]
[b]Sin Límites parte 2[/b]
En ese entonces me sentía muy emocionado por la historia de aquél hombre, era justamente lo que andaba buscando alguien que haya tenido éxito a la hora de coger con infantes pero esto sólo era el comienzo y la tarde apenas comenzaba.
[i]-Soy un bisexual pedófilo, lo que quiere decir que me gustan tanto las niñas como los niños no discrimino a ninguno porque ambos son criaturas perfectas cada uno me complace a su manera. Los niños son más apasionados y las niñas más delicadas y observadoras, ambos te pueden hacer un oral pero el que probablemente lo disfrutará más serán los nenes y la que disfrute más masturbándose seguramente será un niña.
Cada uno siente a su manera y percibe las cosas según les enseñemos, esto lo aprendí con los años pero nunca dejo de aprender, con cada niño con en el que he estado aprendo algo diferente.
[/i]
– Espera – interrumpí – ¿Quieres decir que hubo más que estos dos niños?
[i]- Por supuesto que si- respondió enfadado por la interrupción- pero eso vendrá más adelante por el momento sólo deseo enfocarme en ellos dos que significaron la mejor etapa de mi vida.[/i]
El hombre meditó otros minutos parecía un melancólico, sin duda lo que estaba a punto de contarme era muy importante.
[i]-Cristy – dijo profiriendo un largo suspiro- mi dulce Cristy, tan dulce e inocente, era una bebe cuando la conocí, tenía los ojos más grandes y azules que jamás haya visto, cuando me vio a mí, sonrió, y conmovió mi corazón. La vi crecer y traté de permanecer siempre a su lado aunque a veces no podía, pero eso no evitó que la quisiese cada día más, fue por ella que me mudé cerca de la casa de mi mejor amigo, por ella lo hice y lo haré todo.[/i]
– ¿Cómo amas a una niña?- pregunté – ¿No es algo malo amar a alguien que no sabe amar?
[i]- Te equivocas -respondió-  las niñas pueden amar de manera muy intensa, son criaturas que aprenden con rapidez y se estimulan fácilmente. La sociedad se equivoca al afirmar que la pedofilia es una enfermedad mental pues esta no actúa como enfermedad, la pedofilia es una preferencia como ser homosexual o lesbiana porque a veces uno no escoge de quien se va a enamorar solo sucede y ya. Uno no escoge al azar un niño o niña como un vil violador sino que ocurre como cualquier enamoramiento uno se fija en la niña más bonita o la con que se sienta más cómodo y generalmente este sentimiento no es correspondido y se entra en la depresión y ansiedad al no poder conquistar esa personita que te gusta. Los pedófilos tenemos conflictos internos muy grandes los cuales nos hacen cometer errores garrafales que incluyen violación o perversión, otros impotentes se dedican a asaltar a sus propios hijos porque no se sienten felices y desean el placer que sólo un infante les puede dar. Otros como yo manipulan a sus víctimas para alcanzar un fin mayor. [/i]
[i]-Me duele recordar que solo utilice a Ricky para llegar a su hermana, eso es algo completamente imperdonable, algo que me duele admitir y del cual estoy profundamente arrepentido. Jugar con los sentimientos de un niño es algo absurdo y estúpido, me di cuenta tarde porque pensaba más en conquistar a mi princesa de cabello rojo.
Me vienen a la mente un día muy particular, era un sábado por la mañana y los padres de Ricky estaban de viaje y me dejaron a cargo de la casa y los niños el fin de semana. Mi morbo creció bastante con la sola idea de hacerle por primera vez el amor a mi princesa, pero antes tenía que cumplir una fantasía mía con Ricky y usarlo como señuelo. Así que esa mañana después de despedir a los padres de los pequeños me adentre al cuarto de mi pequeño, aún dormía.
Me abalance sorpresivamente sobre él. Se asustó pero al verme sonrió, yo estaba muy caliente en ese momento mientras friccionaba mi entrepierna entre sus nalgas como un perro en celo, el reía a carcajadas como siempre. Le besé el cuello, después su boca para poder quitarle la pijama lentamente. Mi niño pelirrojo era una delicia, cada beso suyo era un caviar exquisito que debía ser acompañado por mis labios. Su piel brillaba aquella mañana como un tesoro caído del cielo, contemplé su desnudez encima de la cama y mi calentura creció más, le pedí que levantara las piernas a la altura de su cabeza para poder apreciar el anito desvirgado que tenía, él obedeció y me lo enseño con una gran sonrisa, claramente se veía que su culito ya fue penetrado múltiples veces por un servidor pues el hoyuelo estaba ensanchado y listo para más azote.
Me desvestí al instante dejando mi verga tan erecta como la de un caballo en celo, quería metérselo de una sola vez pero él se anticipó y acercó su boca a mi miembro y lo mamó sin mas. Yo estaba jodidamente antojado de su culito que no quería eyacular todavía, pero él lo hacía con tanta energía que sentía que mi verga se partiría en dos, me limité a agarrarle la cabeza y empujarlo para que la chupada continue mientras profería tremendos gemidos que casi eran gritos de placer.
Lo detuve en seco para darle otro tremendo beso en la boca y después le
di la vuelta para que me enseñara esas nalgas poderosas. Seguidamente me eché encima suyo mientras mi verga se introducía en pocos segundos dentro del culito de mi niño, él se quejó un poco pero nada podía hacer; mi pene ya estaba completamente ensartado y el bamboleo genital comenzó. Esta era mi posición favorita; yo arriba y el abajo de mí dándome la espalda, si bien la penetración no era muy profunda la sensación de superioridad sobre su cuerpo era suficiente, yo podía controlar el ritmo y la velocidad de las estocadas, mientras él sólo podía proferir alaridos de dolor. Agitaba la cama con violencia y ruidos rechinantes que hacían eco en toda la habitación. Apoyé todo mi cuerpo sobre el suyo no dejando que la velocidad de las metidas disminuya; su cama vibraba incesantemente, era el sexo más salvaje de mi vida y por el rabillo del ojo pude notar la puerta entreabierta y la cara de desasosiego de la hermana de Ricky que no perdía detalle del acto sexual.
Me detuve en seco para observar cómo había quedado el sexo de mi amante, le di vuelta y separé sus nalgas con mis manos. El hoyo era el doble de grande, me atrevería a decir el triple por la circunferencia oscura que tenía, mire su rostro pues mi niño chorreaba en sudor y algunas lágrimas caían de sus ojos azules; era hermoso.
Cristy nos miraba curiosa y atenta, su hermano no se dio cuenta de su presencia pues se encontraba agotado y adolorido, en cambio yo estaba listo para el segundo round y así sin mayor espera apunté de nuevo mi pene en su ya desflorado ano y de frente, cara a cara comencé de nuevo a bombearlo como pavo en navidad.
Ricky frunció las cejas y daba constantes aullidos de dolor por la vejación, pero poco o nada me importaba a mí, yo sólo quería disfrutar de aquél momento de placer total. Aceleré mis movimientos pélvicos para que escuchar el eco del sexo que teníamos ambos. El cuerpo robusto de Ricky era un delicia por las tremendas nalgas que tenía, su piel blanquecina y su cabello rojizo que brillaba a la luz del Sol aquella mañana, mientras más lo veía a los ojos mayor era mi libido. Podía saborear su sufrimiento y su placer al mismo tiempo, sentía el latir de su corazón de forma acelerada y la falta de aire en sus pulmones por el esfuerzo; en definitiva yo era dueño absoluto de su cuerpo.”
El hombre cambio de postura enderezándose un poco de la silla, dio otro largo sorbo a su bebida y se puso a contemplar la algarabía del centro comercial en el que estábamos, poco o nada les importaba a las personas alrededor nuestro la increíble historia contada por el señor sentado en frente mío.
“Exploté dentro suyo como una bomba – continuó diciendo – fue uno de los éxtasis más largos de mi vida, una rocambolesca sesión que acabo con el ano de mi niño  tan abierto que apenas lo podía creer. Ricky respiraba con dificultad como si hubiese corrido una maratón alrededor del mundo, se hurgaba su ano midiendo el agujero que yo le había creado mientras el semen se escurría fuera del mismo. Le di una toalla y le pedí que se limpiara, el obedeció sin chistar y después se tumbó en la cama exhausto.
Me puse los calzoncillos porque ya no tenía erección, me fijé en la puerta si aún estaba Cristy pero ya no se encontraba allí. Me di la vuelta y vi que Ricky se quedó dormido por el agotamiento, era el momento indicado para cumplir otra de mis fantasías.”
[/i]
[b]Fin del tercer episodio[/b]

