La Sombra Errante Final

Posted in La sombra Errante (Completo) by Kruger on 7 septiembre 2016

La Sombra Errante

Parte 3

Jason abrió los ojos, parecía como si lo hiciera por primera vez. No sentía ninguna tipo de dolor lo cual era muy extraño, ya que hacía solo un instante estaba sufriendo un intenso dolor en la espalda. Era como estar sumido en un intenso letargo pero despierto, era como flotar en un inmenso cielo oscuro y estar vestido con la nada de la soledad, en si, no se sentía humano.

 

Trato de ver a su alrededor pero solo distinguía sombras y luces intermitentes. Trato de caminar pero tampoco podía, era como si sus piernas y manos estuviesen empotradas a la pared en la que se encontraba, trato de hablar pero sus palabras no producían ningún tipo de sonido; se desesperó.

 

Ya no era humano, no sentía nada, pero de alguna forma existía en ese espacio deslucido y pesado. Encadenado a su propia alma a su castigo eterno que era la soledad o tal vez algo peor. Pasó el tiempo y trataba de comprender su nueva forma. Jason sabía que estaba muerto pero no entendía esta nueva concepción de “vida o muerte” a la que ahora era sometido.

 

Se dio cuenta que no podía moverse pero si podía trasladarse de una esquina a otra o algún sitio donde hubiese suficiente oscuridad. Su visión se fue aclarando poco a poco y las sombras que antes percibía como figuras irreconocibles ahora se hacían más claras y entonces cayo en cuenta de en donde estaba. Esto no era el más allá, era una maldición, una maldita jugarreta del destino, un infierno personal que seguramente Dios había creado para atormentarlo eternamente.

 

Jason ahora es la sombra.

 

Lo supo en cuanto se vio de frente antes de ser asesinado por su propia hermana. Era como verse en un espejo, un espejo tenebroso que revelaba su futuro.

 

Ahora retrocedía en el tiempo a aquella noche donde vio a la sombra por primera vez, cuando apenas tenía cinco años, pero ahora era todo a la inversa. Se veía y se asustaba de si mismo. Veía como el pequeño lo observaba con temor, como se ocultaba bajo las sabanas y lloraba hasta quedar dormido.

 

Vio las luces rojas de la otra habitación apagarse y se pregunto si podría aparecerse ahí. Lo hizo en un abrir y cerrar de ojos, en medio de toda la oscuridad que rodeaba la habitación pudo aparecerse, era interesante saber que podía ver mejor en la oscuridad que fuera de ella.

 

Veía a su padre abrazar a su hermana y como esta lloraba en silencio. Jason los contemplo toda la noche, maldiciéndose una y otra vez por ser tan ciego, por no querer reconocer lo que sucedía en esta habitación, por no ayudar a Kim cuando más lo necesitaba.

 

Su padre despertó a eso de las 5 de la mañana, estiró los brazos y al ver a su hija a su lado esbozó una amplia y pervertida sonrisa. La tomó por la cintura y la trajo hacía él. Kim se despertó sobresaltada al sentir el falo de su padre dentro de su estrecho culito. Rápidamente él le tapo la boca para que no gritase mientras apretaba con fuerza su entrepierna. Con una mano le tapaba la boca y con la otra forzaba la intrusión. Kim derramaba cuantiosas lágrimas que se perdía en las sabanas de la cama.  Él padre de Jason era implacable, no paraba de zarandear y agitarse salvajemente dentro del pequeño cuerpo de su hija de ocho años.

 

Jason no podía soportarlo, por más que gritara o tratara de hacer algo no podía, era como estar encadenado a una tabla gigante de metal de cuerpo entero, lo único que podía hacer era observar aquellos violentos actos carnales. Pues esa era su penitencia, su castigo.

 

Observo todas las noches aquellos actos ruines y humillantes para con su hermana, siempre desde las oscuridad y con la luz roja como testigo. Quería evitar todo aquello pero era imposible, siempre aparecía ahí cuando sucedía. Día tras día, año tras año lo observaba todo, cada noche que lo hacían, cada minuto, cada segundo dentro de esa habitación del pecado.

