V de Venganza. Parte 4

Posted in V de Venganza by Kruger on 31 agosto 2016

V de Venganza. Parte 4

Si la venganza tenía sabor, tal vez tenía un gusto muy agridulce mezclado con añoranza y una pizca de rabia.  Estos sentimientos entrelazados me guiaban en mi acto salvaje contra Romer.

En pocos minutos la fiebre negra tomo efecto, el liquido negro se introducía en el sistema sanguíneo del chico, esperé sentado a su lado a que los efectos llegaran uno por uno. El tiempo y secuencia de cada síntoma me los conocía de memoria, había visto todas las maldades que la dichosa droga producía, ya que la primera victima de todas sus atrocidades, el primer conejillo de indias de este experimento  fue mi propia hermana.

Lo primero que Romer sintió fueron ligeros mareos acompañados de un fiebre muy leve, se quedo recostado en el sillón de la sala esperando que las nauseas se le pasaran. Seguidamente experimento ansiedad ya que sus músculos y cuerpo en general sufrían una relajación y sensibilidad muy por encima de lo normal. Algunos de sus sentidos se agudizaron en especial el gusto y el tacto, la visión en contraparte se nublaba debido a la fiebre. El calor que sentía le hizo despojarse de toda su ropa de forma inconciente, respiraba con cierta dificultad pero eso era momentáneo; el niño ardía en llamas o mejor dicho en una sensación que el no conocía llamada excitación

Puse mi mano en uno de sus muslos desnudos y él tembló, casi se convulsiona de la emoción. Me acerque a sus labios, esos dulces labios de niño rico, no me había dado cuenta pero era uno niño muy bello. Su pelo liso color café, sus pómulos rojizos como tomate adornaba esa pequeña y redonda cara de rasgos finos.  Esos ojos celestes eran hipnóticos, y sus labios tan sencillos que deseaba que mi falo estuviese en ellos, pero ya habría tiempo para eso.

Lo acomodé en el sillón con las piernas abiertas de par en par, su pequeño pene era estaba tan erecto que la cabeza salio del prepucio. Su mirada perdida y su boca entreabierta era señal de su cuerpo estaba listo. La fiebre aumento un poco dando lugar a alucinaciones debido al calor que se acumulaba en su cuerpo. Esbozó una sonrisa débil y me miro con ojos cansados.

Miré el hoyito de su culo, se veía tan virgen que uno no pensaría que un pene como el mío pudiese entrar en el. Apunte mi falo a esa entrada estrecha y apreté con fuerza. Mi verga se introdujo de a poco causando una gran abertura a la entrada de su culo. Romer inmediatamente gimió como si lo disfrutara, y tal vez era verdad, aún no estaba seguro de si lo que sentía era placer o si su mente simulaba y confundía el dolor con el placer. En todo caso estamos hablando de la fiebre negra y esa droga logra lo imposible.

Me tarde unos minutos pero a falta de quejas logré introducírselo todo, deje mi verga reposando dentro suyo unos minutos, quería que el aro de su culito se amoldara a este instrumento vejador. Romer gemía mejor dicho gritaba de placer.

 

La droga llegó a su segunda etapa: lujuria. En esta parte él va a experimentar un aumento de fiebre que desencadenara una mayor sensación de placer y lo más importante fijara su atención sólo en mí, esto debido a que me verá como el causante principal de su estado eufórico, entonces deseará tenerme dentro suyo el mayor tiempo posible, implica también que hará todo lo posible para no me separe de su lado ni un segundo.

 

Y así pasó, Romer no paraba de mirarme de forma intensa, no para de gemir y lo mejor, no dejaba que mi verga se salga de su culito. Yo me agitaba con movimientos rápidos y constantes. Se la metía y sacaba como si ambos no fuésemos a morir mañana.  Hacia brincar el sillón de cuero con cada arremetida que le daba, su cabeza rebotaba en los cojines del sillón y el sonido de sus gemidos fue cada vez más sonoro, tanto así que tuve que maniobrar para prender el equipo de sonido y poner el volumen casi al máximo para amortiguar sus el ruido de sus aullidos.

 

15 minutos después yo estaba exhausto. Los dos estábamos bañados en sudor, nuestros sudores mezclados el uno con el del otro daba cuenta que nuestro acto sexual había llegado al clímax. Ambos en la misma posición en la que habíamos comenzado pero sin disminuir el ritmo, sentía como mi verga estaba por explotar literalmente, tan palpitante e hinchada que no para de arremeter contra su ya abierto culo que ya era el doble o quizá el triple de ancho. Romer se retorcía, no pudiendo aguantar tanta excitación y placer, sus ojos hundidos daban muestra también de su cansancio.

 

Saque mi verga y se la puse en la boca, le costo tragársela toda pero no objetó. Se la metí hasta la garganta, hasta tocar su amígdala que le provoca tremendas arcadas que después por puro instinto le provocó vomito. Expulsó todo lo que comió esa mañana pero poco le molesto porque siguió chupando o mejor dicho tragando verga.

 

Descargue mi semen prácticamente en su esófago. Grandes descargas se almacenaron directamente en su estomago, descargue mi rabia y mi odio dentro suyo, expulse mis rencores dentro de un inocente niño de 10 años ¡Qué estúpido!

 

Romer ahora era irreconocible. Bañando en sudor, semen y vomito, combinación mezclada con excitación y humillación. Apenas respiraba por la nariz y su boca estaba tan llena de mi líquido blanco que se la pasó escupiendo al suelo todos los restos que deje en su boca.  Parecía un drogadicto adulto después de una sobredosis; simplemente acabado. Esto era lo normal, las consecuencias de una dosis de fiebre negra.

 

Yo por mi parte estaba acostumbrado a ver esta decadencia. La viví por casi 5 años de cautiverio, la vi en cada nuevo niño que entraba en esa sucia y fria habitación en la que estuve cautivo, los veía pudrirse en vida a cada uno de ellos, los veía morir y no pude hacer nada………….nada.