El Diario de Gale

Cuarta Temporada

Tercer Episodio


Sin Límites parte 2

En ese entonces me sentía muy emocionado por la historia de aquél hombre, era justamente lo que andaba buscando alguien que haya tenido éxito a la hora de coger con infantes pero esto sólo era el comienzo y la tarde apenas comenzaba.

-Soy un bisexual pedófilo, lo que quiere decir que me gustan tanto las niñas como los niños no discrimino a ninguno porque ambos son criaturas perfectas cada uno me complace a su manera. Los niños son más apasionados y las niñas más delicadas y observadoras, ambos te pueden hacer un oral pero el que probablemente lo disfrutará más serán los nenes y la que disfrute más masturbándose seguramente será un niña.


Cada uno siente a su manera y percibe las cosas según les enseñemos, esto lo aprendí con los años pero nunca dejo de aprender, con cada niño con en el que he estado aprendo algo diferente.

– Espera – interrumpí – ¿Quieres decir que hubo más que estos dos niños?

– Por supuesto que si- respondió enfadado por la interrupción- pero eso vendrá más adelante por el momento sólo deseo enfocarme en ellos dos que significaron la mejor etapa de mi vida.

El hombre meditó otros minutos parecía un melancólico, sin duda lo que estaba a punto de contarme era muy importante.

Cristy – dijo profiriendo un largo suspiro- mi dulce Cristy, tan dulce e inocente, era una bebe cuando la conocí, tenía los ojos más grandes y azules que jamás haya visto, cuando me vio a mí, sonrió, y conmovió mi corazón. La vi crecer y traté de permanecer siempre a su lado aunque a veces no podía, pero eso no evitó que la quisiese cada día más, fue por ella que me mudé cerca de la casa de mi mejor amigo, por ella lo hice y lo haré todo.

– ¿Cómo amas a una niña?- pregunté – ¿No es algo malo amar a alguien que no sabe amar?