 

Hasta que la noche final llegó. Como si hubiesen pasado siglos dentro de aquellas cuatro paredes. Jason contó los segundos de ese día para ver si de una vez por todas se acababa su suplicio.

 

Se vio a si mismo atravesar la puerta.  ¡Dios! Parecían que hubiesen pasado siglos de aquella terrible noche, pero el recuerdo suyo seguía vivo y  atravesaba como una daga su corazón y su alma (si es que todavía tenía). Verse tan ingenuo y despreocupado, le causaba incluso fastidio y envidia.

 

¡OH! Si solo supiera lo que le esperaba.

 

Su padre arribo después con ese la genio que años atrás había estado guardando y después la estrella de la noche; Kim. Se la veía tan aterrorizada. Jason no lo había notado antes pero Kim estaba muy asustada, le temblaban las piernas y las manos, quizá por estar empapada de pies a cabeza pero Jason presentía que era algo más.

 

Su padre le golpeo la cara con la palma abierta. Kim cayó arrodillada y con las mejillas rojas ya sea por la vergüenza o por el dolor, pero notó que en ese instante que la  mirada de su hermana cambiaba de la humillación al odio y cuando estaba por ser violarla en el suelo ella se aparto y le susurro al oido algo que ahora Jason sombra escuchaba con claridad: <<Se que ya no te sirvo, pero te traje un regalo. Vamos al cuarto si quieres verlo>>

 

Ambos desaparecieron dentro la habitación y la cerraron con llave.

 

Jason sombra se materializo en el interior de cuarto y presencio lo que no esperaba ver; una niña de no más de cuatro años, muerta y con las manos y pies atadas a la cama.

 

– Te traje este regalo padre mio ¿Te gusta? – dijo Kim con un tono tan despectivo que hacia pensar que no era ella en verdad.

 

El hombre quedo paralizado del miedo, ahora los pies le temblaban a él, no esperaba esta desagradable sorpresa. En medio de su conmoción Jason vio como Kim levantaba un cuchillo que había sacado de debajo del sofá y le rajo el cuello en una linea vertical muy profunda. La sangre salía a borbotones del cuello exponiendo músculos y traquea, él hombre tardó pocos segundos en desangrarse y caer pesadamente en el suelo, en aquella habitación que se teñía de rojo como la luz que irradiaba.

 

Kim se acerco al cuerpo de la niña atada y susurro: <<Lo siento hija, siento que esto haya terminado asi, pero es que ya no soportaba este dolor. Ya no podía ocultarlo más. Tú padre ahora esta muerto y seguramente ustedes dos se verán allá arriba junto con mamá>>

 

Acurrucó la cabeza de su hija frente en su pecho y lloró sobre el cuerpo inerte de su pequeña por varias horas. Desahogo todo ese dolor contenido, el olor a muerte invadió la habitación, era el mismo olor que percibió cuando su madre murió  pero mucho más intenso.

 

Kim se incorporó con los ojos hinchados y rojizos, se seco el resto de sus lagrimas con sus manos y dijo: <<Solo falta despachar a una persona más>>

Jason sombra se materializo rápidamente fuera de la habitación, en aquella esquina donde comenzó todo, creía que todavía tenía una oportunidad de salvarse a si mismo, aunque muy en el fondo sabía que era imposible, aun asi decidió intentarlo.

 

Cuando apareció en su oscura esquina alguien más le había ganado la jugada.

 

Confundido trato de entender porque había otra sombra más cerca de su yo humano. Esta sombra era diferente pues se podía mover fuera de la oscuridad incluso podía tomar apariencia humana.

 

La sombra corpórea tenía un aspecto muy similar al suyo pero no era él sino alguien que se parecía mucho. Quiso hablar, gritar pero era imposible; las sobras no producen sonido.

 

Kim salio de la habitación desnuda y  con el cuchillo en la mano, todo lo demás ocurrió en cámara lenta. Verse a uno mismo siendo asesinado es una experiencia poco grata y peor es saber que este solo sería el principio de una serie de escenas repetidas que el tendría que soportar toda la eternidad, Jason simplemente se dio cuenta de este gran detalle justo antes de concluir con la escena que continuaba viendo en la habitación.

