El Rezo del Predador

Posted in Relatos Ardientes by Kruger on 28 marzo 2015

En el ocaso nocturno. El silencio se hace presente como un fantasma de medianoche. Todo lo que quiere es paz, pero el fulgor inesperado de  gemidos incesantes que se escuchan en medio de la habitación siniestra, impide su descanso.

Las paredes desgastadas, el piso sucio y quebradizo casi enmohecido y las ventanas rotas terminaban de adornar un acto oscuro y ruin.
La pequeña sentía que le faltaba el aire, el peso sobre su cuerpo era demasiado, sin contar con el devenir incesante e incansable de su abusador. El dolor de la penetración era humillante y espantoso, la gruesa verga del hombre incrustada en lo profundo de su ser como el cuchillo en la carne. Él gemía sobre su oído como un animal encolerizado, sofocando sus angustiosos gritos suplicantes que jamás serían escuchados, las lágrimas también suplicaban piedad pero sólo se derramaban sobre las sábanas sucias del colchón mugriento en el que estaba sometida.

Lejano, muy distante se encontraba el recuerdo feliz de la mañana en que brillaba el sol sobre su rostro, las mañanas sonrientes en que era feliz sin saberlo, el cálido abrazo de su madre los domingos de iglesia y el olor de los huevos recién cocidos sobre el sartén. La mirada cálida de su padre, su semblante firme y cariñosa compañía que la hacía sentir segura.

Quería regresar a esos momentos y atesorarlos cada segundo, pero no podía sacar de su mente el dolor que sufre por la vejación del hombre que la engaño y por un pequeño y estúpido regalo que la trajo a ese lugar.

El hombre graznó improperios antes de eyacular dentro de la infante, ella se retorció incomoda pero nada pudo hacer salvo seguir echada. El hombre se paró sudoroso y con una sonrisa en el rostro, observó como el líquido blanco se escurría por entre las piernas de su víctima; se sitio victorioso e imponente, un alto señor que somete a su pueblo contra su voluntad, un conquistador enaltecido por un sueño cumplido.

Arrodillado el hombre comenzó a emitir palabras apenas audibles hasta para la agredida. Parecían un rezo al poder y la prepotencia, un agradecimiento al momento y lugar, un pedido para que éste se repita siempre.

Se incorporó con una sonrisa maquiavélica en los labios viendo a su víctima y vislumbrando el porvenir, la pequeña leyó su mirada percibiendo que nada bueno se avecinaba, derramó más lágrimas anticipando que jamás volvería a ver a su familia. Él se recostó a su lado y la abrazo con fuerza, apretujando su cuerpo con y estremeciéndose al contacto de sus pieles desnudas. La pureza y la perversión unidas en la habitación oscura.

El tiempo pestañeo como quien pierde la cuenta de los años, y las estaciones se volvieron segundos y los días en lluvia que cae sin cesar. El silencio volvió su mirada hacia esa oscura habitación y la encontró diferente a la primera vez que la vio.

Estaba adornada con retratos y pinturas, pintada con cálidos colores de temporada y adornada con felices y alegres risas de niños que revolotean por doquier. Era difícil reconocer aquel lugar que antes era una estructura vieja y olvidada. Pero el silencio no se equivoca y sabía que era el lugar correcto.

De la cocina salió una mujer de mediana edad con una gran olla con estofado verde, tras ella otras mujeres más jóvenes traían ensaladas y arroz cocido con patatas. Alzó la voz para llamar a los querubines que ante su llamado fueron presurosos a sentarse a la mesa principal. Los seis que no tenían más dos años de diferencia los unos de los otros esperaban ansiosos el inicio de cena familiar.

– Falta papá – gritó uno de ellos.

La madre asintió y con pasos calmados se dirigió a la habitación principal. Minutos después salió enganchada del brazo de un hombre de avanzada edad, encorvado y con bastón en la mano, de mirada firme y aspecto senil. Sujetado por la mujer que tantos hijos le había dado se dirigió a la mesa y se sentó. Observó a todos con una gran sonrisa, pues era mejor que ver un campo de pradera verde o el mismo paraíso; esté era su paraíso su pedazo de cielo en medio del mundo. Era diverso el panorama, hijos de todas las edades y algunos nietos que lo observaban expectante.

El hombre agachó la cabeza y rezo la oración que todos sus hijos conocían:

“Al miedo y al dolor no espero.
Al prejuicio y olvido es mejor apartar.
A lado mío esta lo que yo quiero,
Con ansias grandes lo anhelo.

Mi orgullo es mi fuerza
y el valor para luchar contra todos mi entereza.

Si a Dios olvido no importa,
pues mi soberbia es mi mayor fortaleza.

Mi desafío al mundo es grande,
Y por ella luchar necesito.

El señor del silencio me da fuerzas
para vencer el amor y la omnipotencia.

Hacer que en frente mío se detenga
el capricho que el mundo me niega.

Les escupo en la cara y los reto
a que me digan que jamás puedo
pues la oración del predador profeso
y todos los días lo rezo”.

Todos comenzaron con a servirse los alimentos una vez terminadas las palabras del anciano. Todo transcurrió de forma corriente y pasiva, sobre tenedores y ruidos metálicos en porcelana, sobre conversaciones ordinarias mezcladas con patatas.

Sólo los dos se miraban fijamente, el anciano y la señora de 40 años, madre de seis hijos, todos sentados en la mesa. Ella con cierto desazón, reprimiendo sus verdaderos sentimientos y comprometida con el hombre que le quito y le dio todo, construyendo su amor sobre sufrimiento. Demasiados años a lado suyo mellaron en lo profundo de su mente hasta convertirse en poco menos que una sirviente sometida a los caprichos de su subyugador, callada antes que el tiempo le diga que creció y sin darse cuenta la convirtió en señora.

Acabada la cena el hombre se levanta de su silla y se dirige silenciosamente a su habitación sin que nadie se percate igual a una sombra en la oscuridad, sólo su mujer lo siguió con la mirada. Cerró la puerta se sentó en el borde de la cama y contemplo por la única ventana que había la luna que brillante se encontraba.

– Mira como me has consentido tanto tiempo – dijo al vacío- por eso te he rezando todas mis noches, todas las veces que la hacía mía, todas las veces que cené en la mesa desde que tuve a mi primer hijo, en todas te he dado gracias y tú siempre has velado por mí; no podría ser más feliz y sé también que hoy es mi última noche en este mundo pues partiré a la nada dejando el recuerdo a través de mis primogénitos y mi apellido.

El hombre se recostó con luz luna a sus pies. Rememorando todas aquellos momentos en los que desafío al mundo, haciendo prisionera de sus caprichos a una inocente, saciando sus deseos en su piel hasta que esta quede sin color, vaciando a sus herederos dentro de ella y transformando su mente para siempre.

Él muere feliz.

Desde las sombras el silencio sonríe por la partida del “desdichado”, preguntándose a quien rezaba todo este tiempo. El silencio nunca decía palabra a otros, pero le parecía curioso que un hombre que sabe que tiene todo el poder quiera justificar sus actos impúdicos a una deidad invisible. Esta ironía cruel el silencio tratará de comprender hasta el fin de la edad del hombre. La mies es mucha y el tiempo eterno.

Fin

El Diario de Gale 12/03 Final de Temporada

Tercera Temporada

Doceavo Episodio

16 de junio de 2009


Querida Trish:

Si te contara las cosas que me han pasado estos días no lo creerías, es como una maldita broma del destino que siempre me pone a prueba, pero ahora me la pone todavía más difícil ya que ahora presiento que todo acabará mal. Pues veras como ya sabes que este es mi segundo año como asesor escolar en este bendito pueblo y admito que me a tocado de todo pero jamás creí que en este pueblito de mierda me iba a topar con la persona menos pensada y bueno después de 5 años sin verlo creo que por fin puedo ver el tremendo daño que le cause a la familia de mi querida Amy. Su hermano Erick estuvo conversando conmigo hoy ¿puedes creerlo? Seguramente no pero de cualquier forma es la pura verdad. Casi me da un ataque cardíaco cuando lo vi frente a mi escritorio era como ver un fantasma, un espectro que vuelve para tomar venganza. Después me tranquilicé al recordar que él nunca me vio cuando secuestre a su hermana.

Charlamos cerca de 40 minutos, aunque al principio él se mostraba arrogante y pretencioso, después fue abriéndose un poco a cada minuto. Yo entendía la situación por la que atravesó, tener que lidiar con padres obsesivos que solo pensaban en recuperar a su hija perdida y lo dejaron a él de lado por muchos años. Así me lo confesó el cuándo reveló cómo su madre lo culpaba sólo a él por el secuestro reclamándole por su descuido. Erick siempre se sentía atormentado por eso y no dudo en decir que el único culpable es el secuestrador, tuve que apoyarlo en todo momento para que exista una brecha de confianza. Me contó también que su traslado al pueblo fue idea de su madre que quería un lugar alejado de las ciudades para que ni sean acosados por la prensa amarillista.

Le pregunté si todavía la andan buscando a lo que respondió que su madre ya no habla de ella desde hace ya tres meses y que él todavía la extraña.

Terminamos nuestra conversación con un buen apretón de manos y le prometí que le ayudaría en lo que necesitase y que cualquier problema que tenga siempre podía contar conmigo. Al parecer se fue contento.
¡Oh! Trish me siento extraño después la charla con Erick como si me pincharan con agujas en las nuca, no quisiera sentirme frustrado por todo lo ocurrido hasta ahora porque sé que al final no me arrepentiré de nada.

De ahora en adelante no se que mas irá a pasar, me pongo muy ansioso de solo pensarlo. Tengo que ser mucho más precavido con Amy y evitar que sea vista fuera de casa, para suerte mía ella es agorafobia pero me preocupa que en algún momento se entere que sus padres están en el pueblo. Cómo dije antes este ciclo siniestro está a punto de acabar. Un beso. Gale.

2 de febrero de 2008

¿Cómo un cálido beso puede despertar un pasión desenfrenada? No creí que la noche se fuese a poner tan salvaje y excitante. Mi niña estaba excitada, lo veía en sus ojos, como una chispa que pretende causar un incendio. Imagino que tanto abuso provocó en ella el deseo escondido del placer y que cada día que pasa sin tener sexo crece dentro de ella un ansiedad incontrolable que se expande desde sus genitales hasta su cabeza.