 

Me dirigí a mi habitación con lágrimas en los ojos, golpee la pared hasta que me sangraron los nudillos, grité de furia, maldecía a todo: A Demeric, a la Organización y  a mi mismo por tomar esta cruenta alegoría de venganza y tratar de tomar “justicia” por mano propia.

 

Muy en el fondo sabía que me había trasformado en uno de ellos. En alguien sin moral y sin escrúpulos, que estaba dispuesto a todo para conseguir lo que quería. Me destruyeron, destruyeron todo lo bueno de mí y ahora que recién comenzaba mis devoluciones sentía remordimientos ¡Qué patético!

 

De repente me sentí como si estuviese nuevamente en ese sótano oscuro y con olor a mierda. Viendo como mi hermana era violada una y otra vez por nuestros secuestradores rusos que se turnaban por noche para saciar sus más bajos instintos. A veces la drogaban y a veces no; yo prefería cuando lo hacían pues al menos no sufría tanto, pero cuando no, ella lloraba intensa y profusamente, su dolor era demasiado como para poder soportarlo, pero yo igual no pude hacer nada por ella, por más que lo deseara.

 

Me la pasaba semanas enteras sentado en esa asquerosa silla de madera, solo me dejaban levantarme de ella para hacer mis necesidades en otras silla de madera con un hueco en medio.

 

Los días y noches eran interminables, oscuridad por todas partes y gritos de niños salidos de paredes aledañas que le daban un toque tan siniestro al lugar que apenas podía conciliar el sueño. En serio no sabía cuantos niños cautivos había en todo el lugar, ni siquiera tenía una vaga idea, debían ser muchos porque los quejidos y gritos venían de todas partes.

 

Pasaron algunas semanas y al fin me sacaron de esa mugrosa silla que me conocía mejor que mi madre. Y me pusieron a trabajar de lleno, más que trabajar era un tortuoso trajín de idas y venidas en calles desconocidas o bares clandestinos, mi objetivo era distribuir todo tipo de droga: desde éxtasis, pasando por la cocaína, metanfetamina y algunas pastillas raras de las que no sabia su nombre. Me amanecía en aquellos lugares, siempre supervisado por un hombre alto de nombre Rimsky que nos controlaba  a mí y a otros cuatro muchachos de distintas nacionalidades.

 

Ahí conocía Jhon, en ese tiempo él se veía muy optimista, tenia una broma para cada particular situación. Me contaba historias suyas para pasar el rato en aquellos bares. Empezó por decirme que él era gay o al menos eso creía porque no tenía ningún interés por el sexo opuesto; a partir de ese momento no dejaba que Jhon se me acercara por las noches. También me contó que lo trajeron por accidente a ese lugar ya que él se encontraba sin familia, sus padres había muerto y rondaba por las calles solo y con mucha hambre. Los hombres rusos seguramente lo vieron como presa fácil.

 

Nos cuidábamos el uno al otro de alguna amenaza o algún favor (como conseguir cigarrillos, o dinero extra), el caso es que a Jhon le daba pena el estado en el que se encontraba mi pequeña hermana, que cada día que pasaba se ponía peor. La droga la volvía inestable, le carcomía la cabeza y los recuerdos. Apenas me recordaba a mi o a nuestros padres. Lo único que quería era más de esas eyecciones de fiebre porque por lo menos con ellas sentía placer. Buscaba objetos grandes en la habitación y se las metía por la noche en sus partes intimas para sentir algo de dolor o placer; era horrible verla así, la chispa de sus ojos había desaparecido dando parte a un mirada vacía y sin luz.

 

  • Señor Mark ¿Qué me esta pasando?

 

Era la voz de Romer que se había colado en mi cuarto para despertarme de mi ensueño. Me di la vuelta para atenderlo

 

El pequeño niño temblaba  de pies a cabeza, era otro síntoma de la fiebre: serenidad, esta era la fase previa a lo que los rusos denominaban la tormenta. Cuando el niño esta sereno le viene un repentino frío y su mente se aclara por algunos minutos; analiza la situación.

 

Me observa como tratando de entender lo que acababa de suceder. Tiene la mirada perdida, los ojos cansados, los brazos caídos y la mente despierta, era como despertar de un profundo sueño oscuro. Este episodio también es llamado el ojo de la tormenta porque la calma es momentánea, en seguida llegaría el final del efecto como la explosión de un volcán inactivo.

 

Aliste la cama para nuestro encuentro carnal. Las cámaras también estaban preparadas y listas para grabarlo todo, para documentar el segundo paso de mi venganza.

 

Tomé la mano de Romer y lo llevé directo a mis aposentos donde también me había cogido a su madre. Los temblores se aminoraron y comenzó a palidecer y a excitarse nuevamente.

 

Lo coloque de espaldas hacía mí, con las piernas casi colgando en los laterales de la cama. Apunte mi verga a su desflorado ano y se lo metía de lleno.

 

Romer gritó y después gimió fuerte, relajo el esfínter para que la penetración sea completa. Acomode mi pelvis para que los vaivenes sean continuos e ininterrumpidos. Me agité dentro suyo chocando mis muslos con sus nalgas para que sonaran, agarré su cintura para que no se separa mucho de mi, mientras Romer seguía gimiendo con ensordecedores gritos de placer.

 

Uno no podría creer que un pequeño niño de 10 años podía soportar semejante ultraje, pero era cierto, y todo gracias a esta maravillosa droga. La organización debió ganar millones con ella, comercializándola a todo el mundo, corrompiendo vidas inocentes, destruyendo familias y satisfaciendo las fantasías de sus clientes,  pues hasta en los países más ricos tienen sus propios infiernos.

 

 

  • ¡Me estas viendo Demerik! – grito a la cámara mientras continuo agitándome furiosamente sobre Romer – ¡Esto es lo que tú has provocado! ¡Pero esto es lo que te mereces o lo que tus seres queridos se merecen por tú culpa! ¡Este es solo el comienzo!