 

Su hermana al verlo muerto se levantó y pego un grito al cielo, todo su dolor se descargo en ese bramido enfurecido. Horas después la policia entraba por la fuerza al departamento donde ocurrió la masacre. Jason ya se imaginaba los encabezados:

 

“Joven asesina a su familia a apuñaladas”, “Masacre en un apartamento familiar” o “Joven abusada toma venganza contra toda su familia”

 

Mientras se la llevaban a arrastras, Jason distinguió que los ojos de Kim podía verlo a él y todas sus victimas que estaban apostadas alrededor del cuarto entre ellos, su padre, hija y la sombra corpórea que resultó ser su madre. Todos la observaban mientras se perdía tras la puerta, con las manos enmanilladas y con varios policías a sus espaldas.

 

Jason vio a las demás sombras de su familia, todos desde sus esquinas, todos listos para despedirse porque nunca más se volverían a ver. Cada uno repetiría su maldición por separado, por toda la eternidad.

Fin

La Sombra Errante Parte 2

Posted in La sombra Errante (Completo) by Kruger on 7 septiembre 2016

La Sombra Errante

Parte 2

 

Aquellas noches se repitieron muchas veces más, más de las que Jason podía recordar: La sombra, la habitación roja, su padre encima de su hermana Kim, la lluvia intensa y la televisión encendida. Todo formaba parte de sus recuerdos, situaciones y escenas que forman parte de él, se arraigaron dentro suyo, como una enfermedad, un parasito o un virus; lo mataba por dentro. Aprendió a vivir con ello por tanto no hizo nada al respecto.

 

La sombra se convirtió en un inquilino más pues no hacía nada salvo estar ahí; observando todo. Las escenas de abuso de su padre para con su hermana las tomaba como un estúpido y sucio show enfermizo, como aquellos que veía por televisión después de la media noche. Las tormentas eran música que apaciguaba los sonidos de la habitación roja y la televisión se convirtió en su mejor amiga, siempre fiel, siempre presente y siempre entretenida.

 

Los años pasaron, nueve para ser exactos y era como si el tiempo se hubiese detenido en aquel departamento.

 

Todo seguía igual.

 

Solo pequeños detalles daban cuenta de que el tiempo si había pasado por ahí, pero a grandes rasgos ningún cambio abrupto hubo; hasta esa noche.

 

Jason volvió de la escuela ya entradas las siete de la noche. El joven de 14 años se desprendió de su mochila, la botó en la cama y encendió a  la televisión. No había nadie en la habitación roja, seguramente su padre salió y no tenía ni idea de donde estaba su hermana y tampoco le importaba, cada quien en la casa hacía lo que quería.

 

La obligación del padre se limitaba simplemente en la alimentación de sus hijos. El menú siempre era el mismo: comida recalentada y sopa instantánea.

Kim en cambio se volvió alguien muy impredecible, repetía de grado constantemente, se ponía ropa ajustada y salía con chicos mucho mayores que ella. Jason la veía escaparse de la escuela y subirse en la moto de uno de sus novios y no volvía en días, pero eso sí, si su padre la llamaba ella regresaba y se la pasaban toda la noche en la habitación roja.

 

Los abusos continuaban pero no eran tan seguidos como antes. Su padre ya no parecía tan feliz como aquellas primeras veces que salía con tremenda sonrisa en los labios y su hermana ya no derramaba lágrimas después de dichas “sesiones”, aunque a veces cuando Jason se adentraba a mirar adentro de la habitación, veía como Kim lo veía con tristeza y rencor, probablemente lo culpaba por su triste situación. Jason apartaba la vista y se iba a dormir como todas las noches.

 

Su padre llegó cerca de las nueve. Se lo veía agitado y ansioso, se tomaba los pocos pelos que tenía en la cabeza  y los jalaba. Llamaba por el celular pero no le contestaba su querida hija. Entraba y salía de la habitación roja como buscado consuelo dentro. Jason jamás lo había visto tan nervioso.

 

Kim llego a eso de las 11 de la noche. Estaba toda empapada y tiritaba de frío, no era para menos pues sus ropas mostraban mas carne que tela, parecía una golfa de esquina. Su padre iracundo la abofeteo un par de veces, le estiro el pelo y la boto al suelo. Jason estaba pasmado, si bien su padre no era una persona muy violenta, si tenia un carácter muy tosco y torpe, pero esta vez se lo veía  descontrolado. Tanto así que le quito sus skinny jeans cortos de un jalon y se puso encima de ella listo para consumar su acto sexual delante de Jason.