Un toque mío podría provocar un erupción en ella. Acostados en la cama nos miramos fijamente el uno al otro, ella puso su mano por debajo de sus pantaletas y empezó a friccionarse el clítoris apretando los labios con fuerza pero dejando escapar pequeños gemidos guturales. Yo solo la quería admirar pues era un espectáculo increíble pero ella me provocaba con su mirada mientras se retorcía de placer en la cama, hasta que de tanto manoseo suyo sus pataletas se le fueron cayendo dejando al descubierto sus prominentes y macizas nalgas. Dos surcos de carne que se elevaban ante mis ojos como los primeros rayos del Sol de la mañana. Ella ya estaba de espaldas a mí continuando con su show de autoplacer. Sus cabellos dorados tapaban su rostro como un velo de novia mientras sus gemidos se intensificaron cada vez más.

Yo no pude aguantar la tremenda erección que traía entre las piernas y saque al monstruo baboso y me coloque en posición para penetrarla directamente en el culo. Ella sintió mi entrepierna y agarró sus nalgas y las abrió lo más que pudo, su ano se abrió más de lo usual, demostrando que ya había sido abierto en anteriores oportunidades. No pude soportar más y se la metí de una sola vez, ella respingo y dio un leve grito pero después relajó los músculos y empezó a gemir de nuevo. Le agarré el costado de sus nalgas para metérselo una y otra vez, ensanchando el ano hasta más no poder. Veía como mi verga se perdía dentro suyo, como mi princesa de 10 años se había convertido en toda una experta en el sexo anal y lo mejor de todo era que lo disfrutaba plenamente.
Me volví un animal, un ser que pierde el control rápidamente, alguien que inventó un personalidad falsa para tapar sus verdaderos instintos. Inventé a Caín porque me hacía sentir menos culpable sobre mis acciones; que idiota, engañarme a mí mismo jamás fue la respuesta, en cambio mostrándome todo el tiempo ante ella provocó que se sienta más a gusto a mi lado y el resultado es justo lo que yo deseaba y poco a poco la balanza del placer fue inclinándose ya que ahora ambos disfrutábamos del sexo.

Puse mis manos en sus copiosas nalgas para disfrutar más de su culito abierto, metiéndole y sacándole mi verga con mayor soltura, incluso le escupía en las nalgas para facilitar la lubricación. Amy pronunciaba gritos y gemidos casi al mismo tiempo. Me excite aún más y me eché sobre ella apoyando mi pecho en toda su espalda, la penetración se hizo más profunda en esta posición. Me movía como un desaforado ser en busca de placer tratando de sentir cada milímetro de piel de mi víctima, friccionándome con sus nalgas mientras le besaba el cuello y la boca. La cama se agitaba con violencia ya que el clímax se acercaba y yo no podía dejar de moverme de esa manera y la penetraba tan fuerte como podía, su estrecho culito era demasiado delicioso como para dejarla ir y por último le saqué mi verga, la levanté buscando su rostro y eyaculé en su cara. Era la primera vez que hacía algo así, por lo general me descargo dentro suyo pero esta vez no puede aguantarme las ganas y que lo reciba de lleno. Amy cerró los ojos fuertemente mientras las descargas de leche la llenaban toda de blanco, al final la cara y parte de su pecho quedaron empapados mientras yo me sentía el hombre más feliz del mundo.

Nos duchamos juntos y yo no podía parar de acariciar su bello cuerpo, este me pertenecía por completo pues conocía cada uno de sus rincones al detalle, la vi crecer en este cautiverio suyo mientras veía cómo la luz de sus ojos se apagaba poco a poco, el encierro le afecta en sobremanera porque pierde el propósito y ya no sabe que más hacer. Sé que cada día va creciendo un poco más y me niego a pensar en que algún día ya pierda el encanto de ser un niña dulce y se convierta en una amargada adolescente.

La miró a los ojos y le doy un intenso beso en la boca, después le susurro al oído “no quiero que crezcas” una y otra vez mientras la abrazo con fuerza y volvemos a hacer el amor.

28 de marzo de 2009

Una gran brisa de viento subterráneo golpea mi rostro, el ruido del transporte invade mis oídos mientras escucho el resonar metálico de las vías del metro. Regresaba de la ciudad después de haber recibido mi último pago por la empresa quebrada de mis padres, el abogado se las arregló para sacar algún beneficio extra después de la pérdida, de cualquier forma este era el último pago y creo que jamás volveré a esa ciudad.

Mientras mis pensamientos se dispersan cuando de repente oigo un pequeño llanto en el fondo del vagón, doy un vistazo a mi alrededor y la encuentro; es una pequeña niña de no más de ocho años que está sentada sola al fondo, no me había percatado de su presencia por que el metro estaba lleno cuando me subí, el viaje era largo hasta la estación de trenes que me lleva a casa y faltaban dos paradas más para llegar. Me sorprendió que estuviese sola, así que decidí acercarme para ayudarla.

Llevaba puesto una chamarra rosada con lila, un pantalón oscuro, una bufanda rosa y una gorro de lana por el que salían sus largos cabellos rubios. A mí me encantan las niñas rubias y más si son delgadas como ella. Mi intención era ayudarla pues no creía en otra cosa ya que Amy me esperaba en casa. También traía una gran mochila cargada en la espalda junto con una bolsa negra que estaba apoyada en su costado.

Me senté a su lado y le pregunté que le había pasado y si se encontraba perdida o algo por el estilo. Me respondió que estaba buscando a alguien pero que no lo había encontrado aún, que su madre había muerto dos semanas atrás y que dicha persona era lo único que le quedaba pues también se había escapado del centro infantil en la que había estado hospedada.

Me conmovió lo que dijo estaba tan asusta porque lo perdió todo, tenía la misma mirada perdida que Amy. Le pregunté nuevamente que era lo que haría ahora pero solo se encogió de hombros. Después me miro y se quedó un tanto pasmada y confundida, después hurgo entre su mochila, saco un folder muy arrugado y dentro una foto que no pude ver claramente.

– ¿Eres Gale?

Toda la sangre de mi rostro desapareció, debía estar tan pálido como una hoja de papel; ¿qué demonios?

– Si- dije tan confundido por el hecho de que una niña que yo nunca jamás había visto me conociera.

-Yo- dijo tímidamente- te he estado buscando. Mi mamá me pidió que te buscara.

Estaba más confundido todavía.

– ¿Quién eres? – Dije fríamente.

– Soy Trish, mi mamá se llamaba Telma. ¿Te acuerdas de ella?

Fin de la tercera temporada

El Diario de Gale 08/03

Tercera Temporada

Octavo Episodio

22 de septiembre de 2007

Querida Trish:

Que duro es escribirte de nuevo, después de haber leído todo lo escrito por…….. bueno ……….él, es como reabrir una herida ydescubrir que siempre estuvo sangrando, es un dolor y remordimiento tremendo, parte de mi mente se niega a recordarlo y otra piensa que sólo fue un mal sueño. Pero si todo lo dicho por él es verdad, entonces muchas cosas comienzan a tener sentido y otras abren a nuevas incógnitas en mi mente, pero no confió en él y a pesar de que sea parte de mí, su repentina reaparición es una mala señal.

Los doctores nunca se dieron cuenta de su presencia hasta años después de mi rehabilitación, me dijeron que él es muy narcisista y autodestructivo, empezaron un tratamiento largo al cual no resistí y fingí después estar curado. El volver a recordar me causa mas dolor, pero se que ahora puedo afrontarlo y más ahora que Amy está conmigo, ella me da fuerzas. Te escribiré más seguido lo prometo, Gale.

Querido Gale:

Menudo papel de niño bueno el que te gastas, pero no entiendo porque le das explicaciones a un pedazo de papel sabiendo que me tienes a mi, has cerrado tú mente por muchos años ignorando mi existencia pero tarde o temprano tenías que saber que yo aún sigo aquí, no lo tomes a mal pero no eres ni jamás serás nada sin mí, he tomado los episodios mas cruentos de tú vida y he hecho cosas que tú nunca te atreverías, te he protegido y te sigo protegiendo del mundo y he cumplido con algunos de los deseos ocultos de tú corazón aunque ni tú mismo lo sepas, eso es lo divertido de ser yo; simplemente deseo que seas feliz mi estimado Gale, no olvides escribirme y saluda a tú querida Amy de mi parte, un beso, Demian.

23 de septiembre de 2007

Querida Trish:

Estoy preocupado por lo que vaya a suceder estas semanas, presiento que él toma el control más que antes y tengo miedo de lo que pueda hacer, yo se que es capaz de cualquier cosa, temo que le haga daño a Amy, temo que haga alguna locura en este pueblo. ¿Dime que puedo hacer Trish? Cómo quisiera que mamá y papá estuviesen aquí, tal vez nada de esto hubiese pasado si ellos continuasen con vida, pero también estoy seguro que Amy no estaría aquí conmigo, ¡Imagínate! Ella viviendo una vida normal, creciendo a lado de sus padres y su hermano, siendo feliz. Me invade la melancolía, 3 años y siete meses a su lado todas las noches es algo magnífico para mí, pero no se si lo será para ella; soy un monstruo, las cosas que le hice, las cosas que haré, me tiemblan las manos de solo pensarlo, pero la amo y eso me mantiene cuerdo y centrado. Extraño a mis padres adoptivos sin duda ellos fueron lo mejor que me ha pasado en la vida (después de Amy, claro), ellos me amaban de verdad, velaban por mi seguridad y me dieron la mejor educación posible, a pesar de mi oscuro pasado ellos se esforzaban por hacerme feliz, pero el daño ya estaba hecho; jamás seré una persona normal.

Estoy deprimido Trish, debo dormir, te escribo después, un beso, Gale.

24 de septiembre de 2007

Era el cumpleaños número nueve de Amy, un día nublado con fuertes precipitaciones de lluvia y granizo. Amy se levantó temprano y se fue a la cocina a preparar su propio pastel de cumpleaños; le encanta cocinar, a veces me prepara el desayuno y el almuerzo que llevo al trabajo, creo que eso la distrae pues a pesar de su corta edad se las apaña bien sola.