 

Siento el éxtasis llegar pero también me siento furioso, es una mescolanza de emociones opuestas que acaban llenando el culito de Romer con lo que yo denomino “el semen maldito”.

 

  • Solo observa Demerik, que para Jennifer se vienen cosas peores.

 

Fin de la parte 4

V de Venganza. Parte 3

Posted in V de Venganza by Kruger on 8 octubre 2015

V de Venganza. Parte 3

Lo que provocan unas botellas de vino y un baile romántico para una mujer necesitada de amor; y si bien es cierto que me aproveche de ese aspecto, solo tuve que cavar un poco en sus sentimientos con comportamientos caballerosos y amor fingido para que ella caiga a mis pies.

La luz de las velas iluminaba mi habitación y la ventana estaba tapada con simples cortinas blancas, algo que siempre hago por tenerle pánico a la oscuridad debido a mis traumas del secuestro; sin embargo ahora disfrutaba plenamente de mi primera victima…….. Marilyn.

Tener sexo con aquella mujer mayor fue algo interesante. Su pasión desenfrenada en la cama era digna de disfrutar, era como si hacerlo fuese un privilegio o una necesidad para ella.

Nos dábamos tremendos besos ensalivados. Ella quería comerme vivo con aquellos besos. No me deje y la acosté en la cama y comencé a desvestirla, tenía unos enormes senos que comencé a mamar con deleite succionándolos fuertemente como esperando que saliera leche materna. Le saque la falda de un tirón al igual que el tremendo calzón que traía. Tenia mucho de donde agarrarle con tremendos rollos de carne que tenía por estomago, su gran vagina no estaba tan peluda como creía pero de cualquier manera no me animé a darle placer por ahí, a pesar de eso ella comenzó a darse placer con una mano friccionándose el clítoris y con la otra se manoseaba uno de sus enormes senos.

Me desvestí rápidamente y eché un rápido vistazo a las cámaras para ver si continuaban grabando. No quería que Demeric se perdiera ni un solo detalle de este acontecimiento tan especial para mí. Le daría el primer espectáculo cogiéndome a su mujer como una verdadera fiera.

Le mostré a Marilyn mi enorme verga que estaba en su punto máximo y saque de uno de mis cajones un enorme consolador negro que compré para la ocasión. Le di un nuevo beso en la boca antes de colocarle mi verga en su boca y esta comenzó a chuparla con esmero. Ella era toda una puta tal como me había dicho Jhon, el me contó que no era la primera vez que engañaba a su marido y que había coqueteado con muchos otros vecinos en su antigua mansión, con muchos de ellos también tuvo sexo, así que para ella Demeric era otro jueguito sexual más, obviamente yo sería algo más que eso.

Me subí encima a la cama he hicimos el 69, pero en vez de lamerle el clítoris comencé a meterle el tremendo consolador negro en el culo. También estaba desvirgada por ese hueco ya que la cabeza del consolador entro sin mucha dificultad. Marilyn jadeaba a medida que le metía poco a poco el enorme plástico negro, ahora yo me estaba calentando y sin dudarlo le metí uno, dos, tres dedos a su enorme vagina que ya segregaban liquido lechoso. Se los metía y sacaba raudamente, ella gimoteaba sin control antes de su primera venida, se contorsionaba y agitaba sin control por las tremendas descargas de placer que le proporcionaba.

Me eche encima de su enorme cuerpo desnudo diciéndoles promesas de amor al oído y  metiéndole la verga a su coño mojado. Le hice el amor como desaforado chocando mis muslos con sus nalgas. Nos miramos a los ojos mientras la cogía, me hipnotizaba sus ojos azules eran los mismos que los de su hija. Agarré sus enormes piernas y las coloque haciendo un candado en mi cintura, tenía el consolador en mi mano y lo coloque en su vulva mientras que mi verga se introducía en el culo haciendo una doble penetración.

Marilyn estaba en éxtasis y apunto de venirse de nuevo. Estaba seguro que no era la primera vez que la cogían por ambos lados ya que lo disfrutaba plenamente.

Aceleré mis movimientos para que ella acabara de una vez, así que fingí un tremendo orgasmo con grito ahogado incluido. Nos recostamos en la cama como dos amantes satisfechos, ella con su enorme cabeza apoyada en mi pecho y yo con mi brazo derecho extendido alrededor de su cuerpo, tapados simplemente con una sabana blanca continuamos acariciando nuestros cuerpos desnudos hablando de “nuestro amor”.

Fueron largas horas de charlas inocentes, fantaseamos sobre  un posible divorcio,                      un supuesto escape con ella y  los niños, y demás ideas sobre como el mundo podría ser nuestro. Seguidamente comenzamos a discutir sobre Demeric y su mal papel de padre, así que le sugerí que estaría dispuesto a ir de campamento con Romer para que me conozca mejor y poder compartir algunas cosas entre los dos. Ella dudo un poco pero acepto la propuesta argumentando que sería bueno para él tener un poco de charlas de hombre a hombre que tanta falta le hacían.

El amanecer nos sorprendió desnudos y abrazados.

Me levanté, le prepare el desayuno  y se lo lleve a la cama. Ella estaba sorprendida y feliz, su mirada me decía lo enamorada que estaba y continuamos riendo hasta que ya era las 6 de la mañana. Le sugerí volver a casa antes de que sus hijos despertaran; 15 minutos después la despedía en la puerta con un beso.

Minutos después de que Marilyn se fue sonó el celular:

-Diga

-Amigo, veo que te levantas temprano- Era John el tono grave de su voz era inconfundible.

– Si, pero ha sido una noche muy provechosa.

-¿Qué? ¿Ya te cogiste a la esposa?- Sonaba escéptico, pero curioso.

-Así es. Y créeme que no ha sido una de las mejores noches de mi vida, preferiría ese calabozo de mierda, aún así lo tengo todo grabado.

– Vaya, tú si que no pierdes el tiempo. –  soltó un risita y continuo hablando –  Te tengo buenas noticias. El topo no dejara el nido todavía, hubo unos contratiempos de los superiores y se quedará por lo menos un mes para poder resolverlos.