 

Kim lo detuvo suplicándole con lágrimas en los ojos, después le susurro algo al oido. Lo que dijo funcionó pues su padre se detuvo y la dejo incorporarse. Ambos se dirigieron a la habitación roja, en medio de manoseos y besos de lengua; Kim ni lo miro cuando paso a su lado.

 

Jason se sentía incomodo, se preguntaba si era el momento de acabar con esta situación, si lo correcto era llamar a la policía y salvar a su hermana de una vez por todas. Pero el miedo a su padre pudo más (como todas las veces que intentaba hace algo) y se resigno a mirar la televisión en compañía de la sombra que nuevamente estaba ahí.

 

3:30 de la mañana.

 

Jason se había quedado dormido con la tele encendida. Cuando un viento helado lo hizo levantarse. Somnoliento busco a tientas el control de la tele para apagarla cuando sintió un escalofrío terrible recorriéndole la espina dorsal. Aquella sensación lo hizo ponerse de pie de un salto, no era algo normal sentir algo así. Se dio vuelta para ver el origen de aquel espinazo y entonces quedo petrificado.

 

La sombra, aquella sombra que lo había acompañado desde la muerte de su madre, había salido de esa esquina en la que siempre estaba y se encontraba frente a él. Se hizo corpórea su silueta y traslucida su apariencia, no era aterradora pero si impactante su presencia. Jason lo observaba completamente asustado, el miedo lo paralizó no solo porque lo tenía de frente sino por su rostro; lo conocía, conocía el rostro tras la sombra. Trato de entenderlo, trato de saber porque el rostro le resultaba tan familiar. La sombra gesticulo una palabra y lo peor fue que Jason entendió lo quiso decir, fueron las mismas palabras que su hermana le dijo la primera vez que vio dentro de la habitación roja: Ayúdame.

 

La puerta de la habitación roja se abrió de un golpe tras de él.

 

Jason no pudo voltearse para ver quien se acercaba porque seguía paralizado por el miedo. La sombra lo seguía observando con aspecto triste, veía como la mano de esta se estiraba para alcanzar su rostro pero nunca lo alcanzó.

 

Sintió un dolor punzante en la espalda, y después otro y otro y otro, hasta que lo derribo haciéndolo caer de bruces al suelo, pero el tremendo dolor que sentía no paraba, su atacante se subió encima de él y lo siguió apuñalando una y otra vez.

 

– ¡Nunca me ayudaste! ¡Nunca me ayudaste! ¡Nunca me ayudaste! – Gritaba Kim, mientras lo ajusticiaba- Te lo pedí mil veces, te roge, te imploré pero nunca hiciste nada. ¡Te odio!  ¡Te odio!   ¡Te odio!

 

Ahora Jason entendía todo, y si, todo era su culpa.

 

La vista se le nublaba, la vida se le escapaba de la manos o mejor dicho ¿se trasformaba? Pronto lo sabría. Su último pensamiento antes de abandonar su cuerpo fue: <<Lo siento Kim, realmente lo siento>>

Continuará

La Sombra Errante Parte 1

Posted in La sombra Errante (Completo) by Kruger on 7 septiembre 2016

La Sombra Errante

Parte 1

Era un día lluvioso y frió, el viento azotaba las ventanas trayendo el aguacero a todos los edificios aledaños. El rugido de los truenos era incesante y estruendoso como si el cielo mismo protestara contra la tierra en un ataque de desenfado completo y destructivo. El paisaje era cubierto  por el manto negro de la oscuridad siniestra, adornada junto con tremendos choques de nubes que desencadenaban rayos poderosos que iluminaban todo.

 

En medio de la tormenta, en una humilde edificio de apartamentos de clase baja, Jason un niño de 5 años observaba como las gotas de lluvia golpeaban la ventana de su habitación…… bueno, decir “su habitación” sólo era eso; un decir. En sí el pequeño apartamento en el que vivía contaba únicamente con tres ambientes: Uno que era el comedor y cocina unidos, la sala o el cuarto rojo (que para él era un misterio porque pocas veces había entrado ahí) y  el cuarto donde dormía su padre, él y su hermana mayor, pero esto casi nunca ocurría pues los tres no dormían juntos desde hace ya varios meses.