Por mi parte estaba preocupado porque en la escuela no me dieron el anticipo que necesitaba para poder comprarle algún regalo, este sería el primer año en que no le regalaría algo a mi princesa.

Me levanté de cama, fui a la cocina, me hice unos huevos estrellados y desayune a su lado. Su pastel estaba en el horno y había un gran desorden de ingredientes tras mío, era su día no podía decirle nada. Estar sentado a su lado me hizo recordar aquel 30 de abril, cuando la desvirgue por primera vez, el lugar y los sentimientos eran diferentes, en ese entonces me corroía el deseo de poseerla y cumplir mis fantasías de una manera cruel y estúpida. Ahora me siento triste de no poder ofrecerle toda la felicidad que ella se merece.

Sacamos el pastel del horno, lo adornamos con crema y dulces de colores, le pongo una vela encima y le canto el tradicional “happy birthday”, le pido que cierre los ojos y pida un deseo, ella lo hace y sopla con fuerza, ¿qué deseo habrá pedido? No voy a preguntarle, nunca sabré la repuesta.

Partimos la torta y comemos en silencio, ella tiene la mirada perdida con ojos llorosos, presiento que extraña a su familia. Ya no veo la luz en sus ojos, aquella radiante luz que iluminaba su rostro del cual yo me enamoré, parte de su alma se ha perdido en este nefasto camino por el cuál ahora transita conmigo.

Me levanto de la silla, voy a su lado le agarro su mano y la acaricio, ella sorprendida me mira fijamente.

– Déjame que te enseñe algo maravilloso- susurro.

La sostengo de la mano y la llevó a nuestra habitación, una vez allí agarro suavemente su cintura con una mano, la otra la junto con la mía y empezamos a bailar un Vals. Un, dos, tres; un, dos, tres; un, dos, tres, recorremos el cuarto dando vueltas danzantes, ella ríe cuando se equivoca y me pisa los pies, yo solo le muestro mi mejor sonrisa.

Me detengo de repente, me arrodillo y le doy un cálido beso en los labios, su sabor sigue siendo dulce y excitante, le digo que cierre los ojos, ella lo hace y le doy otro beso esta vez sosteniendo su nuca con una mano y presionando sus labios contra los míos. Mi lengua se adentra lentamente en su boca y la masajeo con la suya, el sonido del beso húmedo es inconfundible como el choque de olas en el océano, el beso continúa tan prolongado que a veces no siento donde empieza mi lengua y termina la suya. La levantó del suelo y la deposito en la cama, ella inocente me mira y espera, pero yo no puedo moverme, el verla echada y disponible me ponía la piel de gallina, es decir mírala, hermosa, inocente, pura y entregada a mi. Ella sabe las cosas que le puedo hacer y aun así me espera, como si no hubiese más remedio, como si no conociera nada mas que esto, esto que yo llamo comportamiento adquirido. En ese momento me di cuenta que mi princesa ya no poseía voluntad ni mucho menos libertad, ella, sometida a mi, sin ninguna otra opción.

Me acerqué y acaricie su cabello, palpe sus mejillas y roce sus labios con mis dedos. Ella parece sorprendida y confundida, no dice nada y aprovechó para acariciar su cuerpo sin desvestirla, planeo darle el mayor placer de su vida. Acarició su conejito por encima del pijama que trae puesto, mi dedo fricciona su clítoris, ella muestra una sonrisa y en pocos minutos su expresión cambia de divertida a excitada, frunce las cejas, entorna los ojos, relaja el cuerpo y tensa los músculos de sus piernas. Sigo friccionando el clítoris por varios minutos mientras ella arruga las piernas y cierra los ojos con fuerza porque siente que llega el primer orgasmo, sus pantaletas están húmedas y veo que ya se está mordiendo el labio inferior con los dientes.

Me detengo en mi manoseo y la dejo intranquila, me mira algo enojada porque no culmine el trabajo. Le sonrió y la beso nuevamente, pero algo cambia, la fuerza del beso es más intensa, ella es la que lleva la iniciativa hundiendo su lengua en mi boca, acaricio su cabello y bajo mis manos hasta su pecho y juego con sus pezones aún inexistentes. Me separo de ella y le quito el pijama con lentitud dejándola sólo con su ropa interior, ella se recuesta en la cama y la admiro por unos minutos; es perfecta, las niñas son perfectas.

Había parado de llover y la luz del Sol entra débilmente por la ventana del cuarto, e ilumina el cuerpo de mi princesa como un faro, la luz hace resplandecer su pálida piel; la convierte en una estrella humana. Sus ojos azules, sus delgados brazos y piernas, y su cuerpo curvilíneo son sin duda espectaculares. Me acerco lentamente a ella, crece una gran tensión dentro mío pero puedo controlarla, me arrodillo, ella pone sus manos atrás de su nuca y abre las piernas para recibirme, mis manos acarician sus muslos y llegan a quitarle sus pantaletas hasta bajarlas a la altura de sus rodillas, mi boca se aproxima a su entrepierna, doy un vistazo a sus perfectos labios vaginales, la raya que separa a ambos labios es simplemente el detalle más rocambolesco de la creación, suspiro y me adentro en el dulce sabor de su inocencia.

Saboreo con locura aquella rajita sin vellos, mi lengua se adentra en la cuevita del que profane su tesoro virginal, siento su clítoris endurecer ante mis lamidas incansables, juego con ese botón presionándolo con mi lengua y me emociono cuando todo su cuerpo se estremece por tanta excitación. Mis manos acarician su pecho y sus costillas provocándole sonoras carcajadas que me provocan una sonrisa.

Su vaginita se humedece y estalla su orgasmo en mi boca con dulces sonidos que emanan de sus labios, coloca sus pequeñas manos detrás de mi nuca presionándolo contra su entrepierna deseando que el placer nunca se acabe; sus piernas tiemblan y cierra los ojos con fuerza, el clímax se evapora como un bloque de hielo en aguas tropicales y me separo de su rajita lentamente.

La miro recostada recobrando el aliento, la admiro como si fuese un ángel caído del cielo cuyas alas reposan en medio de las sábanas. Amy encoje las piernas, se pone en posición fetal apretando las rodillas contra su pecho y comienza a llorar. Me recuesto a su lado y la abrazo, ella es mi ángel, mi ángel de ojos azules que me robe del cielo el día que la vi por primera vez. Le doy un beso en la mejilla y le digo que la amo, se voltea y me mira con ojos llorosos esboza una débil sonrisa y me toca la mejilla con una mano. Su mirada me dice todo y aunque se que nunca podrá decirme alguna palabra yo se que ella me ama. ¿No te diste cuenta Trish? Amy es muda.

Fin del octavo episodio.

Turismo Sexual Capítulo 1: Svay Pak

Posted in Relatos Ardientes, Turismo Sexual by Kruger on 10 marzo 2014

Esta historia esta basada en hechos reales.

Capítulo 1: Svay Pak

No me podía creer que estuviese dentro de ella, la penetración era profunda y completa, el éxtasis estaba próximo y el abrazo que nos dábamos en esa posición era igual de intenso. Yo le apretaba de las nalgas y la empujaba hacia mi pene con fuerza, ella me arañaba la espalada con sus uñas, sentía su respiración agitada en mi pecho, casi al borde del agotamiento. Sólo tenía 10 años pero estaba seguro de que no era su  primera vez pues no sangraba de la vagina pero le dolía en sobremanera las arremetidas que yo le daba. A mí no me importaba su sufrimiento, de cualquier manera era su trabajo; darme placer era su trabajo.

Y pensar que todo comenzó con un correo electrónico, revisé algunos mails privados por la noche y para mi sorpresa uno de ellos era la respuesta que estaba esperando. Dentro del mismo me daban la dirección de contacto de una agencia clandestina  local de turismo sexual. Contacte con ellos e hice un plan de viaje para quedarme por lo menos un mes, tenía año sabático y decidí que mientras más tiempo este por allá mejor, en todo caso era mi mayor fantasía viajar a ese lugar. Preparé maletas, compré los pasajes y me aventuré a lo desconocido; rumbo a Camboya.

Aterrice en el aeropuerto internacional de Nom Pen a las 3:30 de la madrugada y de ahí fue un viaje largo hasta Svay Park una provincia al sur de la capital, ahí me esperaba mi contacto de nombre Kalliyan. Debo admitir que me encontraba en un país hermoso, de exuberante vegetación y fauna, era verde por todos lados. El viaje en tren fue toda una aventura, apreciaba el paisaje todo el tiempo y dormía con la Luna resplandeciente en el cielo.

Una vez que llegué mi anfitrión no tardó mucho en reconocerme porque los turistas no frecuentan esta provincia por la pobreza existente; a mí me parecía un lugar bastante acogedor.

Nos subimos en una moto-taxi y partimos. El hablaba el inglés con fluidez por lo que nuestra comunicación no era un problema. Me contó que la mayor parte de la gente sabía hablar  inglés en especial los jóvenes ya que era un requisito en las escuelas del lugar, también me hablo del turismo sexual en esa región resaltando que era lo más común y que recibía o compraba a niñas de entre 4 a 15 años, muchas de ellas abandonadas a su suerte por sus mismos padres, pues la situación del país era muy precaria, las constantes guerras y los problemas internos habían llevado a toda esta gente a la pobreza extrema de manera que vender a sus hijos era una manera de sobrevivir. Yo no sabía si sentirme culpable o no, satisfacer una fantasía a costa de la desgracia de la gente no era muy ético. Pero qué más daba soy pedófilo y no tengo prejuicios. Esperé esta oportunidad toda mi vida, ahora no puedo decir que no.

Llegamos a una casona de 2 pisos, grande a comparación de otras casas de la calle. Salió a nuestro encuentro una señora delgada de aspecto bastante deplorable, tenía la mirada triste y preocupada; al parecer era la mujer de Kalliyan. Habló con él unos minutos y después se  adentró seguramente a llamar a las niñas.

Me sudaban las manos y mi ritmo cardíaco se disparó, estaba tan ansioso de cumplir con esta fantasía que no podía parar de sonreír. Después de algunos interminables minutos aparecieron una por una las niñas camboyanas, todas eran de diferentes edades oscilaban entre los 4 hasta los 15, eran como 20 niñas en total.