Me dibuje una sonrisa en el rostro. No podía creer que todo estuviese saliendo tan bien y de cualquier manera no desaprovecharía la oportunidad, ahora que Romer era mi próximo objetivo y una pequeña dosis de fiebre blanca tenía su nombre.

–       Excelente. Avísame si hay algún cambio de planes.

–       No hay problema compañero – y colgó.

Otra semana paso volando y me pasaba los en citas con Marilyn o en algún  paseo con los niños para afianzar los “vínculos”. Romer se mostraba amistoso y confiando; en cambio Jennifer era más callada y tímida, siempre a lado de su madre. Entonces una tarde Marilyn le propuso a Romer ir de campamento junto conmigo. Para mi sorpresa Romer se entusiasmo con la idea y no paraba de hacer preguntas relacionadas con el viaje que haríamos. Ahora estaba feliz por ello, me sudaban las manos de la emoción.

Charlábamos gratamente del supuesto itinerario que tendríamos, Romer ampliaba su sonrisa cada vez más, posiblemente pensando en las cosas que vería y los lugares nuevos que conocería, sin embargo yo planeaba algo totalmente diferente.

Finalmente el día de la “excursión” llegó.

Era una bella mañana de abril, el viento soplaba con fuerza asiendo que los árboles cercanos se agitasen vagamente. El aire fresco golpeo mi cara cuando salí de casa rumbo a la mansión Dempsey. Llevaba ropa deportiva acompañado por una gran mochila en la espalda solo para disimular. Toque el timbre de la puerta y un ansioso Romer me abrió con una enorme sonrisa en los labios. Yo no podía creer que este niño estuviese tan desesperado, se notaba que le caía muy bien o que no aguantaba estar encerrado todo el día en casa o en ese club de niños ricos.

Marilyn bajo para despedirnos, la vi bastante tranquila lo cual era bueno, después apareció Jenny en pijama, estaba triste por la partida de su querido hermano. Me lanzó una mirada de furia por su alejamiento de casa.

–       Tranquila Jenny, volveré y te traeré un ratón de campo de recuerdo- bromeó.

Marilyn y yo nos reímos pero Amy frunció más el entrecejo y se fue corriendo para su habitación malhumorada.

Le prometí a Marilyn que cuidaría de su hijo, le di la dirección del lugar exacto donde estaríamos (el cual era una dirección falsa pero no había problema ya que ella confiaba plenamente en mi) y nos despedimos.

Lo llevé a mi departamento. A Romer le extraño esto porque el creía que iríamos directo al campamento, yo le calmé diciéndole que me había olvidado un par de cosas y que en seguida partiríamos; que gran mentira.

Fui a mi habitación y dentro del armario busque el maletín que me dio John, cuando lo encontré mi pulso se aceleró ¿Realmente quería hacer esto?¿Quitarle la inocencia a un niño y destruir una familia?¿Valdría la pena?

De repente recordé la ultimas palabras que mi hermana Ana de nueve años pronunció antes de morir en mis brazos: “Mamá te va a pegar por no haberme cuidado bien”. ¡Dios que terrible! Ana me culpaba por no haberla cuidado, por haber permitido que nos secuestraran en aquel centro comercial cuando yo estúpidamente me rehúse a seguir a mis padres por simple capricho adolescente.

Ana me siguió, mi madre la dejo seguirme porque ella era muy apegada a mí aún sabiendo que eso no me gustaba pero igual lo hacía porque me quería mucho.

Aún recuerdo a que olía su cabello aquel día: a shampoo floral, era su favorito, le gustaba restregarme su cabello en mi nariz repitiéndome una y otra vez: ¿Té gusta como huele? Es rico ¿verdad?  Es floral, tal vez tenga Jazmín mi flor favorita ¿te gusta hermano?

Yo solo quería apartarme de la opresión de mis padres, odiaba las salidas familiares, me distraían de cosas más importantes como salir con mis amigos o idear una manera para por fin hablarle a Penelope Hubbert, la hermosa chica de preparatoria que no sabía que yo existía. Me dirigí a la heladería y pedí un helado de chocolate. Ana me miró suplicando que le invitase un poco, cedí ante su tierna mirada que siempre ponía para que le diera algo. Disfrutamos el helado juntos, pero antes de acabar me sentí un poco extraño, era como si el piso y todo el lugar se movieran sin parar, un mareo tan tremendo que mi cabeza apenas podía aguantar. Me dirigí al baño a trompicones, no me fije si Ana me seguía o no. Abrí la puerta a la fuerza, extrañamente no había nadie, fui a la letrina pero antes de llegar me desmayé.

Desperté con un fuerte dolor de cabeza, las manos y pies atados a una silla, en una habitación oscura que olía a mierda. Por varios minutos no supe que pensar, asumí que me habían secuestrado porque mi familia era adinerada, en las noticias escuché que rufianes raptaban a hijos de familias adineradas y les pedían dinero por su rescaté, yo sólo esperaba que Ana no estuviese aquí. Al rato me dí cuenta que no era que la habitación estuviese oscura sino que tenia los ojos pegados con cinta adhesiva.

–       Jefe, parece que ya despertó – dijo una voz ronca tras de mí.

Oí unos pasos acercarse lentamente hacía mi, era difícil saber cuantas personas había en la habitación, los sonidos eran diferentes y no podía distinguirlos todos, aún estaba mareado, posiblemente seguía drogado.

–       ¿Llamaron a los padres? – dijo el hombre frente a mí.

–       Si, señor hace una hora nuestro contacto hizo la llamada – dijo otra persona en la habitación.

–       Bien, creo que ya es hora de quitarle la cinta.

Me quitaron la cinta de los ojos de un tirón, quedé ciego por unos minutos. Los ojos me ardían horriblemente como si no los hubiese abierto en años. Figuras borrosas aparecieron ante mí, no pude distinguirlas al principio pero poco a poco mi vista se fue aclarando y entonces vi que eran cuatro hombres. Tenían un aspecto terrible con cicatrices y tatuajes en rostro, brazos y cualquier parte visible de su cuerpo, uno de ellos llevaba una ametralladora pegada al pecho como esas que se ven en las películas salvo que esta era muy real.