 

La muerte de su madre dejo una huella profunda en sus vidas, ella era el sustento y la alegría del hogar y aunque vivían acomodados ella se la ingeniaba para darle un toque más calido al lugar; le daba vida.

 

Él recuerda como una mañana  de febrero mientras salía de la escuela su maestra lo llamó angustiada  lo miró con lágrimas en los ojos y le dijo con voz quebrada que su madre estaba en el hospital. Cuando llegó allá de la mano de su maestra, vio la a su padre en un mar de llanto abrazado de su hermana en la sala de espera. Él no entendía nada pero algo grave debió pasar. Jamás vio a su padre llorar de esa manera. Horas después todo fue confusión: muchas lagrimas de familiares en especial de sus tías que lo abrazaban una y otra vez, enfermeras que lo miraban con lástima, primos que le daban palmaditas en el hombro y su hermana que a cada momento le decía que todo estaría bien.

 

Fue muy triste despedirse de su madre. Ver como el ataúd bajaba lentamente por aquel hueco gigantesco no hacia sino entristecerlo. ¿De verdad nunca podré ver a mamá?, ¿A dónde van los muertos?, ¿Qué hay después de la muerte?, ¿El cielo existe? y si existe ¿Iré a encontrarme con ella algún día? Eran algunas de las preguntas que se formulaba mientras el sacerdote y los dolientes le daban el último adiós a su madre.

 

A partir de aquello los días eran muy grises, como si algo en el aire le hubiese quitado el color a todo: a las flores, al cielo, a las casas, los árboles, al autobús escolar pero en especial a ese pequeño apartamento en el que vive. Ya nada era igual, el color de la vida se había difuminado como un haz de luz y la oscuridad se apoderaba de las noches como demonios al acecho.

 

Sentía como uno de esos demonios lo observaba desde las esquinas de la habitación en la que dormía. No estaba seguro si lo veía o si sólo era una simple alucinación suya, el caso es que tenía la sensación de que aquel ente lo observaba en especial en las noches cuando las esquinas se volvían más oscuras.

 

Aquella noche no era diferente y mientras el cielo tormentoso amenazaba con acabar con todo, él le temía en serio a esa presencia oscura. Trataba de desviar su atención mirando la televisión, eso era lo único que podía hacer cuando estaba a solas en el cuarto o mejor dicho cuando se veía solo, pues su padre y su hermana mayor Kim de 8 años se encontraban en la habitación roja haciendo Dios sabe que. Ambos siempre se encerraban ahí, lo hacen con mucha frecuencia desde la muerte de su madre, incluso Kim no asistía a clases por petición de su padre para encerrarse en el dichoso cuarto, esto sucedía más veces de las que él pudiese recordar; le molestaba.

 

Alguna vez intentó ingresar ahí en varias ocasiones de hecho, pero siempre la cerraban por dentro, lo único que veía era el reflejo de la luz roja en el suelo por el resquicio de la puerta y cuando finalmente salían su padre parecía tan feliz que por lo general le daba un gran abrazo y se iba a dormir, pero Kim salía muy deprimida y con lagrimas en los ojos, él le pedía explicaciones pero ella siempre le esquivaba y no le contaba nada; eso también le molestaba.

 

Buscaba afanado algún programa infantil que desvíe su atención de la tormenta y de las esquinas oscuras pero lo único que encontraba eran noticias que hablaban justamente de la tormenta, aumento el volumen. Estaba nervioso, la sombra tras suyo se hacía cada vez más corpórea como si de un cuerpo normal se tratase, sentía su presencia en la habitación como nunca antes; le temblaban las manos, tuvo el impulso de llamar a la habitación roja pero no se atrevía; estaba paralizado del miedo.

 

Y de repente la puerta se abrió.

 

Mejor dicho se entreabrió dejando ver la luz roja que esta emanaba de su interior. Él tuvo cierta curiosidad de saber que estaban haciendo su padre y Kim ahí dentro, se acerco casi gateando esperando no ser escuchado mientras lo hacía. Cuanto estuvo lo suficientemente cerca estiró la cabeza.