– Escoge- dijo Kalliyan

Apreté los puños y di un paso al frente, la decisión era difícil pero aunque el precio era muy accesible, debía ahorrar dinero para quedarme allá el mayor tiempo posible.

Para mi todas las niñas eran preciosas tenían los mismos rasgos que me gustaban, ojos cafés, piel clara, ojos un poco achinados y frente amplia. Di un vistazo general, pero no pude elegir; estaba muy indeciso.

Había niñas que me miraban fijamente, otras que hablan y reían entre murmullos, otras que poco o nada les importaba mi presencia miraban hacia cualquier parte menos hacia mi persona. Iniciar a una de 4 o 7 años era demasiado cruel así que las descarte rápidamente, las mayorcitas de 13 a 15 no me atraían demasiado, igual las descarte. Mi grupo de selección se redujo a sólo un puñado y entonces la vi. No la note antes porque era del grupo de las desinteresadas, su mirada estaba perdida en alguna parte de la habitación, a veces me observaba fugazmente pero sus uñas parecían más interesantes. Era hermosa de rasgos finos y piel un poco más clara que las demás, ojos un poco más achinados y labios gruesos, por aspecto físico parecía de 12 años pero Kalliyan me dijo que tenía 10.

La señalé con el dedo y Kalliyan sonrió.

– Channary – dijo y ella nos miro sorprendida, como si nunca esperase a que la eligiese.

Kalliyan le dijo unas palabras y nos dirigimos al piso superior, las demás niñas volvieron a su cuarto al fondo de la casa.

En total debían ser 6 habitaciones, 2 grandes y 4 pequeñas. Al parecer era temporada baja ya que todos los ambientes estaban libres, escogí el primer cuarto grande, él anfitrión abrió la puerta y pasamos. Era un cuarto de al menos 15 m2, las paredes estaban deterioradas junto con la pintura que se caía a pedazos, las ventanas tenían barrotes y poco o nada se podía ver al exterior, la luz del Sol entraba por pequeñas rendijas en el techo, afortunadamente había un foco que iluminaba el cuarto, sólo había un colchón de paja de dos plazas que adornaba el suelo con mantas descoloridas y sucias. El aspecto en general era vetusto.

Antes de cerrar la puerta Kalliyan me pregunto cuánto tiempo estaría con ella, yo le respondí que dos noches y que después vería si seguía con ella o me cambiaba de niña, él alargó la mano para que le pagara y le di 40 dólares por las dos noches.

El cuarto parecía demasiado grande para los dos, de todas formas el único espacio que usaríamos era la cama de paja en el suelo.

Channary ya estaba sentada en la cama admirado sus uñas y cantando en voz baja, yo dejé mis cosas en el suelo y me fui a sentar a su lado. No sabía por dónde empezar, si acariciarla, besarla o ir directo al grano de cualquier manera ella no podría objetar; estaba a mi libre disposición.

Le dije que se desvistiera pero creo que no me entendió seguía aparentando indiferencia. La agarré por la cintura para quitarle su polera blanca, ella quiso protestar pero solo frunció las cejas, parecía molesta. Sin hacer el menor caso le quite la blusa blanca que traía puesta, no objetó, seguidamente apoye mi mano sobre su pecho e hice que se echará, traía puesta una falda oscura con un cinturón del mismo color la cual se la quite despacio hasta tirarla a un extremo de cuartucho. Ella estaba quieta y seguía mirándose las uñas pero sentía su nerviosismo, la tenía toda desnudita frente a mí. Su cuerpo era precioso, para mí el cuerpo infantil era el más puro y perfecto de la creación y a pesar de que ella era más gordita que sus compañeras era perfecta. Contemple por unos minutos aquella belleza natural antes de empezar a desvestirme y acostarme a su lado. Ahora si los dos estábamos frente a frente desnudos y nerviosos, la tensa calma rodeaba la habitación esperando el clímax del momento. Acaricie sus inexistentes senos, palpando con delicadeza sus extremidades inferiores, su piel que era tersa y suave como lino de algodón y el contacto de mi miembro con su muslo me hacía poner la piel de gallina. Mi fantasía más deseada estaba por cumplirse y nadie en el mundo podía impedir que yo me cogiera a esta hermosa niña; nadie.

Capitulo del Dolor (Demo)

Posted in Demos by Kruger on 26 noviembre 2013


–       ¡¡¡CULPABLE!!! – Grité, después de que el bendito juez me pregunto como me declaraba.

La mirada de todo el juzgado se posaba sobre mí. Me mostraba airosa y   sumamente molesta no por mi declaración sino por la injusticia que se había cometido. Toda la sociedad conspiraba contra mí para que no fuera feliz y eso me ha estado carcomiendo el alma por años, pero ya era tiempo de equilibrar un poco las cosas. Pues si bien era cierto que había asesinado a un “policía”  para mi era un pequeño pago por todo el sufrimiento que causaron sus acciones para con mi existencia.

La audiencia duro poco menos de 2 horas antes del veredicto final. Los testimonios poco o nada sirvieron a mi favor, ya sabía cual sería mi sentencia, talvez lo único malo que sucedería de todo aquello a mi parecer sería no volver a verlo, no podría visitarlo nuevamente incluso aunque el ya no quisiese, la ultima vez que fui me había rogado con la mirada que ya no lo visitara mas, su sufrimiento talvez es peor que el mió y yo sufría con el su angustia y su dolor.

El jurado del tribunal llego con el veredicto, todo el juzgado se puso de pie incluyéndome. El juez se puso sus lentes antes de leer.

–       Emily Jean Parker, por el delito de homicidio en primer grado esta corte te declara culpable, y te sentencia a 30 años en el centro de reclusión femenina sin derecho a indulto.

Gran parte de los presentes se mostraban dichosos por la sentencia y algunos incluso aplaudieron.

Pero si ellos supieran la verdad, la verdad de porque hice lo que hice, se darían cuenta de que todo tiene consecuencias y que nuestros actos afectan a los demás creando un circulo de de venganza y desesperación en la cual yo estoy sumergida. Darnos cuenta de que a veces no todo es lo que parece y dejarnos llevar por esa cultura estereotipada no hace más que afectar a los demás. ¡Malditas personas! me quitaron lo único que me hacía  feliz.  LOS ODIO.

Como empezar esto, como empezar un viaje que ya no tiene destino y saber que terminaras en un lugar que no te hará feliz y no puedes escapar, es completamente desesperante y triste.

Mientras el autobús  penitenciario se dirigía a lo que podría ser el final de mi viaje comienzo a recordar, los recuerdos sean talvez sean mi ultimo escape de esta tonta realidad. Tengo miedo, pero talvez superar el miedo me haga reflexionar de porque hice lo que hice y no estar arrepentida.

Empezare desde donde puedo recordar mmmmm………………..dolor, mucho dolor y miedo, la verdad es uno de mis primeros recuerdos es el dolor, es un sentimiento que siempre estuve presente en gran parte de mi niñez y que tuve a aprender a convivir con el. A pesar de que provengo de una familia adinerada lo que más faltaba era amor, compresión, felicidad, cariño y todos los sentimientos positivos que se me pueden ocurrir. Quizás todo comience con mi “padre” o “padrastro” la verdad esa palabra no tiene ningún significado para mi. Yo no sabía lo que pasaba, supongo que desde mis 4 años que tengo recuerdos de el y quizá los sean los peores recuerdos de mi vida, el era prepotente, ambicioso, egoísta y sobre todo violento. Llegaba a casa borracho y rompía todo, mamá  trataba de tranquilizarlo, pero era inútil la golpeaba, mamá se defendía y seguramente también lo golpeaba a el; y en esos arranques de ira el iba a mi cuarto y me golpeaba, recuerdo que una vez entro con un puntapié en la puerta, me despertó con solo eso  y me dio tremendo golpe en mi pecho que me dejo con una costilla fisurada y dos semanas sin ir a clases. Lo peor de todo es que mamá era cómplice de mi sufrimiento, pues jamás fue capaz de denunciarlo,  creo que ella también le tenía miedo; mucho más miedo que yo.

Por más que trato no puedo recordar un solo momento feliz con aquel hombre (si se le puede llamar así), mis recuerdos de infancia se basan en eso en preocupación y desesperación. Por un lado tenía mucho miedo a que llegará él, pero por otro lado mi madre era despreocupada y me daba demasiado afecto para poder disfrutarlo. ¿Continuara?

Capitulo de la Fidelidad (Demo)

Posted in Demos by Kruger on 26 noviembre 2013 1 comentario

La escena era inolvidable.

Sus talones apoyados sobre mis hombros, su vestido blanco que colgaba a ambos lados de su cama, sus jadeos eran apenas oíbles pero con un sonido tan dulce que podía sentir como mi miembro crecía dentro de ella. Mi princesa era perfecta, parecía que irradiaba un aroma a inocencia y perfección que simplemente la volvía irresistible. Tal vez era el color de su piel tan clara como las perlas, quizás el largo de su cabello al igual que su  color entre castaño y rojizo que de alguna manera se volvían brillantes a la luz del Sol, o sus ojos; Oh!! Dios mío que ojos tan preciosos tenia mi niña, un color azul cielo que era el complemento perfecto de su rostro.

El vaivén de nuestros movimientos hacia prácticamente rechinar su cama, con los mudos testigos que eran sus peluches y muñecas que observaban en silencio nuestra forma de expresar nuestro amor. Agarraba sus mulos con mis manos y los separaba levemente para apreciar la entrada del cabezón a la guarida del conejo que se veía tan rosado aquella mañana.

Mire el reloj, eran las 11:30 así que supuse que la ceremonia acabaría en media hora. Tal vez el tiempo pasa demasiado rápido al igual que los recuerdos, en ese momento de perfección retrocedí en mi memoria para rememorar el día que vi por primera vez.

Era verano, lunes para ser más exactos, lo recuerdo porque era el primer día de vacaciones y la mayoría de mis compañeros estarían de viaje, de alguna manera yo también lo estaría sino fuera porque estaba castigado, así es castigado por colocar una bomba de humo dentro la oficina del director, fue muy gracioso verlo correr de su oficina pero si no hubiera sido por el tonto de Patric que confeso todo, en este momento estaría alistando maletas, pero en fín buscaría la manera de distraerme por los siguientes 30 días.