Y entonces lo escuché, el sonido que jamás podré borrar de mi mente, el gemido excitado de una quinta persona en la habitación. Provenía del fondo del cuarto, no lo había notado porque esta echado y de espaldas a mi. El hombre se agitaba lentamente, iba y venia sobre su cintura como si estuviese sobre alguien. Observé horrorizado que cerca del hombre acostado había una prenda, un vestido para ser más precisos. Yo reconocía ese vestido, era el mismo que se puso Ana cuando salimos al centro comercial, por debajo del hombre distinguí unas piernas infantiles, desnudas y apretadas.

–       ¿Hace cuanto tiempo le pusieron dosis? – pregunto el que era el jefe.

–       Hace tres horas.

–       Vaya, y ¿todos se la cogieron por turnos? – Dijo sonriente – putos de mierda, ya se le acabará el efecto, Termina de una vez Ross hay que ir donde Rimsky debemos informarle que los niska ya están listos,

–       Carajo Demeric, uno no puede echar un polvo tranquilo. Los otros ya la abrieron como una nuez, déjeme saborear este manjar americano.

Quedé en shock, esto era demasiado para asimilar, simplemente debía ser una pesadilla.

– ¡Ana! – Grité con todas mis fuerzas – ¡Déjala en paz hijo de mil putas, déjala!

Recibí un golpe en la cara por parte del jefe tan fuerte que me dejo sin un diente.

–       Cállate niñito, no ves que uno de mis hombres esta echándose un polvo con tú hermana, ten más respeto.

Los gemidos del hombre aumentaron mientras se movía frenéticamente encima de ella, segundos después dio un enorme suspiro y se levanto dando por terminada su abominable tarea.

–       Para que te quede claro niño – dijo Demeric – este es sólo el principio. La recompensa no es nuestra prioridad y si piensas que los encontraran estas muy equivocado. Nadie sabe que estan aquí y menos la policia, ¿sabes por qué? Porque estas en Rusia mi amigo.

Los hombres salieron de la habitación apagando las luces y dejándonos en plena oscuridad. Yo lloraba amargamente en silencio. Rogando a Dios que nos sacara de este infierno. Obviamente Dios no escuchó mis rezos.

–       Señor Mark, ¿Sigue ahí? – dijo Romer desde el living volviéndome a la realidad.

–       Si, en seguido voy –  respondí mientras me secaba las lágrimas de los ojos.

Cambie de parecer, Romer no se merecía la fiebre blanca…………..sino la fiebre negra. Saque la jeringa de color oscuro del maletín y la lleve tras mi espalda.

–       Antes de irnos, quiero pedirte un favor.

–       ¿Cuál?

–       Qué cierres los ojos, porque vas a sentir un pequeño pincho en el cuello.

–       ¿Qué sucede?

–       Nada, es sólo una vacuna para prevenir una nueva gripe que apareció en el bosque, dicen que es contagiosa.

Romer obedeció y estiró su cuello hacia mí. Sujete firmemente la jeringa mientras pensaba que ya no había marcha atrás y que ahora todo sería diferente.

–       Esto es por ti Ana – me dije.

Fin de la parte 3.

V de Venganza Parte 2

Posted in V de Venganza by Kruger on 17 septiembre 2015

Me levante temprano por la mañana, me serví una taza de café y admire nuevamente el paisaje desde mi ventana. Observaba la casa de enfrente pensando en como debería actuar primero. Jhon me había recomendado entablar una relación muy afectiva con la madre, ya que ella esta vulnerable cuando no esta su esposo, según el era muy promiscua a tener relaciones sentimentales muy rápido con una persona agradable; seguramente era por la falta de cariño de su esposo, pero para mi era una enorme ventaja. Luego me aconsejo entablar conversaciones espontáneas con sus niños; ya que ellos al igual que la madre carecen de la figura paterna.

Jhon conoce muy bien a la familia de Demeric ya que el esta trabajando actualmente como su mano derecha, el como lo haya conseguido es un misterio incluso para mi; pero deduzco que al igual que yo busca algún tipo de venganza más grande, incluso podría arriesgarme a decir que Jhon planea algo contra la misma organización que nos mantuvo cautivos durante 3 años.

La “organización” es prácticamente una industria de tráfico de personas, con sedes clandestinas en varios países de Europa, Asia, y América. Su poder es innegable con mucha influencia en los altos mandos de varios países. Su existencia no parecer ser conocido o reconocida  en los medios de comunicación. Su manera de operar es apenas conocida a pesar de ser tan grande y mueve cantidades de dinero similares a los de un país pequeño. Los únicos que podemos decir que conocemos de su existencia somos aquellos que logramos escapar de su infierno; pero a pesar de ello no pudimos hacer nada después; tenían a toda la policía local comprada. La organización tiene demasiadas influencias y al parecer su poder cada día crece más porque a muchos gobiernos no parece importarles su presencia; incluso diría que ciertos presidentes colaboran con sus actos. Tienes que estar ahí adentro para darte cuenta de lo que son capaces de hacer: Tráfico de órganos, secuestros, prostitución infantil, esclavitud y venta de drogas en especial la fiebre “blanca” y “negra”.

Después de la muerte de mi hermana pude escapar, pero a pesar de ello nadie quiso creer lo que yo decía, la policía misma  se negó a hacer una investigación; creo que yo no era la primera persona en denunciarlos y obviamente no hicieron nada antes ¿Por qué habría alguna diferencia conmigo? Ahora no importa, estoy determinado a continuar y hacerle la vida un infierno a Demeric antes de matarlo, solo así podré mitigar este dolor que tengo dentro.