– Te equivocas -respondió-  las niñas pueden amar de manera muy intensa, son criaturas que aprenden con rapidez y se estimulan fácilmente. La sociedad se equivoca al afirmar que la pedofilia es una enfermedad mental pues esta no actúa como enfermedad, la pedofilia es una preferencia como ser homosexual o lesbiana porque a veces uno no escoge de quien se va a enamorar solo sucede y ya. Uno no escoge al azar un niño o niña como un vil violador sino que ocurre como cualquier enamoramiento uno se fija en la niña más bonita o la con que se sienta más cómodo y generalmente este sentimiento no es correspondido y se entra en la depresión y ansiedad al no poder conquistar esa personita que te gusta. Los pedófilos tenemos conflictos internos muy grandes los cuales nos hacen cometer errores garrafales que incluyen violación o perversión, otros impotentes se dedican a asaltar a sus propios hijos porque no se sienten felices y desean el placer que sólo un infante les puede dar. Otros como yo manipulan a sus víctimas para alcanzar un fin mayor.

-Me duele recordar que solo utilice a Ricky para llegar a su hermana, eso es algo completamente imperdonable, algo que me duele admitir y del cual estoy profundamente arrepentido. Jugar con los sentimientos de un niño es algo absurdo y estúpido, me di cuenta tarde porque pensaba más en conquistar a mi princesa de cabello rojo.


Me vienen a la mente un día muy particular, era un sábado por la mañana y los padres de Ricky estaban de viaje y me dejaron a cargo de la casa y los niños el fin de semana. Mi morbo creció bastante con la sola idea de hacerle por primera vez el amor a mi princesa, pero antes tenía que cumplir una fantasía mía con Ricky y usarlo como señuelo. Así que esa mañana después de despedir a los padres de los pequeños me adentre al cuarto de mi pequeño, aún dormía.


Me abalance sorpresivamente sobre él. Se asustó pero al verme sonrió, yo estaba muy caliente en ese momento mientras friccionaba mi entrepierna entre sus nalgas como un perro en celo, el reía a carcajadas como siempre. Le besé el cuello, después su boca para poder quitarle la pijama lentamente. Mi niño pelirrojo era una delicia, cada beso suyo era un caviar exquisito que debía ser acompañado por mis labios. Su piel brillaba aquella mañana como un tesoro caído del cielo, contemplé su desnudez encima de la cama y mi calentura creció más, le pedí que levantara las piernas a la altura de su cabeza para poder apreciar el anito desvirgado que tenía, él obedeció y me lo enseño con una gran sonrisa, claramente se veía que su culito ya fue penetrado múltiples veces por un servidor pues el hoyuelo estaba ensanchado y listo para más azote.


Me desvestí al instante dejando mi verga tan erecta como la de un caballo en celo, quería metérselo de una sola vez pero él se anticipó y acercó su boca a mi miembro y lo mamó sin mas. Yo estaba jodidamente antojado de su culito que no quería eyacular todavía, pero él lo hacía con tanta energía que sentía que mi verga se partiría en dos, me limité a agarrarle la cabeza y empujarlo para que la chupada continue mientras profería tremendos gemidos que casi eran gritos de placer.


Lo detuve en seco para darle otro tremendo beso en la boca y después le

di la vuelta para que me enseñara esas nalgas poderosas. Seguidamente me eché encima suyo mientras mi verga se introducía en pocos segundos dentro del culito de mi niño, él se quejó un poco pero nada podía hacer; mi pene ya estaba completamente ensartado y el bamboleo genital comenzó. Esta era mi posición favorita; yo arriba y el abajo de mí dándome la espalda, si bien la penetración no era muy profunda la sensación de superioridad sobre su cuerpo era suficiente, yo podía controlar el ritmo y la velocidad de las estocadas, mientras él sólo podía proferir alaridos de dolor. Agitaba la cama con violencia y ruidos rechinantes que hacían eco en toda la habitación. Apoyé todo mi cuerpo sobre el suyo no dejando que la velocidad de las metidas disminuya; su cama vibraba incesantemente, era el sexo más salvaje de mi vida y por el rabillo del ojo pude notar la puerta entreabierta y la cara de desasosiego de la hermana de Ricky que no perdía detalle del acto sexual.


Me detuve en seco para observar cómo había quedado el sexo de mi amante, le di vuelta y separé sus nalgas con mis manos. El hoyo era el doble de grande, me atrevería a decir el triple por la circunferencia oscura que tenía, mire su rostro pues mi niño chorreaba en sudor y algunas lágrimas caían de sus ojos azules; era hermoso.


Cristy nos miraba curiosa y atenta, su hermano no se dio cuenta de su presencia pues se encontraba agotado y adolorido, en cambio yo estaba listo para el segundo round y así sin mayor espera apunté de nuevo mi pene en su ya desflorado ano y de frente, cara a cara comencé de nuevo a bombearlo como pavo en navidad.


Ricky frunció las cejas y daba constantes aullidos de dolor por la vejación, pero poco o nada me importaba a mí, yo sólo quería disfrutar de aquél momento de placer total. Aceleré mis movimientos pélvicos para que escuchar el eco del sexo que teníamos ambos. El cuerpo robusto de Ricky era un delicia por las tremendas nalgas que tenía, su piel blanquecina y su cabello rojizo que brillaba a la luz del Sol aquella mañana, mientras más lo veía a los ojos mayor era mi libido. Podía saborear su sufrimiento y su placer al mismo tiempo, sentía el latir de su corazón de forma acelerada y la falta de aire en sus pulmones por el esfuerzo; en definitiva yo era dueño absoluto de su cuerpo.”