Desde la ventana de mi cuarto podía observar casi a todo el vecindario, de horizonte a horizonte, observar todas las casas de diferentes tamaños pues éramos de la clase media, en cambio nuestros vecinos eran más adinerados. Pero siempre me la pasaba observando la casa de enfrente, una pequeña mini mansión  de 2 pisos con alberca y jardines desocupada hace 3 años y bueno como en mis clásicos días de ocio decidí que ese sería mi refugio secreto cuando preferiría estar solo. La mansión era más grande por dentro con escalera de mármol y todo, recuerdo que una vez mis amigos y yo decidimos hacer una pijamada ahí (claro que nuestros padres no lo sabían, pues teníamos la cubierta de que estaríamos en la casa de un amigo), nos refugiamos en el sótano porque ahí nadie vería la luz de nuestras linternas, fue una noche muy divertida, nos asustábamos con los cuentos de terror y algunas leyendas que inventamos de la casa y reímos a carcajadas con las payasadas que hacíamos. Cerca de las 2 de la madrugada nos pusimos sentimentales ya que era la edad de las hormonas (17 años) hablamos sobre chicas, la discusión se fue haciendo interesante, cada uno debatía sobre el aspecto de una chica frente a la otra, futuros amores, viejos amores, cosas así. Hasta que Jeremy tuvo una idea bastante buena. Propuso colocar los nombres de nuestros amores en un papel secretamente doblado y un objeto de valor sentimental personal, estos se colocaban  en una lata de dulces que Jeremy había improvisado. Así se hizo todos colocamos los papeles doblados y algún objeto que nos parecía de valor, hecho esto todos nos dormimos. Al día siguiente cuando los demás ya se había ido y yo que quede a limpiar un poco me sorprendió que la lata de dulces estaba vacía salvo mi objeto de valor y mi pedazo de papel que al parecer no había sido tocado. Me entristecí un poco, al parecer yo era el más maduro del grupo, de todas formas agarre la lata la selle y la oculte dentro de un ladrillo hueco que se había caído de la pared, me quedo bien el arreglo pues no se notaba el desprendimiento de aquel viejo ladrillo. Agarre mis cosas y me fui a casa.

Desde mi ventana observaba nuevamente mi guarida secreta esperando que alguien encontrara  mi secreto y supiera mi verdad. Es difícil ocultar mis sentimientos ante las personas y sobreactuar todos los días cuando tus propósitos son otros, simple y llanamente me gustan las niñas, siempre a sido así desde que tengo memoria y 13 años después las cosas no han cambiado y creo que cuando cumpla 18 despertare una mañana y legalmente seré un pedofilo sin que pueda hacer nada al respecto salvo ocultarme de lo que soy y aparentar ser normal. Estos pensamientos me invadían todas las mañanas y siempre me pregunte cual sería mi futuro o si realmente tendría un futuro si podré amar a alguien de verdad sin pensar en mi verdadera fijación.

De repente veía a lo lejos acercarse lo que parecía ser un camión de mudanzas, las dudas me invadieron un instante pero algo me decía que el destino de aquel camión era la mansión de enfrente. Me parecía muy extraño que  la mansión fuese vendida en ese estado y no se tomaran la molestia de darle al menos una pintada debieron estar un poco apurados los nuevos dueños y si mal no recuerdo no había gente de bienes raíces en semanas para mostrarla. Bueno de todas formas el dinero es dinero y me daba  curiosidad quienes serian los nuevos vecinos.

El camión se estaciono justo enfrente de la mansión y detrás de este un auto bastante lujoso de primera vista, un Mercedes Benz negro de cuatro puertas. Pude distinguir que había solo tres ocupantes en el auto, al parecer era una pareja, u hombre de a unos 30 años o más de semblante serio y piel relativamente clara descendió del auto rumbo a la mansión y la mujer bastante simpática de buen aspecto y figura, de cabello rubio rizado que resaltaba plenamente el rostro blanquecino. Sin embargo no pude distinguir muy bien al tercer ocupante, muertote curiosidad fui a traer rápidamente mis binoculotes para poder observar de cerca. La imagen me dejo impresionado, abrí mis ojos como platos y mi corazón comenzó a acelerar. Jamás había visto semejante belleza. El tercer ocupante resulto ser la hija de la pareja, una niña de aproximadamente 8 a 10 años de ojos azules cabellos pelirrojos y piel tan blanca como una perla, llevaba un vestido rosa crema con sin hombreras, tenia el pelo reojito que a diferencia de su madre era lizo y no rizado.

Debieron haber pasado solo unos minutos que parecieron horas de haber estado admirando a aquella pequeña, llevaba un paso liguero y saltarín como si bailara al caminar, no la perdí de vista hasta que entro en su nueva casa. Me había dado cuenta que estaba sin aliento, jamás me había  pasado algo parecido, tanto sentimientos en solo unos minutos era de locura estaba bastante ansioso, nervioso y sudoroso, pero de algo estaba seguro. Me había enamorado. ¿Continuara?

Capitulo de la Separacion (Demo)

Posted in Demos by Kruger on 26 noviembre 2013

Las penumbras  invadían el callejón y no había gente cerca, la figura masculina se acercaba poco a poco a través de la oscuridad  recorrió lentamente las casas que mostraban poca luz y la figura se detuvo en el fondo del callejón. A primera vista la casa era grande sin embargo la fachada estaba desgastada y el color grisáceo le daba un toque taciturno y aburrido. La casa era 2 pisos con rejas alrededor y un pequeño jardín en la entrada, el pórtico adornado con piedras que llegaban hasta la puerta principal.

La figura abrió el enrejado, atravesó el pórtico y finalmente se perdió dentro de la casa. Por dentro el hogar era menos tétrico que por afuera incluso un podía observar una decoración bastante colorida, la sala, el pasillo que da hacia la cocina y las escaleras para los niveles superiores poseían colores diversos bastante alegres entre naranja, celeste, verde claro entre otros, diversos cuadros infantiles adornaban las paredes y había una buena cantidad de juguetes repartidos en el piso.

El hombre se quito el saco oscuro y lo colgó en el perchero, se dirigió a pasos lentos a la cocina, antes de llegar a la puerta algo lo detuvo, una pequeña mano se aferro a la suya, el hombre se giro y le sonrió a la pequeña niña, ella parecía tener por lo menos 5 años tenia cabellos dorados y ojos azules, de  piel clara y vestida simplemente con un camisón rosado largo.

–          Lili – dijo el hombre sosteniendo la sonrisa en su rostro-  mi pequeña Lily ¿como estas?

La niña simplemente se limito a sonreír y le abrazo una de sus piernas que era lo máximo que podía alcanzarle. El hombre la tomo por los hombros y la cargo gentilmente mientras entraban en la cocina.

El ambiente era bastante peculiar 5 niñas sentadas en una gran mesa redonda adornada con un mantel rojo, la mesa servida con diversas comidas, una figura femenina se destacaba entre ellas que llevaba unos cuantos platos mas a la mesa.

–          Mark- Dijo la mujer – bienvenido, espero hayas tenido un buen viaje.

Mark deposito a la pequeña en una de las sillas de la mesa y una por una empezó a saludar a las pequeñas, todas  ellas no pasaban de los 10 años de edad, y le devolvían un saludo con un beso en la mejilla. A Mark le extraño que faltaban dos personas en la mesa.

–          Donde esta Tom?

–          Donde crees – contesto la mujer – Seguramente esta con Angie.

Mark dejo escapar un suspiro. Tom era su mejor amigo y Angie era una pequeña de 8 años que según el era la más hermosa de todas y obviamente Tom se había enamorado de ella, el era muy posesivo y no se separaba de ella ni un solo instante desde que la encontró.

Mark salio de la cocina y subió al segundo piso de la casa, el cuarto de Tom se encontraba al fondo del pasillo del segundo piso y mientras mas se acercaba mas escuchaba lo que temía, mas allá de los rechinidos de la vieja cama, el claro sonido de los gemidos de Angie que eran claramente perceptibles. Abrió la puerta lentamente solo para crear un espacio para poder ver la escena. No alcanzo a ver completa la habitación pero pudo distinguir las piernas de Angie alzadas en el borde de la cama con la punta de los pies apuntando hacia arriba, no podía ver a  Tom pero ya se imagino la escena. Los gemidos de Angie se hacían cada vez más fuertes y frenéticos y junto con ellos también Tom empezó a gemir, el rechinido cada vez se hacia más fuerte y acelerado. Mark estaba de alguna manera excitado tenia tantas ganas de entrar a la habitación, pero sabía que Angie solo era de Tom porque así Angie lo había querido.

Angie había sufrido mucho quedo marcada con el sexo y el abuso  que hasta ahora no había podido dejar. Simplemente se volvía inestable, gritaba, se revolcaba y se introducía objetos a su vagina hasta causarse daño solo para obtener placer. Mark no se imaginaba a que clase de torturas fue sometida Angie para quedar con esa clase de traumas, solo recordaba que las personas detrás de todas esta organización eran demasiado poderosas, ni siquiera el siendo detective reconocido pudo detener de alguna manera a esta organización encabezada entre las sombras por alguien con influencias enormes manipulado fácilmente a la policía y personas del gobierno para su provecho, tanto es el poder que tiene esta persona  que tuvo que esconderse con algunas niñas a las que junto con Tom y María pudieron rescatar, entre ellas estaba Angie que es la mas perturbada de todas. ¿Continuara?

Conozcan a Jenny Parte 3 “Masturbate”

Posted in Demos by Kruger on 26 noviembre 2013

TERCERA PARTE MASTURBATE

Mi corazón latía frenéticamente y mi respiración se me hacia mas entrecortada no podía creer que la madre de Jenny estuviese frente a mi puerta. Trate de controlar todos mis sentidos para poder pensar con calma, primeramente note que la expresión de la madre de Jenny era de preocupación eso indicaba que ella talvez no sabia que su hija estaba conmigo, debía calmarla y persuadirla hasta que Jenny vuelva a su casa.