Terminé mi café, me vestí con un traje elegante y salí del apartamento, en el camino compre una cesta de frutas y una tarjeta. Eran las 8:30  y según el horario que me había dado Jhon sus hijos ya estarían en la escuela y su madre estaría en casa con su servidumbre.

La casa de Demeric era elegante de dos pisos con jardín en frente, cerca de madera y un pequeño garaje a lado; toda una tradicional casa americana. Atravesé el jardín y me di cuenta que no tienen mascota  y que sus flores están muy bien cuidadas (seguramente Marilyn tenía mucho tiempo libre). Toque el timbre y me dibuje una sonrisa en el rostro. La misma Marilyn abrió la puerta; me presente diciéndole que era nuevo en el vecindario y le regale la cesta de frutas.

Ella parecía muy encantada con mi obsequio y no dudo en invitarme a pasar, no acomodamos en la sal y comenzamos a charlar. Marilyn era una mujer de aproximadamente 45 años de cabello corto y rizado de color oscuro, ojos celestes,  algo pasada de peso; usaba unos vestidos holgados y usaba zapatos sin tacón. Mi primera estrategia era mostrarme servicial, alegre y encantador, de manera que ella sea una presa fácil. Al parecer ella se mostraba complacida con mi visita, se reía de mis chistes, mostraba atención a mis falsas anécdotas; yo de igual manera hacía lo mismo, para que ella creyese que teníamos “química”, hacerla sentir bien y feliz. La mañana paso rápido y ya casi era medio día. Me levante y me despedí, pero ella insistió  en que me quedará hasta el almuerzo, yo gentilmente rechace su oferta pero le prometí volver al día siguiente. Observe como se le iluminaban sus ojos y me quedo claro que había cumplido mi primer objetivo: seducirla.

Pasaron varios días con aquella misma rutina: ir a su casa, desayunar, fingir que le presto atención, inventar anécdotas de mi vida personal, reírme de sus chistes, despedirme diciéndole que volvería al día siguiente.

Y poco a poco me ganaba su confianza porque ella comenzaba a hablar de cosas más personales: de su soledad, de su falta de amistades, de que sus hijos  no le obedecían, de que su marido era muy indiferente ante muchas situaciones que a ella le aquejaban, entre muchas otras cosas.

Saque mucha información importante de aquellas conversaciones; el caso de que Demeric sea un marido completamente desatento que se la pasaba de viaje en viaje y cuando le pregunte de a que se dedicaba; ella me respondió que era  un empresario encargado de los asuntos financieros de varias empresas alrededor del país, que sus viajes últimamente se hacían más frecuentes y Demeric había argumentado que la crisis había afectado a varias empresas de su sector, me también la fecha de su regreso y me adelanto que tendría otro viaje en 4 días después. Incluso me confeso que su falta de rol como cabeza de familia fue motivo de muchas discusiones entre los dos.

Me di cuenta de que Marilyn era muy ingenua con Demeric o al menos eso quería aparentar al contarme sus  facetas de madre en soledad preocupada solo por ella misma, sabía que ella no me estaba contando todo lo que sabía o estaba tratando de mostrarse indefensa y disponible; le seguí el juego.

Le conté que era un heredero de una empresa familiar y que me había tomado un año sabático para despejar mi mente después de romper con mi prometida por que supuestamente le había encontrado en la cama con uno de los gerentes de la empresa de mayor edad. Le exprese mi deseo de pasar más tiempo con ella con la excusa de que ambos sufrimos un amor no correspondido, ella estaba conmovida por mi propuesta y me invito a que pasara el fin de semana con ella y sus hijos; Bingo, eso era justamente lo que yo quería escuchar.

Nunca olvidaré aquel sábado cuando los conocí. Era un día perfecto, sin nubes, con mucho calor, brisas de aire refrescantes  y un sol radiante. Me levanté temprano, desayuné huevos con tocino y café, me vestí con ropa deportiva y salí.

El plan de Marilyn era pasar la mañana en un club privado y disfrutar del día con algunos deportes tradicionales.

Al llegar directamente al club me registre y pase directamente a las canchas de tenis; allí los encontré a los tres y mis nervios comenzaron a aumentar, era la primera vez que vería de frente a los hijos de Demeric, pues hasta ahora simplemente los había visto por la fotografía que me había dado Jhon.

Marilyn al verme me saludo con un beso en la mejilla, estaba emocionada por mi llegada se notaba claramente en sus ojos; seguramente para ella era hermoso tener a una persona que sí atiende a sus invitaciones.

Llamó a sus hijos que se encontraban jugando en la otra cancha, vinieron corriendo y les extraño mi presencia, yo simplemente les sonreí.

Me fije primeramente en Romer el hijo mayor de 10 años de estatura media, rasgos finos, cabello corto de color café claro, mejillas rosadas, algo pecoso, pero lo que más me llamo la atención fue su mirada tenía los ojos color celeste, demasiado naturales para ser verdad. La expresión de su mirada al verme era de curiosidad era como si esperara conocer algo de mi. Nos estrechamos las manos y le sonreí para demostrar simpatía. Mis ojos se posaron ahora en su pequeña hermana Jennifer de 8 años; era hermosa, ella parecía un conjunto de elementos en perfecta armonía: sus cabellos parecían rubios a primera vista pero solo era por el efecto del Sol, en realidad su cabello era de color café muy claro que resaltaba con aquellos rayos solares, sus ojos para mi sorpresa eran verde esmeralda y al igual que su hermano tenían rasgos muy finos y mejillas rosadas.

Me creció el morbo de solo pensar en lo que les haría a los dos por separado, pero también sentía un pinchazo en mi estomago como un efecto de reflexión forzada. ¿Realmente sería capaz de cambiar la vida de estos dos niños para siempre?, ¿Era necesario descargar todo este odio en ellos? Trate de no sentir culpa quitándome esas preguntas de la cabeza, de cualquier manera no había vuelta atrás; al menos no para mi.