El hombre cambio de postura enderezándose un poco de la silla, dio otro largo sorbo a su bebida y se puso a contemplar la algarabía del centro comercial en el que estábamos, poco o nada les importaba a las personas alrededor nuestro la increíble historia contada por el señor sentado en frente mío.


“Exploté dentro suyo como una bomba – continuó diciendo – fue uno de los éxtasis más largos de mi vida, una rocambolesca sesión que acabo con el ano de mi niño  tan abierto que apenas lo podía creer. Ricky respiraba con dificultad como si hubiese corrido una maratón alrededor del mundo, se hurgaba su ano midiendo el agujero que yo le había creado mientras el semen se escurría fuera del mismo. Le di una toalla y le pedí que se limpiara, el obedeció sin chistar y después se tumbó en la cama exhausto.


Me puse los calzoncillos porque ya no tenía erección, me fijé en la puerta si aún estaba Cristy pero ya no se encontraba allí. Me di la vuelta y vi que Ricky se quedó dormido por el agotamiento, era el momento indicado para cumplir otra de mis fantasías.”

Fin del tercer episodio

El Diario de Gale 02/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 9 enero 2015
El Diario de Gale
Cuarta Temporada
Segundo Episodio
[/b]
[b]2 de Diciembre de 2009[/b]
Querido Diario:
No te lo dije antes pero Hablé con Demian el otro día, bueno hablar es un decir porque prácticamente me escribió una nota que encontré a lado de mi cama, en la cual me dice que lo primero que debería hacer es deshacerme de Trish porque ella acabaría con la armonía de la casa pero como sabe que no lo voy a hacer entonces sugirió escribir en mi diario cosas que haya hecho antes con Amy y si eso nos es suficiente debería contarte algo que sucedió antes del secuestro de Amy, el escribir sobre una persona a la que admiro mucho y  fue el que me recomendó que  secuestrara a Amy, bueno no lo mencioné antes porque no lo veía necesario pero creo que mereces saber esta parte de la historia, el día en que conocí a un hombre que no tenía límites.
[b]Sin Límites Parte 1[/b]
[URL=http://pixs.ru/showimage/ninasonado_2413930_14659953.jpg][img]http://i.pixs.ru/storage/9/5/3/ninasonado_2413930_14659953.jpg[/img][/URL]
Bueno por donde empezar, fue dos semanas después de la muerte de mis padres, me encontraba sólo en la mansión del que ya era dueño, mis padres me lo dejaron todo en su testamento. Sin embargo la soledad estaba presente en mi vida, la casa era demasiado grande para mi y a pesar de que siempre traté de hacer fiestas en casa no me sentía muy a gusto con las personas a mi alrededor; no confiaba en nadie. Sentía que no podía ser sincero con ninguna persona a mi alrededor y aquello siempre es un problema. Así que decidí invadir el Internet y ver si podía encontrar personas con los mismos gustos por los niños que yo. Evidentemente esto fue bastante complicado pues no había muchas páginas al respecto pero poco a poco me adentre al mundo infame de la pedofilia.
Encontré algunos chats privados que hablan sobre como conseguir a una niña o una vecina cercana, algunos contaban sus experiencias que la mayoría me parecio poco creíble debido a la inverosímilidad del relato y sus incongruencias con sus palabras, la mayoría solo quería llamar la atención y demostrar que eran mejores solo usando el anonimato que internet ofrece. Yo me canse de leer falsedades y puse un pequeño mensaje en el chat dando mi dirección de correo alterna y preguntando si alguien estaba interesado en contarme una historia verdadera sobre su vida furtiva.
Pasaron algunos días recibí una respuesta con la dirección de centro comercial cercano, el nombre del restaurante, el número de mesa y la hora de encuentro con un par de palabras más que decía: “Si quieres que te cuente mi historia, te veré allí”. Lo medité unos minutos y decidí ir a ese encuentro, al final no tenía nada que perder.
Estuve en el día, la fecha y la hora indicada, y me puse un poco impaciente. La verdad esperaba que su historia fuese lo suficientemente interesante como para dejarme esperando por un par de horas.
Finalmente apareció y lucía como no me lo esperaba, vestía un larga gabardina negra, junto con una gorra y lentes de sol igual de oscuros, yo le calculaba más de 50 años de edad por la barba abundante y su aspecto demacrado.  No me daba confianza su aspecto parecia un tipo fugitivo o encubierto. Se sentó a mi lado sin siquiera preguntarme mi nombre,  completamente confiado, pedimos un par de jugos y el empezó a hablar.
[i]- Disculpa mi aspecto, pero creeme cuando te digo que tengo todo bajo control – dijo algo cabizbajo mientras miraba por encima de su hombro cada 5 minutos – jamás había hecho esto antes; el contarle mi vida a alguien más pero creo que es el momento ideal para hacerlo. Te he rastreado durante varias semanas y creo que tus intenciones son verdaderas, de cualquier manera espero que lo que yo diga ahora no repercuta en tú futuro inmediato.[/i]
Tenía una forma peculiar de hablar, como si cada palabra fuese de suma importancia. Me intrigaba su aspecto y su forma de expresarse, tenía un acento muy particular como si las palabras tropezaran con su lengua, pocas veces me miraba directamente a los ojos y evitaba el contacto con la gente.
[i]¿Por dónde empezar? – Dijo con la mirada pérdida.[/i]
[i]”Mejor es recordarlo a través de su olor……..mmmmm………era un olor dulce el que emanaba aquel niño, era delicioso. Le gustaba llevar el cabello corto, me decía que lo prefería asi porque de grande el quería ser militar, a pesar de que los militares llevan el pelo rapado, él lo quería estilo hongo que estaba de moda en esas épocas.