Me aparte de la ventana, me fui al cuarto y me vestí  lo mas rápido que pude, contemple a Jenny otro momento mas, seguía durmiendo como un ángel, me puse los tenis y me lance como una bala hacia la puerta.

La expresión de la madre de Jenny era de pura preocupación, me miraba con ojos de suplica como si esperara que yo acabara con su sufrimiento,

–          Disculpe que lo moleste a estas horas pero es algo urgente – el tono de su voz era notablemente amable, un gran peso de encima se me quito ese momento, ella no sabia que Jenny estaba conmigo.

–          ¿En que le puedo ayudar?

–          Mire usted mi hija………no aparece, ¿usted no la ha visto?

Se me encendió un foco en la cabeza, diseñe un plan en unos segundos mientras la señora me miraba impaciente.

–          E visto a su hija, salir a la calle con su padre.

La expresión de su madre se transformo a una de enfado, estaba claro que creía en mi historia, sonreía en mis adentros había  funcionado mejor de lo que esperaba.

–          Ya veo, bueno gracias y disculpe las molestias- La vi volver a su casa y cerrar la puerta con furia.

Me fui rápidamente a mi cuarto a despertar a Jenny, ella se horrorizo al saber que su madre estaba en casa, la calme diciendo mi plan que consistía básicamente en volver a su casa y decir que había pasado todo el día con su padre, ella acepto el plan y seguidamente busque en mi armario algo de ropa que tenia guardada de Jenny (afortunadamente días antes me guarde un poco de su ropa para situaciones como esta) la vestí rápidamente si antes echarle una miradita a su rajita blanquita. Abrí la puerta de calle cuidadosamente le di un beso en los labios a Jenny y le prometí que si todo salía bien nos divertiríamos el fin de semana.

Pase 3 días sin verla, simple cuestión de seguridad pues su madre se la llevo al trabajo, afortunadamente no le había regañado mucho a ella pero pasaba mas tiempo con su hija, por lo que esos 3 días fueron los mas largos que tuve.

Afortunadamente ese tiempo fue ideal para idear un plan, un plan en el que ella pueda exhibir su cuerpito, el fin de semana seria ideal sabía que su madre la dejaría sola en casa toda la tarde.

El fin de semana llego y con el nuestro reencuentro, Jenny me esperaba ansiosa en la puerta de mi casa habíamos quedados de vernos apenas se fuera su madre, abrí la puerta y ella salto a mi brazos, me dio un abrazo tan calido que de solo tenerla en mis brazos yo era completamente feliz, Jenny lucia unos jeans azul marino, con una polerita rosada de mangas cortas, lo que mas me gusto fue que se había cortado su larga cabellera rubia hasta la mitad además de adornarlo con un cintillo negro  dejando resaltar su hermosos cachetes rosados y sus ojos azules, como siempre no me pude contener y bese sus hermosos labios rosados.

La separación había funcionado mejor de lo que esperaba pues ella me había extrañado mas de que yo a ella, pues me contaba de tantas cosas tristes que le habían sucedido en esos 3 días (castigos, insultos y riñas por parte de su madre, obviamente ella había sentido la ausencia de cariño que yo le daba).

–          ¿Qué vamos a hacer hoy? – pregunto con ojos soñadores.

–          Tengo algo especial que mostrarte

Por fin Jenny completamente desnuda y posando para mí con las piernas semi-abiertas dejando al descubierto su infantil vagina completamente cerrada no dejando ver su clítoris o su himen.

–          ábretela con tus dedos – ordene

Ella se me miro y bajo lentamente su mano derecha, y separo sus labios vaginales dejando al descubierto su pequeño clítoris, ella levanto ligeramente la cabeza para poder ver mejor luego me mostró una sonrisa traviesa.

–          Anda, tócatelo como en la película

Ella dudo, pero alargo su dedo índice y comenzó a frotar su pequeño clítoris, apenas la había rosado un poco y comenzo a reír y luego puso una cara de incomodidad.

–          Para que sea mas fácil mójate el dedo – sugerí

Ella obediente puso su dedo índice a la boca lo lubrico un poco y nuevamente descendió, comenzo a frotarlo lentamente, mi miembro estaba completamente erecto ver a Jenny aprendiendo a masturbarse era lo mejor que había visto en mi vida la sensación era indescriptible, era como si la adrenalina corriera por todo mi cuerpo. Ella seguia con el ejercicio habia aumentado un poco la velocidad y comenzó a menear su dedo y de pronto un quejido salio de sus labios…. Su primer gemido.

–          Ahora introduce tu dedito en tu aberturita –  le dije señalando su himen.

Ella obedeció casi al instante, y comenzo a introducir su pequeño dedo indice en la abertura de su himen.

Conozcan a Jenny Parte 2 “Toques”

Posted in Demos by Kruger on 26 noviembre 2013

Los días pasaban muy rápidamente en su compañía, los besos se habían hecho una costumbre para ella a la hora de encontrarnos, tanto así que hasta ella me besaba sin que yo se lo pida, siempre de la misma forma suave y deliciosamente húmeda; estaba lista para la siguiente lección.

Desafortunadamente los días en la vida de Jenny se volvían cada vez más penosos, las peleas entre sus padres llegaron a tal extremo que su padre opto por abandonar su casa y no volver, su madre no hacia más que llorar, lamentarse y gritar a Jenny culpándola ¿Qué culpa tenía ella? ¿A caso su madre era completamente débil para poder aceptar su responsabilidad en el pleito? La situación había dejado a Jenny profundamente triste y me sentía muy preocupado por ella, esto afectaría seriamente mis planes ¿o no? Su madre tomo turnos dobles en el trabajo por lo que llegaba muy tarde a casa y a ella la dejaba “sola” y “encerrada” en su casa, afortunadamente pude preveer esto y saque una copia de la llave de su casa, por lo que teníamos la tarde y parte de la noche solo para nosotros, sin embargo Jenny siempre se mostraba deprimida y no quería forzarla a algo que ella no quisiera, así que los días siguientes eran notablemente rutinarios y aburridos para los dos.

Salvo aquello me sentía extrañamente feliz al tenerla mas tiempo a mi lado prácticamente me había convertido en su “hermano mayor” porque la cuidaba, le hacia hacer sus tareas le reprendía un poco cuando me hacia enojar, en fin nuestros lazos se estrecharon un poco mas.

Una tarde de verano un día caluroso, el cielo se mostraba poco nuboso y con un Sol exageradamente caliente, a tal punto que el calor y la humedad del ambiente obligaba a andar con menos ropa; un día particularmente perfecto para mi.

Jenny llego a casa temprano, la veía siempre deprimida y su sonrisa no iluminaba su rostro hace días, me esperaba como todos los días en el borde de su puerta a la espera de mi llamado.

– Jenny – vocifere, ella salió de la casa como siempre desanimada simplemente se limito a darme media sonrisa malhumorada y aburrida, sin embargo yo tenia algo planeado.

– Bien Jenny creo que estos días han sido difíciles para ti ¿no? – dije, ella siguió con la cabeza en el suelo sin decir nada, seguramente estaba pensando en ello.

– Entonces no te importara, si hacemos algo diferente hoy ¿no? – continúe, levanto un poco la vista hacia mi con mirada incrédula, a lo que agregué – ¿Qué te parece si vamos al parque?- Sus labios casi se me muestran una sonrisa, pero sus ojos se crisparon lo cual me indicaba que estaba feliz con la idea.

– Si – dijo a secas.

El camino al parque era un poco lejos por lo que fue un momento ideal para poder reflexionar acerca de sus problemas.

– ¿Y como esta tu mamá? – pregunte – Bien – su mirada seguía perdida en el suelo. – No ha podido superar su problema de separación ¿verdad? – la pregunta era dura pero tenia que sacar ese dolor pegado en su pecho para que se sienta mejor, era la única forma.

– No – respondió, su voz casi se quiebra pero podía notar mas la angustia a pesar de tener la mirada en el suelo.

– Y creo que tu tampoco, dejo de caminar, apretaba sus puños y comenzó a llorar, me partía el corazón verla así tenia miedo de haberla lastimado profundamente, pero ella tenia que afrontarlo y mientras mas pronto mejor se sentiría.

– Lo odio – dijo con resentimiento – odio a mi padre – se acurruco en el suelo y lloraba, me acurruque a su lado, coloque a mis manos alrededor de sus hombros y apegue su cabeza a mi pecho.

– Me tienes a mi – dije – siempre a mi – puso sus manos alrededor de mi pecho mientras lloraba, trate de no derramar lagrimas pero el momento era demasiado fuerte para poder evitarlo así que me deje llevar por mis emociones y llore a su lado. En profundo mar de sentimientos encontrados lo único que había en ese intenso momento éramos los dos aferrados el uno al otro para no caer en la depresión, nuestras lagrimas reflejaron el dolor acumulado pero al mismo tiempo se esparcían por todos lados para no volver jamás y dar paso al resentimiento, la comprensión y el perdón. Note que me estaba mirando y yo me sentía avergonzado, así que rápidamente seque mis lágrimas, mientras ella seguía mirándome haciéndome sentir mas avergonzado, sin embargo cuando la volví a mirar vi que sus ojos azules irradiaban una pequeña chispa de felicidad, mi plan había resultado y pude sacar el rencor de su corazón, acerque lentamente y puse mis labios en los suyos con delicadeza mientras ella abría la boca ligeramente, nuestras lenguas se cruzaron nuevamente pero esta vez en un beso apasionado como nunca antes lo habíamos hecho, al terminar nos miramos a los ojos y me abrazo. Lleguemos al parque casi a media tarde pero era como si se nos hubiera quitado un enorme peso de encima, podía notar que Jenny estaba feliz, jugaba sin parar, yo me reía y disfrutaba con ella, jugo tanto que traspiraba y estaba sucia. Comenzó a nublarse, daba signos de que en cualquier momento comenzaría a llover. Me apresure y la llame para que nos fuésemos a casa, ella parecía un poco malhumorada por la idea pero igualmente accedió. De amino a casa nos pesco la lluvia así que tuvimos que correr, fue muy divertido por los salpicones de agua que nos dábamos, nos salpicaba hasta la cara juntamente con el barro que se había formado por la tierra, llegamos finalmente a casa y pude notar como Jenny estaba sucia de pies a cabeza pero aun así estaba tan feliz que su sonrisa se notaba a pesar de que su cuerpo esta café claro debido al barro.