Pasamos una mañana relativamente tranquila, con un par de juegos de tenis entre los cuatro. Romer y Jennifer eran buenos jugándolo, pues nos vencieron con facilidad a su madre y a mí. Me mostré muy amistoso y servicial con ambos, aparentando ser un amigo más de la familia. Poco a poco los niños se comenzaron a abrirse conmigo. Ya era hora del almuerzo y gracias nuevamente a los consejos de Jhon pude entablar una conversación muy amena con Romer.

Mi amigo me había dado detalles de algunos de los gustos y hobbies  de cada integrante de la familia, de manera que pueda entablar más fácilmente una amistad con los niños y su madre.

Romer era un fanático del fútbol mundial por lo que todo el almuerzo estuvo hablándome de eso, y yo atropellado con sus múltiples preguntas que no podía contestar pero de todas maneras creo que le cause una buena impresión porque toda la tarde quería hacer equipo conmigo en cualquier actividad que realizamos. El era muy hablador, me interrumpía constantemente para hacer preguntas y se las respondía el solo. Era muy gracioso escucharlo tenía una infinidad de chistes y anécdotas que contaba con esmero, me recordaba un poco a Jhon cuando ambos compartíamos la litera  en aquel calabozo junto con otros cincuenta niños, siempre tenía algo interesante que decir incluso en aquel espantoso lugar, no se como habría sobrevivido sino fuese por el.

Jennifer en cambio era muy reservada, tímida y poco conversadora,  se mostraba incomoda con mi presencia, no me tenía mucha confianza y siempre estaba apegada a su madre, sin embargo su punto débil era su hermano, pues también se mostraba muy apegada a el.

Pasamos una tarde muy agotadora, después de haber aprovechado todos los espacios recreativos estábamos todos cansados y nos dispusimos a volver a casa. Marilyn no podía estar más contenta sabía que habíamos aprovechado un buen día y que me llevaba bastante bien con los niños para ser la primera vez.

Llegamos a su casa cuando ya caía la noche y el cielo se empezaba a iluminar de estrellas. Los niños se durmieron en el camino por lo que amablemente me ofrecí a llevarlos a sus habitaciones, una vez dormidos baje donde Marilyn para despedirme. Para ella seguramente ahora  todo era color de rosa y había pasado un día estupendo, me abrazó sorpresivamente dándome las gracias por tan hermoso día; se me estaba insinuando lo podía ver en sus ojos.

Para mi también todo era perfecto, no me esperaba que el día saliera tan bien de manera que mi recompensa esperaba por mi buen comportamiento. Así que decidí sorprenderla también entregándole un beso en los labios. Le sorprendió mi acto porque ligeramente vi como se ruborizaba.

Me separe de sus labios un momento para decirle que la amaba y que jamás había sentido algo así por alguien. Me miro un momento con esos ojos azules y me devolvió el beso de la forma más apasionante que pudo. Nuestras lenguas se encontraron y se acariciaron entre si. Podía sentir como se comenzaba a excitar con cada beso que nos dábamos; era difícil agarrarle por la cintura pero de cualquier manera la apreté hacia a mi lo más que pude, quería sentir ese voluminoso cuerpo suyo y que ella sienta el mió.

Paramos nuestros besos en seguida al escuchar el teléfono, ella se espanto un poco al recordar que estaba casada y fue rápidamente a contestar. Era su marido, lo supe por la forma en que hablo con el, podía percibir algo de ansiedad en su voz. Hablaron unos minutos sobre las actividades del día y obviamente no me menciono a mí, colgó el teléfono y me miró, yo le sonreí como avergonzado.

Le sugerí alejarme hasta que ella este segura de lo nuestro, me miró incrédula de mis palabras y nuevamente me beso afirmando lo segura que estaba. Por dentro yo estaba muy satisfecho de cómo me habían salido las cosas, así que decidí seguir con el plan.

Le propuse ir a mi departamento  a terminar nuestra velada con un buen vino y música romántica a la luz de las velas. Estaba encantada con mi propuesta y acepto. Acordamos reunirnos a las 9 de la noche después de que ella dejará a sus hijos con la niñera.

11:30 de la noche. La escena era única: la luz de las velas iluminaba mi habitación, el aroma a incienso se esparcía por mis sentidos, el único sonido audible eran los gemidos de Marilyn ante mí embestida genital y por supuesto tres cámaras ocultas y encendidas que no perdían detalle de nuestros actos; del inicio de mi venganza.

Fin de la Parte 2

V de Venganza Parte 1

Posted in V de Venganza by Kruger on 12 septiembre 2015

Llegue una tarde de verano a aquel pequeño departamento alquilado, tal como lo había anticipado estaba lo suficientemente cerca y privado como para observar las acciones de la otra casa grande que tenia adelante. Me mude a una zona de clase alta donde los vecinos son demasiado orgullosos como para saludarte y sus hijos son demasiado mimados como para salir a jugar a las avenidas. Menudo lugar para comenzar mi venganza.

Tenía mis objetivos muy claros; planeando exactamente lo que haría los próximos meses, incluso me cambie el nombre por el de Mark Dempsey para que sonara un poco más sofisticado y tener un poco de estatus. También cambie mi apariencia física para que ese hijo de puta de Demeric Golfan no me reconociera. Es por ese sujeto que ahora estoy donde estoy, con la sangre fría y con un plan elaborado para arruinarle la vida. Talvez no en el grado en el que el me la arruino la mía pero de todas formas haré que sufra.

Explicar lo que me hizo a mí y a mi familia no tiene nombre o al menos no para mí, es difícil explicar aquel infierno que pasé por su culpa y ver como se reía de mí mientras agonizaba mi pequeña hermana es algo que simplemente no se puede sacar de la mente. Pero le devolvería este odio no solo con matarlo sino vengándome de toda su familia en especial de sus hijos. No los voy a asesinar claro que no, no me rebajaría a su nivel, pero haré algo mucho más grotesco ¡Me cogeré a sus dos hijos!

Los seduciré, los desvestiré, los cogeré, lo grabaré todo en video y se lo mostraré todo antes de matarlo. Le mostraré todas las perversiones que el me hizo ver y se lo restregaré en la cara. No importa lo que vaya a pasar después; si es que la policía me atrapa o no, pero ese maldito tiene que sufrir primero.