 

Al principio no distinguió nada, la intensidad de la luz rojiza lo ofuscaba, pero después sus ojos se acostumbraron y entonces vio el interior de aquel cuarto al que nunca le permitían entrar.

 

No entendía nada.

 

Distinguió a su padre. Estaba de espaldas a él y de frente a un sillón blanco o color grisáceo no lo sabía con exactitud (la luz roja le afectaba), pero aún más raro era ver a su hermana mayor Kim sentada en ese sillón con las piernas abiertas de par en par, con las manos en el rostro secándose las lagrimas por el dolor mientras su padre le gritaba y le metía su pito al pequeño agujerito de su hermana.

Se recostó en el suelo tratando de entender la escena ¿Estaban jugando a algo que él no sabía?, Si entraba ¿Papá lo golpearía?, ¿Kim lloraba porque perdía el juego? Pensaba y pensaba acostado en el suelo cerca de la puerta mirando aquella escena inentendible para él.

 

Su padre cambio de postura, hizo que su hermana le diera la espalda con la cabeza apoyada en el sillón y las manos en los cojines. Presionó su pito en la entrada donde Kim hacía caca y se la introdujo hasta adentro. <<Qué asco>> pensó. Ella se lamentaba y su padre se movía como si la estuviera cabalgando. Le pareció gracioso ver como ambos jugaban al caballito, lo malo era que Kim no podía aguantar el peso de su jinete y se desplomaba rendida sobre los cojines. Él le daba fuertes nalgadas para que reaccione volviendo sus pequeñas nalgas en carne roja.

 

El pequeño se dio cuenta que aquello que veía no era un juego sino algo peor pero tampoco se atrevía a interrumpirlo. Su padre cambio de posición una vez más y así ensartada la quito del sillón y la bota al piso. Le ordenó que se pusiera de cuatro y con la furia que tenía contenida se la introdujo nuevamente. Kim quiso gritar de dolor pero un fuerte manazo en la espalda le quito el aire. En eso ella se dio cuenta que su pequeño hermano los estaba observando y con mirada suplicante gesticulo en silencio una palabra para que su hermano lo entendiera: “Ayúdame”.

 

 

Jason captó el mensaje pero no sabía que hacer. Decidió apartar la vista e irse a dormir  porque tenía miedo.

 

Minutos después Kim estaba acostada en el suelo apretando los dientes no sólo por el tremendo peso que cargaba de su progenitor sino también porque  como este se agitaba sobre ella en aullidos de excitación y lujuria. Su progenitor acabo dentro de ella como lo hacía todas las noches, sentía el liquido seminal dentro de suyo que seguidamente se escurriría por entre sus piernas. Trato de pararse pero no pudo, las fuerzas se le acababan a esa hora de la noche, en esos momentos de humillación y dolor es cuando mayor falta le hacía su madre, seguramente ella no permitiría esto.

 

Su padre la levanto a la fuerza y le hizo acostarse en la cama que estaba en esa misma habitación. Kim odiaba esa cama, olía tan mal que le daba asco de solo apoyarse en ella, pero era el único lugar donde dormía desde que su madre murió, sabía que la humillación continuaría porque así era todas las noches. Él descansaba un poco, daba un respiro, le decía  que ella era su puta y volvía a cogersela hasta que derramar nuevamente su semen en su interior o en su boca.

La luz roja se apagó dejando que el silencio se apodere de la habitación solo interrumpido por el incesante golpeteo de la lluvia en las ventanas, donde Jason trataba de conciliar el sueño. No podía dormir, no mientras la sombra lo observaba. Se cubrió con todas las mantas y se puso en posición fetal, rezando para que la sombra se largara. Quizá era simple imaginación o se sentía demasiado excluido de la sociedad pero sentía como la sombra seguía ahí aunque no él no lo mirase, olía un aire frío y húmedo a su alrededor, su cuerpo se entumecía a pesar de estar cubierto de pies a cabeza; era la peor sensación del mundo, y en medio de ese miedo terrible que sentía se quedo dormido.

Continuará