Los dos estábamos acostados en medio patio trasero de la casa, era el único lugar donde nunca habíamos hecho el amor. Echados y desnudos nos acariciabamos mutuamente, su delicada y brillante piel me producía un morbo tremendo, un deseo insaciable que se convertia poco a poco en lujuria. Era un deleite sentir su cuerpo desnudo y admirar su belleza infantil. Mi dulcineo era pelirrojo, un cabello de fuego que encendía una pasión dentro mio como la chispa que quiere provocar un gran incendio.
La robustez de su cuerpo también me enloquecia, su cuerpo bien formado era digno de ser esculpido por un artista, cada trazo de aquel inocente destello de piel que traían puesta era preciso y ni que decir de sus nalgas tan firmes, redondas y grandes que podías juguetear con ellas días enteros. En fín todo en él era perfecto y yo sin duda era el dueño de aquel templo sagrado.
El me amaba demasiado dar detalles del porque es perder el tiempo, solo te diré que me introduje en su mente como una aguja en un telar. Más que amarme, él esta obsesionado conmigo él siente que soy parte importante de su vida y que si mi no podría vivir; o al menos eso me dijo.
Siempre lo recuerdo con cariño, a pesar de que era un niño muy serio siempre estaba dispuesto para mi, dispuesto a lo que sea. Pero no fue fácil llegar a ese nivel de dominación mío, es más podría decir que tarde muchos años, con decir que su padre es mi mejor amigo, ya te harás una idea de lo compleja que fue la hazaña, pero sin duda muy util. No te voy dar detalles porque es como si te diera la clave de mis secretos y yo soy muy celoso con respecto eso, sólo te diré que penetrar la mente de un niño es más difícil que penetrar su cuerpo, pero una vez que lo consigues lo demás llega por si mismo. Labrar en la mente de un infante es un arte inexplorado que da resultados tremendos y emocionantes.
Aún siento el frio del mármol del patio sobre mi costado y la suavidad de las nalgas de mi pequeño reposar sobre mi parada verga, la tenía tan profundamente incertada que mi retoño gemia débilmente por la intrusión. La posición cucharita era nuestra preferida porque el contacto y la posición era más íntimo y cercano.
Hacerle el amor a un niño es un arte, una delicadeza de movimientos que acaban en éxtasis profundo y prolongado, lo importante es no dejarse llevar por las emociones porque estas afectan e invaden tú mente con fines meramente carnales y terminaras haciendole daño al niño antes que hacerlo disfrutar, esta franja delgada entre la razón y la pasión hace que nos desviemos de nuestro objetivo principal y nos convirtamos en animales. Es una pena porque he visto hermanos míos caer por esta razón teniendo tantas oportunidades de conquiste, no digo que sea fácil, es solo se necesita mucho autocontrol ya que uno dispara su libido sin pensar en que la confidencialidad es clave para tener sexo seguro con un infante”.
[/i]
Las palabras de aquél hombre eran verdad pura, las decía con una convicción y claridad que era difícil no creerle. Él le dio otro sorbo a su bebida antes de continuara con su historia:
[i]”¿En que me quedé?- dijo dejando el vaso en medio de la mesa – ah si,  en que me cogía al hijo de mi mejor amigo.
Pues bien, el niño era un deleite, me encantaba friccionar mi entrepierna en sus nalgas, aquellas almohadas de carne tierna que producían tanto deleite como placer. Terminé echando todos mis recuerdos dentro de su estrecho culito, el olor a semen y sudor significaba que ambos habíamos cumplido con nuestro papel.
Nos incorporamos del suelo, agarré una manguera y comenzamos a bañarnos en pleno patio trasero de su casa. Era un verano caluroso y sofocante por lo que una ducha con agua helada era una idea excelente. Mi niño Ricky aún estaba deseoso por algo más de placer, me miraba de manera divertida como si esperara un segundo round, yo deseaba que me chupara la verga pero el tiempo estaba en mi contra y su padre llegaría en cualquier momento. Nos vestimos y yo me aliste para salir, me detuve en su puerta preguntándole la hora de llegada de su hermana menor, Ricky me respondió qué por la noche junto con su madre, me despedí con un beso en sus labios, él suspiró como un joven enamorado ¡imagínate! Un nene de 11 años encandilado por un adulto, yo mismo me sentía incómodo pero aún así lo amaba”.
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El hombre dejó de hablar, estaba pensante por los recuerdos recobrados, se quedó mirando a la nada por varios minutos.
[b]Fín del segundo episodio
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El Diario de Gale

Cuarta Temporada

Segundo Episodio

2 de Diciembre de 2009

Querido Diario:


No te lo dije antes pero Hablé con Demian el otro día, bueno hablar es un decir porque prácticamente me escribió una nota que encontré a lado de mi cama, en la cual me dice que lo primero que debería hacer es deshacerme de Trish porque ella acabaría con la armonía de la casa pero

como sabe que no lo voy a hacer entonces sugirió escribir en mi diario cosas que haya hecho antes con Amy y si eso nos es suficiente debería contarte algo que sucedió antes del secuestro de Amy, el escribir sobre una persona a la que admiro mucho y  fue el que me recomendó que  secuestrara a A

my, bueno no lo mencioné antes porque no lo veía necesario pero creo que mereces saber esta parte de la historia, el día en que conocí a un hombre que no tenía límites.