Terminé de acomodarme en el departamento, a pesar de todo era muy acogedor. Era un morbo para mí pensar en las cosas que les haré a ese par de hermanos, la sangre se me subía a la cabeza de solo imaginármelo. Instale cámaras en la casa en lugares que serían ideales para nuestros encuentros, la habitación tenía por lo menos tres cámaras colocadas en distintas posiciones de manera que no se perdería ninguna escena el muy desgraciado.

Me senté en mi gran sofá de la sala después de concluido el trabajo de instalación, no me había dado cuenta que ya era de noche y las pequeñas luces de la ciudad comenzaban a encender. Me relaje un momento mientras repasaba nuevamente el plan. Tengo un amigo que al igual que yo desea vengarse de este mal nacido; pero no se atrevía a hacer lo que yo haría, el me decía que la venganza siempre sale al revés y que uno siempre acaba peor que al principio, trataba de no escucharlo pero algunos consejos suyos me servirían.

–       El tal Demeric alias el Topo, no es alguien a quien quieres a tus espaldas; te mataría sin dudarlo –  me decía mi amigo Jhon – siempre tienes que estar un paso delante de el, ten en cuanta eso.

–       Si Jhon lo que tu digas, pero dime cosas más útiles por favor – le dije mientras encendía un cigarrillo a las afueras de un bar clandestino- ¿Trajiste lo que te pedí?

–       ¿Estas seguro de que quieres usarlo?

–       Ese maldito se merece cosas peores, tú sabes lo que nos hizo, ¿no crees que se lo merece? – le respondí alzado la voz.

–       Creo que envenenarlo en su propia casa sería más fácil, pero recuerda el sale de viaje dentro de 2 semanas y se perderá por un buen tiempo. Ya sabes que tiene dos hijos, el mayor tiene 10 años se llama Romer y va a una escuela privada junto con su hermana Jennifer de 8 años –  hizo una pausa para mostrarme una foto donde se ve a los niños juntos volviendo a casa, al parecer la foto fue tomada sin que ellos se den cuenta.

–       La madre es una adinerada mujer de nombre Marilyn – continuo diciendo – talvez el mejor momento para encontrarte con ellos sea dentro de dos semanas, estarán solos por lo menos dos semana así que gánate su confianza antes que Demeric llegue. Conquista primero a su mujer antes que a los niños ¿Entiendes?

–       Si si si, lo se –  dije impaciente –  pero por favor dame lo que realmente importa ¿quieres?

Jhon dudo un momento ante mi mirada impaciente pero por fin alargo el pequeño maletín hacia mis manos. Lo abrió mostrando dentro dos jeringas.

–       Aun sigo creyendo que esta es una pésima idea, sería más fácil envenenar a toda la familia – dijo, pero se callo de inmediato al ver como le lanzaba una mirada asesina- Bien, me costo mucho conseguir esto, pero se calcula que en el mercado negro y en gran parte del imperio Karnek esto costaría unos 100 $  y 500$ por dosis.

–       Si lo se, pero tu sabes que te voy a pagar….

–       No lo hagas, considéralo un ultimo regalo mió –  dijo Jhon con una sonrisa en los labios.

–       Esta – Continuo diciendo mientras levanta a media altura una de las jeringas que tenia un liquido color lechoso – se llama  “Fiebre Blanca”.  Y como sabes una vez inyectado, produce una creación de hormonas excesiva de manera que el cerebro la interpreta como deseo sexual intenso; hace que el cerebro se caliente y por eso la fiebre. El cuerpo se vuelve sensible ante cualquier toque, los sentidos se agudizan y se dice que no se siente ningún tipo de dolor en las penetraciones, incluso sin eres virgen. En personas mayores es como un viagra cerebral que prologa el placer durante horas. Pero su verdadero uso es para los infantes lo único que sienten una vez inyectado es placer, seguido de una leve fiebre en todo el cuerpo.

Observo por un momento la jeringa, y sonrío como si fuese el mejor regalo que jamás me hubiesen dado, después observo la otra jeringa que  contiene un color oscuro muy parecido al negro.

–       Esta – dice levantándola – es la “Fiebre negra” mucho más concentrada que la primera su efecto puede durar semanas en adultos, y a penas se nota la fiebre que provoca, pero tiene un montón de efectos secundarios de los cuales los más peligrosos son  vómitos, debilidad extrema, hipersensibilidad, jaquecas y en algunos casos paranoia. Con tres dosis de estas uno niño no sobrevive y un adulto se vuelve completamente loco.

Aprieto los puños con fuerza al recordar que es justamente esto lo que le dieron a mi hermana. Yo la sostuve en mis manos mientras agonizaba y se convulsionaba terriblemente. El dolor que me causo aquella escena me marco para siempre y es por eso que esta es la mejor manera de retribuirle a Demeric el daño que no solo me causo a mí, sino a todas las familias cuyas situaciones son similares a la mía. Pues yo vi morir a cientos de niños mientras estuve cautivo en aquella cárcel llena de infantes.

–       Bueno creo ya no te debo nada- dice Jhon mientras cierra el maletín y me lo entrega  – estamos a mano.

Le estrecho su mano, lo miro a los ojos y me devuelve la sonrisa, muy en el fondo se que el también quiere este tipo de retribución lo puedo ver en sus ojos.

De vuelta a la realidad, me dirijo imaginariamente a donde esta el maletín oculto debajo de mi cama, pensando en que por fin podré usarlo. Me sirvo un vaso de wisky con hielo y comienzo a beberlo mientras observo la ciudad desde mi ventana, la vista es maravillosa. Siento el aire tranquilo, una paz inquietante que precede a la tormenta, pero esta tormenta será provocada por mí.

– Romer y Jennifer – digo mentalmente – espero que sean felices, porque a partir de mañana sus vidas cambiarán para siempre.

Fin de la parte 1