– Vaya, si que llegamos sucios – dije – ella se limito a asentir sin dejar de sonreír.

– Vamos a tener que bañarnos y cambiarnos, para que tu madre no sospeche – me miro un poco seria no sabia si era por el hecho de su madre o el de “bañarnos” – Vamos rápido, no quieres que tu madre te vea así – se miro a si misma y luego asintió, la dirigí al baño la veía incomoda.

– No te preocupes si te parece nos ducharemos primero con ropa ¿te parece?- se río, así que nos metimos a la regadera con ropa y toda, ella no paraba de reír y sonreír, el agua caliente caía sobre nuestros fríos y enlodados cuerpos, aproveche el momento para tocar su cuerpo con la escusa de limpiarle los lugares que ella no veía. Comencé a palpar su delicado y frágil cuerpo empezando por sus pantorrillas, sus piernas, acaricie sus muslo, llegar a la redondez de su nalguitas subiendo por su espalda hasta llegar a sus mejillas que habían tomando un color rosa chillón y mire sus penetrantes ojos azules que me contemplaban, me miraban con cariño, trate de devolverle la misma mirada aunque no sabia si lo conseguiría.

– Bueno ahora tendré que quitarte tu ropita para poder bañarte bien – trate de que mi voz sonara lo mas seria posible para que creyera que no jugaba. Me miro por unos momentos se veía indecisa pero no asustada.

– Esta bien

Perfecto¡¡¡¡ dije dentro de mí, la ansias se apoderaban de mi cuerpo, mi corazón retumbaba dentro de mi pecho estaba claro que comenzaba a excitarme.

Cálmate – pensé y comencé a analizar las circunstancias antes de tomar acciones.

Primeramente le saque su chompita con mucho barro encima, lo que dejaba al descubierto una polerita rosada un poco manchada, luego le quite sus tenis azul con rayas blancas en los costados, le quite también sus medias blancas con bordes rosados que se habían vuelto casi negros debido al barro, después el buzo azul oscuro con cuidado y no fue hasta que se lo quite por completo que alcé la vista, y contemple unos segundos su calzoncito blanco un poco manchado de barro en los bordes y el agua dejaba transparencia y se podía ver su pequeña rajita, la contemple otro momento solo con su polerita y su braguita, mi corazón seguía palpitando fuertemente, me calme un poco y comencé por quitarle su polerita. Dejo al descubierto su pechito, sus pezoncitos estaban al descubierto eran apenas visibles pero aun así abultaditos, deslice mi mano derecha sigilosamente y comencé a frotarlos en forma circular muy tiernamente, ella solo miraba, mis manos bajaron lentamente por su cadera hasta toparme con el borde de su calzoncito, la mire a los ojos, ella me devolvió la mirada, y comencé a bajárselo lentamente sin dejar de verla, se la quite por completo y la arroje lo mas lejos que pude, mi vista bajo al instante, y pude apreciar esa hermosa vagina rosada, tan suculenta, tan limpia, tan infantil, sabia que me estaba excitando demasiado, así que tuve que me apresure a bañarle desde el principio para que no se diera cuenta. Le lave su hermoso cabello rubio, enjabone su espalda y sus brazos, manosee su pechito y sus pequeñas tetitas varias veces friccionándolas con fuerza y mis pulgares hacían círculos alrededor de ellas, me pase directamente a sus piernas, subiendo lentamente hasta llegar a sus muslos los cuales acaricie y pellizque inocentemente y lo mejor al final, deslice mis manos por atrás hasta agarrar sus pequeñas nalguitas bien formadas, las apreté un poco y deslice mis dedos índices hasta llegar a la abertura de su pequeño anito, unte un poco de jabón en la punta de mi dedo y comencé a introducirlo en su anito poco a poco, ella no se perturbo ante mi acción aunque me miraba fijamente, lo introduci un poco mas, la punta de mi uña estaba dentro. Estaba extasiado cuando deseaba metérselo, pero eso seria doloroso para ella, introduje un poco mas la punta de mi dedo; estaba dentro. Ella rápidamente torció el gesto cerrando los ojos y levantando la mirada hacia arriba en señal de dolor, sus dos nalguitas se apretaron dejando a mi dedo atrapado (me excite mas), tuve que sacarlo con cuidado, le sonreí inmediatamente para que no sintiera miedo o dolor, me devolvió la sonrisa débilmente pero no dijo nada (esa era buena señal), le hice sentar en mis piernas con su espalda en mi pecho, puse su nalgas en la punta de mis rodilla con su espalda apoyada en mi pecho para que su inclinación dejara mas abierta mi vista a su vagina, mis manos comenzaron a frotar su clítoris y la abertura de sus labios vaginales, mi pervertido dedo índice froto su clítoris delicadamente, ella se reía a carcajadas la sensación que sentía era igual a un cosquilleo y mientras mas se reía mas le frotaba.

– Basta, basta, para ya – suplico. Pare enseguida, me miro enojada si decir nada, supe que era suficiente la termine de bañar la y la envolví en una toalla.

– Bueno ahora es mi turno – dije Comencé a desvestirme, rápidamente ella se tapo los ojos con las manos y se dio la vuelta rápidamente, me reí ante su inocencia, pero no la obligaría a que me mirara ya habría tiempo para ello. Termine de bañarme rápidamente me envolví en una toalla y la subí a ella cargada en mis manos hasta mi cuarto, la deposite en mi cama y me eche a su lado. Prendí la televisión, me relaje un poco y no me había dado cuenta lo cansado que estaba debido a tantas mezclas de emociones en una tarde, mis parpados los sentía pesados y me vencía el sueño, gire la cabeza para ver a Jenny, estaba profundamente dormida, mi mente perversa me hizo perder el sueño, estaba a solas con Jenny que sola tenia una toalla de prenda, al igual que yo, mis pensamientos se bloquearon dejando lugar al deseo, un deseo que invadía cada parte de mi cuerpo. Me levante apresuradamente cerré la puerta y coloque la calefacción porque afuera hacia frio y no quería que ella se despertara por eso, le quite cuidadosamente su toalla dejando nuevamente al descubierto su cuerpecito desnudo pero esta vez lo admiraba plenamente, me quite la toalla también, coloque mi pecho junto al suyo casi rosándolo, palpe con mis manos cada parte de su cuerpo suavemente, bese su pequeños pechitos lamiendo las puntas, baja besando su barriga, su ombligo hasta llegar a su vaginita tan rosadita, bese delicadamente su rajita, mi pene estaba erecto lo deposite encima de su conchita era una sensación sin igual el contacto entre nuestros dos órganos reproductores pero quería mas, en ese momento no pude contenerme la abrí con mis manos su vagina e introduje mi lengua en medio de ellos, saboree su clítoris masajeándola con la punta de mi lengua una y otra vez. Cada vez mas frenéticamente, lamia y relamía su conchita extasiado, su sabor para mi era dulce tenia un olor a orín que apenas se notaba debido a que la duche pero a mi no me importaba; no podía parar.

– Basta o lo arruinaras – grito una voz dentro de mi. Me detuve en seco recupere la compostura y levante la mirada, ella aun seguía dormida aunque sus ojos estaban cerrados con fuerza como si tuviera un mal sueño. Le puse una frazada encima, me vestí un poco y me acosté a lado de ella admirando como dormía (como un ángel), el sueño me volvió a invadir y esta vez no había nada que pudiera evitarlo así que me deje llevar.

Mis sueños fueron aun mas dulces Jenny se encontraba frente a mi desnudita pero con una sonrisa radiante, su manos se extendían hacia mí y yo las entrelazaba con las mías, choque tiernamente mi frente con la suya y bese sus dulces labios mientras deslizaba mis manos por su espalda, para mi sorpresa ella acariciaba la mía también, agarre su cabeza e hice que bajara su cabeza. PUM, PUM, PUM resonó en mi cabeza volviéndome lentamente a la realidad, PUM, PUM, PUM mis ojos los sentía demasiado pesados para abrirlos, mis parpados se abrieron poco a poco.

Bostece, me incorpore y nuevamente sonó la puerta, me dirigí pesadamente fui a la ventana para ver quien era, me hacia frio y estaba enojado porque desperté de unos de los sueños mas geniales que tuve.

No había sufrido todas las emociones que había creído hasta ver quien estaba en la puerta de pronto el sueño al igual que el frio se me paso, las ideas se me aclararon y el enojo se convirtió en miedo que comenzó a invadir cada célula de mi cuerpo, pues la madre de Jenny estaba allí frente a mi puerta con la cara de preocupacion; me daba miedo verla.

En ese momento mis pensamientos se volvieron tan fugaces que apenas podía hallarle sentido a todo. Primeramente me había quedado profundamente dormido, la hora indica las 23:30 la madre de Jenny llegaba a las 22:00, Jenny seguía dormida en mi cuarto desnuda y toda su ropa se encontraba mojada y tirada en el piso del baño, al poder analizarlo todo el miedo se convirtió en pánico ¿Qué iba a hacer ahora?, la puerta sonó nuevamente haciendo temblar las ventanas al igual que mi cuerpo.

FIN DE LA SEGUNDA PARTE

Conozcan a Jenny Parte 1 “Encuentro”

Posted in Demos by Kruger on 26 noviembre 2013

Bueno mi historia comienza en uno de los barrios mas alejados de la ciudad, el estilo de vida era acogedor y sencillo casas simples, barrios un tanto peligrosos por la noche, en fin una vida sin mucho lujo. Yo vivía al final de una de las calles y en la de a lado vivía Jenny una niña de 10 años  hermosa de ojos azules, cabello rubio y liso que le llegaba hasta la espalda, piel blanca, mejillas rosadas, labios pequeños y una sonrisa cautivadora. Nunca me había fijado en ella con tanto interés como cuando un día la vi salir con su madre con un precioso vestido blanco de encaje  con una falda que le llegaba hasta los pies y un moño rosado alrededor de la cintura, quede hipnotizado ante tal belleza, pero me parecía imposible llegar a ella porque sus padres siempre estaban pendientes de ella. Cada día me fija cada vez mas, en momentos la  veía por la ventana jugando sola, saltando y cantando, la veía desde que  entraba al baño hasta que cerraba  su puerta en la noche. Cuanto fantaseaba con que ella me de tiernos besos y carisias, pero solo eran fantasías. Una tarde cuando regresaba de la ciudad la encontré en la esquina de la calle sentada y triste, me partía el corazón verla así, pero también era una oportunidad perfecta para conocerla de cerca.