Sin Límites Parte 1

Bueno por donde empezar, fue dos semanas después de la muerte de mis padres, me encontraba sólo en la mansión del que ya era dueño, mis padres me lo dejaron todo en su testamento. Sin embargo la soledad estaba presente en mi vida, la casa era demasiado grande para mi y a pesar de que siempre traté de hacer fiestas en casa no me sentía muy a gusto con las personas a mi alrededor; no confiaba en nadie. Sentía que no podía ser sincero con ninguna persona a mi alrededor y aquello siempre es un problema. Así que decidí invadir el Internet y ver si podía encontrar personas con los mismos gustos por los niños que yo. Evidentemente esto fue bastante complicado pues no había muchas páginas al respecto pero poco a poco me adentre al mundo infame de la pedofilia.

Encontré algunos chats privados que hablan sobre como conseguir a una niña o una vecina cercana, algunos contaban sus experiencias que la mayoría me parecio poco creíble debido a la inverosímilidad del relato y sus incongruencias con sus palabras, la mayoría solo quería llamar la atención y demostrar que eran mejores solo usando el anonimato que internet ofrece. Yo me canse de leer falsedades y puse un pequeño mensaje en el chat dando mi dirección de correo alterna y preguntando si alguien estaba interesado en contarme una historia verdadera sobre su vida furtiva.

Pasaron algunos días recibí una respuesta con la dirección de centro comercial cercano, el nombre del restaurante, el número de mesa y la hora de encuentro con un par de palabras más que decía: “Si quieres que te cuente mi historia, te veré allí”. Lo medité unos minutos y decidí ir a ese encuentro, al final no tenía nada que perder.

Estuve en el día, la fecha y la hora indicada, y me puse un poco impaciente. La verdad esperaba que su historia fuese lo suficientemente interesante como para dejarme esperando por un par de horas.

Finalmente apareció y lucía como no me lo esperaba, vestía un larga gabardina negra, junto con una gorra y lentes de sol igual de oscuros, yo le calculaba más de 50 años de edad por la barba abundante y su aspecto demacrado.  No me daba confianza su aspecto parecia un tipo fugitivo o encubierto. Se sentó a mi lado sin siquiera preguntarme mi nombre,  completamente confiado, pedimos un par de jugos y el empezó a hablar.

– Disculpa mi aspecto, pero creeme cuando te digo que tengo todo bajo control – dijo algo cabizbajo mientras miraba por encima de su hombro cada 5 minutos – jamás había hecho esto antes; el contarle mi vida a alguien más pero creo que es el momento ideal para hacerlo. Te he rastreado durante varias semanas y creo que tus intenciones son verdaderas, de cualquier manera espero que lo que yo diga ahora no repercuta en tú futuro inmediato.

Tenía una forma peculiar de hablar, como si cada palabra fuese de suma importancia. Me intrigaba su aspecto y su forma de expresarse, tenía un acento muy particular como si las palabras tropezaran con su lengua, pocas veces me miraba directamente a los ojos y evitaba el contacto con la gente.

¿Por dónde empezar? – Dijo con la mirada pérdida.

“Mejor es recordarlo a través de su olor……..mmmmm………era un olor dulce el que emanaba aquel niño, era delicioso. Le gustaba llevar el cabello corto, me decía que lo prefería asi porque de grande el quería ser militar, a pesar de que los militares llevan el pelo rapado, él lo quería estilo hongo que estaba de moda en esas épocas.

Los dos estábamos acostados en medio patio trasero de la casa, era el único lugar donde nunca habíamos hecho el amor. Echados y desnudos nos acariciabamos mutuamente, su delicada y brillante piel me producía un morbo tremendo, un deseo insaciable que se convertia poco a poco en lujuria. Era un deleite sentir su cuerpo desnudo y admirar su belleza infantil. Mi dulcineo era pelirrojo, un cabello de fuego que encendía una pasión dentro mio como la chispa que quiere provocar un gran incendio.

La robustez de su cuerpo también me enloquecia, su cuerpo bien formado era digno de ser esculpido por un artista, cada trazo de aquel inocente destello de piel que traían puesta era preciso y ni que decir de sus nalgas tan firmes, redondas y grandes que podías juguetear con ellas días enteros. En fín todo en él era perfecto y yo sin duda era el dueño de aquel templo sagrado.

El me amaba demasiado dar detalles del porque es perder el tiempo, solo te diré que me introduje en su mente como una aguja en un telar. Más que amarme, él esta obsesionado conmigo él siente que soy parte importante de su vida y que si mi no podría vivir; o al menos eso me dijo.

Siempre lo recuerdo con cariño, a pesar de que era un niño muy serio siempre estaba dispuesto para mi, dispuesto a lo que sea. Pero no fue fácil llegar a ese nivel de dominación mío, es más podría decir que tarde muchos años, con decir que su padre es mi mejor amigo, ya te harás una idea de lo compleja que fue la hazaña, pero sin duda muy util. No te voy dar detalles porque es como si te diera la clave de mis secretos y yo soy muy celoso con respecto eso, sólo te diré que penetrar la mente de un niño es más difícil que penetrar su cuerpo, pero una vez que lo consigues lo demás llega por si mismo. Labrar en la mente de un infante es un arte inexplorado que da resultados tremendos y emocionantes.

Aún siento el frio del mármol del patio sobre mi costado y la suavidad de las nalgas de mi pequeño reposar sobre mi parada verga, la tenía tan profundamente incertada que mi retoño gemia débilmente por la intrusión. La posición cucharita era nuestra preferida porque el contacto y la posición era más íntimo y cercano.

Hacerle el amor a un niño es un arte, una delicadeza de movimientos que acaban en éxtasis profundo y prolongado, lo importante es no dejarse llevar por las emociones porque estas afectan e invaden tú mente con fines meramente carnales y terminaras haciendole daño al niño antes que hacerlo disfrutar, esta franja delgada entre la razón y la pasión hace que nos desviemos de nuestro objetivo principal y nos convirtamos en animales. Es una pena porque he visto hermanos míos caer por esta razón teniendo tantas oportunidades de conquiste, no digo que sea fácil, es solo se necesita mucho autocontrol ya que uno dispara su libido sin pensar en que la confidencialidad es clave para tener sexo seguro con un infante”.

Las palabras de aquél hombre eran verdad pura, las decía con una convicción y claridad que era difícil no creerle. Él le dio otro sorbo a su bebida antes de continuara con su historia:

“¿En que me quedé?- dijo dejando el vaso en medio de la mesa – ah si,  en que me cogía al hijo de mi mejor amigo.

Pues bien, el niño era un deleite, me encantaba friccionar mi entrepierna en sus nalgas, aquellas almohadas de carne tierna que producían tanto deleite como placer. Terminé echando todos mis recuerdos dentro de su estrecho culito, el olor a semen y sudor significaba que ambos habíamos cumplido con nuestro papel.


Nos incorporamos del suelo, agarré una manguera y comenzamos a bañarnos en pleno patio trasero de su casa. Era un verano caluroso y sofocante por lo que una ducha con agua helada era una idea excelente. Mi niño Ricky aún estaba deseoso por algo más de placer, me miraba de manera divertida como si esperara un segundo round, yo deseaba que me chupara la verga pero el tiempo estaba en mi contra y su padre llegaría en cualquier momento. Nos vestimos y yo me aliste para salir, me detuve en su puerta preguntándole la hora de llegada de su hermana menor, Ricky me respondió qué por la noche junto con su madre, me despedí con un beso en sus labios, él suspiró como un joven enamorado ¡imagínate! Un nene de 11 años encandilado por un adulto, yo mismo me sentía incómodo pero aún así lo amaba”.

El hombre dejó de hablar, estaba pensante por los recuerdos recobrados, se quedó mirando a la nada por varios minutos.

Fín del segundo episodio

El Diario de Gale Cuarta Temporada 01/04

Posted in El Diario de Gale Cuarta Temporada by Kruger on 9 enero 2015

El Diario de Gale

Cuarta Temporada

Primer Episodio

Prólogo

Este es su noticiero central. Interrumpimos nuestra programación para brindarles información de último minuto.

Nuestro corresponsal nos acaba de confirmar que el caso de Amy Banes la niña desaparecida hace más de 8 años, aparececió tocando la puerta de la casa de sus padres. Este hecho conmocionó a toda la localidad y al país pues la propia Amy fué la que logro escapar de su secuestrador. Ahora mismo estamos en contacto con Rubén Fiora nuestro corresponsal que se encuentra al frente de la casa Banes. Rubén cuentanos el panorama por allá:

– Que tal estudios, evidentemente estamos frente a la casa Banes donde se han congregado muchas personas, periodistas y la policia, quienes nos informaron brevemente que Amy esta dentro la casa junto a sus padres, su hermano mayor y un detective encargado del caso.

Estaremos atentos a lo que vaya a suceder en la próximas horas, esperando las declaraciones de los protagonistas que seguramente dará mucho de que hablar en esta semana. Volvemos con ustedes estudios.

Surgen muchas preguntas con respecto al caso de Amy Banes, esta ahora adolescente de 15 años que desapareció cuando apenas tenía siete en las cercanías de un parque cerca de su casa y que hasta ahora nadie sabe como ni porqué. La televisión Nacional y la comunidad internacional siguió de cerca este caso, pero ni la policía local, ni la fuerza especial pudo dar con el paradero de la menor, se encontraron algunos rastros y huellas que no fueron identificadas hasta ahora en el mismo parque donde Amy fue vista por última vez.

Tenemos nuevamente contacto con Rubén que nos tiene novedades desde la casa Banes:

– Hace unos segundos la misma madre de Amy salió a brindar declaraciones a la prensa diciendo la dirección de la casa del secuestrador y una multitud enfurecida se dirige allá en este preciso momento. Los ánimos de las personas están caldeados por que al parecer el supuesto secuestrador es muy conocido por varios miembros de la comunidad, en este momento estamos en camino a la casa del sospechoso. Los mantendremos informados en todo momento.