–Hola – le dije,

-Hola-  me respondió un poco sollozante

-¿Que haces aquí sola?

-Nada

-Cuéntame,  puedes confiar en mí.

-Bueno es que mis papas están peleando y no quería escucharlos.

-Ya veo – me senté a su lado mientras ella continuaba con su mirada perdida.

Y comencé a hablarle de otros temas y ella parecía disfrutarlo porque poco a poco comenzó a sonreír, hice unas muecas y gestos y ella comenzó a reírse lo cual me hacia sentir mas feliz a mi. Conversamos hasta que comenzó a anochecer y me entere de varias cosas acerca de ella su mama era artesana y vendía en un puesto en la calle cerca de la plaza principal de la ciudad, su padre era mecánico y trabajaba en un taller cerca de ahí, y me confeso que siempre se sentía sola porque sus amigas vivían en la ciudad, yo le dije que no debería sentirse sola ahora que me conoce y que busque las veces que ella quiera, a ella le pareció buena la idea. La lleve hasta la puerta de su casa y nos despedimos.

Pasaron los días y la vida de Jenny era más triste, las peleas de sus padres eran cada vez mas constantes y Jenny siempre salía de su casa y yo tras de ella para animarla, cada día que pasaba le agradaba mas mi compañía, a tal punto que le  dijo a su mamá que se quedaría en casa y esa misma tarde conversamos mas a gusto en su casa. Los días pasaba y la confianza crecía más y más al igual que mis fantasías, así que pensé toda la noche un plan para que ella se enamore de mi ¿resultaría? Valía la pena intentar.

Al día siguiente nos quedamos solo en su casa y entre risas y bromas  le pregunte:

–           ¿Qué te gusta de mi?- lo pensó un momento y respondió

–          Me gusta como eres – dijo tímidamente

–          Sabes tu eres muy especial para mi, eres como la hermano que nunca tuve.- le dije.

–          Tú eres mi mejor amigo- y me abrazo de improvisto.

Esa respuesta me impacto no creí llegar a ese grado de cariño, al final le propuse ir a mi casa a ver  unas películas, ella acepto, ahora el momento de pasar al siguiente nivel.

Noche antes del encuentro no pude dormir de la emoción, con un sinfín de pensamientos en mi cabeza de si resultaría o no el plan que me había trazado, sin embargo debería estar tranquilo y relajado para darle confianza y seguridad a Jenny para que confié en mi, y así cumplir con mi primera fantasía.

La sesión de películas comenzó en la tarde, comenzado por películas infantiles que a ella le agradaron mucho, después le sugerí una película romántica la cual ella acepto ansiosa, curiosamente al llegar a la parte de los besos ella se tapaba los ojos y yo le pregunte porque y me respondió que su mamá no le dejaba ver ese tipo de escenas porque no eran para una niña de su edad, yo le conteste que era una pena porque esa es la parte mas hermosa de una película porque demuestra cuando dos personas se quieren mucho como tu y yo. ¿Cómo tu a mi?- me pregunto. Mi estomago dio un vuelco, sentía que la ansiedad crecía dentro de mi, pero debía controlarme hasta el momento indicado sino la asustaría. –Si-respondí tranquilamente. En ese instante se dejo tapar los ojos y comenzó a mirar toda la película, al término de la misma le pregunte si le había gustado – Si – respondió en especial la parte de los besos. No solo mi estomago se volvió a revolver sino que mi corazón comenzaba a retumbar dentro de mi pecho – ¿En serio?-  le pregunte fingiendo incredulidad, ella asintió. Y la pregunta del millón – ¿quieres saber cuanto te quiero yo a ti?-ella solo se limito a mirarme y busque  en sus ojos  una mirada de aceptación y después dijo que si. Mi corazón comenzaba a latir con desesperación, mi rostro se encontraba junto al suyo y me acercaba más sin perder la mirada de su ojos y casi en un susurro le dije- cierra los ojos. Obedientemente lo hizo y sentía que temblaba un poco y delicadamente mis labios se apoyaron en los suyos, sentir la delicadeza y dulzura de sus pequeños labios era indescriptible, abrase ese momento con todas mis fuerzas y deseaba que jamás terminara. Me separe de ella lentamente y de nuevo contemple sus maravillosos ojos azules, su mirada era seria lo cual no me daba confianza así que le pregunte -¿Qué te pareció?, espere unos segundos que parecían interminables, -Bien- respondió y después se dibujo una cálida sonrisa en sus labios. Sonreí junto con ella, mi mente comenzó a divagar acerca de la siguiente fase pues el principio era mejor de lo que esperaba, así que rápidamente me dirigí a uno de los cajones y saque un par de dulces que sabia que a ella le fascinaban y las metí rápidamente en mi bolsillo, me dirigí hacia ella.

-Tengo una sorpresa para ti- enfatice cada palabra para que crezca su curiosidad.

Su rostro se crispo en otra muy brillante sonrisa, podía notar que estaba ansiosa pues brincaba del sofá como un perrito juguetón. – que es, que es- la curiosidad la cubría de pies a cabeza, era justo la reacción que yo esperaba. Saque de mi mano los dulces y casi me los quita de un tajo, afortunadamente fui mas rápido y los deje fuera de su alcance a lo que pude agregar- te los daré pero primero quiero que juguemos algo.

Su rostro sus labios se curvaron hasta que se volvieron una línea demostrando así su curiosidad pasiva a lo que rápidamente agregué – te los daré uno por uno –en ese momento puse uno de los dulces en mi boca- si es que puedes sacarme de la boca sin usar las manos, sólo con tu lengua –  cambio su expresión seria a una de repugnancia a lo que le anime – Vamos será divertido.

Aun insegura su boca se acercaba poco a poco, saque la lengua para que viera el dulce y luego me lo volvía a meter rápidamente, vi como afloraba su rosada lengua  y mis impulsos crecieron pero tenia que ser paciente para no asustarla, apenas llegue a tocar la punta de mi lengua con la suya se alejo de mi asqueada y limpiándose la boca con la manga una y otra vez, no había fracasado tenia que persuadirla – Uhm Uhm esta rico- trate de que mi expresión fuera de completo deleite para que ella volviera a intentarlo, sabia que ella era persistente. Vi como ella se acercaba un poco mas segura pero esta vez se acerco muy lentamente, puse el dulce en la punta de mi lengua para que ella lo tocara, apenas la toco y trate de meterla un poco mas de modo que ella se adentre en mi muy ansiada boca que la esperaba. De ahí todo se puso muy divertido su pequeña lengua trataba de alcanzar el dulce el cual yo hacia andar de un lado para otro dentro de mi boca, el juego se volvió cada vez mas frenético, notaba como ella estaba tan concentrada en atraparlo que se le había olvidado el asco que sentía y yo disfrutaba todo ello, bueno era momento de ceder y deje que al fin atrapara el dulce con su lengua y rápidamente se separo de mi con el rostro cansado pero con una sonrisa en los labios, había ganado y se sentía orgullosa de ello. Terminaba de masticar su dulce cuando le tente – ¿quieres otro?

Su afirmación era otro punto a mi favor y otra vez me metí el dulce a la boca mientras ella preparaba la lengua.

Los juegos con dulces continuaron hasta que yo estaba seguro de que ella estaba lista para el siguiente paso.

Simule meter otro dulce a mi boca y ella la busco frenéticamente y al fin aproveche el momento para acercarla a mi en suave abrazo, le sujete la cabeza de mis manos para que no se fuera  mientras ella buscaba y rebuscaba en mi boca el inexistente dulce, se separo de mi al notar que había sido engañada – Mentiroso no había ningún dulce-gruño. -¿Pero de todas formas te gusto? –dije tratando de calmarla- eso es un beso de novios- las palabras hicieron eco en ella pues era como si hubiera descubierto algo que no sabia. Su rostro se tenso y sus ojos se agrandaron.-Tranquila, para que no la sientas cierra los ojos- me miro desconfiada pero accedió, trate de acercarme lo mas sigilosamente posible y podía notar como se tensaba su rostro a mi acercamiento esta muy nerviosa al igual que yo. Deposite mis labios en los suyos de manera que ella abriera instintivamente su pequeña boca, al conseguirlo mi lengua buscaba la suya, podía ver de reojo como se mostraba incomoda, sáqueme mi lengua y separe mis labios unos centímetros. – Trata de imaginar que buscas el dulce- susurre. Y nuevamente volví al ataque, pero esta vez su lengua me esperaba y al contacto con la mía se imagino los ejercicios anteriores porque podía sentir como su lengua se entrelazaba con la mía con desesperación, la mantuve así hasta que se acostumbrara, por mi parte yo disfrutaba al máximo la caricia de sus labios su respiración agitada y su lengua juguetona. Y lo que mas deleite me daba era que le había enseñado a besar y me había fascinado continuar pero notaba que se sentía confusa y asustada debía dejarla por hoy. –Te gusto lo que hicimos hoy- pregunte ansioso. Me miro inexpresiva con la vista clavada al piso seriamente avergonzada, tuve que darle un abrazo fraternal. – Por favor que este sea nuestro secreto- le susurre al oído, asintió aun con la mirada en el suelo. Le lleve hasta la puerta de su casa, tenia mucho miedo de haberla asustado y pensé que tal vez que ella no quisiera estar cerca de mi, me di la vuelta para irme cuando ella hablo.  – ¿Te veré mañana?, le mire sonriente – Por supuesto que si.  Otro punto a mi favor aun confiaba en mi solo tenia que hacerla practicar un poco más hasta que se acostumbre.

Todo había salido bien hasta ahora, el siguiente paso seria pensar la manera de ella fuera mía por completo enseñarle a masturbarse, a masturbarme a que le pierda la timidez a nuestro cuerpos desnudos hasta que llegue a su propio orgasmo eran parte de mi plan, sonaba difícil pero tenia un para de ideas en la cabeza.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

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