Gracias Rubén en cualquier momento mantenemos contacto. Ampliamos el caso con algunos datos que nos han mandado desde central. La víctima fue secuestrada en la capital y ahora apareció en uno de la pueblos menos conocidos de todo el país donde casualmente también rescindian sus padres. Esta información también la tomará en cuenta la policía y los investigadores encargados del caso. Tenemos nuevo reporte de nuestro corresponsal, adelante.

– Estamos en cercanías de la casa del sospechoso identificado por los residentes como Gale Tromper que era el asesor escolar dentro de la escuela pública del pueblo. La ira de la gente es más que evidente pues para ellos él era una persona respetada y conocida, muchos no salen de su asombro y desconfían de………

¡Wow! se acaba de escuchar una fuerte explosión proveniente de la casa del sospechoso y sale bastante humo. Se está quemando y la policía acaba de llamar a los bomberos locales para que vengan de inmediato, todo es una confusión, en éstos momentos la policía se ha movilizado para revisar los alrededores para evitar que el sospechoso escape. Estaremos muy pendientes de todo lo que vaya a ocurrir la noche de hoy, volvemos con ustedes estudios.

16 de noviembre de 2009

Querida………….

Bueno la verdad ya no se como llamarte ahora, los últimos semanas han sido confusas y ahora que me entero que Telma tuvo una hija que se llama Trish y que vive ahora conmigo pues te darás cuenta del porque ahora estoy conmocionado. No quiero confundir nombres así que tendré que cambiarte el tuyo a sólo “Querido Diario” suena mucho más formal pero espero entiendas mi posición.

Como decía la hija de Telma vive conmigo, es una larga historia todo sucedió en uno de mis viajes a la ciudad, recogía el último pago de mis dividendos cuando en el metro la encontré sola y triste sentada en el fondo del vagón. Me dijo que su madre había muerto por Sida hacía pocas semanas y que ya no tenía a nadie mas en la vida pero antes de morir su madre le dio una foto mia y le pidió que me buscara. Incluso le dijo donde sería el lugar donde podría buscarme, al parecer Telma me había estado espiandome por algún tiempo, pero no se porque nunca se acercó a mi. Lo mismo le pregunté a Trish a lo que respondió que era porque su madre se sentía culpable por no contarle a la policía el paradero de la cabaña en la que estábamos secuestrados. Yo ni sabía que estaba viva, ¿Cómo hiba a suponer que Telma había escapó de las manos de Adam? Eso también explica el porque a Adam se lo veía tan melancólico aquellos últimos meses de cautiverio. Gritando y golpeando a las niñas diciendo “por tú culpa se fue, por tú culpa se fué”. Mierda que dolor de cabeza, jamás sabré porque Telma me estuvo espiando ni el porque deja que me encarge de su hija, ¿no sabrá que clase de mounstruo soy?, tampoco se como va reaccionar Demian a todo esto pues Amy ya se siente bastante incómoda con su presencia. Ya te contaré mas al respecto. Un beso Gale.

18 de noviembre de 2009

Querido Diario:

Ya pasó una semana desde que traje a casa a Trish y todo tiene su lado bueno y su lado malo. Por una parte me siento feliz de que ella esté aquí, Trish es preciosa y no lo digo solo por sus cabellos dorados o su cuerpo un poco rechoncho o sus piernas carnudas y tiernas o la palidez de su piel aterciopelada o incluso por sus brillantes ojos azules que hacen que parezca un ángel caido del cielo, sino también por su personalidad traviesa, sincera y llena de gran inocencia; le ha dado más vida a esta casa, ya con una Amy retraída y un Demian al acecho no había algún momento de diversión o al menos si lo hay por las noches pero esa es otra historia.

La rutina estaba terminando con mi paciencia, todos la días era casi lo mismo: Levantarse con el cielo oscuro, preparar el desayuno, ir al trabajo, volver del trabajo, almorzar, asesorar estudiantes, cenar, ver las noticias y dormir. Sin embargo algunas noches suelo refugiarme en el cuerpo de mi amante de 13 años que se la pasa tan perdida en sus pensamientos que parece que ya no siente placer alguno, solo mira al vacío esperando que yo acabe con mi coito sexual y le llene de leche su cara.

Ahora que Trish vive con nosotros realice algunos cambios, en primer lugar compre una nueva cama y arreglamos uno de los cuartos para que se convierta en la nueva habitación de Amy, ella ya es una adolescente y creo que se merece algo de privacidad pero siempre tengo un ojo puesto en ella.

Trish ahora duerme conmigo y me pone en un gran dilema; ¿Comenzar de nuevo o no? Tú sabes a lo que me refiero. Tengo la tentación pero mi conciencia aparece para detenerme. Telma no se lo merece, no puedo cargar con el peso de que yo le haga lo mismo que Adam le hizo a ella, pero tengo miedo de caer en por mis propios instintos y dejarla como Amy. ¿Qué harías en mi lugar? Presiento que mi bestia interna saldrá en cualquier momento y se apoderara del cuerpo virgen de mi nueva huésped, no creí que algún día diría esto pero necesitaré la ayuda de Demian.

Un beso. Gale

Fín del Primer Episodio